(#432). BIG CHICKEN; EL PELIGRO DE LOS ANTIBIÓTICOS

[MONOTEMA] En Big Chicken, Maryn Mckenna cuenta con detalle la historia de cómo los antibióticos se introdujeron en la alimentación a finales de los años 40 del siglo pasado, primero en Estados Unidos, y luego en el resto del mundo, y han sido (y son) una de las principales causas de la que es probablemente la mayor amenaza para salud pública en la actualidad: la resistencia microbiana a estos medicamentos.

La autora comienza al libro hablando de un brote de Salmonella fuera de lo común en 2013 en el oeste de Estados Unidos, una bacteria cuyo origen estaba en un matadero de pollos y que además era resistente a una gran variedad de antibióticos: ampicilina, cloranfenicol, gentamicina, kanamicina, estreptomicina, sulfamidas y tetraciclina

La resistencia a los antibióticos es responsable de al menos 700000 muertes al año en todo el mundo, 25000 en Europa. En 2050 se predice que mueran 10 millones de personas al año. Las bacterias han evolucionado rápido, desarrollando defensas contra los antibióticos. La penicilina llegó en los años 40 y la resistencia en los 50, la tetraciclina en 1948 y la resistencia apenas 10 años más tarde, la eritromicina fue descubierta en 1952 y su resistencia llegó en 1955.  Es decir, la resistencia fue desarrollada desde el comienzo, pero ahora parece que lo hacen incluso más rápido.

No sólo el mal empleo de los antibióticos en humanos puede ser la causa de ello, sino su uso en animales, especialmente en países como Estados Unidos, donde hasta 2013 no había ninguna regulación, y se permitía dárselo a los pollos para hacerlos más grandes y musculosos en menor tiempo, además de protegerlos contra las enfermedades. Hoy un pollo de matadero pesa el doble que hace 70 años y llega a ese peso en la mitad de tiempo.

Los antibióticos comenzaron a añadirse a la comida animal a finales de los años 40, en el contexto del boom científico de la época, en el que parecía que todo lo que tenía un componente nuevo tecnológico era un signo del progreso que no se podía cuestionar. Pero muy pronto se alzaron voces en contra: primero algunos científicos aislados quienes fueron objeto de burla por dar la voz de alarma, luego pequeños comités, después importantes sociedades médicas, y finalmente los gobiernos. En Estados Unidos ese proceso duró más de 60 años.

Al comienzo, la penicilina se vendía sin regulación, no fue hasta 1951 cuando sólo se haría por prescripción médica. En aquella época se llegaron a vender pasta de dientes, lápices de labios, chicles…que llevaban este antibiótico.

En 1945, pocos meses antes de recibir el Nobel, Fleming decía lo siguiente:

La mayor posibilidad de mal en la auto medicación es usar dosis demasiado pequeñas, tal que, en lugar de acabar con la infección, los microbios son educados para resistir a la penicilina.

Entonces seguía advirtiendo que ese organismo adaptado podía pasar a otros individuos y expandirse:

En tal caso, la persona irresponsable que ha jugado con el tratamiento de penicilina es moralmente responsable de la muerte del hombre que finalmente sucumbe a la infección con el organismo resistente a la penicilina.

Pese a esas advertencias se seguía alimentando con antibióticos a millones de pollos en Estados Unidos, para promover su crecimiento. Se hicieron experimentos poco éticos con niños prematuros en Kenia, Guatemala, e incluso en Estados Unidos, y no mostraron efectos secundarios; es más, los promotores de crecimiento funcionaron, lo que fue un empujón más para su uso en animales.

En 1953 la FDA aprobó también el uso de antibióticos para proteger a los animales de enfermedades, es decir como uso preventivo. Si la dosis para hacerles crecer como promotores era de unos 10 g/kg, la dosis como preventores de enfermedades era de unos 200 g/kg. En 1955 la FDA aprobó el uso de antibióticos también como conservantes de la comida.

El empleo en todo tipo de animales se generalizó. En 1956, un estudio mostró que el 11% de las muestras de leche de los supermercados tenía penicilina, en cantidades que podrían servir incluso como medicina en humanos. Pese a que había un norma que estipulaba que los primeros litros de leche de las vacas se tiraran, la realidad es que no era así en muchos casos. Las máquinas para ordeñar habían hecho que se diera antibióticos a las vacas para evitar infecciones que no se producían cuando se les sacaba la leche de forma manual.

No sólo las infecciones por Salmonella se han incrementado en Estados Unidos, sino que esta bacteria es cada vez más resistente a los antibióticos. Las personas que pasan por esta enfermedad son luego más vulnerables a otras patologías, tienen más probabilidad de sufrir otros problemas de salud.  Las bacterias resistentes que se encuentran en las heces de los animales de granja se expanden sin control, por las aguas subterráneas, por las carreteras a través del transporte de esos animales, etc.

En 1999 la Unión Europea prohibió parcialmente varios promotores del crecimiento, y en 2006 prohibió todo uso antibiótico como promotor. Pero un estudio mostró que el total de antibióticos vendidos en Holanda no había cambiado en ese periodo, es decir, los productores habían renombrado los antibióticos que fabricaban, combiando las etiquetas de promotores de crecimiento a preventivos. Pero luego también se prohibió como uso preventivo, y en la actualidad sólo se pueden emplear por prescripción veterinaria. Esa prescripción se registra en una base de datos nacional, y no se pueden prescribir antibióticos que se emplean en humanos. En Estados Unidos, todavía hoy, se permite el uso preventivo con algunas limitaciones, aunque en países emergentes, como China, es está todavía muy lejos de las regulaciones que existen en Europa.

En conclusión, un libro muy esclarecedor sobre cómo se ha convertido un alimento en un producto industrial regido por las leyes del mercadeo, en lugar de por la lógica de la biología y de la salud. Una obra en la que también se pueden encontrar lecciones sobre alertas tempranas que no fueron escuchadas, y sobre acciones que se han tomado quizá demasiado tarde, desoyendo a científicos que sufrieron la mofa y el descrédito por ir en contra de la rueda aplastante del “más rápido y más barato”.

Todos los posts relacionados




(#374). LA NECESIDAD DE EVITAR LA INGESTA DE ANTIBIÓTICOS A TRAVÉS DE LA COMIDA

[REVISIÓN DE ARTÍCULO]  En este artículo publicado en The Journal of Antibiotics los autores explican las razones por las cuales es urgente que la gente deje de consumir comida de animales tratados con antibióticos.

En febrero de 2017 un informe de la ONU declaró la resistencia antimicrobiana como la mayor amenaza a la salud pública de nuestro tiempo.

Según datos de Estados Unidos, el uso de antibióticos en la agricultura es responsable de alrededor de un 20% de infecciones resistentes en humanos. Aunque el abuso de estos medicamentos por parte de la población es la principal causa de este problema, no se debe obviar la contribución que se produce a través de la dieta.

Históricamente los antibióticos se han empleado en el sector primario para acelerar el crecimiento de los animales, administrados conjuntamente con vitaminas. Pero esa práctica que comenzó hace más de 50 años se extendió de tal forma que las ventas de estos medicamentos para uso veterinario son 3 veces mayores que para tratamientos en humanos.

La producción orgánica, por definición, prohíbe el uso de antibióticos, pero como indican los autores, ni siquiera llega al 1% de las extensiones de cultivo en Estados Unidos. De este modo, la gran mayoría de carne, huevos y productos lácteos que llegan al consumidor están “suplementados” con antibióticos.

La forma de producción “industrial” de muchas de esas granjas, tan típica del sistema económico actual donde las malas condiciones higiénicas y el hacinamiento son una característica fundamental, contribuyen precisamente al incremento de esta práctica.

La resistencia bacteriana puede ser cruzada, es decir, que han desarrollado métodos de supervivencia frente a diversos tipos de antibióticos que tienen mecanismos de acción similares. Pese a que en Estados Unidos se prohibieron en 2005 las fluoroquinolonas en pollos, se necesita una regulación mucho más restrictiva, y que se haga lo mismo con otros antimicrobianos.

Los autores ponen el foco en lo importante que es que los médicos sean conscientes de este problema y presionen desde todos sus ámbitos de influencia. Hay que concienciar a los consumidores de que eviten la comida que lleva antibióticos. De este modo, la industria empezará a dar pasos también para proveer productos libres de estos medicamentos, como ya ocurre en diversos restaurantes y algunos supermercados en Estados Unidos. No obstante, y claro está, hay que exigir a la FDA que elabore una regulación similar a la que está presente en la Unión Europea, donde recordemos que los antibióticos están prohibidos salvo para tratar o controlar enfermedades en los animales. 

Prohibir el uso de los antibióticos en animales destinados a consumo humanos incrementaría menos de un 1% los precios de venta de carne. No obstante, y dada la situación actual en la que esos productos son más caros que la media, los autores proponen que se otorgue algún tipo de subsidio a las rentas más bajas para ayudarles a su compra (en programas similares a los cupones de ayuda).

Los autores concluyen con dos puntualizaciones importantes. Primero, existen lagunas legales que hacen que se abuse de los antibióticos en animales para uso terapéutico cuando realmente no hay esa indicación. Segundo, la resistencia a los antibióticos es un problema de magnitud superior a la amenaza conjunta del Zika y el Ébola. De este modo, hay que actuar con determinación ya.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

 Makary, M. A. et al. (2018).A call for doctors to recommend antibiotic-free foods: agricultural antibiotics and the public health crisis of antimicrobial resistance. The Journal of Antibiotics, doi: 10.1038/s41429-018-0062-y

Indicadores de calidad de la revista*

 

Impact Factor (2015)

Cuartil

Categoría

Thomson-Reuters (JCR)

2.033

Q3

BIOTECHNOLOGY & APPLIED MICROBIOLOGY

Scimago (SJR)

0.762

Q2

PHARMACOLOGY

* Es simplemente un indicador aproximado para valorar la calidad de la publicación

Todos los posts relacionados




(#275). DARWIN Y LA MICROBIOLOGÍA

[REVISIÓN DE ARTÍCULO]  En este artículo publicado en PLOS Genetics, el autor explica el concepto de adaptación por selección natural, clave en la Teoría de la Evolución de Darwin, de su perspectiva de microbiólogo experimental.

La selección natural, tal y como fue concebida por Darwin, es el proceso evolutivo que explica el ajuste entre las características de los organismos y los entornos donde viven.

Lamarck, previamente, había puesto sobre la mesa la idea de descendencia con modificación y también la teoría de la herencia de caracteres adquiridos. Esta última ha sido matizada por el desarrollo de la genética y de la biología molecular, destacando el autor la diferencia entre el concepto de epigenética  (cambios en el fenotipo, es decir, en la expresión de los genes) y los postulados originales de Lamarck (cambios en el fenotipo que son heredables).

Darwin también se equivocó en algunos aspectos, según el autor, porque pensaba que los cambios evolutivos (en las poblaciones) eran demasiado lentos para poder ser observados, algo que los experimentos de William Dallinger mostraron en la década de 1880; la evolución podía observarse en protozoos simplemente con el hecho de incrementar la temperatura. Numerosos experimentos posteriores han llegado a conclusiones similares.

El nacimiento de la biología molecular abrió nuevos caminos para el estudio de la selección natural; por ejemplo, en la observación de que bacterias podrían desarrollar nuevas funciones expresando una determinada proteína en un nuevo sustrato para después adaptar esa proteína a ese sustrato por mutaciones subsecuentes.

El autor comenta también el experimento a largo plazo en la evolución del E.coli (LTEE), comenzado en 1988 y que continúa en la actualidad (y que él mismo dirige), en el que 12 poblaciones idénticas de  bacterias están siendo seguidas en sus adaptaciones. Se han observado mutaciones beneficiosas y otras neutras; las beneficiosas mayoritariamente desarrolladas en las primeras generaciones.

Las adaptaciones también pueden depender de la intensidad de la tasa de cambios en el entorno, como el caso de la resistencia de las bacterias a los antibióticos. Cambios profundos en el nivel de estrés pueden ocasionar modificaciones genéticas para evitar la extinción, pero también niveles menores y sostenidos de estrés pueden propiciar esas adaptaciones.

Como comenta Lenski, los microorganismos parecen presentar características diferentes respecto a los animales y plantas en cuento a la adaptación por selección natural, que postuló Darwin en 1859. Queda todavía, de este modo, un apasionante camino por descubrir.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Lenski, R. E. (2017). What is adaptation by natural selection? Perspectives of an experimental microbiologist. PLoS Genet13(4): e1006668.

Indicadores de calidad de la revista*

 

Impact Factor (2016)

Cuartil

Categoría

Thomson-Reuters (JCR)

6.100

Q1

GENETICS & HEREDITY

Scimago (SJR)

5.18

Q1

GENETICS

* Es simplemente un indicador aproximado para valorar la calidad de la publicación

Todos los posts relacionados




(#256). MÓVIL Y WI-FI INCREMENTAN LA RESISTENCIA A LOS ANTIBIÓTICOS

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] Existen investigaciones que muestran que los campos electromagnéticos pueden afectar el crecimiento de las células y la susceptibilidad antimicrobiana. Este último hecho refleja, por ejemplo, la capacidad resistencia de las bacterias ante los antibióticos.

Los autores centran este estudio en el análisis de dos bacterias, la Listeria mocnocytogenes y la Echechichia coli, más conocida como E coli. La primera está relacionada con infecciones en neonatos o la meningitis. La segunda con infecciones en la sangre, tracto urinario, otitis y otras.

El objetivo de esta investigación es evaluar la resistencia a los antibióticos de estas dos bacterias ante la exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencia, provenientes de dos fuentes de diferente frecuencia, 900 MHz y 2.4 GHz, correspondientes a la señal de un móvil GSM y de un router Wi-Fi, respectivamente.

Metodología

Las bacterias fueron aisladas tras ser recogidas de pacientes de un hospital de Irán. Se creó un compuesto agar Mueller-Hinton que contenía 1.5 x 10^8 CFU/ml como unidad formadora de colonias. Esa compuesto fue dispersado en un recipiente y tratado con diferentes antibióticos. Para el E coli se usaron imipenem (10 microgramos), levofloxacin (5 microgramos), aztreonam (30 microgramos), ciprofloxacin (5 microgramos), cefotaxima (30 microgramos) y piperacillina (100 microgramos). Para la listeria se semplearon doxycyclina (30 microgramos), trimetoprim-sulfametoxazol(25 microgramos), levofloxacino (5 microgramos), cefotaxima (30 microgramos), ciprofloxacina(5 microgramos) y cefriazona (30 microgramos).

El resultados a la susceptibilidad de las bacterias a esos antibióticos fue medido antes y después de la exposición a un router Wi-Fi y a un simulador de radiación de teléfono móvil. En cuanto al router Wi-Fi este operaba través de la conexión con un ordenador portátil situado a 5 metros de distancia. La potencia del router era de 1 W y el SAR (tasa de absorción) era de 0.13 W/kg a 14 centímetros de distancia (lugar de la exposición). Recordemos que el SAR  es un indicador de la medida en que nuestro cuerpo absorbe esa radiación. En Estados Unidos el límite legal está en 2.0 W/kg, mientras en la Unión Europea en 1.6. Por tanto, las bacterias estaban expuestas a un nivel de tasa de absorción significativamente menor que el estipulado como legalmente nocivo.

En cuanto al teléfono móvil, se empleó un simulador GSM a 900 MHz, aunque en este caso los autores no indicaron la densidad de potencia de emisión ni el SAR.

Se recogieron muestras de las bacterias en 4 momentos diferentes de la exposición: 3, 6, 9 y 12 horas, para comparar su análisis con el grupo de de control (no expuestas). Esa comparación viene determinada por el tamaño  de la zona de inhibición (su diámetro), es decir, la zona alrededor de un disco de antibiótico en el que no se produce crecimiento bacteriano. De este modo, la bacteria será más resistente cuanto menor halo de inhibición presente, ya que esto hace que la zona de crecimiento sea mayor.

Resultados e implicaciones

Para el caso de la bacteria E coli, esta presentó un patrón de respuesta al tiempo de exposición por el cual la resistencia fue antimicrobiana fue significativamente diferente que la muestra de control para los 4 lapsos temporales considerados. De las 48 comparaciones realizadas por medio del test no paramétrico de la U de Mann-Whitney (6 antibióticos x 4 lapsos temporales x 2 tipos de exposición), sólo 8 resultaron no significativas.

Además, el patrón de respuesta a la dosis no fue lineal, sino aparenteménte hormético, donde el máximo de resistencia se obtenía para dosis de exposición entre 6 y 9 horas.

Sin embargo, para el caso de la bacteria Listeria, los resultados no fueron tan claros, y sólo se observó un efecto claro para el antibiótico doxycyclina.

Además el ratio de crecimiento de ambas bacterias fue superior en las muestras expuestas a la radiación con respecto al control.

De este modo, esta investigación aporta una nueva evidencia sobre los efectos de los campos electromagnéticos en la salud, en este caso a través del incremento de la resistencia antimicrobiana, la cual representa uno de los mayores desafíos de la medicina actual, dado el aumento ostensible de la resistencia de algunas bacterias a una gran porción de todos los antibióticos conocidos. Los autores postulan como mecanismo de actuación en las células la alteración de la sensibilidad de las membranas celulares y los canales de intercambio iónico.

Limitaciones/Comentarios

Los autores no reportan datos sobre la exposición al simulador de teléfono móvil. Esto es una limitación muy relevante porque no sabemos la intensidad de la exposición, sólo la frecuencia. Aunque la frecuencia de la onda es propocional a la energía y es la que produce el efecto biológico, la intensidad nos dice la rapidez o el nivel al que ese cambio se puede producir, es decir, es una manera de cuantificar el efecto para esos niveles de energía. Es extraño que en una revista llamada “Dosis-Respuesta”, no se exija que los autores especifiquen claramente la dosis de exposición a 900 MHz, como sí que lo hacen con el router Wi-Fi a 2.4 GHz.

Otra limitación importante es la relativa al análisis estadístico en tanto que no usan una corrección del umbral de significación debido a los múltiples test realizados. Aunque este hecho, como hemos comentado en otros artículos, es objeto de debate en las disciplinas de epidemiología y estadística, se podrían haber reportado los resultados con una corrección del umbral de significación (más pequeño/exigente que 0.05), y compararlos con los ya especificados.

Finalmente, creo que esta investigación podría haber proporcionado resultados más relevantes para este campo si los autores se hubieran centrado en un único antibiótico, y hubieran ellos mismos replicado el experimento con ese mismo antibiótico. De este modo, se habrían reducido  los endpoints, y se habría dado una respuesta más contundente a nivel científico.

En cualquier caso, los indicios que muestra esta investigación son de nuevo preocupantes para la salud humana y esa amenaza que supone estar continuamente expuestos a campos electromagnéticos artificiales, que aunque no son ionizantes, tienen efectos biológicos negativos, como cientos y cientos de investigaciones llevan mostrando en los últimos años.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Taheri, M. et al.  (2017). Evaluation of the effect of radiofrequency radiation emitted from Wi-Fi router and mobile phone simulator on the antibacterial susceptibility of pathogenic bacteria Listeria monocytogenes and Escherichia coli.  Dose-Response: An International Journal, doi: 10.1177/1559325816688527

Indicadores de calidad de la revista*

 

Impact Factor (2016)

Cuartil

Categoría

Thomson-Reuters (JCR)

 2.088  Q2 RADIOLOGY, NUCLEAR MEDICINE & MEDICAL IMAGING – SCIE;

Scimago (SJR)

 0.8 Q1  CHEMICAL HEALTH & SAFETY

* Es simplemente un indicador aproximado para valorar la calidad de la publicación

Todos los posts relacionados 




(#241). LA IMPORTANCIA DE LA MICROBIOTA INTESTINAL

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] La microbiota se refiere a la población de microorganismos que coloniza una determinada parte del cuerpo, y que incluye bacterias, virus, protozoos, hongos y arqueas. La mayoría de estos organismos no son patógenos, es decir, no son reconocidos como amenazas y eliminados por el sistema inmune, y cohabitan simbióticamente con los enterocitos (células epiteliales del intestino que absorben nutrientes). 

El objetivo de este artículo es resaltar la relevancia que la flora intestinal tiene para la salud humana, así como identificar factores que afectan a su riqueza y diversidad.

Composición de la mircobiota intestinal

Se estima que está compuesta por más de 35000 especies bacterianas, con una gran diversidad de genes (más de 10 millones diferentes) y que pueblan desde el esófago hasta el colon, con divergentes niveles de acidez. Aquellas personas con una mayor diversidad de genes tienen una microbiota más robusta y menor prevalencia de desórdenes metabólicos y obesidad.

b241_2

Aspectos funcionales de la microbiota intestinal

La micorbiota intestial mantiene  una relación de simbiosis con la mucosa intestinal y realiza funciones inmunológicas, protectoras y metabólicas en los individuos sanos. A este conjunto de micro organismos se les considera un órgano en sí mismo, y se alimentan de la dieta y de las células epiteliales.

Factores que afectan a la microbiota intestinal

(1) Edad: El intestino empieza a ser colonizado por microorganismos incluso cuando está en el útero. La estructura de esa flora intestinal está relacionada con la forma de nacimiento; aquellos niños que nacen de parto vaginal son colonizados por organismos de la vagina materna. Por el contrario, en aquellos que nacen por cesárea es mayoritariamente la flora de la piel de la madre la que coloniza el intestino del niño.

A los 3 años, los niños tienen ya entre un 40 y un 60% de nivel de similitud con la flora de los adultos, la cual es estable entre la tercera y séptima década de vida.

(2) Dieta: La leche materna contiene varios compuestos bioactivos que no están disponibles en las leches de fórmula. Esos compuestos tienen un papel significativo en la digestión y absorción de los nutrientes, en la inmunoprotección y en la defensa antimicrobiana.

Una dieta rica en frutas, verduras y fibra está asociada con una mayor diversidad y riqueza de la microbiota intestinal. Las algas marinas también son un alimento recomendable para la flora intestinal humana, debido a su riqueza en compuestos bioactivos y fibra.

(3) Antibióticos: Diversos estudios han mostrado un efecto negativo del uso de antibióticos en la microbiota intestinal, tanto en el corto como en el largo plazo. El empleo de un antibiótico de amplio espectro durante una semana puede afectar a la microbiota de manera que no recupere su diversidad en varios meses o incluso años. Es más, su empleo incrementa el riesgo de infección por Salmonella debido a la disrupción sufrida en el mecanismo de exclusión competitiva de la flora intestinal.

(4) Probióticos y prebióticos: Los probióticos son microorganismos vivos que pueden proveer beneficios a la salud humana cuando se administran en dosis adecuadas (ej. Lactobacillus, casei, Bifidobacterium longum, Streptococcus thermophilus), y son usados en muchas ocasiones para contrarrestar los efectos perversos de los antibióticos sobre la ecología intestinal.

Los prebióticos se definen como ingredientes de la comida que tienen oligosacáridos no digestibles, que precisamente estimulan el crecimiento y la bioactibidad de microorganismos presentes en el intestino.

Conclusión

Los autores hacen un repaso sobre factores que pueden afectar a la riqueza y diversidad de la microbiota intestinal, que se considera como un órgano más en los humanos, y que tiene importantes propiedades inmunológicas, protectoras y metabólicas.

Tanto el tipo de parto como el modo de lactancia condicionan la microbiota de los niños, siendo la dieta y el uso de antibióticos los factores más relevantes que modulan la ecología de esos miles de microorganismos que pueblan el sistema digestivo. Una dieta rica en fruta, verduras y fibra y un adecuado uso de los antibióticos se muestra fundamental para mantener una flora intestinal adecuada.

Los autores comentan que los probióticos y los prebióticos pueden ser beneficiosos, pero indican claramente que se necesitan más investigaciones antes de que se usen comercialmente como promotores de salud.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Jandhyala, S. M.. et al. (2015). Role of the normal gut microbiota. World Journal of Gastroenterology, doi: 10.3748/wjg.v21.i29.8787

Indicadores de calidad de la revista*

 

Impact Factor (2015)

Cuartil

Categoría

Thomson-Reuters (JCR)

2.787

Q2

GASOTROENTEROLOGY & HEPATOLOGY

Scimago (SJR)

1.06

Q1

GASOTROENTEROLOGY

* Es simplemente un indicador aproximado para valorar la calidad de la publicación

Todos los posts relacionados




(#178). ANTIBIÓTICOS EN NIÑOS MENORES DE 2 AÑOS Y DIABETES TIPO 1

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] El uso de antibióticos provoca cambios en la microbiota intestinal, y esto está asociado con el desarrollo de diversas enfermedades como la diabetes o la obesidad. La exposición a la flora vaginal durante el parto se cree que incrementa la diversidad microbiana en los niños, lo que redunda en una mayor protección frente a esas futuras enfermedades.

Los antibióticos se pueden clasificar en “de amplio espectro” o “de espectro reducido”, siendo los primeros capaces de actuar frente a una gama mayor de bacterias. Sin embargo, los efectos negativos de los antibióticos de alto espectro pueden ser mayor que los de espectro reducido, precisamente por su capacidad mayor para destruir al mismo tiempo bacterias beneficiosas que se encuentran en nuestro organismo.

Los autores se plantean en esta investigación si la utilización de antibióticos de amplio espectro en niños menores de 2 años está asociado al desarrollo de diabetes tipo 1 en la infancia (hasta los 14 años), considerando también el tipo de parto (cesárea frente a parto vaginal).

Metodología

Se emplearon 4 bases de datos de registros médicos y de nacimientos en Dinamarca desde 1997 hasta 2010, con lo que se tuvo acceso a la información sobre el tipo de parto y características del neonato, los antibióticos recetados y varias características de los padres (historial médico, edad, nivel educativo).  Esos niños fueron seguidos hasta durante 14 años hasta que presentaran los siguientes eventos (diabetes tipo I, muerte, emigración, final de seguimiento), con lo que la base de datos total fue de 858201 niños (tras excluir aquellos que murieron, emigraron o  eran diagnosticados con diabetes tipo 1 abes de los 2 años de edad).

Se empleó un análisis de supervivencia con un modelo proporcional de Cox ajustando por las diversas covariables para explicar el riesgo de padecer diabetes tipo 1.  Se comprobó la hipótesis de proporcionalidad y se estimaron diferentes modelos con diversas interacciones.

Resultados e implicaciones

A nivel descriptivo, lo primero que llama la atención es una estabilidad en la prescripción de antibióticos a lo largo del periodo de análisis, es decir, no hay crecimiento, lo que es una buena noticia dado que el 50% de las veces que se prescriben son innecesarios. Sin embargo, se ve claramente que los antibióticos de amplio espectro han superado a los de espectro reducido en los últimos años.

b178_1

El 71.8% de los niños estudiados tomó algún antibiótico antes de los 2 años. Esa probabilidad está asociada con el tipo de parto (mayor en los de cesárea), género (mayor en los niños), peso de niño al nacer, (mayor en los niños con peso menor de 2.5 kg), edad de los padres (mayor cuanto más jóvenes) y educación de los padres (mayor cuanto menor nivel educativo). Estas cifras dan una idea inicial e indirecta de la probabilidad de enfermar en esos niños pequeños en función de esas características.

Los análisis multivariantes tras aplicar el modelo de Cox indicaron que los niños que habían sido medicados con antibióticos de amplio espectro tenían un riesgo mayor de desarrollar diabetes tipo 1: (HR:1.13; 95% IC 1.02 a 1.25).  Además, ese riesgo se incrementaba con la predisposición genética (padres diabéticos) y primiparidad (primer parto). Sin embargo, cuando se tenía en cuenta el tipo de parto en su interacción con el tipo de antibiótico tomado, entonces existía un efecto significativo de esa interacción; aquellos niños nacidos con cesárea intraparto (no planeada) o cesárea preparto tenían un riesgo mayor: (HR: 1.70; 95% CI 1.15 a 2.51) y (HR: 1.63; 95% CI 1.11 a 2.39), respectivamente.

De este modo, el tomar antibióticos de amplio espectro antes de cumplir los 2 años está asociado con un mayor riesgo de padecer diabetes tipo 1 en la infancia para niños nacidos de cesárea. La penicilina y los macrólidos son identificadas como medicamentos con riesgo especial.

Limitaciones/Comentarios

Una de las cuestiones a discutir es el hecho de que no se encontrara una respuesta a la dosis, es decir, que no se incrementara el riesgo con el aumento de antibióticos prescrito. Estos resultados necesitan replicarse, dado que la literatura ha mostrado ciertas contradicciones en otros estudios empíricos similares. No obstante, el gran tamaño muestral de este estudio y la calidad de los datos de registro lo hacen especialmente relevante. En cualquier caso, los autores con buen criterio señalan otras limitaciones a tener en cuenta: no se consideraron datos sobre tipo de lactancia, dieta del niño o etnia, además de que los tratamiento hospitalarios con antibióticos fueron omitidos. También la clasificación amplio espectro/espectro reducido puede dar lugar a controversias.

Clausen T. D.  (2016). Broad-Spectrum Antibiotic Treatment and Subsequent Childhood Type 1 Diabetes: A Nationwide Danish Cohort Study  Nutrition Bulletin doi: 10.1371/journal.pone.0161654

Indicadores de calidad de la revista*

 

Impact Factor (2015)

Cuartil

Categoría

Thomson-Reuters (JCR)

3.057

Q1

MULTIDISCIPLINARY SCIENCES

Scimago (SJR)

1.39

Q1

MEDICINE (MISCELLANEUS)

* Es simplemente un indicador aproximado para valorar la calidad de la publicación

Todos los posts relacionados