(#449). AUMENTO DE CASOS DE GLIOBLASTOMA TAMBIÉN EN FRANCIA

[MONOTEMA] Como explicamos en el post anterior, la incidencia de glioblastoma creció significativamente en Inglaterra, Canadá y Estados Unidos en el periodo 1995-2015.

Hace escasos meses, en julio de 2019, la agencia pública francesa “Santé Publique France”, que actúa bajo la supervisión del Ministerio de Sanidad, publicó este informe donde se estima la incidencia y mortalidad por cáncer en la Francia metropolitana entre los años 1990 y 2015, con proyecciones hasta 2018.

Los número de casos histológicamente confirmados se han multiplicado por 4 en el periodo considerado, tal y como puede contemplarse en la figura siguiente:

Los autores del estudio hacen referencia también a la investigación realizada en Australia por Dobes et al. (2011), donde la incidencia de glioblastoma creció significativamente de 3.2 a 3.96 casos por 100000 personas/año en el periodo 2000-2008.

Los investigadores franceses plantean varias hipótesis para justificar el incremento importante de casos de este tipo de cáncer cerebral, entre ellas la de exposición a radiación electromagnética no ionizante que, como ya sabemos, incluye la radiación de los teléfonos móviles.

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(#448). INCREMENTO DE LA INCIDENCIA DE GLIOBLASTOMA

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En esta investigación publicada en Neuro-Oncology, los autores reportan la incidencia de glioblastoma, un tumor de las células de la glía, y que en otros estudios se ha planteado que pueda estar relacionado con diversos factores ambientales (como las radiaciones no inonizantes, y entre ellas el uso del teléfono móvil).

Tras estandarizar por edad, muestran los datos en el periodo 1995-2015 para Inglaterra, Canadá y Estados Unidos.

En los 3 países es evidente que la incidencia ha aumentado en el periodo considerado, siendo más moderada en Canadá y Estados Unidos con respecto a Inglaterra.

Los investigadores tratan de justificar que ese incremento de más del 100% de incidencia en Inglaterra puede ser debido a malas clasificaciones y confusión en cómo se codifica el tumor o se recogen los datos.

Así, son prudentes al concluir que ese incremento de incidencia sea debido a factores ambientales, demandando más estudios epidemiológicos al respecto.

Comentarios

Pese a que los autores sostienen que el gran incremento de incidencia de glioblastoma en Inglaterra pueda ser debido principalmente a factores de registro, y son muy prudentes a la hora de posicionarse por cualquier explicación ambiental, lo cierto es que estos datos muestran claramente que la incidencia de este tumor ha subido en los 3 países analizados.

Dado que es un tipo de tumor cerebral (aunque también puede desarrollarse en la médula espinal), y que se ha asociado al uso del teléfono móvil, aquí tenemos una evidencia importante de que sí que hay datos que indican un incremento de cáncer desde los años 90.

Ir más allá en la asociación requiere de futuras investigaciones y de prudencia, lo que es mucho más científico que decir que no hay datos que muestren que ciertos tumores cerebrales hayan aumentado desde la diseminación de los teléfonos móviles.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Davis, F. G. et al.  (2019). Glioblastoma incidence rate trends in Canada and the United States compared with England, 1995-2015. Neuro-Oncology, doi: 10.1093/neuonc/noz203

 
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(#447). EDUCACIÓN TÓXICA. EL IMPERIO DE LAS PANTALLAS Y LA MÚSICA DOMINANTE EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

[MONOTEMA] En Educación Tóxica, Jon Illescas explica la importancia y el efecto que tienen los contenidos audiovisuales, en especial la música,  para la educación de niños y adolescentes. Lo hace apoyado en un profundo trabajo de investigación y análisis sociológico, que nos muestra evidencias suficientes para concluir que el dominio de la industria cultural es esencial para que la oligarquía empresarial y los propietarios del capital puedan mantener su posición de privilegio con respecto a la clase trabajadora, mediante un premeditado sistema de control social.

Jon Illescas, es profesor de enseñanza secundaria y bachillerato. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Miguel Hernández con Premio Extraordinario de Licenciatura, posteriormente se doctoró en Sociología y Comunicación por la Universidad de Alicante, consiguiendo también el Premio Extraordinario de Doctorado.  Jon es un artista plástico, que además ha publicado un centenar de trabajos sobre cultura, comunicación y economía. Entre ellos destaca el libro que precede a este, titulado “La dictadura del videoclip”, publicado en 2015 y que ha recibido excelentes críticas y ya va por la tercera edición.

Desde hace muchos años doy clase de marketing a los alumnos de segundo curso de GADE en la UPCT, estudiantes de 18, 19, 20 años que son prácticamente adolescentes, y lo que observado en los últimos tiempos en ellos concuerda perfectamente con las tesis de este libro.

Muchos de estos estudiantes (no todos), además de una dependencia de las pantallas (especialmente del teléfono móvil) cada vez más enfermiza, vienen con dos ideas preconcebidas y equivocadas, fruto de la brutal propaganda del sistema capitalista neoliberal:

La primera de ellas es la búsqueda de la satisfacción inmediata y el éxito fácil como leitmotiv; evitan los análisis sosegados de problemas complejos y creen que todo se puede resolver con frases simples, argumentar con un “zasca” o explicar una idea con un mensaje de 140 caracteres. Todo rápido y fácil, y por eso buscan que los profesores les den herramientas para la acción, pero no, y esto es importante, herramientas para el pensamiento. Para ellos las nuevas tecnologías son una especie de bendición divina , y no se puede criticar ningún aspecto de ellas sin ser etiquetado como retrógrado, porque para ellos todo es blanco o negro, todo es dualismo, no hay matices.

La segunda de ellas es que son libres para elegir lo que quieren, porque viven en el mejor sistema económico posible, donde quien triunfa es porque se lo ha ganado, y donde el libre mercado es sinónimo de democracia. Están convencidos de que la demanda es quien dirige la oferta, es decir, son ellos los que con sus gustos y preferencias eligen lo que el mercado debe producir.

Estas dos ideas son desmontadas por Jon en el libro de forma brillante, mostrando la necesidad de realizar análisis sociológicos bien elaborados para entender las causas de los problemas complejos, en este caso, los relacionados con la educación y nuevas tecnologías. Además, muestra evidencias incontestables de que no es la demanda la que determina la oferta, todo lo contrario, somos manipulados para que pensemos y nos comportemos como quiere el poder hegemónico. En este sentido su tesis es similar a las conclusiones de Baudrillard sobre la función del marketing en el sistema capitalista, como medio de propaganda del poder, que nos dice qué debemos consumir para ser felices.

El libro desarrolla todos estos temas usando como principal hilo conductor  la industria musical, desnudando su funcionamiento como sistema de control de masas. Sin embargo, no se queda sólo en el diagnóstico del problema, sino que también plantea alternativas y formas de luchar contrahegemónicas, que son muy interesantes, tanto para educadores (profesores y padres), como para aquellos políticos que las quieran escuchar.

Es evidente que no es un libro contra el uso de las las nuevas tecnologías en la educación, ni tampoco emplea una visión excesivamente moralista. Hay que profundizar en su lectura para darse cuenta de los matices sobre la necesidad de control y limitación de ciertas prácticas educativas que, en definitiva, no son más que la reproducción de los intereses del capital privado. Frente a ello, independencia de lo público, enseñanza libre de toda injerencia empresarial, y fomento de la inversión estatal en crear una industria cultural alternativa, basada en algo que,  desafortunadamente, suena anacrónico a muchos, y es la defensa de los Derechos Humanos.

En definitiva, un libro que probablemente hará reflexionar a aquellos padres que llevan a sus hijos a colegios con iPad desde primaria, a los que les regalan un móvil para su comunión, a los que permiten que sus hijos de 7-8 años se pasen las tardes conectados jugando a videojuegos, a los profesores de colegio que eligen ciertas canciones para las funciones de los niños, a los docentes que piensan que están haciendo la revolución digital en sus colegios porque los profesores llevan el móvil a todas horas y sus alumnos hacen Power Points, o a los políticos que se venden a los intereses privados, fomentando la educación concertada mientras mantienen en la miseria a los centros públicos.

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(#441). ENFERMEDADES NEURODEGENERATIVAS Y CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En esta investigación publicada en Medical Hypotheses los autores plantean la hipótesis de que el incremento de la morbilidad por enfermedades neurodegenerativas en el mundo occidental sea debido al aumento de la exposición a campos electromagnéticos artificiales, y a su interacción con otros contaminantes ambientales.

Los autores advierten que muchas enfermedades ambientales necesitan 20 o más años para desarrollarse, por lo que quizá el mayor impacto de estos campos electromagnéticos en la salud de la población está por llegar.

El incremento de enfermedades autoinmunes, alergias, reducción de la calidad del esperma, autismo, al margen de otras patologías como el síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, sensibilidad química múltiple y electrohipersensibilidad es un hecho en las últimas décadas. Ocurre lo mismo con el Parkinson, el Alzheimer y la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

Lo que los autores plantean es que todas estas enfermedades pueden tener una misma conexión, la exposición masiva a los campos electromagnéticos artificiales, ya que ni el incremento de la longevidad, ni las mejoras en los diagnósticos pueden explicar tal aumento.

Por ejemplo, la  British Parkinson’s Society ha tenido que establecer una sección de “Young Persons” para sus servicios, dirigida a personas menores de 40 años. Asimismo, existe en el Reino Unido una organización “Young Dementia”, enfocada en el creciente número de enfermos menores de 65 años.

El incremento de la esperanza de vida no explica el crecimiento de estas enfermedades

Los autores muestran en las siguientes 3 tablas el incremento porcentual de la población fallecida a causa de enfermedades neurodegenerativas. Sin embargo, el aumento de la población mayor de 75 años no ha sido comparable a ese crecimiento, tal y como indica la Tabla 2. Esto quiere decir, que la variable edad es insuficiente para explicar el aumento de la morbilidad y mortalidad.

Table 1. Age-Standardised-Death-Rates for Neurological Disease Deaths (NDD) & Alzheimer Deaths (Alz) & Total Neurological Deaths (TND) both Sexes rates per million 1989–91 v2013-15. # NDD higher than Alz.

Country & Years 2014 &1979 Ranks NDD
1989–2015
Alzheimer
19879–2015
TND
1989–2015
1-1. Finland
Ratio Change
118–458 #
3.88
231–453
1.96
349–911
1:2.61
2-14. USA
Ratio Change
110 #–238
2.16
72–301
4.18
182–539
1:2.96
3-14. Netherlands
Ratio Change
123 #–171
1.39
69–266
3.86
192–437
1:2.28
4-3. UK
Ratio Change
132–167
1.26
122–262
2.15
254–424
1:1.67
5-6. Sweden
Ratio Change
76–162
1.99
111–244
2.22
187–406
1:2.17
6-2.Switzerland
Ratio Change1995
154 #–168
1.09
127–228
1.80
281–396
1:1.41
7-18. Canada 2013–13
Ratio Change
136 #–169
1.24
103–218
2.12
239–387
1:1.62
8-7. Belgium 2011–13
Ratio Change
211#–188 #
0.89
148–187
1.26
359–375
1:1.04
9-9. Norway 1986
Ratio Change
112 #–170
1.52
92–204
2.22
204–374
1:1.83
10-12. Denmak 1994–15
Ratio Change
94 #–162
1.72
48–211
4.40
142–373
1:2.63
11-5. Spain 1980
Ratio Change
85–172
2.02
114–193
1.69
186–365
1:1.96
12-11. Australia
Ratio Change
107 #–163
1.52
76–199
2.62
183–362
1:1.98
13-10. Ireland 2012–14
Ratio Change
135 #–178
1.32
66–183
2.77
201–361
1:1.80
14–4.France 2012–14
Ratio Change
117 #–193 #
1.65
60–162
2.70
203–355
15-8. N. Zealand 2010–12
Ratio Change
105 #–158
1.50
100–169
1.61
205–327
1:1.60
16-13. Germany 1990–2015
Ratio Change
96 #–123 #
1.28
44–120
2.73
140–243
1:1.74
17-19. Italy
Ratio Change
104 #–136 #
1.31
57–119
2.09
161–255
1:1.58
18-19. Portugal 1980–2014
Ratio Change
70#–133 #
1.90
28–96
3.43
98–229
1:2.34
19-16. Austria
Ratio Change
96 #–132 #
1.38
28–49
1.75
124–181
1:1.46
20-15. Greece
Ratio Change
52 #–75 #
1.44
20–29
1.45
72–104
1:1.44
21-21. Japan
Ratio Change
42 #–66 #
1.57
24–37
1.54
66–103
1:1.56

Table 2. Over-75′s Population & Total Neurological Mortality rates per million 1989–2015. Ratio of change Population to TNM then Odds Ratios. Ranked by highest TNM.

Country Population 1989 Ratio of Change Rates TND Ratio of Change Odds Ratio
1-3. Finland 1989
2015
0.281
0.467
1.66 7204
31,246
4.33 2.61
2-8. USA 1989
2015
13.103
19.621
1.50 3355
18,056
5.38 3.59
3-4.UK 1989
2015
3.98
5.19
1.30 4767
15,438
3.24 2.49
4-7. Netherlands 1989
2015
0.814
1.282
1.57 3420
14,868
4.35 2.77
5-10. Sweden 1995
2015
0.683
0.830
1.22 3322
13,801
4.15 3.40
6-2. Switzerland 1989
2015
0.471
0.675
1.43 7344
12,693
1.73 1.21
7-17. Canada 1989
2013
1.296
2.357
1.82 1374
12,235
8.90 4.89
8-11. Spain 1989
2015
2.142
4.298
2.01 3297
11,920
3.62 1.80
9-11. Norway 1989
2015
0.299
0.358
1.20 3297
11,735
3.56 2.97
10-6. France 1989
2014
3.931
5.853
1.49 4227
11,177
2.64 1.77
11-15. Denmark 1994
2015
0.362
0.420
1.16 2279
11,122
4.88 4.21
12-5. Australia 1989
2014
0.744
1.496
1.98 4488
11,064
2.47 1.25
13-9. Ireland 1989
2014
0.159
0.240
1.51 3329
10,812
3.25 2.15
14-1.Belgium 1989
2015
0.659
0.998
1.51 8101
10,771
1.33 1:0.88
15–13.New Zealand 1989–2013 0.152
0.265
1.74 3265
9844
3.02 1.74
16-14. Italy 1989
2015
3.678
6.595
1.79 2493
7319
2.94 1.64
17-16. Germany 1990
2015
5.549
8.459
1.52 1977
6422
3.25 2.14
18-17. Austria 1989
2015
0.527
0.752
1.43 1640
5570
3.40 2.38
19-19. Portugal 1989
2014
0.527
1.003
1.90 899
5551
6.17 3.25
20-20 Japan 1989
2015
5.974
15.896
2.66 759
2682
3.53 1.33
21-18. Greece 1989
2015
0.608
1.158
1.90 1080
2261
2.09 1.10

Table 3. Total Neurological Deaths both Sexes aged 55–74 rates per millions years 2005, 2010 and 2015% Change 2005 to 2015 Indicting Accelerating Change. Ranked by Biggest Increase.

Country & Final Year 2005 2010 2015 % Change
1. Greece 225 245 378 +68%
2. Netherlands 387 412 602 +56%
3. Japan 161 186 242 +50%
4. Germany 325 405 478 +47%
5. UK 449 496 653 +45%
6. Austria 263 304 366 +39%
7. Denmark 438 519 602 +37%
8. USA 541 621 713 +32%
9. Australia 385 400 504 +31%
10. Sweden 479 554 631 +31%
11. Finland 794 946 1006 +27%
12. N. Zealand 2013 394 474 475 +21%
13. Switzerland 445 516 536 +20%
14. Italy 386 413 460 +19%
15. Portugal 2014 374 369 432 +16%
16. Norway 500 534 566 +13%
17. Ireland 2014 479 470 521 +9%
18. Spain 485 467 505 +8%
19. Canada 2013 479 489 481 1%
20. Belgium 568 542 558 −2%
21. France 2014 485 457 433 −11%

La hipótesis de los campos electromagnéticos artificiales

Los autores repasan decenas de artículos recientes que muestran una asociación entre la exposición a radiación no ionizante y el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas. Los mecanismos causales todavía no están claros, pero probablemenente estén relacionados con el estrés oxidativo.

Es cierto que también existen estudios identificando otros factores ambientales, como la exposición a disolventes, y también que es de esperar que el incremento de otros contaminantes ambientales interaccione con los campos electromagnéticos artificiales produciendo efectos combinados.

Los autores inciden en que el peligro reside en la exposición crónica o la sobre exposición a este tipo de radiación no ionizante, y que los efectos comienzan a materializarse ahora, pero se espera que se visualicen con más intensidad en un futuro próximo, ya que este es un fenómeno relativamente reciente (década de los 90).

Para terminar, los investigadores reflexionan sobre la manera de concebir este cambio tecnológico y la forma de vida occidental. No se trata de ir en contra de la tecnología, ni siquiera de desacelerar su difusión; simplemente hay que hacerla más segura. Para ello, hay que reconocer de una vez por todas que existe un efecto negativo sobre la salud de las personas.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Pritchard, C. et al.  (2019).Are rises in Electro-Magnetic Field in the human environment, interacting with multiple environmental pollutions, the tipping point for increases in neurological deaths in the Western World?.Medical Hypotheses, doi: 10.1016/j.mehy.2019.03.018

 
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(#430). ASOCIACIÓN ENTRE DISTANCIA A ANTENAS DE TELEFONÍA Y ELA

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En este estudio publicado en Environmental Research, los autores analizan la relación existente entre la distancia de exposición a antenas de telefonía móvil y el desarrollo de esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

La ELA es una enfermedad rara neurodegenerativa que suele llevar a un desenlace fatal tan sólo 15-20 meses después del diagnóstico. Su etiología es desconocida, aunque se han propuesto varios factores ambientales como posibles causas, entre ellos los campos electromagnéticos artificiales.

El objetivo de esta investigación es evaluar la relación entre la exposición residencial a radiofrecuencia generada por las antenas GSM de telefonía y el riesgo de desarrollo de ELA.

Metodología

El estudio fue realizado en la región de Limusin, en la zona central de Francia, cubriendo 747 localidades, con un área de 16942 km2. Durante el periodo del estudio (2000-2012), la población total creció de 714012 a 738766 personas.

La incidencia de ELA en la región estudiada se estimó en 3.19/100000 personas/año de seguimiento, con una exhaustividad del registro del 98.4%. A esos casos de ELA se les identificó con una serie de variables añadidas: edad en el momento del diagnóstico, sexo, fecha del diagnóstico, fecha de inicio de los síntomas, dirección residencial en el momento del diagnóstico y año de muerte, entre otras.

Se registraron, asimismo, los datos sobre las antenas GSM, proveídos por la Agencia Nacional Francesa de Radio Frecuencias (ANFR): año de instalación, periodo operativo, geo-localización, orientación, frecuencia, e información técnica. Esas antenas emiten entre 900 y 2600 MHz. La exposición es inversamente proporcional a la distancia de la fuente, y proporcional a la potencia de la antena, que es evaluada en términos de la potencia isotrópica radiada equivalente (EIRP – PIRE, en español). Este valor de EIRP es calculado por el producto de la potencia proveída por la antena y el máximo de la ganancia de la antena relativa a una antena isotrópica.

Los parámetros técnicos usados en el modelo estuvieron basados en la guía técnica de la AFNR. Dependiendo de la distribución de antenas, el EIRP se estimó en 250 W en áreas urbanas y 500 W en áreas rurales. La máxima exposición se estimó en lugares situados a 300 m de la antena, con coberturas máximas de 1000 y 4000 m para áreas urbanas y rurales, respectivamente.

Se dividió la geografía en celdas de 50×50 m representadas por píxeles, cuya exposición se calcula usando la distancia del píxel a la antena y el ángulo de emisión (azimut), con una apertura de 120º. La emisión superpuesta de varias antenas se calculó usando una suma cuadrática. Los posibles clusters de ELA fueron analizados empleando el estadístico de Kulldorff.

Se analizaron dos modelos teóricos, uno acumulativo y otro no acumulativo. En el primero de ellos se computó la exposición acumulada censurando 3 años antes del diagnóstico. En el segundo de ellos se midió la exposición en periodo específico de tiempo independientemente de la exposición pasada.

Resultados

No se encontraron clusters espaciales de ELA. La exposición estimada tuvo un rango entre 0.00 y 2.81 V/m en el modelo de exposición no acumulada, y entre 0.00 y 6.75 V/m al año en el modelo de exposición acumulada. Para el 90% de la población, la exposición estuvo por debajo de 1.72 y 1.23 V/m en áreas urbanas y rurales, respectivamente, para el 90% de la población.

Tanto para el modelo de exposición acumulada como para el de exposición no acumulada existe un gradiente de riesgo, un patrón claro de incremento con la exposición a la intensidad de los campos electromagnéticos.

Limitaciones y comentarios

Los autores reconocen adecuadamente que su modelo teórico asume que las antenas GSM transmiten al mismo tiempo, continuamente y al máximo de potencia, lo que claramente sobre estima la exposición, lo que en realidad es una muestra de que esa asociación con la ELA se ha podido producir con intensidades menores aún de las reportadas. Es más, los investigadores sólo consideraron antenas unidireccionales, pero no omnidireccionales En Francia, los límites legales para GSM 900 MHz es de 41 V/m y para GSM de 1800 MHz es de 58 V/m, lo que indica lo alejado que esta la ley de la evidencia epidemiológica sobre riesgos.

También los autores admiten que, aunque por un lado sobre estiman la exposición a las antenas GSM, no tienen en cuenta la exposición individual a otras fuentes de radiofrecuencia, especialmente los propios teléfonos móviles de los individuos y el Wi-Fi. Esta es una limitación importante, porque es probable que haya gran variabilidad en la exposición, y no tenemos forma de saber si se ha distribuido aleatoriamente entre los grupos de casos estudiados.

Los autores son prudentes a la hora de hablar de causalidad, y hacen bien en ser cautos. Admiten que este tipo de estudios en los que los factores de confusión pueden ser muy variados son más útiles para generar hipótesis que para dar una respuesta definitiva sobre la asociación. Sin embargo, la evidencia encontrada en algunos estudios sobre exposición a campos electromagnéticos de baja frecuencia, el patrón de respuesta a la dosis, y la tendencia en el incremento de riesgo son factores importantes a considerar para llegar a una de las conclusiones que comentan los autores, y es que en personas con susceptibilidad, los campos electromagnéticos en la banda usada para las comunicaciones inalámbricas podrían estimular la neurodegeneración.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Luna, J. (2019). Residential exposure to ultra high frequency electromagnetic fields emitted by Global System for Mobile (GSM) antennas and amyotrophic lateral sclerosis incidence: A geo-epidemiological population-based study. Environmental Research, doi: 10.1016/j.envres.2019.108525

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(#415). LA RADIACIÓN EMITIDA POR LOS MÓVILES EXCEDE LOS LÍMITES LEGALES

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En este artículo publicado en IEEE Access el autor comenta algunos de los resultados del caso Phonegate, es decir, del descubrimiento de que la radiación emitida por un gran número de teléfonos móviles excede los niveles recomendados por las legislaciones de diversos países.

Como hemos comentado en otras ocasiones en este blog, las guías de seguridad sobre exposición a microondas están regidas principalmente por las propuestas de dos comités: En los Estados Unidos por el IEEE (Institute of Electrical and Electronics Engineers), y en otros países (entre ellos España), por el ICNIRP (International Committee for nonionizing radiation protection).

Ambos estándares no son homogéneos. De hecho, el IEEE propone una tasa de absorción específica máxima (SAR) de 1.6 W/kg por 1g de tejido, mientras que el ICNIRP prescribe un máximo de 2.0 W/kg por cada 10 g de tejido. Como indica el autor, esta diferencia metodológica de considerar 1 g frente a 10 g de tejido hace que los estándares de la ICNIRP permitan aproximadamente una radiación con una intensidad entre 2.5 y 3 veces mayor que el equivalente del IEEE.

Esas recomendciones son para todas las partes del cuerpo excepto para las extremidades, donde se permite un máximo de 4 W/kg. Sin embargo, la industria lo que está haciendo es recomendar que se emplee el móvil entre 5 y 25 mm alejado del cuerpo para cumplir los estándares.

Esto lleva a dos cuestiones importantes: (1) qué usuario de teléfonos móviles lee o hace caso de esas recomendaciones; (2) en qué medida es realista esa distancia de seguridad en relación al uso común del dispositivo.

Phonegate

El autor reproduce algunos de los resultados del estudio llevado a cabo por la Agencia Nacional de Francia (ANFR) en 2017, sobre el SAR de 450 dispositivos móviles. Al margen de comprobar que se cumplen las especificaciones de los fabricantes (el SAR a la distancia recomendada), la ANFR también midió a distancias de 5 mm y 0 mm del cuerpo, mucho más congruentes con el empleo común de los móviles. La Agencia francesa empleó la misma metodología que el ICNIRP, es decir, medir el SAR en 10 g de tejido.

En la primera tabla se muestran los valores de SAR del fabricante comparados con los de la evaluación a 5 mm, y el porcentaje de absorción que está por encima (o por debajo) de los límites legales para cuerpo y extremidades.


Fabricante Modelo SAR Distancia (mm) SAR (5mm) ICRNP cuerpo (%) ICRNP extremidades (%)
POLAROID PRO 881A 1.05 15
HTC ONE SV .366 15
BLACKBERRY Z 10 .934 15
MOTOROLA MOTOLUXE .254 25
ORANGE NEVA 80 (ZTE BLADE V770) 1.39 15
HUAWEI P9 (EVA-L09) 1.32 15
MOTOROLA RAZAR I .507 25
SONY XPERIA S CITYZY LT26i .748 15
APPLE iPHONE 5 .825 10
SAMSUNG GALAXY S 5 SM-G900 F .545 15
ECHO NOTE 1.35 5
APPLE iPHONE 5C 1.11 5
SAMSUNG GALAXY J7 (SM-J710FN) 1.29 5

En la segunda tabla se muestran los valores de SAR del fabricante comparados con los de la evaluación a 0 mm,  e igualmente el porcentaje de absorción que está por encima (o por debajo) de los límites legales para cuerpo y extremidades.


Fabricante Modelo SAR Distancia (mm) SAR (0 mm) ICRNP cuerpo (%) ICRNP extremidades (%)
POLAROID PRO 881A 1.05 15 .86
HTC ONE SV .366 15 .8
BLACKBERRY Z 10 .934 15 .7
MOTOROLA MOTOLUXE .254 25 .47
ORANGE NEVA 80 (ZTE BLADE V770) 1.39 15 .45
HUAWEI P9 (EVA-L09) 1.32 15 .4
MOTOROLA RAZAR I .507 25 .38
SONY XPERIA S CITYZY LT26i .748 15 .36
APPLE iPHONE 5 .825 10 .33
SAMSUNG GALAXY S 5 SM-G900 F .545 15 -.11
ECHO NOTE 1.35 5 .04
APPLE iPHONE 5C 1.11 5 -.22
SAMSUNG GALAXY J7 (SM-J710FN) 1.29 5 -.11

Comentarios

Los resultados son bastante claros; varios de los dispositivos analizados sobrepasan los límites legales para la exposición del cuerpo a 5 mm, y todos lo hacen (algunos de ellos en más de un 200%) cuando el móvil está a 0 mm. No sólo hay que considerar estos hechos para tomar las decisiones legislativas pertinentes, sino también para valorar en qué medida futuros contenciosos judiciales de enfermos que demanden a estas empresas pueden verse condicionados.

Es cierto que el SAR para las extremidades no se sobrepasa a 5 mm, pero sí a 0 mm, que es precisamente lo que ocurre cuando tenemos el móvil en la mano. Además, como indica el autor, al trasladar estos resultados al método de 1 g de tejido empleado por el IEEE, habría que usar un factor multiplicador de 2.5 a 3, lo que haría que no cumpliesen en absoluto los límites propuestos en países como, por ejemplo, Estados Unidos.

Por tanto, no sólo hay que preocuparse por las posibles consecuencias de la exposición prolongada a microondas (efectos no térmicos), sino también porque, en numerosos casos, los dispositivos no cumplen ni siquiera con los niveles recomendados para evitar efectos térmicos.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Gandhi, O. P. (2019). Microwave Emissions From Cell Phones Exceed Safety Limits in Europe and the US When Touching the Body. IEEE Access, doi:10.1109/ACCESS.2019.2906017

Indicadores de calidad de la revista*

Impact Factor (2017) Cuartil Categoría
Thomson-Reuters (JCR) 3.557 Q1 ENGINEERING
Scimago (SJR) 0.548 Q1 ENGINEERING (MISCELLANEOUS)

*Es simplemente un indicador aproximado de la calidad de la publicación

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(#381). TABLAS DE TUMORES TOTALES EN EL ESTUDIO DEL NTP SOBRE EFECTOS DE LA RADIACIÓN DE TELÉFONO MÓVIL

[MONOTEMA] El Programa Nacional de Toxicología (NTP) de Estados Unidos ha publicado por fin los resultados del estudio que llevaban realizando desde 1999.

Joel M. Moskowitz, investigador de la School of Public Health de la Universidad de California, Berkeley, ha publicado un comentario en su blog sobre un aspecto del informe final que, a su juicio, debería de haber tenido mayor relevancia.

Se trata de los resultados totales de tumores benignos y malignos, los cuales han sido derivados al apéndice. Moskowitz, que lleva muchos años advirtiendo sobre los efectos nocivos de la radiofrecuencia, y en particular de los teléfonos móviles, insiste en que esas proporciones de tumores totales reforzaban aún más las conclusiones del estudio.

Como ya es bien conocido, el estudio del NTP, evaluado también por un panel de expertos externo, ha encontrado evidencia clara de un incremento de riesgo de tumores en el corazón en ratas macho, y también evidencia (aunque menos contundente) de mayor riesgo de cáncer en el cerebro y glándulas suprarrenales. Para ratas hembra y ratones de ambos sexos la evidencia es menos clara.

Estos resultados (en conjunción con la evidencia acumulada en otros estudios) de nuevo reafirman la idea de que la radiación no ionizante puede provocar cáncer, incluso a niveles de exposición cercanos a los límites legales. Por supuesto, hay otros efectos biológicos negativos además del cáncer que también se asocian a estas exposiciones a niveles mucho más bajos.

Sin embargo, es cierto que el estudio deja algunas incógnitas que dificultan su interpretación. El hecho de que los resultados tan concluyentes encontrados en ratas macho no lo sean tanto en los otros 3 grupos, unido a que la esperanza de vida entre ratas macho era mayor (debido a menors problemas crónicos de riñón), añade ruido, ciertamente.

No obstante, mirando a los resultados globalmente, hay poco margen para la duda; existe un efecto negativo de la exposición a radiofrecuencia, que probablemente habría sido más claro si el tamaño de las muestras en los diferentes subgrupos hubiera sido mayor.

El comentario de Moskowitz

El profesor Moskowitz indica que la interpretación de los resultados habría sido más clara incluyendo estas tablas en el documento principal (y no en los apéndices):

GSM male rats final overall tumor rates header GSM male rats final overall tumor rates CDMA male rats final overall tumor rates combined CDMA male rats final overall tumor rates header CDMA male rats final overall tumor ratesGSM male rats final overall tumor rates combined

NTP appendix footnotes

Como bien indica Moskowitz, este tipo de análisis globales suele tender hacia la hipótesis nula de no efecto, ya que el incremento de tumores en una o unas pocas áreas del cuerpo queda empequeñecido debido a las no incidencia en otras. Es decir, si un agente externo causa claramente un determinado cáncer, realizar un análisis global de todos los tipos de cáncer puede hacer que se concluya que ese agente no está relacionado con el cáncer, cuando obviamente sí lo está pero sólo de un tipo.

No obstante, Moskowitz ve claros indicios en estas tablas de que la incidencia global de tumores es mayor en los grupos expuestos, lo que ayudaría a esclarecer algunas de las incógnitas comentadas anteriormente sobre los resultados.

Complejidad estadística

Lo ideal sería poder acceder a todos los datos de los experimentos para realizar reanálisis estadísticos. Hay que reconocer, sin embargo, que los autores se encontraban ante un diseño metodológico complejo, donde debían tener en cuenta las muertes no asociadas al cáncer, y la falta de independencia entre algunos animales anidados en camadas. Todo esto complica los análisis estadísticos.

Los autores tratan de considerar estos matices en el test Poly-K, con el ajuste de Rao-Scott. En este caso, este es el test estadístico principal de las tablas, y el que muestra si existen diferencias entre las incidencias de cáncer.

Este test indica que para el caso de ratas macho expuestas a GSM, no existen diferencias en tumores malignos con respecto al grupo de control (p=0.100; p=0.081; p=0.197), aunque cuando se tienen en cuenta también las neoplasias benignas, el dibujo se modifica un poco (p=0.061; p=0.009; p=0.096).

Para las ratas expuestas a CDMA el patrón es similar: nos acercamos a la significatividad en los tumores malignos (p=0.509; p=0.031; p=0.076), y también en las neoplasias totales (p=0.009; p=0.014; p=0.210).

Por tanto, parece evidente que los tumores, tanto malignos como benignos se incrementan en los grupos experimentales, expuestos a ambos tipos de señal de radiofrecuencia. Este patrón es innegable; lo que sucede es que los resultados se embarran un poco cuando el máximo efecto sucede para 3W/kg, y no para 6W/kg. Estos resultados pueden ser debidos a la variabilidad muestral, pero como el patrón se repite en todos los casos de esta tabla, dejan algunas dudas sobre la existencia de un posible efecto de hormesis, es decir, sobre la existencia de un fenómeno no lineal de respuesta a la dosis.

Podemos simular los análisis de tendencia en las proporciones, aunque sin tener en cuenta ciertas matizaciones (importantes) de los autores, pero que nos dan una idea de la tendencia lineal del efecto:

Así, podemos realizar varios test de tendencia lineal, y vemos lo siguiente:

  GSM   CDMA  
 Ratas totales Tumores malignos Todos los tumores Tumores malignos Todos los tumores
Tendencia lineal  p=0.087  p=0.008  p=0.026  p=0.300
Desviación de la linealidad  p=0.254  p=0.015  p=0.136  p=0.001

Esta tabla nos dice que es muy arriesgado apostar por la hipótesis lineal, ya que las desviaciones son significativas para todos los tumores, aunque no llegan a ello en los tumores malignos. De este modo, interpretar el p-valor de la tendencia lineal no tiene sentido en el caso de todos los tumores, y es quizá un pelín arriesgado para los tumores malignos. Aún así, si se apuesta por ello, los resultados están en el entorno de p=0.05 (que recordemos que no es ningún número mágico, sino simplemente un criterio más que ha de ser evaluado con matices considerando la globalidad de los análisis).

Los autores emplean también el test de Fisher para evaluar la incidencia en las camadas, y este análisis es también muy interesante. De nuevo, la inspección de las tablas anteriores nos lleva a concluir que efectivamente existe un efecto significativo en el desarrollo de cáncer, más acusado cuando se tienen en cuenta todos los tumores.

De nuevo podemos realizar un análisis de tendencia:

  GSM   CDMA  
 Camadas Tumores malignos Todos los tumores Tumores malignos Todos los tumores
Tendencia lineal  p=0.045  p=0.011  p=0.022  p=0.051
Desviación de la linealidad  p=0.618  p=0.346  p=0.273  p=0.012

De nuevo vemos que la hipótesis lineal es cuestionable en algunos casos (todos los tumores en CDMA), pero se sostiene en el resto, mostrando valores significativos.

Para explorar la hipótesis no lineal, podemos implementar polinomios de Lagrange de grado 3.  Admitiendo las limitaciones de estas aproximaciones, nos puede dar una idea útil del número de tumores estimado en el rango de densidades de potencia de los experimentos. El siguiente código de Maxima permite obtenerlos y representarlos para el caso de tumores malignos, tanto en la exposición a GSM como a CDMA:

p1(x):=(x-x1)*(x-x2)*(x-x3)*fx0/((x0-x1)*(x0-x2)*(x0-x3))+
(x-x0)*(x-x2)*(x-x3)*fx1/((x1-x0)*(x1-x2)*(x1-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x3)*fx2/((x2-x0)*(x2-x1)*(x2-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x2)*fx3/((x3-x0)*(x3-x1)*(x3-x2));
x0:0;
x1:1.5;
x2:3;
x3:6;
fx0:24;
fx1:36;
fx2:38;
fx3:35;
solucion_GSM: expand(p1(x));
p2(x):=(x-x1)*(x-x2)*(x-x3)*fx0_/((x0-x1)*(x0-x2)*(x0-x3))+
(x-x0)*(x-x2)*(x-x3)*fx1_/((x1-x0)*(x1-x2)*(x1-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x3)*fx2_/((x2-x0)*(x2-x1)*(x2-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x2)*fx3_/((x3-x0)*(x3-x1)*(x3-x2));
x0:0;
x1:1.5;
x2:3;
x3:6;
fx0_:24;
fx1_:26;
fx2_:41;
fx3_:34;
solucion_CDMA: expand(p2(x));
x_:[0,1.5,3,6];
fx_GSM:[24,36,38,35];
fx_CDMA:[24,26,41,34];
sig95: 35;
plot2d([[discrete, x_, fx_GSM],[discrete, x_, fx_CDMA],solucion_GSM, solucion_CDMA, sig95],
[x,0,6],[y,0,52], [style, points,points, lines,lines, lines, linespoints], [color,red, red, green, orange,black],
[xlabel, “Exposición (W/kg)”],[ylabel, “Tumores malignos”], [legend, false]);

Tumoresmalignos

La línea negra marca el límite aproximado de la signifiación estadística al 95% para un test de Fisher de una cola con respecto al grupo de control (exposición=0). La curva verde es la de GSM, mientras que la naranja es la de CDMA.

Para el caso de tumores totales, podemos programar con Maxima:

p1(x):=(x-x1)*(x-x2)*(x-x3)*fx0/((x0-x1)*(x0-x2)*(x0-x3))+
(x-x0)*(x-x2)*(x-x3)*fx1/((x1-x0)*(x1-x2)*(x1-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x3)*fx2/((x2-x0)*(x2-x1)*(x2-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x2)*fx3/((x3-x0)*(x3-x1)*(x3-x2));
x0:0;
x1:1.5;
x2:3;
x3:6;
fx0:57;
fx1:73;
fx2:78;
fx3:71;
solucion_GSM: expand(p1(x));
p2(x):=(x-x1)*(x-x2)*(x-x3)*fx0_/((x0-x1)*(x0-x2)*(x0-x3))+
(x-x0)*(x-x2)*(x-x3)*fx1_/((x1-x0)*(x1-x2)*(x1-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x3)*fx2_/((x2-x0)*(x2-x1)*(x2-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x2)*fx3_/((x3-x0)*(x3-x1)*(x3-x2));
x0:0;
x1:1.5;
x2:3;
x3:6;
fx0_:57;
fx1_:75;
fx2_:76;
fx3_:63;
solucion_CDMA: expand(p2(x));
x_:[0,1.5,3,6];
fx_GSM:[57,73,78,71];
fx_CDMA:[57,75,76,63];
sig95: 68;
plot2d([[discrete, x_, fx_GSM],[discrete, x_, fx_CDMA],solucion_GSM, solucion_CDMA, sig95],
[x,0,6],[y,0,85], [style, points,points, lines,lines, lines, linespoints], [color,red, red, green, orange,black],
[xlabel, “Exposición (W/kg)”],[ylabel, “Tumores totales”], [legend, false]);

Como antes, la línea negra marca el límite aproximado de la signifiación estadística al 95% para un test de Fisher de una cola con respecto al grupo de control (exposición=0). La curva verde es la de GSM, mientras que la naranja es la de CDMA.

Conclusión

Siempre hemos de ser prudentes en la interpretación estadística, sobre todo con tamaños de muestra pequeños y tamaños de efecto también pequeños. Esto quiere decir que si los efectos no son grandes en magnitud son difíciles de detectar en muestras pequeñas. El concepto de tamaño de efecto pequeño es también matizable, ya que no significa lo mismo cuando estamos hablando de, por ejemplo, renta per cápita, que de vidas humanas.

De nuevo insisto en que, más allá del p-valor, hemos de mirar a los datos en su globalidad. Si hacemos ese ejercicio, y teniendo en cuenta el apoyo de la estadística, la conclusión es poco discutible acerca de la relación causa-efecto entre la radiación de móviles y el desarrollo de tumores.

Otra cosa es la “edulcoración” que parece que algunos miembros del NTP han hecho a posteriori de los resultados argumentando que las densidades de potencia de emisión estaban en el límite o más allá de lo que es legal, y por tanto de la realidad de exposición de los usuarios de teléfonos móviles. Sin embargo, el caso Phonegate y la sobre exposición a radiación no ionizante de múltiples dispositivos inalámbricos cuestionan esa “tranquilizadora” interpretación, que huele más a excusa para que la FDA, la EPA y la FCC no tomen cartas en el asunto. De hecho, la nota de prensa de la FDA del 1 de noviembre no tiene desperdicio.

En cualquier caso, es cierto que la aparante relación no lineal entre la dosis y la respuesta necesita mayor explicación, así como otras incógnitas que el estudio (de 30 millones de dólares) no ha desvelado en su totalidad.

Finalmente, hemos de recordar que este estudio no trata sobre otras enfermedades y trastornos que pudiera ocasionar la exposición a radiofrecuencia y, aunque no deriven en tumores, son de extrema importancia para evaluar este tema en su totalidad.

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(#338). CONFLICTOS DE INTERÉS EN LA OMS PARA EVALUAR LOS RIESGOS DE LOS CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En este artículo publicado en el International Journal of Oncology, el autor, Lennart Hardell, reflexiona acerca de los conflictos de interés de varios miembros del panel de expertos de la OMS que debaten sobre los riesgos para la salud humana de la radiofrecuencia.

En 2011 la evaluación realizara por la IARC llevó a la OMS a catalogar la radiofrecuencia como posible cancerígeno. Es de destacar que, según el autor, la IARC tiene su financiación propia y la OMS actúa como mero observador.

A pesar de que, como indica el autor, desde 2011 varios estudios epidemiológicos y de laboratorio han corroborado y fortalecido esa asociación con el cáncer, desde el punto de vista de regulación no se han producido cambios relevantes.

La ICNIRP

La mayoría de los países siguen usando el estándar de la International Commission on Non-Ionizing Radiation Protection (ICNIRP), publicado en 1998. Es decir, no se están teniendo en cuenta las nuevas evidencias publicadas en los últimos 20 años. Ese estándar sólo considera como efectos nocivos los efectos térmicos (por calentamiento), y ello hace que los niveles de referencia sean muy altos y discordantes con los que sugieren que también existen efectos no térmicos.

La ICNIRP considera sólo los efectos a corto plazo de exposiciones muy intensas. Nada más, no tiene en cuenta exposiciones más largas a intensidades menores ni tampoco las diferentes sensibilidades de las personas (niños, enfermos, etc.).

Aunque esas guías de la ICNIRP fueron actualizadas en 2009, no se realizaron cambios relevantes en cuanto a los niveles máximos, y siguen sin considerar los efectos a largo plazo.

La ICNIRP es una organización privada con sede en Alemania. Como indica el autor, sólo los miembros de la organización pueden elegir a nuevos expertos para su panel, y muchos de ellos tienen lazos con la industria de las telecomunicaciones.

Los conflictos de interés

El autor señala la figura clave de Michael Repacholi, un investigador que a comienzos de los 90 comenzó a alertar sobre los riesgos de exposición a radiofrecuencia, y que sugirió a la OMS en 1996 que empezara un proyecto para su estudio en profundidad. Repacholi fue el primer director de la ICNIRP en 1992. Rápidamente la OMS aceptó la sugerencia del investigador y desde 1996 hasta 2006 fue el propio Repacholi el responsable del departamento de radiación electromagnética del proyecto. Así, Repacholi combinaba sus dos cargos, en la OMS y en la ICNIRP (aquí como “emérito”).

Sin embargo, Repacholi comenzó a meter a la industria por medio, pidiendo financiación para sus proyectos, y actuaba casi como un representante de los intereses del sector. Así, cuando dejó su cargo en la OMS en 2006, Repacholi apareció en varios vídeos de propaganda de organizaciones de empresas de telecomunicaciones.

Repacholi reclutó a Emilie van Deventer para el proyecto de la OMS, quien había sido miembro del Institue of Electrical and Electronics Engineers (IEEE), la organización más poderosa de ingenieros, y cuyos miembros tienen vínculos con la industria.

El autor destaca que 4 de los 6 miembros que forman el grupo central de expertos de la OMS pertenecen a la ICNIRP, y otro es antiguo miembro. Ser un miembro de la ICNIRP supone ya inmediatamente tener un conflicto de interés, porque esa organización está vinculada a la industria de las telecomunicaciones y también a la militar. En la siguiente tabla, se identifican esos 6 miembros, junto con otros cargos en diferentes instituciones.

b338_2El autor señala que esta situación ha sido denunciada por variar organizaciones, y que se han enviado diferentes peticiones a la OMS para que forme un panel realmente independiente, pero ninguno de esos llamamientos ha sido efectivo.

Desde la OMS se defienden argumentando que la ICNIRP es una institución que colabora con ellos y, por tanto, en esa relación oficial no puede haber conflictos de interés. De este modo, no tienen intención de cambiar su proceder. Sin embargo, no tienen en cuenta que la ICNIRP lleva dos décadas obviando la evidencia científica.

Comentarios

El autor se queja de la impasividad de la OMS para modificar una situación que parece poco higiénica, ya que parte de la premisa que ser miembro de la ICNIRP es ya de por sí un problema para dar recomendaciones sobre salud y campos electromagnéticos.

La ICNIRP publica en su web que no existe ni financiación de la industria ni conflictos de interés de los miembros de su panel. Lo hace como una muestra de transparencia e independencia.

Sin embargo, en este detallado texto elaborado por AVAATE, puede comprobarse que existe una divergencia entre lo que se declara en la web de la ICNIRP y la realidad del trabajo de cada miembro.

Después de leer este artículo de Lennart Hardell y los documentos de la ICNIRP y de AVAATE, creo que el lector puede juzgar por sí mismo el estado de la situación, y qué implicaciones tiene para la opinión pública.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Hardell, L. (2017).World Health Organization, radiofrequency radiation and health – a hard nut to crack (Review). International Journal of Oncoloy, doi: 10.3892/ijo.2017.4046.

 
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(#332). NUEVA REVISIÓN MUESTRA EL VÍNCULO ENTRE LA EXPOSICIÓN A RADIOFRECUENCIA Y EL ESTRÉS OXIDATIVO

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En esta ponencia organizada por la Australian Radiation Protection Society, los autores vuelven a llamar a la prudencia ante la exposición a bajos niveles de radiofrecuencia.

En Australia, como en muchos otros países, la regulación de los niveles de exposición depende de la guías de la ICNIRP de 1998, únicamente basadas en efectos térmicos, y tremendamente desfasadas en relación a la evidencia científica publicada.

La radiación natural (en radiofrecuencia) es de unos 0,000000001 μW/m2. Sin embargo a unos 100-200 m de una estación base de telefonía móvil de pueden encontrar 75000 μW/m2, mientras que a poco más de un palmo de un portátil con WiFi puede haber 47000 μW/m2. Los límites legalesen Australia (y también en España) están en 10000000 μW/m2, es decir, 15 órdenes de magnitud por encima de lo que naturalmente se encuentra en el entorno.

El objetivo de esta investigación es realizar una revisión sobre los estudios que han analizado el estrés oxidativo ante la exposición a radiofrecuencia, con el fin de postular que precisamente esta pueda ser uno de los mecanismos que explique los efectos no térmicos de la radiación no ionizante.

Recordemos que el  estrés oxidativo es un proceso bioquímico/fisiológico donde la carga oxidativa generada por especies reactivas de oxígeno y de nitrógeno (ROS y RNS, respectivamente), excede el potencial antioxidante. El resultado es que se producen efectos como daño en el ADN o alteración en la comunicación celular. Como comentan los autores, el estrés oxidativo está relacionado con el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y las neurodegenerativas.

Metodología

Los autores revisaron 242 estudios que midieron experimentalmente el estrés oxidativo ante la exposición a radiofrecuencia. Los estudios pueden considerarse recientes, porque sólo 1 de esos estudios fue publicado antes del año 2000, y el 72% lo fue a partir de 2010.

Resultados e implicaciones

El 89% de los estudios analizados encontraron relaciones significativas entre la exposición a radiofrecuencia y el incremento del estrés oxidativo, es decir, en 216 de 242 investigaciones.

Los autores claramente se posicionan en que este puede ser el mecanismo por el cual se producen efectos biológicos negativos, y que la comunidad científica y los reguladores no puden seguir admitiendo que no hay evidencia de efectos más allá de los térmicos. Casi un 90% de los estudios revisados muestra ese vínculo entre estrés oxidativo y exposición a radiofrecuencia; los datos son contundentes.

Los resultados son similares los encontrados por la revisión realizada por Yakymenko et al. (2015), quienes reportaron que en 93 de los 100 estudios que habían revisado la exposición a niveles bajos de radiofrecuencia estaba asociada al incremento del estrés oxidativo.

Comentarios

De nuevo una investigación que muestra unos resultados que no se pueden obviar. Seguir defendiendo que sólo hay efectos térmicos y que la radiofrecuencia es inocua es ir en contra de la evidencia científica..

Esta documento oficial de la EPA estadounidense, que muestran los autores, confirma que desde la propia agencia admitían que las guías de protección sólo considerabann efectos térmicos, y que estas no eran válidas para cualquier otro tipo de daño que se pudierea producir.  La carta completa puede descargarse aquí.

b332_2Como siempre decimos, siguen apareciendo indicios. Negar categóricamente este tema es absurdo, y lo correcto sería investigar más, mientras aplicamos la prudencia en las regulaciones y pedimos precaución a los usuarios de estas tecnologías. Pero estos dos últimos factores no están ocurriendo.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Bandara, P. & Weller, S. (2017).Biological Effects of Low-intensity Radiofrequency Electromagnetic Radiation . The Australian Radiation Protection Society (ARPS) Conference, Agosto 2017., doi: 10.1289/EHP1837.

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(#330). LA PEDIATRA TORIL JELTER ADVIERTE SOBRE EL EFECTO DE LA RADIACIÓN NO IONIZANTE EN NIÑOS

[DESPIERTA] En esta conferencia realizada en 2015, la pediatra Toril Jelter cuenta su experiencia clínica en relación al efecto de la radiación no ionizante (especialmente las microondas) en los niños.

La Dra. Jelter se licenció en medicina en la Universidad de Oslo (Noruega), y actualmente trabaja en Estados Unidos, donde acumula más de 30 años de profesión.

En su intervención relata varios casos de niños con importantes problemas conductuales, como imposibilidad de conciliar el sueño, agresividad o comportamiento anti social. Algunos de ellos, con autismo.

Jelter indagó acerca de las condiciones del entorno de esos niños, y en todos los casos que expone había una fuente de contaminación electromagnética que, al suprimirse, hacía que su comportamiento cambiara radicalmente a mejor.

Contadores “inteligentes”, routers Wi-Fi o incluso electricidad “sucia” estaban asociados a ese comportamiento de los niños. Al suprimirse o limitarse la exposición, los niños mejoraban.

Es seguro que los casos que cuenta Jelter no pueden considerarse como evidencia científica en sentido estricto, ya que podrían haber otras variables de confundido. Es sólo una experiencia clínica, pero sigue siendo relevante, porque muestra un hilo conductor común y congruente con las evidencias que la investigación ha reportado sobre el efecto de la radiación no-ionizante.

Jelter incide en que los niños con problemas en el sistema inmune y los que sufren un trastorno del espectro autista son los más vulnerables. Incluso se plantea si no podría considerarse como abuso el hecho de que los padres y otros adultos con los que interaccionan esos niños no hagan nada para limitar su exposición a esas fuentes de radiación que empeoran sus síntomas. Por supuesto, la pediatra aboga porque se elimine el Wi-Fi de las escuelas.

En otra de sus diapositivas, la doctora alude a la diversidad de personas que son electrohipersensibles, poniendo el foco en aquellas con alto nivel cultural y educativo, como la ex primera ministra de Noruega, Gro Harlem Brundtland, que fue también directora de la OMS desde 1998 hasta 2003. Médicos, profesores, ejecutivos de compañías de electricidad y gas…, la electrohipersensibilidad no distingue entre profesiones.

La conferencia íntegra se muestra en el vídeo de la izquierda, mientras que en el de la derecha aparece una entrevista a Gro Harlem Brundtland, donde admite que se ha convertido en una persona muy sensible a las microondas, y que se debería de tomar mucho más en serio esta cuestión

Este tipo de experiencias clínicas y testimonios son de gran valor para hacer más visible este problema. Como siempre, nos seguimos preguntando cómo es posible que haya personas que nieguen categóricamente todo esto. Al menos la duda debería estar presente en ellos.

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