(#404). EFECTOS NO TÉRMICOS DE LAS MICROONDAS

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En este artículo publicado en el  International Journal of Innovative Research in Engineering & Management, uno de los investigadores más importantes en el campo del bioelectromagnetismo, Martin L. Pall, vuelve a justificar el porqué de la necesidad de tomar precauciones con la radiación no ionizante.

En la primera parte del artículo, Pall hace referencia a la amplia evidencia que ya existía sobre los efectos no térmicos de la radiación no ionizante durante las décadas de los 70, 80 e incluso 90, justo antes de que se masificara el uso de la telefonía inalámbrica y, por supuesto, del resto de dispositivos que vendrían después. Estos 4 trabajos realizados para diferentes organizaciones gubernamentales, y que citamos a continuación, resumieron los resultados de miles de estudios.

  • Naval Medical Research Institute Research Report, June 1971. Bibliography of Reported Biological Phenomena (“Effects”) and Clinical Manifestations Attributed to Microwave and RadioFrequency Radiation. Report No. 2 Revised.
  • Tolgskaya, M. S., Gordon, Z. V. 1973. Pathological Effects of Radio Waves, Translated from Russian by B Haigh. Consultants Bureau, New York/London, 146 pages
  • Raines, J. K. 1981. Electromagnetic Field Interactions with the Human Body: Observed Effects and Theories. Greenbelt, Maryland: National Aeronautics and Space Administration 1981; 116 p.
  • Bolen, S. M. 1994 Radiofrequency/Microwave Radiation Biological Effects and safety standards: a review. AD-A282 886, Rome Laboratory, U.S. Air Force Material Command, Griffiss Air Force Base, New York.

Los informes anteriores, muestran efectos sobre el sistema nervioso, endocrino, reproductor y cardiovascular, citando evidencias tanto en experimentos en animales como en humanos.

Si ya en la década de los 90 había una evidencia acumulada de ese calibre, parece incongruente que la ICNIRP propusiera entonces unos estándares donde únicamente contaban los efectos térmicos. Pall vuelve a recordarnos que, aunque decenas de científicos han mostrado su perplejidad ante este hecho, y que se han continuado publicando múltiples estudios que seguían apoyando la necesidad de precaución, esos estándares continúan más  de 20 años después, dejando desprotegidos a la población.

Cuatro factores que caracterizan los efectos biológicos

Pall recoge de nuevo cuatro características particulares de la interacción de la radiación no ionizante con los tejidos, que hacen que sus efectos sean difíciles de dilucidar.

  1. Radiación pulsante: Los pulsos de ondas son biológicamente más activos que las ondas no pulsantes. La literatura sobre los efectos terapéuticos de las microondas así lo atestigua de manera sólida con alrededor de 4000 estudios al respecto. Los dispositivos inalámbricos se comunican con pulsos de ondas de diferente nivel de complejidad, lo que dificulta su análisis sobre los seres humanos.
  2. El patrón de respuesta a la dosis es no lineal, con evidencia de que pueden suceder ciertas “ventanas” en la intensidad de la exposición donde el efecto negativo se maximiza. Obviamente, esto es un desafío para obtener conclusiones y recomendaciones claras con respecto a las dosis perjudiciales.
  3. Los efectos no son iguales a diferentes frecuencias, por lo que esa interacción entre frecuencias, pulsos e intensidades multiplica las posibilidades de producir efectos, siendo complejo el estudio de todas las combinaciones.
  4. Los campos electromagnéticos artificiales están linear o circularmente polarizados, mientras que la mayoría de los naturales poseen una débil polarización o simplemente no están polarizados. Los campos polarizados producen mayores fuerzas sobre las partículas cargadas, lo que es clave en la explicación de los efectos biológicos, tal y como indica Pall.

Los mecanismos causales

Una de las más importantes aportaciones de Pall en su carrera como investigador en bioelectromagnetismo es la propuesta del mecanismo de perturbación de los canales iónicos del calcio, esas puertas de entrada en las membranas de las células que regulan el equilibrio iónico.

Y esos efectos se han confirmado al emplear fármacos que bloqueaban la activación de esos canales. Cuando eso sucedía, los efectos de la exposición a microondas se aminoraban o desaparecían. Esos canales iónicos tienen unos sensores de voltaje que detectan cambios eléctricos que pueden hacer que las puertas se abran. Esos sensosres, además, son extremadamente sensibles incluso a bajas intensidades de esos campos artificiales.

Si esos canales se abren de forma “descontrolada” se puede producir un incremento excesivo de los iones de calcio dentro de la célula lo que, entre otros efectos, puede producir un aumento del óxido nítrico, el cual a su vez puede contribuir a la producción de radicales libres y aumentar el estrés oxidativo, y a partir de ahí manifestarse diferentes patologías.

Conclusión

Martin L. Pall muestra la complejidad del análisis de los efectos de la exposición a radiación no ionizante, donde existe una relación no lineal de respuesta a la dosis (quizá de hormesis) e interactúan carácterísticas física de esas ondas, como la frecuencia, amplitud y pulso.

No obstante, los efectos no térmicos a intensidades por debajo de las que marcan las guías de la ICNIRP se han mostrado en múltiples estudios publicados en la literatura (ya evidentes en los años 70 del siglo XX). Queda, por tanto, avanzar más en los mecanismos causales, habitualmente esquivos en esta disciplina, pero que, según Pall, tienen mucho que ver con la perturbación de los canales iónicos del calcio.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Pall, M. (2015). How to Approach the Challenge of Minimizing Non-Thermal Health Effects of Microwave Radiation from Electrical Devices. International Journal of Innovative Research in Engineering & Management , 2 (5).

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(#403). LA CONTAMINACIÓN EN LAS ZONAS DE MINERÍA DEL CARBÓN EN EEUU

[DESPIERTA] Las compañías que explotan minas de carbón en Estados Unidos están intoxicando a las personas que viven en sus cercanías.

Gareth Evans, explica que la práctica de volar la parte superior de las montañas produce la contaminación del agua potable, lo que a su vez incrementa el riesgo de enfermedades.

En algunas comunidades los vecinos no se pueden ni asear con ese agua, y sólo emplean agua embotellada para cocinar y, por supuesto, para beber.

Estas minas, situadas en algunas de las zonas más pobres del país, como West Virginia, comparten las características de las zonas de sacrificio.

Aguas amarillentas que salen de los grifos de las casas en unos vecindarios donde muchas de las personas no tienen suministro convencional, y confían en sus propios mecanismos para abastecerse de aguas subterráneas. Arsénico o níquel son algunos de los contaminantes detectados.

Muchos de los habitantes de esas comunidades reportan el incremento de enfermedades crónicas, de cáncere, debidos no sólo al agua contaminada sino también al aire. Sin embargo, y aunque hay procesos judiciales contra las compañías responsables no todos los vecinos ahúnan sus fuerzas. Para parte de la comunidad esas empresas dan trabajo y no quieren arriesgarse a perderlo. Tristemente, esta es otra de las características de este tipo de situaciones, donde se da la apariencia de elegir entre el trabajo o la salud, poniendo a muchas personas en una encrucijada.

No obstante, existen soluciones intermedias que dependen de la regulación adecuada, es decir, de obligar a las empresas a no contaminar y/o a limpiar los lugares que se ven afectados. Sin embargo el lobby del carbón es muy fuerte en Estados Unidos (en general, el de todas las industrias contaminantes) y la ley para que las empresas restauren los cauces de agua contaminados por sus actividades fue eliminada tras la llegada de Donald Trump.

De nuevo se ignora la evidencia científica, que ha ligado en varias ocasiones la enfermedad y la muerte con vivir en estas zonas de sacrificio.

Varios condados del medio oeste del país son los principales afectados, y los niños recién nacidos lo están pagando:

Fuente: www.hrw.org, basado en: Melissa M. Ahern et al., “The association between mountaintop mining and birth defects among live births in central Appalachia, 1996-2003,” Environmental Research, vol. 111, 2011, p. 842. © 2018 Human Rights Watch

Ante esta situación, la industria reacciona como es habitual, financiando a poíticos y universidades, lo que asegura unas leyes favorables y unos investigadores que se quedan huérfanos del apoyo de sus centros de pertenencia. Así, la Universidad de Virginia Tech recibió una beca de $15 millones para crear un instituto de investigación del carbón, cuyas políticas sobre qué tipo de resultados publicar parecen obvias. En octubre de 2011, la Universidad West Virginia hizo saber que los estudios realizados por investigadores pertenecientes a ella no debían ser catalogados como “estudios de la Universidad West Virginia”, aparentemente con el fin de “desligarse” de los resultados preocupantes para la salud de los ciudadanos de esas zonas mineras.

En definitiva, una historia repetida docenas de veces, que ya tristemente conocemos; zonas deprimidas expuestas a contaminantes peligrosos, evidencia científica que no se tiene en cuenta, empresas que protegen sus intereses gracias a la financiación de políticos y centros de investigación, grandes campañas de comunicacion para infundir el miedo de la pérdida de empleos si se regula de forma más saludable, y múltiples personas inocentes que son víctimas en este tóxico escenario.

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(#401). MENOR RIESGO DE DIABETES AL COMER PRODUCTOS ECOLÓGICOS

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En este artículo publicado en Nutrients, los autores analizan la asociación entre la diabetes y la compra de productos de alimentación ecológicos en una muestra represtentativa de la población estadounidense.

Consumir comida ecológica puede ser una buena forma de prevenir la diabetes, ya que tiene menos cantidad contaminantes químicos y dispone de un mejor contenido nutricional, que son dos de los factores que se han ligado a esta enfermedad.

El marcado de comida orgánica ha crecido desde los $3500 millones en 1996 a los $35000 millones en 2014 en Estados Unidos, lo que indica la tendencia a consumir este tipo de productos. Todavía no hay un cuerpo sólido de investigaciones que relacionen la ingesta de estos productos con diversos indicadores de salud, pero sí que es cierto que, como comentan los autores, se postula como un factor relevante para reducir riesgos.

Los alimentos orgánicos tienen una mayor cantidad de nutrientes beneficiosos, como antioxidantes o ácidos grasos poliinsaturados. Es más, contienen un tercio de residuos de pesticidas con respecto a los alimentos convencionales. De este modo, esos potenciales beneficios para la salud deberían traducirse en evidencias medibles en trabajos de campo.

El objetivo de esta investigación es, precisamente, testar si existe una asociación inversa entre el consumo de alimentos orgánicos y el riesgo de padecer diabetes en Estados Unidos.

Metodología

Los participantes pertenecían al National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES), donde se evaluaba la compra de productos orgánicos en los ciclos de 2007/08 y 2009/10. NHANES es una encuesta organizada por el National Center for Health Statistics (NCHS) del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

Cada ciclo consiste en aproximadamente 10000 participantes representativos de la población estadounidense, y las preguntas que se les realizan están relacionadas con la nutrición, la salud, las enfermedades y el comportamiento de compra.

La muestra para este estudio consistió en 8199 adultos mayores de 19 años (excluyendo embarazadas), a quienes se preguntaban si compraban comida orgánica y la frecuencia de esa compra. Esas variables se tomaron como indicadores aproximados de la exposición a los alimentos ecológicos.

Los participantes fueron identificados con diabetes a través de reportar si habían sido diagnosticados anteriormente o tras realizar el testo de hemoglobina A1C.

Como covariables se empleó información relativa a la edad, sexo, etnia, educación, ingresos, historial familiar de diabetes, tabaquismo, ingesta de alcohol y actividad física.

Resultados e implicaciones

La descripción de los datos muestra claramente que los participantes que compraban productos orgánicos llevaban un estilo de vida global más saludable, y además tenían mayores niveles de ingresos y de educación.

Por tanto, en el modelo estadístico han de considerarse estas variables para aislar el efecto de la compra y la frecuencia de compra de productos orgánicos en el desarrollo de diabetes, y eso es precisamente lo que hacen los autores en su Modelo 3:

Como puede derivarse de las tablas anteriores, el riesgo de diabetes disminuye en aquellos participantes que han comprado comida orgánica en los 30 días anteriores a la recogida de datos. En cuanto a la frecuencia, se atisba una leve respuesta a la dosis, que necesitaría ser confirmada en posteriores estudios.

Limitaciones/Comentarios

Los autores realizan un interesante análisis sobre una gran muestra representativa de Estados Unidos, lo que es un punto fuerte para dar validez a los resultados que obtienen. Es cierto que no se aprecia un tamaño de efecto claro, pero sí un patrón de respuesta a la dosis que sugiere que existe una reducción de riesgo de diabetes para individuos que compran comida orgánica.

En salud, incluso tamaños de efecto muy pequeños tienen trascendencia, porque se trata de ir dando pasos en la reducción de riesgos que son en parte evitables con buenos hábitos de consumo.

Los autores recuerdan que los pesticidas organofosfatos y los piretroides están asociados a un mayor riesgo de diabetes, y que los productos ecológicos contienen un 30% menos de residuos de estos químicos con respecto a los convencionales. En animales, los productos orgánicos tienen menos residuos de antibióticos, los cuales también se han asociado a la diabetes tipo 2.

En conclusión, y pese a la limitación de tratarse de un estudio transversal y que toma como variable proxy del consumo la compra de productos, los resultados sugieren una reducción de riesgo de diabetes que merece ser tenido en cuenta como un argumento más para decantarse por la producción y consumo de este tipo de alimentos.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

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(#400). EFECTOS BIOLÓGICOS DE LA RADIACIÓN NO IONIZANTE

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En este artículo publicado en Environmental Pollution, los autores repasan la evidencia que liga la exposición a radiación no ionizante con diferentes efectos biológicos negativos, cuando no tienen la suficiente intensidad para calentar los tejidos.

Los autores comienzan criticando la postura de la OMS, demasiado alejada de la evidencia científica actual, cuyos resultados sugieren que este tipo de radiación debería considerarse cancerígeno probable (2A) o seguro (Grupo 1) en lugar de posible (2B). La OMS hace su evaluación con un comité cuyos miembros pertenecen en su gran mayoría al ICNIRP, una organización con claros vínculos con la industria. Por ello, los investigadores claman por que en ese comité participen otros grupos de investigación y haya una mayor diversidad de perfiles.

En relación a las posturas que afirman que desconocemos los mecanismos por los cuales esa radiación puede afectar biológicamente al organismo, los autores recalcan que sí que las sabemos, que están establecidas en diferentes investigaciones, por ejemplo: cambios en el metabolismo del cerebro, generación de especies reactivas de oxígeno, alteración en el metabolismo del calcio, o modificación de la expresión de los genes a través de mecanismos epigenéticos.

Es más, enfatizan que desconocemos  en buena medida los mecanismos por los cuales algunos conocidos cancerígenos actúan, como las dioxinas o el arsénico. Por tanto, aunque no estén totalmente bien establecidos los mecanismos causales, el principio de precaución obliga a reducir su exposición.

El objetivo de este artículo es ofrecer una visión global de los procesos que explican los efectos adversos de la exposición a radiación no ionizante.

Teléfonos móviles y riesgo de de glioma, meningioma y neuroma acústico

Los autores reportan un resumen en tablas de diferentes estudios caso-control que se han realizado en los últimos años enfocándose en estos tipos de tumores.

Como puede apreciarse, existe un riesgo significativo de glioma y neuroma acústico asociado a un uso intensivo del teléfono móvil. Asimismo, los resultados son menos consistentes para el meningioma.

Los estudios en animales (ej. NTP, Ramazzini) confirman también esa asociación (el neuroma acústico es similar al schwannoma, aunque benigno). 

Finalmente, y como comentan los autores, la incidencia de tumores cerebrales está creciendo en Suecia y el uso de la tecnología inalámbrica se ha sugerido como causa.

Otras enfermedades y condiciones patológicas

Aquí los autores se limitan a repasar decenas de investigaciones que han reportado asociación con diferentes tipos de enfermedades y patologías: leucemia infantil, cáncer de mama, tumores de la glándula parótida, reducción de la fertilidad, anomalías en el esperma, Alzheimer, desórdenes neuropsiquiátricos y conductuales, alteración de los latidos del corazón, cambios en la función del sistema inmune y del tiroides.

Sin embargo, en la mayoría de los casos se necesitan más investigaciones para obtener resultados robustos.

Problemas congitivos y de comportamiento en niños

Este punto es especialmente relevante dada la mayor vulnerabilidad de los niños a las exposiciones del entorno y el creciente uso de este tipo de tecnologías por parte de este segmento de población (incluído los adolescentes).

Los autores repasan diversos estudios que asocian la exposición a edades tempranas (incluso en el útero) con problemas de atención, hiperactividad, trastornos del sueño. La interacción con otros contaminantes ambientales, como los metales pesados, puede hacer además que se produzca una reducción el cociente intelectual.

Pero no sólo los problemas derivados de la radiación son importantes en estas poblaciones, sino también los relacionados con la adicción.

Los autores, asimismo, recuerdan que los límites de exposición (SAR) fueron establecidos en modelos de cabeza de adultos, es decir, además de tener en cuenta únicamente efectos términos a corto plazo, no consideraban las diferencias morfológicas y funcionales de los niños.

A este respecto, no sólo la Academia Americana de Pediatría se ha pronunciado para recomendar limitar la exposición en niños, sino que el Comité Nacional Ruso para la Protección de la Radiación No Ionizante (RNCNIRP) ha realizado advertencias específicas; si no se limita este uso,  podemos esperar efectos en la disrupción de memoria, descenso en las capacidades cognitivas y de aprendizaje, irritabilidad y problemas de sueño, además de los posibles efectos a largo plazo ligados al desarrollo de cáncer.

Electrohipersensibilidad (EHS)

Como indican los autores, hay un segmento de la población que es inusualmente intolerante a las ondas electromagnéticas no ionizantes, cuyos síntomas son similares al desorden patológico anteriormente conocido como enfermedad de las microondas: fatiga, dolor crónico, perturbación de la función congitiva.

Aunque es cierto que todavía existen muchas incógnitas en relación a esta patología, los autores comentan progresos importantes que se han realizado en los últimos años para caracterizarla.

Entre los síntomas robustamente reportados están: dolores de cabeza, tinnitus, fibromialgia, problemas de sensibilidad, hiperacusia, disfunción nerviosa vegetativa y reducción en la capacidad cognitiva. Estos síntomas provocan insomnio, fatiga y depresión.

A este respecto, los autores proveen datos interesantes sobre las diferencias en los síntomas de personas con EHS y con sensibilidad química múltiple (MSC), y sobre diferentes biomarcadores.

Para los autores no existe duda de que la EHS es un desorden patológico, y que los pacienten que dicen sufrirla deben ser diagnosticados y tratados empleando las diversas herramientas clínicas existentes (test biológicos, técnicas de imágenes). Debe ser considerada una enfermedad para la OMS, aunque todavía existan aspectos que aclarar sobre el mecanismo causal subyacente. No obstante, los investigadores proponen el siguiente proceso:

Conclusión

Los autores realizan un extenso y detallado análisis de la literatura sobre los mecanismos por los cuales la radiación no ionizante puede producir efectos adversos en la salud de los individuos.

Claramente muetran que el riesgo principal está en la exposición crónica, aunque sea a muy bajas intensidades. Es más, que se producen efectos biológicos debería quedar fuera de duda debido a las investigaciones que muestran resultados positivos ante la exposición a radiofrecuencia en terapias de recuperación ósea o incluso en experimentos con animales para ralentizar el Alzheimer. Si esos efectos positos existen, es obvio que también puedan existir los negativos, siendo en este caso miles las evidencias reportadas en la literatura.

Los autores instan a todas las autoridades y organismos competentes, especialmente a la OMS, a reconcer abiertamente los riesgos derivados de la exposición a radiación no ionizante, y articular medidas de concienciación y pervención. Por supuesto, sin renunciar a esta tecnología y a los múltiples beneficios que nos reporta, pero con una labor de educación  y protección (donde es capital cambiar la legislación) de las poblaciones más vulnerables.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Belpomme, D. et al. (2018). Thermal and non-thermal health effects of low intensity non-ionizing
radiation: An international perspective. Environmentall Pollution, 242, 643-658.

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(#399). MÚSICA CON VOLUMEN BAJO PARA INCENTIVAR EL CONSUMO DE PRODUCTOS SALUDABLES

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En este artículo publicado en el Journal of the Academy of Marketing Science, los autores estudian el efecto de diferentes condiciones ambientales relativas a la música y el ruido sobre el consumo de productos saludables.

La música y el sonido ambiente son características de un establecimiento comercial que pueden ser gestionadas por la influencia que tienen sobre el comportamiento de compra. Como indican los autores, hay establecimientos con sonidos excesivamente altos (un 33% de restaurantes/tiendas en Nueva York tienen un nivel de sonido tan alto que los trabajadores deben llevar protecciones en los oídos), pero también otros donde se cuidan los niveles de sonido para que sean más bajos.

Entre las marcas que deliberadamente permiten sonidos altos está Abercrombie & Fitch, cuyos establecimientos tienen sonidos entre los 85 y 90 dB, en el límite justo de lo que la ley permite sin llevar protección (un cortacésped, por ejemplo, produce 90 dB). Según los autores, esa estrategia se concibe para alejar a los consumidores más veteranos de las tiendas, y atraer al público más joven.

El objetivo de esta investigación es analizar la posible influencia de la gestión de la intensidad de la música y el sonido ambiente sobre la elección de comida saludable (vs no saludable) en restaurantes y establecimientos de alimentación.

Los autores muestran una interesante relación de estudios realizados desde 2006 sobre el efecto de la música ambiente sobre diferentes variables de interés en marketing:

En esta extensa revisión se pueden apreciar los efectos beneficios de gestionar adecuadamente la música. En cuanto al volumen, tal y como indican los autores, su efecto es congruente con la intuición de que la alta intensidad se relaciona con la excitación, el estrés y el arousal, mientras que la baja intensidad se asocia con la relajación.

Metodología y resultados

Los autores realizaron 2 experimentos de campo (café y supermercado) y 5 en laboratorio, con el objetivo de analizar el efecto del volumen de la música en diferentes variables de interés para los investigadores.

Los resultados mostraron que el volumen de la música influye en los latidos del corazón, ya que a mayor intensidad el número de latidos se incrementaba. La relajación inducida por la música a bajo volumen es la razón que plantean los autores para explicar que los consumidores prefieran los productos saludables en ese entorno ambiental, lo que afecta no sólo a la compra de un producto específico (en un café), sino también a una cesta de productos (en un supermercado).

Estos resultados tienen unas implicaciones claras para la gestión de establecimientos de alimentación, en función del tipo de producto que se quiera promocionar, o el posicionamiento de la misma tienda en sí. Los autores, muestran un esquema básico en la siguiente tabla

Limitaciones/Comentarios

Es evidente que otras características de la música, como el tempo pueden moderar esta relación entre el volumen y el comportamiento de compra. Pero admitiendo esta limitación, el estudio presenta resultados interesantes sobre la importancia del nivel de relajación en la elección de productos de consumo.

El estrés y la activación producen decisiones menos saludables, mientras que un ambiente apacible, que abogue por la lentitud en lugar de las prisas, por lo sosegado en lugar de lo inmediato, hace que los consumidores tomen decisiones más razonadas, que probablemente les lleven a unos mejores hábitos de vida.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Biswas, D. et al. (2018). Sounds like a healthy retail atmospheric strategy: Effects of ambient music and background noise on food sales. Journal of the Academy of Marketing Science, doi 10.1007/s11747-018-0583-8

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(#392). REVISIÓN SOBRE LA EFECTIVIDAD DEL IMPUESTO A LAS BEBIDAS AZUCARADAS

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En esta artículo publicado en The American Journal of Clinical Nutrition, los autores realizan una revisión sistemática sobre el impacto de las medidas impositivas sobre las bebidas azucaradas, productos que son una de las principales causas del incremento de la obesidad ligada a la mala alimentación.

Recordemos que ya en 2010, la OMS recomendó implementar impuestos específicos sobre este tipo de bebidas con el fin de reducir su consumo.

El objetivo de esta investigación es resumir la evidencia empírica disponible en los estudios realizados sobre la eficacia de las medidas impositivas.

Metodología

Los autores consideraron estudios publicados entre el 1 de enero de 2011 y el 31 de diciembre de 2017. Tras superar diferentes criterios de exclusión, un total de 17 estudios fueron incluidos en el análisis, entre los cuales estaban 5 estudios observacionales que evaluaban el resultado de los impuestos en México y Estados Unidos. De los 12 restantes, 6 de ellos fueron experimentos realizados para evaluar intervenciones locales (en restaurantes y distribuidores), y los otros 6 fueron experimentos que evaluaban las intenciones de comportamiento.

Resultados e implicaciones

En 4 de los 5 estudios que evaluaron el impacto de los impuestos en México y Estados Unidos se encontraron reducciones significativas de consumo. Esas reducciones en el consumo se estima que son efectivas con un incremento de al menos un 8% en el precio de venta, siendo más importante en los estratos socioeconómicos más bajos (precisamente los más obesos).

En los 12 estudios restantes en los que la intervención fue específica en establecimientos de venta o se evaluaron intenciones de comportamiento los resultados tienen una línea similar, aunque en estos casos los autores estiman que el rango del impuesto debiera estar entre el 10 y 20%, aunque existe cierta variabilidad entre todos ellos.

Los autores finalmente recomiendan un impuesto que produzca un incremento en el precio de venta entre el 20 y 25% como la forma más apropiada de reducir el consumo de estos productos y reorientarlo hacia bebidas más saludables.

Limitaciones/Comentarios

Globalmente se muestra un patrón claro de reducción del consumo, pero es importante que la magnitud del impuesto sobre la producción se traduzca en un significativo incremento del precio de venta. Como ocurre con otros productos, como el tabaco, las medidas impositivas son efectivas per se, pero deben ser complementadas con estrategias de comunicación para educar a la población, aunque esos resultados siempre deban evaluarse en el largo plazo.

 LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Redondo M. et al. (2018). The impact of the tax on sweetened beverages: a systematic review. The American Journal of Clinical Nutrition, 108, 548-563.

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Q1

NUTRITION AND DIETETICS

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(#381). TABLAS DE TUMORES TOTALES EN EL ESTUDIO DEL NTP SOBRE EFECTOS DE LA RADIACIÓN DE TELÉFONO MÓVIL

[MONOTEMA] El Programa Nacional de Toxicología (NTP) de Estados Unidos ha publicado por fin los resultados del estudio que llevaban realizando desde 1999.

Joel M. Moskowitz, investigador de la School of Public Health de la Universidad de California, Berkeley, ha publicado un comentario en su blog sobre un aspecto del informe final que, a su juicio, debería de haber tenido mayor relevancia.

Se trata de los resultados totales de tumores benignos y malignos, los cuales han sido derivados al apéndice. Moskowitz, que lleva muchos años advirtiendo sobre los efectos nocivos de la radiofrecuencia, y en particular de los teléfonos móviles, insiste en que esas proporciones de tumores totales reforzaban aún más las conclusiones del estudio.

Como ya es bien conocido, el estudio del NTP, evaluado también por un panel de expertos externo, ha encontrado evidencia clara de un incremento de riesgo de tumores en el corazón en ratas macho, y también evidencia (aunque menos contundente) de mayor riesgo de cáncer en el cerebro y glándulas suprarrenales. Para ratas hembra y ratones de ambos sexos la evidencia es menos clara.

Estos resultados (en conjunción con la evidencia acumulada en otros estudios) de nuevo reafirman la idea de que la radiación no ionizante puede provocar cáncer, incluso a niveles de exposición cercanos a los límites legales. Por supuesto, hay otros efectos biológicos negativos además del cáncer que también se asocian a estas exposiciones a niveles mucho más bajos.

Sin embargo, es cierto que el estudio deja algunas incógnitas que dificultan su interpretación. El hecho de que los resultados tan concluyentes encontrados en ratas macho no lo sean tanto en los otros 3 grupos, unido a que la esperanza de vida entre ratas macho era mayor (debido a menors problemas crónicos de riñón), añade ruido, ciertamente.

No obstante, mirando a los resultados globalmente, hay poco margen para la duda; existe un efecto negativo de la exposición a radiofrecuencia, que probablemente habría sido más claro si el tamaño de las muestras en los diferentes subgrupos hubiera sido mayor.

El comentario de Moskowitz

El profesor Moskowitz indica que la interpretación de los resultados habría sido más clara incluyendo estas tablas en el documento principal (y no en los apéndices):

GSM male rats final overall tumor rates header GSM male rats final overall tumor rates CDMA male rats final overall tumor rates combined CDMA male rats final overall tumor rates header CDMA male rats final overall tumor ratesGSM male rats final overall tumor rates combined

NTP appendix footnotes

Como bien indica Moskowitz, este tipo de análisis globales suele tender hacia la hipótesis nula de no efecto, ya que el incremento de tumores en una o unas pocas áreas del cuerpo queda empequeñecido debido a las no incidencia en otras. Es decir, si un agente externo causa claramente un determinado cáncer, realizar un análisis global de todos los tipos de cáncer puede hacer que se concluya que ese agente no está relacionado con el cáncer, cuando obviamente sí lo está pero sólo de un tipo.

No obstante, Moskowitz ve claros indicios en estas tablas de que la incidencia global de tumores es mayor en los grupos expuestos, lo que ayudaría a esclarecer algunas de las incógnitas comentadas anteriormente sobre los resultados.

Complejidad estadística

Lo ideal sería poder acceder a todos los datos de los experimentos para realizar reanálisis estadísticos. Hay que reconocer, sin embargo, que los autores se encontraban ante un diseño metodológico complejo, donde debían tener en cuenta las muertes no asociadas al cáncer, y la falta de independencia entre algunos animales anidados en camadas. Todo esto complica los análisis estadísticos.

Los autores tratan de considerar estos matices en el test Poly-K, con el ajuste de Rao-Scott. En este caso, este es el test estadístico principal de las tablas, y el que muestra si existen diferencias entre las incidencias de cáncer.

Este test indica que para el caso de ratas macho expuestas a GSM, no existen diferencias en tumores malignos con respecto al grupo de control (p=0.100; p=0.081; p=0.197), aunque cuando se tienen en cuenta también las neoplasias benignas, el dibujo se modifica un poco (p=0.061; p=0.009; p=0.096).

Para las ratas expuestas a CDMA el patrón es similar: nos acercamos a la significatividad en los tumores malignos (p=0.509; p=0.031; p=0.076), y también en las neoplasias totales (p=0.009; p=0.014; p=0.210).

Por tanto, parece evidente que los tumores, tanto malignos como benignos se incrementan en los grupos experimentales, expuestos a ambos tipos de señal de radiofrecuencia. Este patrón es innegable; lo que sucede es que los resultados se embarran un poco cuando el máximo efecto sucede para 3W/kg, y no para 6W/kg. Estos resultados pueden ser debidos a la variabilidad muestral, pero como el patrón se repite en todos los casos de esta tabla, dejan algunas dudas sobre la existencia de un posible efecto de hormesis, es decir, sobre la existencia de un fenómeno no lineal de respuesta a la dosis.

Podemos simular los análisis de tendencia en las proporciones, aunque sin tener en cuenta ciertas matizaciones (importantes) de los autores, pero que nos dan una idea de la tendencia lineal del efecto:

Así, podemos realizar varios test de tendencia lineal, y vemos lo siguiente:

  GSM   CDMA  
 Ratas totales Tumores malignos Todos los tumores Tumores malignos Todos los tumores
Tendencia lineal  p=0.087  p=0.008  p=0.026  p=0.300
Desviación de la linealidad  p=0.254  p=0.015  p=0.136  p=0.001

Esta tabla nos dice que es muy arriesgado apostar por la hipótesis lineal, ya que las desviaciones son significativas para todos los tumores, aunque no llegan a ello en los tumores malignos. De este modo, interpretar el p-valor de la tendencia lineal no tiene sentido en el caso de todos los tumores, y es quizá un pelín arriesgado para los tumores malignos. Aún así, si se apuesta por ello, los resultados están en el entorno de p=0.05 (que recordemos que no es ningún número mágico, sino simplemente un criterio más que ha de ser evaluado con matices considerando la globalidad de los análisis).

Los autores emplean también el test de Fisher para evaluar la incidencia en las camadas, y este análisis es también muy interesante. De nuevo, la inspección de las tablas anteriores nos lleva a concluir que efectivamente existe un efecto significativo en el desarrollo de cáncer, más acusado cuando se tienen en cuenta todos los tumores.

De nuevo podemos realizar un análisis de tendencia:

  GSM   CDMA  
 Camadas Tumores malignos Todos los tumores Tumores malignos Todos los tumores
Tendencia lineal  p=0.045  p=0.011  p=0.022  p=0.051
Desviación de la linealidad  p=0.618  p=0.346  p=0.273  p=0.012

De nuevo vemos que la hipótesis lineal es cuestionable en algunos casos (todos los tumores en CDMA), pero se sostiene en el resto, mostrando valores significativos.

Para explorar la hipótesis no lineal, podemos implementar polinomios de Lagrange de grado 3.  Admitiendo las limitaciones de estas aproximaciones, nos puede dar una idea útil del número de tumores estimado en el rango de densidades de potencia de los experimentos. El siguiente código de Maxima permite obtenerlos y representarlos para el caso de tumores malignos, tanto en la exposición a GSM como a CDMA:

p1(x):=(x-x1)*(x-x2)*(x-x3)*fx0/((x0-x1)*(x0-x2)*(x0-x3))+
(x-x0)*(x-x2)*(x-x3)*fx1/((x1-x0)*(x1-x2)*(x1-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x3)*fx2/((x2-x0)*(x2-x1)*(x2-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x2)*fx3/((x3-x0)*(x3-x1)*(x3-x2));
x0:0;
x1:1.5;
x2:3;
x3:6;
fx0:24;
fx1:36;
fx2:38;
fx3:35;
solucion_GSM: expand(p1(x));
p2(x):=(x-x1)*(x-x2)*(x-x3)*fx0_/((x0-x1)*(x0-x2)*(x0-x3))+
(x-x0)*(x-x2)*(x-x3)*fx1_/((x1-x0)*(x1-x2)*(x1-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x3)*fx2_/((x2-x0)*(x2-x1)*(x2-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x2)*fx3_/((x3-x0)*(x3-x1)*(x3-x2));
x0:0;
x1:1.5;
x2:3;
x3:6;
fx0_:24;
fx1_:26;
fx2_:41;
fx3_:34;
solucion_CDMA: expand(p2(x));
x_:[0,1.5,3,6];
fx_GSM:[24,36,38,35];
fx_CDMA:[24,26,41,34];
sig95: 35;
plot2d([[discrete, x_, fx_GSM],[discrete, x_, fx_CDMA],solucion_GSM, solucion_CDMA, sig95],
[x,0,6],[y,0,52], [style, points,points, lines,lines, lines, linespoints], [color,red, red, green, orange,black],
[xlabel, “Exposición (W/kg)”],[ylabel, “Tumores malignos”], [legend, false]);

Tumoresmalignos

La línea negra marca el límite aproximado de la signifiación estadística al 95% para un test de Fisher de una cola con respecto al grupo de control (exposición=0). La curva verde es la de GSM, mientras que la naranja es la de CDMA.

Para el caso de tumores totales, podemos programar con Maxima:

p1(x):=(x-x1)*(x-x2)*(x-x3)*fx0/((x0-x1)*(x0-x2)*(x0-x3))+
(x-x0)*(x-x2)*(x-x3)*fx1/((x1-x0)*(x1-x2)*(x1-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x3)*fx2/((x2-x0)*(x2-x1)*(x2-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x2)*fx3/((x3-x0)*(x3-x1)*(x3-x2));
x0:0;
x1:1.5;
x2:3;
x3:6;
fx0:57;
fx1:73;
fx2:78;
fx3:71;
solucion_GSM: expand(p1(x));
p2(x):=(x-x1)*(x-x2)*(x-x3)*fx0_/((x0-x1)*(x0-x2)*(x0-x3))+
(x-x0)*(x-x2)*(x-x3)*fx1_/((x1-x0)*(x1-x2)*(x1-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x3)*fx2_/((x2-x0)*(x2-x1)*(x2-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x2)*fx3_/((x3-x0)*(x3-x1)*(x3-x2));
x0:0;
x1:1.5;
x2:3;
x3:6;
fx0_:57;
fx1_:75;
fx2_:76;
fx3_:63;
solucion_CDMA: expand(p2(x));
x_:[0,1.5,3,6];
fx_GSM:[57,73,78,71];
fx_CDMA:[57,75,76,63];
sig95: 68;
plot2d([[discrete, x_, fx_GSM],[discrete, x_, fx_CDMA],solucion_GSM, solucion_CDMA, sig95],
[x,0,6],[y,0,85], [style, points,points, lines,lines, lines, linespoints], [color,red, red, green, orange,black],
[xlabel, “Exposición (W/kg)”],[ylabel, “Tumores totales”], [legend, false]);

Como antes, la línea negra marca el límite aproximado de la signifiación estadística al 95% para un test de Fisher de una cola con respecto al grupo de control (exposición=0). La curva verde es la de GSM, mientras que la naranja es la de CDMA.

Conclusión

Siempre hemos de ser prudentes en la interpretación estadística, sobre todo con tamaños de muestra pequeños y tamaños de efecto también pequeños. Esto quiere decir que si los efectos no son grandes en magnitud son difíciles de detectar en muestras pequeñas. El concepto de tamaño de efecto pequeño es también matizable, ya que no significa lo mismo cuando estamos hablando de, por ejemplo, renta per cápita, que de vidas humanas.

De nuevo insisto en que, más allá del p-valor, hemos de mirar a los datos en su globalidad. Si hacemos ese ejercicio, y teniendo en cuenta el apoyo de la estadística, la conclusión es poco discutible acerca de la relación causa-efecto entre la radiación de móviles y el desarrollo de tumores.

Otra cosa es la “edulcoración” que parece que algunos miembros del NTP han hecho a posteriori de los resultados argumentando que las densidades de potencia de emisión estaban en el límite o más allá de lo que es legal, y por tanto de la realidad de exposición de los usuarios de teléfonos móviles. Sin embargo, el caso Phonegate y la sobre exposición a radiación no ionizante de múltiples dispositivos inalámbricos cuestionan esa “tranquilizadora” interpretación, que huele más a excusa para que la FDA, la EPA y la FCC no tomen cartas en el asunto. De hecho, la nota de prensa de la FDA del 1 de noviembre no tiene desperdicio.

En cualquier caso, es cierto que la aparante relación no lineal entre la dosis y la respuesta necesita mayor explicación, así como otras incógnitas que el estudio (de 30 millones de dólares) no ha desvelado en su totalidad.

Finalmente, hemos de recordar que este estudio no trata sobre otras enfermedades y trastornos que pudiera ocasionar la exposición a radiofrecuencia y, aunque no deriven en tumores, son de extrema importancia para evaluar este tema en su totalidad.

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(#380). ÍNDICES APROXIMADOS FLEXIBLES EN ECUACIONES ESTRUCTURALES

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En este artículo publicado en el Journal of the Academy of Marketing Science, los autores proponen desterrar definitivamente los umbrales para índices aproximados en ecuaciones estructurales, y a cambio emplear una perspectiva flexible, basada en los resultados de simulaciones para las condiciones de cada modelo especificado.

Esos índices aproximados no son test estadísticos como tal, porque su distribución es desconocida bajo la hipótesis nula, y los valores de corte se toman como criterio para decidir acerca de la validez del modelo.

Sin embargo, y como indican los autores, existe literatura convincente que especifica que tomar esos criterios de corte sin considerar las características propias de cada modelo (tamaño de muestra, grados de libertad, número de indicadores, etc.) puede producir resultados que contaminen esa capacidad de los índices aproximados para identificar modelos correctos y rechazar falsos.

Lo que plantean los autores es construir distribuciones empíricas para una multitud de formas de modelos de ecuaciones estructurales, y a través de esa distribución empírica (tras realizar cientos de simulaciones), reportar unos índices aproximados con criterios de corte flexibles para cada caso.

Un “no” a la chi-cuadrado

Los autores se posicionan claramente en contra respecto a las visiones de la idoneidad de confiar únicamente en el ajusto vía test de la chi-cuadrado, como hemos visto en otras entradas del blog. Para ellos, las limitaciones de la chi-cuadrado asociadas a su sensibilidad al tamaño de la muestra es motivo más que suficiente para no considerarla como índice de ajuste.

Los autores, sin embargo, argumentan también que el tamaño de la muestra, el tamaño del modelo, el modelo demedida, el tipo de modelo, y la normalidad de la distribución de datos afectan también a los índices aproximados. Esa es la razón por la cual no deben establecer criterios de corte univeresales.

Metodología

Los autores realizan 3 estudios de simulación Monte Carlo, pero lo hacen sólo con modelos de análisis factorial confirmatorio (CFA). Y esto es importante, porque aunque enfatizan que el CFA es más empleado que el resto de modelos causales, están obviando una parte esencial de la utilidad de SEM, la que para algunos autores como Leslie Hayduk es la principal.

Así, los autores configuraron 13851 modelos de CFA con diferentes combinaciones de cargas factoriales, tamaños de muestra, número de variables latentes e indicadores, así como la desviación de la normalidad.

Resultados e implicaciones

Los autores apuestan por el SRMR (como primera opción), CFI, TLI y RMSEA como segunda, en un enfoque de combinación de varios índices ya que todos tienes limitaciones. Concretamente, recomiendan el uso del SRMR (más sensible a la mala especifiación en el modelo estructural), junto a uno de los otros 3 mencionados (más sensibles a la especifiación en el modelo de medida).

Así, cualquier investigador interesado en esta propuesta puede emplear la web www.flexiblecutoffs.org, y especificar los datos de su propio modelo, obteniendo unas recomedaciones sobre los valores de corte de los índices aproximados comentados.

Limitaciones/Comentarios

Los autores reconocen que su propuesta no es sobre la idoneidad de los índices aproximados, sino sobre la estipulación de criterios de corte universales. Es decir, las limitaciones de cada índice aproximado siguen estando ahí, independientemente de que se adopte esta perspectiva flexible.

Sin embargo, es interesante el recorrido que hacen por la literatura que argumenta que los índices aproximados se ven afectados por características del modelo que no están relacionadas con la mala especificación. Su primer estudio, también ofrece resultados consistentes con este hecho.

Los autores separan el modelo de medida del modelo estructural pero no discuten el hecho de que en ambos se especifican relaciones causales. Por tanto, incluso un CFA tiene relaciones causales explicitadas en la relación entre las variables latentes y sus observables. Desde ese punto de vista, la distinción puede resultar engañosa y ocultar problemas mayores, como que los investigadores separen ambos modelos (en el típico test en 2 pasos, primero CFA y luego el modelo causal entre variables latentes), cuando el planteamiento de un modelo es global, integrando la medición observable junto con la causalidad entre latentes.

En definitiva, una propuesta relevante que puede ayudar a investigadores a interpretar mejor los análisis factoriales confirmatorios, pero que obvia el papel del test de la chi-cuadrado al considerarlo muy limitado por su dependencia al tamaño muestral, lo que choca con otras posturas ya comentadas en este blog.

LEE EL ARTÍCULO AQUÍ

Niemand, T. & Mai, R. (2018). Flexible cutoff values for fit indices in the evaluation of structural equation models. Journal of the Academy of Marketing Science, doi:10.1007/s11747-018-0602-9.

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(#379). ¿LOS ARGUMENTOS CIENTÍFICOS SIRVEN DE ALGO?. EL CASO DE MICHIGAN Y EL 5G

[MONOTEMA] Este año el estado de Michigan ha aprobado un proyecto de ley para el despliegue del 5G. Primero fue el Senado, y luego la Comisión de Energía de la Cámara de Representantes; en ambos casos las votaciones terminaron con una clara mayoría del sí.

En este proceso ha habido la oportunidad de escuchar a voces que estaban a favor y en contra del despliegue, y el objetivo de este post es hacer visible algunos de esos testimonios, además de (tristemente) comprobar que los argumentos científicos no sirven para nada cuando el dinero está de por medio.

El senador Patrick J. Colbeck

El senador republicano ha sido uno de los pocos políticos que se ha mostrado contrario al despliegue 5G en Michigan, dadas las evidencias que hay sobre los efectos de la radiación no ionizante y la sobre exposición que los ciudadanos sufren en la actualidad a las radiaciones de todas las tecnologías inalámbricas.

Colbeck es ingeniero aeroeaspacial, e incluso estuvo trabajando en Boeing diseñando dispositivos para la Estación Espacial Internacional. No es por tanto ningún “friki” conspiranoico, o magufo (esa palabra que tanto gusta a cierto sector pseudo escéptico). Es una persona formada, con amplios conocimientos y experiencia en este sector. Su intervención del 15 de marzo de 2018 fue la siguiente:

En esos casi 7 minutos de exposición Colbeck mostró su preocupación por los efectos que esta tecnología tendrá en la población, especialmente en los más vulnerables, como niños y mujeres embarazadas.

La tecnología 5G operará una banda entre 24 y 90 GHz, mucho más energética que la actual, y requerirá de dispositivos emisoras cada 2-10 casas, para dar servicio.

Colbeck también aludió a que los estándares de la FCC son obsoletos y no son válidos porque debe ser una institución relacionada con la salud, como el CDC (Center for Disease Control) quien sea el responsable de establecerlos.

El senador también nombró los múltples efectos no térmicos que la investigación ha reportado a intensidades por debajo de los umbrales permitidos por la FCC.

Es más, se pregunta la razón por la cual sus compañeros políticos recientemente habían aprobado leyes para proteger la salud de los niños, y ahora estaban apoyando una ley que iba a perjudicarles gravemente.

Finalmente, cita el artículo 4 de la sección 51 de la Consitución de Michigan, que indica que el bienestar general de las personas del estado es declarado como de interés primordial, algo que se está obviando al promover ese despliegue sin antes conocer los posibles efectos. Colbeck concluye su intervención pidiendo que se proceda con precaución.

El 29 de mayo, Colbeck compareció ante la Cámara de Representantes, esgrimiendo un discurso similar, pidiendo que se proteja a las personas electrohipersensibles, que se creen zonas libres de radiación, y que se siga empleando la tecnología (por supuesto), pero de otra manera, sin la necesidad de inundar de muchas más antenas las ciudades. De nuevo, arremetió contra los conflictos de intereses de la FCC, cuyos miembros (ligados a la industria) no deberían tomar decisiones sobre salud en Estados Unidos.

La pediatra Angie Colbeck

El 4 de octubre, de nuevo ante la Comisión de Energía de la Cámara de Representantes de Michigan, varios testimonios defendieron el rechazo de la ley; no se puede aprobar que las compañías tengan la posibilidad de desplegar el 5G sin antes conocer qué niveles de exposición tienen los ciudadanos en la actualidad, y cuáles serán las consecuencias de ese despliegue, una vez que la literatura científica ha asociado la exposición a este tipo de radiación con diversas enfermedades, incluyendo el cáncer.

La pediatra Angie Colbeck, esposa del senador Patrick J. Colbeck, fue una de las personas que intervenieron en la sesión. Y lo hizo con una vehemencia y claridad apabullantes.

La pediatra recalcó los miles de estudios que relacionan la exposición a esta radiación con cáncer, daño en el ADN, arritmias, desórdenes de comportamiento, perturbación del sueño, fertilidad, etc. Aludió con determinación al sinsentido de que la FCC marque los límites de seguridad (impuestos en el lejano 1996), y no sea el CDC, la EPA o la FDA. Es más, un antiguo abogado de Verizon (una de las más grandes compañías de telecomunicaciones), Ajit Pai, es el actual presidente. Colbeck pone un ejemplo muy ilustrativo: es como dejar que una tabacalera decida cuántos paquetes de cigarrillos se deben fumar al día para que no perjudique la salud.

La médico Sharon Goldberg

De la doctora Goldberg ya habíamos hablado en un anterior post, ella estaba sufriendo el problema de la electrohipersensibilidad con sus propios hijos.

Pero no vino a la Cámara de Representantes a hablar de su caso, sino a presentar un testimonio conciso y directo; no hay discusión sobre los efectos sobre la salud de la radiofrecuencia, ya se ha demostrado sobradamente en la literatura científica.

Goldberg trajo consigo multitud de artículos publicados para justificar sus argumentos. Entre ellos están los que aquí enlazo (gracias a la propia doctora que amablemente me los envió), algunos de los cuales incluso hemos comentado en esta web::

A pesar de que Goldbeg sólo disponía de 5 minutos, varios representantes de la Cámara le hicieron preguntas que permitieron que la doctora ampliara las explicaciones. Y ciertamente lo hizo sin vacilar, insistiendo en que lo que se discutía aquí no era si era perjudicial o no, algo ya obvio en la literatura, sino en qué medida los legisladores querían ir con la ciencia o en contra de ella.

Goldberg explicó las enfermedades asociadas a la exposición a la contaminación electromagnética, incidiendo en la diabetes y los costes asociados a esta y otras enfermedades crónicas. Para la doctora es esencial medir la exposición actual antes de pensar en realizar cualquier despliegue que añada más contaminación todavía.

Es más, para Goldberg es un experimento con humanos. Según ella, es increíble cómo a los investigadores se les obliga a pasar comités éticos y se les exigen unas condiciones muy determinadas para experimentar con humanos, incluídos los consentimientos informados donde los participantes admiten entender los riesgos, pero a esta tecnología que sabemos ya que es perjudicial (al menos en las bandas de frecuencias que no son 5G), lo permitimos sin problema.

Ante la pregunta del presidente de la Cámara sobre la posición de la American Cancer Society, Goldberg apuntó a los conflictos de interés como la posible razón de esa postura. Esa organización está financiada por empresas del sector, como IBM. En España, sucede algo parecido con la Asociación Española Contra el Cáncer, con vínculos con Iberdrola y Telefónica.

El físico Paul Heroux

Paul Heroux es profesor de toxicología en la Facultad de Medicina de la McGill University, en Montral, además de ser doctor en física y un investigador con gran experiencia en el campo del bioelectromagnetismo.

La intervención de Heroux comenzó aludiendo al hecho de que varias grandes aseguradoras no contemplan los daños por exposición a la radiación no ionizante. Temen que las compañías de telecomunicaciones, automóviles o cualquier otra que emplee esta tecnología sean profusamente demandadas en el futuro por los ciudadanos ante la evidencia existente en la literatura científica.

El doctor Heroux indicó que estaba presente cuando la FCC elaboró los estándares en 1996, directamente dictados por el Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE), quienes deliberadamente obviaron todas las evidencias científicas que podrían perjudicarles en sus objetivos.

Heroux vehementemente pidió al tribunal que no lo escucharan a él, sino a miles de ratas y ratones que han sido objeto de experimentos y han mostrado una relación causal con el cáncer y otras enfermedades.

Ante el comentario de uno de los miembros de la comisión acerca de que General Motors y Ford habían apoyado la propuesta de ley porque la creían necesaria para el desarrollo de sus vehículos autónomos, Heroux recordó algunas de las barbaridades cometidas por estas empresas en materia de seguridad hace unas décadas, o su defensa del plomo en el combustible (que ha contribuido en la reducción del coeficiente intelectual en millones de niños). Estas empresas no tienen un historial brillante de decisiones a estos niveles, recordó el doctor.

Conclusión

Después de escuchar todos estos testimonios, y también de otras personas afectadas de electrohipersensibilidad, 19 de los 23 miembros de la Comisión votaron que sí a la ley, es decir, hicieron caso omiso a todas las evidencias mostradas.

¿De qué sirven entonces los argumentos científicos, los miles de artículos publicados, la evidencia sobre conflictos de intereses, y la experiencia de físicos y médicos que tratan con este tema a diario?.

No obstante, es de agradecer la tenacidad de todos estos investigadores y profesionales que, pese a las continuas derrotas, siguen plantando cara a este gigante que es el lobbby de las telecomunicaciones.

Quizá la única parte positiva de todo esto es que algunas personas están despertando y miran a este tema desde una perspectiva diferente. Es hora de movilizarse. Sus hijos se lo agradecerán.

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(#378). LA ALIMENTACIÓN ECOLÓGICA REDUCE EL RIESGO DE CÁNCER

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En esta investigación publicada en JAMA Internal Medicine, los autores encuentran que el consumo de comida orgánica está asociado a un menor riesgo de cáncer. Para ello, emplean una cohorte de 68946 participantes.

Los autores comienzan el artículo aludiendo a la relación robusta entre la exposición a pesticidas y el cáncer, aunque admiten que la respuesta a la dosis y el efecto cóctel aún han de se mejor investigados. No obstante, los efectos tóxicos de combinaciones de pesticidas, incluso a bajas dosis, se han reportado.

En los últimos años, el mercado de comida orgánica ha crecido. Esos productos se cultivan sin el uso de fertilizantes sintéticos, pesticidas y organismos genéticamente modificados, además de restringir el uso de medicamentos para uso veterinario. Así, como bien indican los autores, la comida orgánica tiene menos residuos de pesticidas que la convencional. Para sostener esa afirmación, comentan un informa de la EFSA de 2018 donde se indica que el 44% de las muestras analizadas de productos convencionales contenían 1 o más residuos cuantificables, mientras que el porcentaje en los productos ecológicos era sólo del 6.5%. 

El objetivo de esta investigación es, por tanto, analizar esa hipotética reducción de riesgo en el desarrollo de cáncer.

Metodología

Los autores emplearon el NutriNet-Santé estudio, una cohorte de voluntarios franceses que debían cumplimentar cuestionarios en internet sobre sus hábitos nutricionales, estilos de vida, estado de salud, actividad física, y otras variables sociodemográficas y antropométricas.

Los participantes debían indicar la frecuencia de consumo de 16 tipos de productos orgánicos (lácteos, huevos, frutas, verduras, etc.).

La cohorte la formaron 68946 personas adultas que se enrolaron en el estudio desde 2009 hasta noviembre de 2016, con un tiempo de seguimiento medio de 4.56 años. Un 78% de esos voluntarios eran mujeres.

Durante el seguimiento se detectaron 1340 casos de cáncer.

Resultados e implicaciones

El consumo de comida ecológica está positivamente asociado con ser mujer, tener un estatus socioeconómico y nivel de estudios alto, y tener mejores hábitos alimenticios (por ejemplo, más fruta y verdura y menos comida procesada) y de actividad física. En definitiva, tener un estilo de vida más saludable. Es de destacar además, que también está asociado al historial familiar de cáncer, de forma que aquellas personas con mayor nivel de riesgo familiar consumen más productos orgánicos.

Todos esos factores pueden añadir confusión a la relación entre el consumo de productos orgánicos y el riesgo de cáncer. Por ello, los autores los consideran en un modelo estadístico (regresión de Cox), dividiendo el consumo en cuatro cuartiles.

Los resultados se muestran en la siguiente tabla:

b378_2

Los modelos 2 y 3 son los que contemplan un mayor número de variables de control. Como puede observarse, existe una relación clara significativa, y con un patrón de respuesta a la dosis entre el consumo de productos orgánicos y el riesgo de cáncer.

La relación con los tipos de cáncer se muestra a continuación:

b378_3

Los resultados muestran una asociación significativa en la reducción de los linfomas, y resultados también a tener en cuenta en el cáncer de piel y cáncer de mama.

De este modo, apostar por una dieta orgánica puede reducir el riesgo global de cáncer, sobre el cáncer post-menopáusico en mujeres y los linfomas.

Los resultados contrastan con los encontrados en Bradbury et al. (2014), donde en una cohorte sólo de mujeres en el Reino Unido no se encontró una reducción del riesgo global. Eso sí, había una asociación negativa con el desarrollo de linfoma No-Hodgkin, lo que en ese caso sí que concuerda con lo encontrado en el estudio realizado sobre población francesa. Es precisamente el linfoma No-Hodgkin, un tipo de cáncer asociado directamente al uso de varios pesticidas.

El proceso mediante el cual los pesticidas podrían causar el cáncer no es totalmente conocido, aunque se barajan varias rutas para ello, como el daño en el ADN, la disrupción endocrina, y la perturbación en la homeóstasis celular.

Limitaciones/Comentarios

Los autores reconocen limitaciones relacionadas con la sobre representación de mujeres, el poco tiempo de seguimiento que podría dejar fuera cánceres desarrollados con un horizonte temporal más alto, y el error atribuible a los cuestionarios auto administrados.

No obstante, y pese a estas limitaciones, la gran muestra empleada, el control estadístico de las variables de confusión y los análisis de sensibilidad realizados dan robustez a los resultados. En cualquier caso, habría sido interesante también tener en cuenta aspectos relacionados con la exposición a radiación ionizante y no ionizante.

Aunque los resultados necesitan ser replicados, este estudio ofrece una importante señal para advertir sobre el riesgo de uso de pesticidas y la idoneidad de una dieta con presencia de más productos ecológicos.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Baudry, J. et al. (2018). Association of Frequency of Organic Food Consumption With Cancer Risk. Findings From the NutriNet-Santé Prospective Cohort Study. JAMA Internal Medicine, doi: 10.1001/jamainternmed.2018.4357.

 
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