(#106). ¿EL ASPARTAMO ES CANCERÍGENO? Existen indicios suficientes para ser mucho más restrictivos, debido a su asociación con varios tipos de cáncer. Debe limitarse mucho más la ingesta de aspartamo, especialmente en poblaciones más sensibles como embarazadas y niños

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[REVISIÓN DE ARTÍCULO] El aspartamo se descubrió en 1965 y es el líder del mercado en edulcorantes artificiales. Millones de personas en todo el mundo lo consumen, y fue aprobado su uso generalizado en Estados Unidos en 1996 y en Europa en 1994.

Los autores hacen un repaso a los estudios publicados, considerando además unos informes de la industria que no fueron accesibles en su momento y que recientemente salieron a la luz.

Los estudios que la industria suministró a la FDA

Los autores primeramente comentan varios estudios que G.D. Searle, un productor de este aditivo, suministró a la FDA a comienzos de los 70, y que se han conocido en 2011. Esos estudios sirvieron a la FDA para tomar la decisión sobre la idoneidad de comercializar el aspartamo.

Según su opinión, esos estudios tienen importantes carencias relativas al diseño y ejecución de los mismos, fuera de los estándares actuales de experimentación.

Otros ensayos considerados por la FDA y la Agencia Europea (EFSA)

Los autores comentan varios estudios más tenidos en cuenta por la FDA y la EFSA, considerando sus resultados insuficientes para afirmar la inocuidad de ese producto, y la recomendación  de la ingesta máxima diaria recomendada de 40 mg/kg de peso corporal.

Los estudios del Instituto Ramazzini

Sin embargo, varios estudios salidos de este Instituto desde 2005 a 2010 hallaron indicios suficientes como para afirmar el carácter de cancerígeno de esta sustancia en ratas. Varios tipos de cáncer, y una relación clara entre la dosis y el efecto hacen pensar, según los autores, que el aspartamo podría causar efectos negativos en los humanos a dosis inferiores a las recomendadas para la ingesta diaria.

Esos estudios fueron criticados desde diversos sectores de la industria química, pero los autores proveen una detallada respuesta a cada una de esas críticas.

Estudios epidemiológicos

Los autores comentan dos estudios epidemiológicos, el de Lim et al. (2006) y el de Schernhammer et al. (2012). El primero de ellos, realizado en una muestra de 473984 individuos entre 50 y 71 años, reportó asociaciones no significativas entre la ingesta de más de 900 mg/día y neoplasias hematopéyicas y gliomas, pero en opinión de los autores había varias limitaciones que cuestionaban ese estudio. Así, por ejemplo, el tiempo de seguimiento fue limitado (5 años) y se midió sólo el consumo 1 año antes del inicio del seguimiento.

El segundo de ellos se realizó con una muestra menor (47819 hombres y 77218 mujeres), pero con un seguimiento mucho mayor (20 años), y reportó asociaciones significativas para el mieloma múltiple y el linfoma no-Hodgkin a partir de una ingesta de una unidad o más al día de refresco edulcorado (equivalente a unos 70-180 mg). Sin embargo, no se encontraron efectos en mujeres, lo que llevó a ser prudentes en las conclusiones finales.

Conclusión

Los autores se quejan de que se está perdiendo demasiado tiempo debatiendo sobre los resultados de esos estudios, y mientras tanto se sigue sin regular el uso del aspartamo cuando, según ellos, existen indicios suficientes para ser mucho más restrictivos, debido a su asociación con varios tipos de cáncer. Los estudios realizados por su equipo de investigación, el resultado del estudio epidemiológico de Schernhammer et al. (2012), y las deficiencias identificadas en los estudios realizados por la industria en los años 70 son razones suficientes para pedir una mayor prudencia en el uso del aspartamo.

Implicaciones

Debe limitarse mucho más la ingesta de aspartamo, especialmente en poblaciones más sensibles como embarazadas y niños. 

Limitaciones

Los autores hacen un buen trabajo discutiendo las limitaciones que se les han achacado a sus estudios de laboratorio. No obstante, claman por más estudios para profundizar en este tema, y abogan por la prudencia dados los indicios existentes y hasta que no haya resultados más claros.

 

Soffritti, M. et al. (2015). The Carcinogenic Effects of Aspartame: The Urgent Need for Regulatory Re-Evaluation. American Journal of Industrial Medicine, 57, 383-397.

Indicadores de calidad de la revista*
JCR Impact Factor (2014): 1.74
SJR  Impact Factor (2014): 0.81
* Es simplemente un indicador aproximado para valorar la calidad de la publicación

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