(#449). AUMENTO DE CASOS DE GLIOBLASTOMA TAMBIÉN EN FRANCIA

[MONOTEMA] Como explicamos en el post anterior, la incidencia de glioblastoma creció significativamente en Inglaterra, Canadá y Estados Unidos en el periodo 1995-2015.

Hace escasos meses, en julio de 2019, la agencia pública francesa “Santé Publique France”, que actúa bajo la supervisión del Ministerio de Sanidad, publicó este informe donde se estima la incidencia y mortalidad por cáncer en la Francia metropolitana entre los años 1990 y 2015, con proyecciones hasta 2018.

Los número de casos histológicamente confirmados se han multiplicado por 4 en el periodo considerado, tal y como puede contemplarse en la figura siguiente:

Los autores del estudio hacen referencia también a la investigación realizada en Australia por Dobes et al. (2011), donde la incidencia de glioblastoma creció significativamente de 3.2 a 3.96 casos por 100000 personas/año en el periodo 2000-2008.

Los investigadores franceses plantean varias hipótesis para justificar el incremento importante de casos de este tipo de cáncer cerebral, entre ellas la de exposición a radiación electromagnética no ionizante que, como ya sabemos, incluye la radiación de los teléfonos móviles.

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(#448). INCREMENTO DE LA INCIDENCIA DE GLIOBLASTOMA

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En esta investigación publicada en Neuro-Oncology, los autores reportan la incidencia de glioblastoma, un tumor de las células de la glía, y que en otros estudios se ha planteado que pueda estar relacionado con diversos factores ambientales (como las radiaciones no inonizantes, y entre ellas el uso del teléfono móvil).

Tras estandarizar por edad, muestran los datos en el periodo 1995-2015 para Inglaterra, Canadá y Estados Unidos.

En los 3 países es evidente que la incidencia ha aumentado en el periodo considerado, siendo más moderada en Canadá y Estados Unidos con respecto a Inglaterra.

Los investigadores tratan de justificar que ese incremento de más del 100% de incidencia en Inglaterra puede ser debido a malas clasificaciones y confusión en cómo se codifica el tumor o se recogen los datos.

Así, son prudentes al concluir que ese incremento de incidencia sea debido a factores ambientales, demandando más estudios epidemiológicos al respecto.

Comentarios

Pese a que los autores sostienen que el gran incremento de incidencia de glioblastoma en Inglaterra pueda ser debido principalmente a factores de registro, y son muy prudentes a la hora de posicionarse por cualquier explicación ambiental, lo cierto es que estos datos muestran claramente que la incidencia de este tumor ha subido en los 3 países analizados.

Dado que es un tipo de tumor cerebral (aunque también puede desarrollarse en la médula espinal), y que se ha asociado al uso del teléfono móvil, aquí tenemos una evidencia importante de que sí que hay datos que indican un incremento de cáncer desde los años 90.

Ir más allá en la asociación requiere de futuras investigaciones y de prudencia, lo que es mucho más científico que decir que no hay datos que muestren que ciertos tumores cerebrales hayan aumentado desde la diseminación de los teléfonos móviles.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Davis, F. G. et al.  (2019). Glioblastoma incidence rate trends in Canada and the United States compared with England, 1995-2015. Neuro-Oncology, doi: 10.1093/neuonc/noz203

 
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(#441). ENFERMEDADES NEURODEGENERATIVAS Y CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En esta investigación publicada en Medical Hypotheses los autores plantean la hipótesis de que el incremento de la morbilidad por enfermedades neurodegenerativas en el mundo occidental sea debido al aumento de la exposición a campos electromagnéticos artificiales, y a su interacción con otros contaminantes ambientales.

Los autores advierten que muchas enfermedades ambientales necesitan 20 o más años para desarrollarse, por lo que quizá el mayor impacto de estos campos electromagnéticos en la salud de la población está por llegar.

El incremento de enfermedades autoinmunes, alergias, reducción de la calidad del esperma, autismo, al margen de otras patologías como el síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, sensibilidad química múltiple y electrohipersensibilidad es un hecho en las últimas décadas. Ocurre lo mismo con el Parkinson, el Alzheimer y la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

Lo que los autores plantean es que todas estas enfermedades pueden tener una misma conexión, la exposición masiva a los campos electromagnéticos artificiales, ya que ni el incremento de la longevidad, ni las mejoras en los diagnósticos pueden explicar tal aumento.

Por ejemplo, la  British Parkinson’s Society ha tenido que establecer una sección de “Young Persons” para sus servicios, dirigida a personas menores de 40 años. Asimismo, existe en el Reino Unido una organización “Young Dementia”, enfocada en el creciente número de enfermos menores de 65 años.

El incremento de la esperanza de vida no explica el crecimiento de estas enfermedades

Los autores muestran en las siguientes 3 tablas el incremento porcentual de la población fallecida a causa de enfermedades neurodegenerativas. Sin embargo, el aumento de la población mayor de 75 años no ha sido comparable a ese crecimiento, tal y como indica la Tabla 2. Esto quiere decir, que la variable edad es insuficiente para explicar el aumento de la morbilidad y mortalidad.

Table 1. Age-Standardised-Death-Rates for Neurological Disease Deaths (NDD) & Alzheimer Deaths (Alz) & Total Neurological Deaths (TND) both Sexes rates per million 1989–91 v2013-15. # NDD higher than Alz.

Country & Years 2014 &1979 Ranks NDD
1989–2015
Alzheimer
19879–2015
TND
1989–2015
1-1. Finland
Ratio Change
118–458 #
3.88
231–453
1.96
349–911
1:2.61
2-14. USA
Ratio Change
110 #–238
2.16
72–301
4.18
182–539
1:2.96
3-14. Netherlands
Ratio Change
123 #–171
1.39
69–266
3.86
192–437
1:2.28
4-3. UK
Ratio Change
132–167
1.26
122–262
2.15
254–424
1:1.67
5-6. Sweden
Ratio Change
76–162
1.99
111–244
2.22
187–406
1:2.17
6-2.Switzerland
Ratio Change1995
154 #–168
1.09
127–228
1.80
281–396
1:1.41
7-18. Canada 2013–13
Ratio Change
136 #–169
1.24
103–218
2.12
239–387
1:1.62
8-7. Belgium 2011–13
Ratio Change
211#–188 #
0.89
148–187
1.26
359–375
1:1.04
9-9. Norway 1986
Ratio Change
112 #–170
1.52
92–204
2.22
204–374
1:1.83
10-12. Denmak 1994–15
Ratio Change
94 #–162
1.72
48–211
4.40
142–373
1:2.63
11-5. Spain 1980
Ratio Change
85–172
2.02
114–193
1.69
186–365
1:1.96
12-11. Australia
Ratio Change
107 #–163
1.52
76–199
2.62
183–362
1:1.98
13-10. Ireland 2012–14
Ratio Change
135 #–178
1.32
66–183
2.77
201–361
1:1.80
14–4.France 2012–14
Ratio Change
117 #–193 #
1.65
60–162
2.70
203–355
15-8. N. Zealand 2010–12
Ratio Change
105 #–158
1.50
100–169
1.61
205–327
1:1.60
16-13. Germany 1990–2015
Ratio Change
96 #–123 #
1.28
44–120
2.73
140–243
1:1.74
17-19. Italy
Ratio Change
104 #–136 #
1.31
57–119
2.09
161–255
1:1.58
18-19. Portugal 1980–2014
Ratio Change
70#–133 #
1.90
28–96
3.43
98–229
1:2.34
19-16. Austria
Ratio Change
96 #–132 #
1.38
28–49
1.75
124–181
1:1.46
20-15. Greece
Ratio Change
52 #–75 #
1.44
20–29
1.45
72–104
1:1.44
21-21. Japan
Ratio Change
42 #–66 #
1.57
24–37
1.54
66–103
1:1.56

Table 2. Over-75′s Population & Total Neurological Mortality rates per million 1989–2015. Ratio of change Population to TNM then Odds Ratios. Ranked by highest TNM.

Country Population 1989 Ratio of Change Rates TND Ratio of Change Odds Ratio
1-3. Finland 1989
2015
0.281
0.467
1.66 7204
31,246
4.33 2.61
2-8. USA 1989
2015
13.103
19.621
1.50 3355
18,056
5.38 3.59
3-4.UK 1989
2015
3.98
5.19
1.30 4767
15,438
3.24 2.49
4-7. Netherlands 1989
2015
0.814
1.282
1.57 3420
14,868
4.35 2.77
5-10. Sweden 1995
2015
0.683
0.830
1.22 3322
13,801
4.15 3.40
6-2. Switzerland 1989
2015
0.471
0.675
1.43 7344
12,693
1.73 1.21
7-17. Canada 1989
2013
1.296
2.357
1.82 1374
12,235
8.90 4.89
8-11. Spain 1989
2015
2.142
4.298
2.01 3297
11,920
3.62 1.80
9-11. Norway 1989
2015
0.299
0.358
1.20 3297
11,735
3.56 2.97
10-6. France 1989
2014
3.931
5.853
1.49 4227
11,177
2.64 1.77
11-15. Denmark 1994
2015
0.362
0.420
1.16 2279
11,122
4.88 4.21
12-5. Australia 1989
2014
0.744
1.496
1.98 4488
11,064
2.47 1.25
13-9. Ireland 1989
2014
0.159
0.240
1.51 3329
10,812
3.25 2.15
14-1.Belgium 1989
2015
0.659
0.998
1.51 8101
10,771
1.33 1:0.88
15–13.New Zealand 1989–2013 0.152
0.265
1.74 3265
9844
3.02 1.74
16-14. Italy 1989
2015
3.678
6.595
1.79 2493
7319
2.94 1.64
17-16. Germany 1990
2015
5.549
8.459
1.52 1977
6422
3.25 2.14
18-17. Austria 1989
2015
0.527
0.752
1.43 1640
5570
3.40 2.38
19-19. Portugal 1989
2014
0.527
1.003
1.90 899
5551
6.17 3.25
20-20 Japan 1989
2015
5.974
15.896
2.66 759
2682
3.53 1.33
21-18. Greece 1989
2015
0.608
1.158
1.90 1080
2261
2.09 1.10

Table 3. Total Neurological Deaths both Sexes aged 55–74 rates per millions years 2005, 2010 and 2015% Change 2005 to 2015 Indicting Accelerating Change. Ranked by Biggest Increase.

Country & Final Year 2005 2010 2015 % Change
1. Greece 225 245 378 +68%
2. Netherlands 387 412 602 +56%
3. Japan 161 186 242 +50%
4. Germany 325 405 478 +47%
5. UK 449 496 653 +45%
6. Austria 263 304 366 +39%
7. Denmark 438 519 602 +37%
8. USA 541 621 713 +32%
9. Australia 385 400 504 +31%
10. Sweden 479 554 631 +31%
11. Finland 794 946 1006 +27%
12. N. Zealand 2013 394 474 475 +21%
13. Switzerland 445 516 536 +20%
14. Italy 386 413 460 +19%
15. Portugal 2014 374 369 432 +16%
16. Norway 500 534 566 +13%
17. Ireland 2014 479 470 521 +9%
18. Spain 485 467 505 +8%
19. Canada 2013 479 489 481 1%
20. Belgium 568 542 558 −2%
21. France 2014 485 457 433 −11%

La hipótesis de los campos electromagnéticos artificiales

Los autores repasan decenas de artículos recientes que muestran una asociación entre la exposición a radiación no ionizante y el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas. Los mecanismos causales todavía no están claros, pero probablemenente estén relacionados con el estrés oxidativo.

Es cierto que también existen estudios identificando otros factores ambientales, como la exposición a disolventes, y también que es de esperar que el incremento de otros contaminantes ambientales interaccione con los campos electromagnéticos artificiales produciendo efectos combinados.

Los autores inciden en que el peligro reside en la exposición crónica o la sobre exposición a este tipo de radiación no ionizante, y que los efectos comienzan a materializarse ahora, pero se espera que se visualicen con más intensidad en un futuro próximo, ya que este es un fenómeno relativamente reciente (década de los 90).

Para terminar, los investigadores reflexionan sobre la manera de concebir este cambio tecnológico y la forma de vida occidental. No se trata de ir en contra de la tecnología, ni siquiera de desacelerar su difusión; simplemente hay que hacerla más segura. Para ello, hay que reconocer de una vez por todas que existe un efecto negativo sobre la salud de las personas.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Pritchard, C. et al.  (2019).Are rises in Electro-Magnetic Field in the human environment, interacting with multiple environmental pollutions, the tipping point for increases in neurological deaths in the Western World?.Medical Hypotheses, doi: 10.1016/j.mehy.2019.03.018

 
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(#439). ASOCIACIÓN LIMITADA ENTRE VIVIR CERCA DE LÍNEAS DE ALTA TENSIÓN Y EL RIESGO DE PARKINSON Y ALZHEIMER

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En este artículo publicado en International Journal of Epidemiology, los autores estudiaron la relación entre la exposición a los campos eléctricos y magnéticos generados por líneas de alta tensión y el riesgo de desarrollar Alzheimer y Parkinson.

La literatura ha mostrado una asociación entre la exposición a campos electromagnéticos de baja frecuencia el riesgo de desarrollar Alzheimer, Parkinson, esclerosis múltiple y ELA, aunque las evidencias difieren en cuanto al tipo de exposición (residencial vs. ocupacional). Por tanto, parece que el cuerpo de estudios relacionando estas enfermedades neurodegenerativas con la exposición prolongada a niveles altos de intensidad de campo en bajas frecuencias es cada vez más consistente, aunque todavía hay muchas incógnitas.

El objetivo de esta investigación fue estudiar a  residentes en Italia en base a su proximidad a líneas de alta tensión, considerando como enfermedades atribuibles a esa exposición el Alzheimer y el Parkinson.

Metodología

Se estudiaron como casos los individuos diagnosticados con demencia (Alzheimer) y Parkinson desde el 1 de enero de 2011 hasta el 31 de diciembre de 2016. Aquellos cuya enfermedad era probablemente atribuible a causas genéticas (Alzheimer diagnosticado en menores de 65 años y Parkinson en menores de 45) fueron excluidos.

Como controles se tomaron individuos no diagnosticados con esas enfermedades.

La distancia a las líneas de alta tensión se categorizaron en 4 niveles: <50m, entre 50 y 199 m, entre 200 y 599 m, y mayor de 599 m. Se consideraron, además, variables de control como indicadores socioeconómicos (“deprivation index”) y la distancia a carreteras con intenso tráfico.

Como novedad en este estudio, también se realizó un análisis sobre el desarrollo de diabetes mellitus entre 6751 casos y 27004 controles, con el fin de comparar los resultados con los de las enfermedades neurodegenerativas, para una enfermedad (diabetes) que la literatura muestra que no tiene relación con los campos electromagnéticos.

Resultados e implicaciones

Los resultados se muestran en las siguientes tablas:

Los resultados mostraron un exceso de riesgo entre los habitantes que viven a menos de 50 metros de la línea con respecto a los que viven a 600 metros o más, pero no es significativo, por lo que la evidencia es bastante limitada.

Sin embargo, este pequeño patrón que encontraron los autores no se mantiene en el análisis de la diabetes, por lo que es un punto a favor en la validez del estudio y de la hipótesis planteada. Los autores concluyen que hay suficientes evidencias para seguir considerando esa relación con las enfermedades neurodegenerativas.

Limitaciones/Comentarios

No se distingue entre diferentes niveles de voltaje de las líneas, ni obviamente sobre otras variables confusoras ambientales. Sin embargo, la comparación con el riesgo de sufrir diabetes es una fortaleza del estudio, que muestra que, aunque limitada, existe evidencia de un tamaño de efecto pequeño.

Este tamaño de efecto se ve condicionado por los pocos casos que hay en las exposiciones más cercanas (menores de 50 metros), lo que es un problema estadístico de potencia, que también es una constante en este tipo de estudios, y que probablemente enmascare los posibles efectos reales.

Por otro lado, la división en 4 categorías no obedece a ningún criterio biofísico, por lo que quizá un análisis tomando un espectro continuo podría haber sido más adecuado.

 

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Gervasi, F et al. (2019).Residential distance from high-voltage overhead power lines and risk of Alzheimer’s dementia and Parkinson’s disease: a population-based case-control study in a metropolitan area of Northern Italy.International Journal of Epidemiology, doi: doi: 10.1093/ije/dyz139

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(#404). EFECTOS NO TÉRMICOS DE LAS MICROONDAS

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En este artículo publicado en el  International Journal of Innovative Research in Engineering & Management, uno de los investigadores más importantes en el campo del bioelectromagnetismo, Martin L. Pall, vuelve a justificar el porqué de la necesidad de tomar precauciones con la radiación no ionizante.

En la primera parte del artículo, Pall hace referencia a la amplia evidencia que ya existía sobre los efectos no térmicos de la radiación no ionizante durante las décadas de los 70, 80 e incluso 90, justo antes de que se masificara el uso de la telefonía inalámbrica y, por supuesto, del resto de dispositivos que vendrían después. Estos 4 trabajos realizados para diferentes organizaciones gubernamentales, y que citamos a continuación, resumieron los resultados de miles de estudios.

  • Naval Medical Research Institute Research Report, June 1971. Bibliography of Reported Biological Phenomena (“Effects”) and Clinical Manifestations Attributed to Microwave and RadioFrequency Radiation. Report No. 2 Revised.
  • Tolgskaya, M. S., Gordon, Z. V. 1973. Pathological Effects of Radio Waves, Translated from Russian by B Haigh. Consultants Bureau, New York/London, 146 pages
  • Raines, J. K. 1981. Electromagnetic Field Interactions with the Human Body: Observed Effects and Theories. Greenbelt, Maryland: National Aeronautics and Space Administration 1981; 116 p.
  • Bolen, S. M. 1994 Radiofrequency/Microwave Radiation Biological Effects and safety standards: a review. AD-A282 886, Rome Laboratory, U.S. Air Force Material Command, Griffiss Air Force Base, New York.

Los informes anteriores, muestran efectos sobre el sistema nervioso, endocrino, reproductor y cardiovascular, citando evidencias tanto en experimentos en animales como en humanos.

Si ya en la década de los 90 había una evidencia acumulada de ese calibre, parece incongruente que la ICNIRP propusiera entonces unos estándares donde únicamente contaban los efectos térmicos. Pall vuelve a recordarnos que, aunque decenas de científicos han mostrado su perplejidad ante este hecho, y que se han continuado publicando múltiples estudios que seguían apoyando la necesidad de precaución, esos estándares continúan más  de 20 años después, dejando desprotegidos a la población.

Cuatro factores que caracterizan los efectos biológicos

Pall recoge de nuevo cuatro características particulares de la interacción de la radiación no ionizante con los tejidos, que hacen que sus efectos sean difíciles de dilucidar.

  1. Radiación pulsante: Los pulsos de ondas son biológicamente más activos que las ondas no pulsantes. La literatura sobre los efectos terapéuticos de las microondas así lo atestigua de manera sólida con alrededor de 4000 estudios al respecto. Los dispositivos inalámbricos se comunican con pulsos de ondas de diferente nivel de complejidad, lo que dificulta su análisis sobre los seres humanos.
  2. El patrón de respuesta a la dosis es no lineal, con evidencia de que pueden suceder ciertas “ventanas” en la intensidad de la exposición donde el efecto negativo se maximiza. Obviamente, esto es un desafío para obtener conclusiones y recomendaciones claras con respecto a las dosis perjudiciales.
  3. Los efectos no son iguales a diferentes frecuencias, por lo que esa interacción entre frecuencias, pulsos e intensidades multiplica las posibilidades de producir efectos, siendo complejo el estudio de todas las combinaciones.
  4. Los campos electromagnéticos artificiales están linear o circularmente polarizados, mientras que la mayoría de los naturales poseen una débil polarización o simplemente no están polarizados. Los campos polarizados producen mayores fuerzas sobre las partículas cargadas, lo que es clave en la explicación de los efectos biológicos, tal y como indica Pall.

Los mecanismos causales

Una de las más importantes aportaciones de Pall en su carrera como investigador en bioelectromagnetismo es la propuesta del mecanismo de perturbación de los canales iónicos del calcio, esas puertas de entrada en las membranas de las células que regulan el equilibrio iónico.

Y esos efectos se han confirmado al emplear fármacos que bloqueaban la activación de esos canales. Cuando eso sucedía, los efectos de la exposición a microondas se aminoraban o desaparecían. Esos canales iónicos tienen unos sensores de voltaje que detectan cambios eléctricos que pueden hacer que las puertas se abran. Esos sensosres, además, son extremadamente sensibles incluso a bajas intensidades de esos campos artificiales.

Si esos canales se abren de forma “descontrolada” se puede producir un incremento excesivo de los iones de calcio dentro de la célula lo que, entre otros efectos, puede producir un aumento del óxido nítrico, el cual a su vez puede contribuir a la producción de radicales libres y aumentar el estrés oxidativo, y a partir de ahí manifestarse diferentes patologías.

Conclusión

Martin L. Pall muestra la complejidad del análisis de los efectos de la exposición a radiación no ionizante, donde existe una relación no lineal de respuesta a la dosis (quizá de hormesis) e interactúan carácterísticas física de esas ondas, como la frecuencia, amplitud y pulso.

No obstante, los efectos no térmicos a intensidades por debajo de las que marcan las guías de la ICNIRP se han mostrado en múltiples estudios publicados en la literatura (ya evidentes en los años 70 del siglo XX). Queda, por tanto, avanzar más en los mecanismos causales, habitualmente esquivos en esta disciplina, pero que, según Pall, tienen mucho que ver con la perturbación de los canales iónicos del calcio.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Pall, M. (2015). How to Approach the Challenge of Minimizing Non-Thermal Health Effects of Microwave Radiation from Electrical Devices. International Journal of Innovative Research in Engineering & Management , 2 (5).

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(#375). LOS LOBBIES Y LA REGULACIÓN SOBRE EXPOSICIÓN A RADIOFRECUENCIA EN ESTADOS UNIDOS

[MONOTEMA] En 2015, el veretano periodista Norm Alster realizó una investigación mientras cursaba un posgrado en el Edmon J. Safra Center for Ethics, de la Universidad de Harvard.

El trabajo consistía en analizar cómo la industria de las telecomunicaciones se había apoderado de la voluntad de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), la agencia reguladora estadounidense. La investigación es de libre acceso, y puede descargarse aquí.

Alster proporcionaba datos muy interesantes sobre los conflictos de intereses permanentes en los altos cargos de la FCC (puertas giratorias), así como acerca de las presiones de la industria para conseguir dinero público en forma de subsidios en programas nacionales de expansión de internet a centros educativos y bibliotecas.

En este post, vamos a comentar brevemente algunos de los puntos más destacados de este trabajo.

Agencia capturada

La FCC está “capturada” por la industria de las comunicaciones, principalmente por dos grupos de presión: The National Cable and Telecommunications Association (NCTA) y la Cellular Telecommunications Industry Association (CTIA) – a esta última pertenecen grandes gigantes del sector como Verizon, AT&T y T-Mobile USA.

Alster indica que el sector gastó casi $800 millones en actividades de lobby en 2013-2014. Sin embargo, podemos intentar completar esos datos con algunas cifras más actuales. Visitando OpenSecrets.org, podemos comprobar que la NCTA gastó en el ciclo 2017-18, $1.9 millones en contribuciones políticas (candidatos, PACs, partidos) y $19.41 millones en actividades de lobby. Además, 84 de los 104 lobbistas habían tenido anteriormente un empleo en el gobierno.

La CTIA, por su parte, en el mismo periodo a gastado casi $300000 en aportaciones políticas, y $16.46 millones en actividades de lobby. Como en el caso anterior, la mayoría de sus lobbistas habían sido cargos públicos (46 de 57).

Es importante señalar que, aparte de estas organizaciones “sin ánimo de lucro”, sus asociados contribuyen también individualmente. Por ejemplo, Verizon, gastó casi $2.2 millones en contribuciones políticas, mientras que en lobby la inversión fue de $18.95 millones. De nuevo,  gran parte de su plantel había sido antes cargo gubernamental (127 de 150).

Así podríamos seguir un buen rato más, pero creo que es suficiente para ilustrar cómo actúan las empresas de telecomunicaciones para defender sus intereses. Por un lado, contribuyen individualemente con donaciones con interés político y actividades de lobby y, por otro, lo hacen indirectamente a través de las diferentes asociaciones que engloban los intereses del sector. Como hemos dicho muchas veces en este blog, aunque las empresas compiten entre ellas, no dudan en unirse siempre en esas organizaciones para presionar al gobierno.

Quizá alguien piense que las organizaciones ambientalistas/ecologistas también pueden hacer lo mismo (y de hecho lo hacen), pero es un ejercicio interesante comprobar la diferencia en cuanto al dinero que manejan unas y otras. Por ejemplo, y para el mismo periodo de tiempo anterior, Greenpeace invirtió $682 en contribuciones políticas, y $0 en actividades de lobby. Y si nos vamos a una de las que más invierte, Environmental Defense Fund, gastó poco más de $69000 en contribuciones políticas y $1.84 millones en actividades de lobby.  Veinte de sus 31 lobbistas habían tenido cargos públicos.

Pero cuidado, hay que hilar fino y no dejarse engañar, porque algunas de las organizaciones ambientalistas más “poderosas”, como la mencionada Enviromental Defense Fund, tiene vínculos claros con la industria, por lo que no está tan clara su independencia. Por tanto, aunque veamos alguna organización ambientalista realizar donaciones y actividades de lobby, deberíamos primero ahondar en las particularidades de cada una. No obstante, y pese a ello, la cantidad invertida por estas organizaciones es totalmente irrisoria en comparación con las grandes compañías privadas. Es imposible que puedan defender sus intereses en igualdad de condiciones.

Al margen de la CTIA y la NCTA, tenemos otra organización más en este juego de siglas, la WIA (the Wireless Infraestructure Association), que es la que se encarga de defender la infraestructura de las decenas dem miles de antenas que recorren el país. Y Alster, con la siguiente figura, ilustra muy bien el baile de altos cargos entre la FCC y esos grupos de presión.

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Llegados a este punto, supongo que muchos lectores comenzarán a explicarse la razón por la cual la FCC sigue anclada en sus recomendaciones de 1996 sobre los niveles legales de exposición a radiofrecuencia en humanos. Por cierto, que Alster en su trabajo se refiere a la ley de Telecomunicación de 1996 como “la más presionada de la historia”, según palabras del senador Larry Pressler. Una legislación que permite a las empresas colocar antenas donde ellas quieran siempre que cumplan con las especificaciones sobre emisiones de la FCC, es decir, deja a los gobiernos estatales o locales sin opción alguna a decidir sobre la ubicación, aunque a la ciudadanía le preocupe, y aunque la evidencia científica sobre los riesgos sea ingente. Más o menos como ocurre en España con la  Ley de telecomunicaciones del ex ministro Soria.

Ni zonas blancas, ni zonas sensibles, ni especial cuidado en entornos como guarderías, jardines, hospitales…nada. Antenas por doquier a criterio de la industria siempre y cuando cumplan con los trasnochados y absurdos niveles (dada la evidencia científica) de la FCC.

Pero es que Alster señala que incluso esos niveles de la FCC son sobrepasados en un porcentaje relevante de las instlaciones: entre un 10 y un 20% señala tras una entrevista a Marvin Wessel, un ingeniero con varias década de experiencia en el sector. Es cierto que Alster no provee ninguna prueba más que la declaración de Wessel (y una investigación de EMF Policy Institute), pero tras el “escándalo Phonegate”, no es nada descabellado pensar que, al igual que los móviles no cumplen con los límites legales, tampoco lo hagan algunas antenas, considerando además, como indica Alster, la carencia de recursos para su adecuado control.

Si el lobby no lo consigue, lo harán los juzgados

Es el modus operandi de la industria. Cuando el control sobre la FCC y otras agencias gubernamentales no basta, entonces se recurre a los juzgados.

Así ocurrió cuando la ciudad de San Francisco quiso ejecutar una ordenanza que requería que los teléfonos móviles llevaran información bien a la vista sobre sus emisiones. Fue en 2010, y la demanda de la industria hizo que se retirara esa propuesta.

El alcalde de la ciudad, Gavin Newsom, dijo que la ordenanza no pretendía ser un ataque a la industria, sino una forma de informar mejor al ciudadano, y que le sorprendía que, en lugar de colaborar, a la CTIA no le importara gastarse grandes sumas de dinero en un proceso judicial. Pero así es la industria.

En 2015, el ayuntamiento de Berkeley propuso una ordenanza similar. Se pretendía que, de manera inequívocamente visible (no enmascarada en letra pequeña de manuales que casi nadie lee), los fabricantes de teléfonos móviles especificaran que si el usuario emplea el dispositivo en los pantalones, sujetador o bolsillo cuando está conectado a una red inalámbrica se podrían superar los niveles recomendados por la FCC, siendo mayor el riesgo potencial en niños. El caso está todavía en los tribunales, ya que la CTIA ha seguido exactamente la misma estrategia. Aquí se puede encontrar información actualizada sobre la evolución de los acontecimientos.

Los timos del despliegue en la educación

Alster comenta también diversas investigaciones acerca de la necesidad de regular mejor los niveles de exposición, algo de lo que en esta web hemos dado profusa información. Por eso nos vamos a centrar ahora sólo en uno de los puntos fundamentales de su trabajo, lo que ha ocurrido con el despliegue tecnológico para la educación financiado por la FCC, es decir, por los ciudadanos estadounidenses.

El “E-Rate” es uno de los programas del Universal Service Fund, un sistema de subisdios y pagos promovido para hacer que la tecnología llegue a las escuelas y bibliotecas. Alster comenta que, en 2015, se habían gastado ya $40 mil millones sólo en ese programa.

El funcionamiento es simple, los fondos públicos del Universal Service Fund se emplean para ayudar a las instituciones educativas a adquirir material informático y conectividad (incluyendo sistemas Wi-Fi y tablets para alumnos). De este modo, a esas instituciones les sale mucho más barato esa compra con respecto a si tuvieran que hacerlo sin el subsidio, pero las compañías siguen haciendo negocio. Esos descuentos pueden estar entre el 20 y el 90%. Es decir, un trasvase de dinero público a manos privadas.

Sin embargo, hay más. Los casos de fraude se han multiplicado en los últimos años, donde compradores y vendedores han realizado prácticas corruptas para obtener beneficio propio. Así, Alster comenta casos de soborno por parte empresas (IBM, HP, AT&T) para que las compras se hicieran a ellas. La responsabilidad es doble, que conste, de las empresas pero también de aquellas personas/instituciones que han aceptado ser parte del juego corrupto (documentación falsa, licitaciones irregulares). Y no son casos aislados, según Alster.

Como comenta el autor, la industria (por supuesto) quiere que se destinen aún más fondos al programa, y si por ella fuera, cada alumno estadounidense tendría un iPad para su uso en el colegio (y fuera de él, claro). Sin embargo, el “experimento” realizado en Los Ángeles en 2014 ha dado resultados que no invitan al optimismo. Así, en pocos días, más de 300 estudiantes habían crackeado su dispositivo para “estudiar” las redes sociales y los vídeo juegos.

Alster se plantea si realmente lo primordial es dar a cada alumno un iPad en lugar de invertir en la mejora de la educación pública a nivel de profesorado e infraestructuras. Yo hago la misma relfexión, ya que aquí en España da la sensación de que a algunos educadores y padres les importa más que sus hijos tengan una tablet desde bien pequeñitos que la calidad del profesorado o la delicada situación de las instalaciones de muchos colegios. Dada la cantidad de horas de pantalla que viven niños y adolescentes en este contexto de hipertecnológico, que ese segmento de población pase también las 5 horas de clase en la escuela pegados a una tablet es, cuando menos, objeto de debate.

Conclusión

El autor nos muestra de manera convincente que la FCC no es una organización independiente que vela por los intereses generales de los ciudadanos. Esto no es nuevo, ya que conocemos sobradamente lo que sucede con otras agencias, como la EPA, o incluso ya fuera de Estados Unidos, la ICNIRP. 

De hecho, esta última agencia publicó el pasado 4 de septiembre de 2018 una nota en la que argumentaba que la evidencia mostrada por los dos estudios experimentales más ambiciosos realizados en los últimos años (NTP y Ramazzini) no es convincente para plantearse un cambio en las guías de exposición, pese a que muchos investigadores de este campo se han posicionado a favor de una evidencia clara en la relación con el cáncer.

Comportarse de forma menos arrogante y más prudente, dadas las circunstancias comentadas (evidencias de investigación y conflictos de intereses en la regulación), sería lo lógico desde el punto de vista científico y político. Seguir disfrutando de la tecnología pero informando de los riesgos y legislando de forma más sensible. Pero el dinero…

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(#345). LA CONTAMINACIÓN ELECTROMAGNÉTICA EN “DOBLE CARA”

[MONOTEMA] En este nuevo programa de “Doble Cara”, y con la dirección de Antonio J. Mayor, he tenido la oportunidad de explicar en profundidad algunos de los puntos clave del debate sobre los efectos no térmicos de las ondas electromagnéticas en frecuencias no ionizante. El programa se puede escuchar aquí:

Programas de Doble CaraPara seguir adecuadamente el programa, sugiero consultar los siguientes enlaces:

Caso del “phonegate”.

Ataque de microondas a la embajada de Estados Unidos en Moscú.

Efectos sobre la salud del Wi-Fi.

Electrohipersensibilidad.

Conflictos de interés.

Es importante que se visione también todo el material enlazado en esos textos. Material auxiliar y para profundizar puede consultarse en este misma web, donde se el lector encontrará referncias a revisiones sistemáticas realizadas sobre el efecto en el estrés oxidativo, los efectos biológicos en plantas, y otros aspectos comentadosen el podcast.

Confrontación con los que niegan y ridiculizan este asunto

En la última parte del programa, y una vez explicado y justificado el cuerpo de investigación que muestra los efectos biológicos (no térmicos) negativos de la radiación no ionizante, y contextualizando los conflictos de interés y el sector de la población que sufre una sensibilidad especial a este tipo de ondas, llega el momento de confrontar todo ello con algunas declaraciones y posturas que, desgraciadamente, tienen un peso mediático mayor. Que el lector y los oyentes saquen sus propias conclusiones:

ElConfidencial.com (2015, dicembre 2):

 La tecnología basada en campos electromagnéticos lleva años llenando titulares a causa de sus supuestos efectos nocivos para la salud, algo que de lo que la ciencia no ha encontrado ninguna evidencia hasta el momento.

Eldiario.es (2018, junio 7):

Existen muchos grupos pseudocientíficos que alimentan el miedo, promoviendo ideas absurdas, como que las ondas electromagnéticas producen cáncer o que comer tal cosa previene el cáncer, pero su objetivo suele ser vender una terapia o una dieta milagrosa

 – Pedro Duque (actual Ministro de Ciencia, Innovación y Universidades de España).

De gran interés también es ver cómo han reaccionado algunos académicos en España ante el artículo de Vicenç Navarro del 17 de mayo de 2018, que le llevó a escribir esta réplica, que creo que resume bastante bien todo lo que hemos contado en el programa.

Finalmente, en “Doble Cara” también hicimos mención a este vídeo publicado por la Unidad de Cultura Científica de la Universidad de Murcia en marzo de 2018.

En el vídeo (que no tiene desperdicio), se mezclan los OVNIS con la investigación sobre móviles y Wi-FI, haciendo un paralelismo vergonzoso. Es más, dice que la ley debería actuar con todo su peso. Pues supongo que si eso ocurriera los juzgados se llenarían de los cientos de investigadores que desde los años 50 han publicado los miles de estudios a los que hemos aludido en el programa (y que están accesibles para todo el mundo). Llamar pseudocientíficos a todos esos investigadores, o pseudociencia a la investigación en bioelectromagnetismo es, cuando menos, insultante. Realizar la trampa dialéctica de asociarla a fenómenos paranormales es penoso.

Comentario final

Ojalá dentro de 20 o 30 años podamos decir que existen miles de  estudios (independientes) que rebaten todos los publicados hasta ahora, y que no tenemos que preocuparnos más por este tema. Si eso ocurre, yo seré el primero en admitir que es así.

Sin embargo, con todo lo publicado a día de hoy, lo prudente y justo a nivel científico es reconocer que hay suficientes evidencias como para aplicar la precaución. Simplemente eso. La tecnología no va a desaparecer, seguirá habiendo móviles, Wi-Fi, etc., pero cada uno deberá usarla entendiendo los riesgos que ello conlleva, y las autoridades tendrán que asegurar la proteccción de la población más vulnerable, y los derechos de aquellos que se ven afectados.

Cómo citar este artículo: Martínez, J. A. (2018, junio 19). La contaminación electromagnética en “Doble Cara”. Descargado desde www.cienciasinmiedo.es/b345

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(#274). EL RIESGO DE GLIOMA Y LA EXPOSICIÓN A CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS DE BAJA FRECUENCIA

[REVISIÓN DE ARTÍCULO]  En esta investigación publicada en el American Journal of Industrial Medicine, los autores realizan un estudio caso-control sobre la exposición a campos electromagnéticos de frecuencia extremadamente baja (ELF-EMF) y el riesgo de padecer glioma.

En 2002 la IARC cataloga los ELF-EMF como posibles cancerígenos (Grupo 2B) debido a la evidencia de su relación con la leucemia infantil. Los autores nombran varios estudios al respecto, aunque una revisión mucho más completa se puede encontrar en varias de las revisiones que he realizado en este blog.

Los resultados de la relación con el riesgo de glioma son menos claros, y esta es una de las motivaciones por la que los autores han decidido realizar este estudio.

Metodología

Los autores seleccionaron los casos de un registro de varias regiones de Suecia en los periodos 1997-2003 y 2007-2009. Los controles fueron tomados del censo poblacional del país, de forma aleatoria, siempre que cumplieran el mismo género y el mismo intervalo de edad (5 años de máxima diferencia con el caso). Se emplearon 3485 controles y 1346 casos de glioma.

La exposición a ELF-EMF fue obtenida a través de un cuestionario postal en el que se preguntaba por el historial laboral del participante, además de la exposición a diferentes químicos, tabaquismo, radiación ionizante, uso de teléfonos inalámbricos e historial familiar. Cuando alguna respuesta no era clara los autores llamaban telefónicamente a los participantes para resolver las dudas.

Para valorar esa exposición a ELF-EMF se empleó un método basado en matrices de exposición laboral (ELFJEM). Los autores emplearon varias medidas para evaluar esa exposición: (1) exposición acumulada; (2) exposición media; (3) exposición máxima.

Resultados e implicaciones

Los principales resultados se muestran en la siguiente tabla:

b274_2Como puede verse, sólo cuando se toma la exposición como un término medio se producen resultados significativos, aunque en el límite. Así, una exposición media por encima de 0.27 microteslas estaría débilmente asociada al riesgo de glioma.

Los autores también hacen un esfuerzo por intentar aclarar más los resultados realizando el análisis por tipo de glioma y por diferentes ventanas temporales de exposición acumulada, pero siguen siendo confusos, aunque el astrocitoma grado III muestra una tendencia al incremento de riesgo con la exposición media y con la exposición máxima, y el astrocitoma grado IV con la exposición acumulada entre 1 y 15 años, pero no de 15 años en adelante.

Los siguientes análisis son más bien una forma posterior de buscar algún tipo de explicación que resulta poco convincente por la falta de un patrón claro.

Limitaciones/Comentarios

El confiar en matrices de exposición laboral es, como siempre decimos, muy arriesgado, porque está sujeto a errores importantes (los participantes pueden en el mismo trabajo pueden tener diferentes grados de exposición). En cualquier caso, este estudio muestra un factor a tener en cuenta en el futuro para analizar las causas del glioma.

Parecen que los autores buscan la significación estadística haciendo análisis desagregados que dejan también dudas porque no está muy claro el patrón de respuesta la dosis, tanto a nivel medio como de exposición acumulada.

Tampoco se entra en los posibles mecanismos biológicos por los cuales ese riesgo de glioma se vería incrementado. Por tanto, y globalmente, este artículo podríamos decir que deja más dudas que certezas, aunque no debería despreciarse la evidencia débil que muestra.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Carlberg, M. et al. (2017). Case-control study on occupational exposure to extremely low-frequency electromagnetic fields and glioma risk. American Journal of Industrial Medicine, 60 (5), 494-503.

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(#273). BACTERIAS HUMANAS AFECTADAS POR CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS NO IONIZANTES

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En este artículo publicado en el Journal of Microbiology los autores investigan la respuesta de bacterias a los campos electromagnéticos, tanto estáticos como de radiofrecuencia.

En el rango entre 0 y 300 GHz de frecuencia, se distinguen varios tipos de campos electromagnéticos: (1) Estáticos, de frecuencia 0 Hz; (2) De extremadamente baja frecuencia, entre 30 y 300 Hz; (3) Radiofrecuencia, entre 30 KHz y 300 GHz.

Los autores repasan diversas investigaciones que han mostrado efectos negativos sobre la salud de la exposición a este tipo de campos, pero también unas pocas en los que la exposición supuso efectos deseados, como el incremento del efecto de algunos antibióticos ante campos de baja frecuencia.

El objetivo de esta investigación es analizar la respuesta de bacterias de la microbiota de la piel ante campos estáticos y de radiofrecuencia, con el fin de estudiar el patrón de crecimiento.

Metodología

Los autores emplearon cultivos de 3 bacterias comúnmente encontradas en la microbiota de la piel: Escherichia coli -ATCC 25922- , Pseudomonas aeruginosa -ATCC 27853-, y Staphylococcus epidermidis -ATCC 12228-. Esos cultivos fueron pre incubados por 24 horas y a 37ºC, para luego ser incubados durante 72 horas. Las muestras se recogieron por triplicado y fueron expuestas a dos tipos diferentes de campos estáticos: homogéneos y no homogéneos. Se creó un tercer grupo de control. La intensidad de los campos estáticos fue de 50 Gauss (0.005 Tesla).

También se emplearon bacterias de microbiota de la piel de 4 voluntarios humanos con alta y moderada exposición a teléfono móvil. Las bacterias fueron extraídas de las manos, barbilla y mejillas. Las muestras fueron expuestas a dos tipos potencias diferentes de radiofrecuencia: 1.563 mW y 0.783 mW.

Resultados e implicaciones

En relación a los campos estáticos, el crecimiento de las 3 bacterias utilizadas varió significativamente con respecto al grupo de control, y además de manera diferente. El crecimiento de Pseudomonas aeruginosa y de Staphylococcus epidermidis fue ralentizado, pero el de E. coli fue incrementado, tal y como muestra la siguiente figura:

b273_2Los resultados del experimento con radiofrecuencia en células humanas arrojaron también cambios en el patrón de crecimiento, aunque en este caso con interpretación más compleja debido a la diferencia entre los usos del teléfono móvil de los muestreados, a las diferentes zonas de muestreo (manos, mejilla, barbilla), y las divergentes potencias de emisión. La siguiente figura ilustra distintos patrones de crecimiento de las muestras para condiciones particulares.  Como puede verse, en algunos casos el crecimiento se incrementa con respecto al grupo de control y en otros disminuye.

b273_3Limitaciones/Comentarios

Este estudio provee otra evidencia más de que la radiación electromagnética no ionizante produce efectos biológicos medibles en condiciones de exposición muy por debajo de los límites que imperan en la mayoría de los países. En el caso de la radiofrecuencia usada en este experimento, ese valor está varios miles de veces por debajo del límite.

Esta es la conclusión más importante de este estudio, al margen de que la manera en que afectan los campos estáticos y de radiofrecuencia al crecimiento de las bacterias de la piel es altamente complejo y variable en función del tipo de bacterias y de otras condiciones de exposición.

La gran limitación de este estudio, a mi juicio, es la misma que hemos comentado en otras ocasiones en estudios similares, y es el diseñar la investigación con demasiadas condiciones experimentales (exposición, tipos de bacterias, lugar de muestro, heterogeneidad de los sujetos) que hace muy complejo valorar los efectos encontrados, y además se incrementa el riesgo de encontrar resultados significativos sólo por azar.

En cualquier caso, este tipo de investigaciones debe de enterrar de una vez por todas la incomprensible y errónea cantinela de que los campos electromagnéticos no ionizantes no producen efectos biológicos más allá de los efectos térmicos (a densidades de potencia altas). Podemos admitir que el cómo afecta el Wi-Fi o los móviles a las células humanas es complejo, que probablemente se den resultados contradictorios que podrían ser debidos a variables moderadoras no tenidas en cuenta. Pero no deberíamos negar un cuerpo de evidencia tan amplio (este artículo es uno más); hacerlo es poco honesto desde el punto de vista científico.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Crabtree, D. P. E. et al. (2017). The response of human bacteria to static magnetic field and radiofrequency electromagnetic fiel. Journal of Microbiology, 55 (10), 809-815 .

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(#249). CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS DE BAJA FRECUENCIA ASOCIADOS A MORIR POR ESCLEROSIS LATERAL AMIOTRÓFICA EN HOMBRES

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] La Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) es una enfermedad neurodegenerativa que usualmente produce la muerte del paciente en un rango temporal de 1 a 6 años desde su comienzo. Aunque se han postulado varios factores de riesgo, todavía no se conoce mucho acerca de los factores de comportamiento y ambientales que se asocian con la enfermedad.

En esta investigación se analizan los efectos de la exposición ocupacional a campos electromagnéticos de baja frecuencia, shocks eléctricos, disolventes, metales y pesticidas sobre la mortalidad por ELA en  una cohorte de individuos.

Metodología

Los autores emplearon una cohorte de individuos holandeses consistente en 58279 hombres y 62573 mujeres, que se entraron a formar parte en 1986, y que en aquel momento tenían una edad comprendida entre 55 y 69 años. Ese grupo de individuos fue seguido en relación a la incidencia de cáncer y a las causas de mortalidad.

Los participantes se siguieron durante 17.3 años (desde septiembre de 1986 hasta diciembre de 2003). En total 88 casos fatales de ELA se dieron en hombres y 70 en mujeres, registrados tanto como primera o segunda causa de muerte.

Los cuestionarios preguntaban específicamente por los puestos de trabajo desempeñados, con el fin de poder asignar a cada caso una ocupación relacionada con la exposición a campos electromagnéticos de baja frecuencia, shocks eléctricos, disolventes, metales y pesticidas.

Para el análisis estadístico se emplearon modelos de Cox con la edad como escala de tiempo y estatificados por sexo. Se incluyeron en el análisis diversas covariables: tabaquismo, educación, índice de masa corporal, actividad física.

Resultados e implicaciones

La exposición a campos electromagnéticos de baja frecuencia en su nivel más alto estaba significativamente asociado a un incremento en la mortalidad por ELA en hombres. Cuando ese análisis tenía en cuenta la acumulación de la exposición los resultados también eran similares (el nivel más alto de exposición estaba asociado a un mayor incremento de mortalidad por ELA que la no exposición), y con una tendencia que sugiere un patrón de respuesta a la dosis.

Ninguna de los otras variables consideradas se relacionó con la mortalidad por ELA, pese a que por ejemplo, tres metanálisis sobre exposición a pesticidas y riesgo de padecer ELA habían encontrado asociaciones positivas.

De este modo, de nuevo aparecen los campos electromagnéticos de baja frecuencia como un posible factor de riesgo, no sólo para padecer cáncer, sino enfermedades neurodegenerativas, como la ELA.

Limitaciones/Comentarios

Este tipo de estudios siempre está sujeto a la tensión entre las ventajas y los inconvenientes de emplear matrices de exposición laboral, donde es cierto que no hay sesgo en la posible respuesta del participante, pero que a su vez pueden no reflejar fielmente el tipo de exposición, o incluso la exposición real total, teniendo en cuenta otros lugares, como por ejemplo su vivienda (cercanías a un transformador o a líneas de alta tensión).

De este modo, hay que tomar los resultados con especial cautela, considerando además el bajo número de casos en el grupo de mayor exposición (un problema también que ocurre en otros estudios epidemiológicos con exposiciones a líneas eléctricas). Hay que admitir, ademas, que sólo se tiene en cuenta la mortalidad por ELA y no la incidencia de la enfermedad. Sin embargo, el tamaño global muestral y la cantidad de años de seguimiento realizados confieren a esta investigación una fortaleza. No obstante, hubiera sido más ilustrativo que los autores hubiesen hablado del nivel de exposición en términos de campo eléctrico y magnético al que se refieren cuando hablan de “nivel alto”.

En resumen, un estudio que provee un indicio más de que los factores ambientales pueden estar relacionados con este tipo de enfermedades, y concretamente en el ámbito de campos electromagnéticos, que los efectos a largo plazo pueden ir más allá de su vinculación con el cáncer, y ligarse a otras enfermedades, también fatales.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Koeman, T.  et al.  (2017). Occupational exposure and amyotrophic lateral sclerosis in a prospective cohort. Occupational Environmental Medicine doi: 10.1136/oemed-2016-103780

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