(#326). ENDULZANTES ARTIFICIALES Y OBESIDAD EN NIÑOS; EVIDENCIA LIMITADA

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En este artículo publicado en Nutrients, los autores analizan si la exposición a endulzantes no nutritivos durante los primeros años de vida, e incluso durante el embarazo, pueden estar asociados al desarrollo de la obesidad.

Hay un creciente interés en la investigación actual  por los analizar el efecto de la exposición pre natal y post natal a determinados agentes que puedan sembrar la semilla de la obesidad en la infancia.

Pon endulzantes no nutritivos los autores identifican compuestos sintéticos, como el aspartamo, la sucralosa y la sacarina, y también los alcoholes de azúcar, como el xilitol, así como los compuestos derivados de plantas (ej. stevia).

Los autores referencian varios estudios que muestran la asociación de estos endulzantes con efectos adversos cardiometabólicos.

El objetivo de esta investigación es realizar una revisión de la literatura acerca de la relación entre la exposición pre natal y post natal a estos endulzades y el desarrollo de obesidad. Dado que existe cierta controversia al respecto (ej. la Ameriacan Dietetic Association indica que esos endulzantes son seguros dentro de unos límites, mientras que el US Institute of Medicine aboga por evitarlos en la infancia), este estudio pretende dar una visión más completa.

Incremento del consumo

Estos endulzantes han incrementado su venta entre los niños norteamericanos en los últimos años, entre otros motivos por las campañas de marketing que los promueven como más saludables, y también por el propio desconocimiento de los padres (3 de cada 4 padres no identifican correctamente en las etiquetas este tipo de endulzantes).

Revisión de la literatura sobre exposición en la infancia

Los autores revisan enayos clínicos controlados, estudios de cohortes y estudios transversales. Globalmente existe evidencia limitada sobre su asociación con la obesidad, con estudios que reportan carencia de asociación y otros que encuentran una asociación positiva entre la ingesta de estos endulzantes y parámetros de obesidad.

Sin embargo, la heteregoeneidad de estas investigaciones, sus diferentes diseños metodológicos, y la divergencia en las edades de los niños expuestos, hace complicado llegar a conclusiones más sólidas.

Revisión de la literatura sobre exposición pre natal

De los 5 estudios revisados por los autores (2 RCT y 3 de cohortes), sólo 2 de estos últimos reportaron una asociación positiva.

Revisión de la literatura sobre exposición en animales

De los 6 experimentos revisados, 4 de ellos mostraron una asociación positiva, uno no encontró asociación y otro una asociación negativa.

De nuevo, por tanto, existe una evidencia limitada, y aún sigue habiendo muchas incógnitas por resolver.

Posibles mecanismos

Los autores identifican varios mecanismos por los cuales la ingesta de estos endulzantes podría tener un efecto en la ganancia de peso y en la composición corporal en la infancia: programación del metabolismo y las preferencias de sabor, secreción hormonal, disrupción de la microbiota. Recordemos que estos endulzantes son transferidos al líquido amniótico y a la leche materna, por lo que la dieta de la madre en el periodo pre natal y en la lactancia es fundamental.

Limitaciones/Comentarios

Aunque falta consistencia entre los estudios, los autores son claros en su conclusión final: Dada la robusta evidencia acerca de los riesgos para la salud de la ingesta elevada de azúcar en la dieta, y dada la incertidumbre de alimentarse con endulzantes artificiales, lo más prudente es que las embarazadas y los niños limiten su consumo, al menos hasta que haya más estudios al respecto.

Es una recomendación bastante lógica ante la evidencia disponible. Es complejo resumir esos resultados de investigación ante la gran heterogeneidad de diseños metodológicos, pero los indicios hacen pensar en una asociación entre ese tipo de endulzantes y la obesidad. Bien es cierto que es una evidencia muy limitada, y que por ahora no podemos pasar de este punto.

Una de las consecuencias de esta revisión es, precisamente, advertir de que sustituir el azúcar por endulzantes artificiales puede no ser una buena idea si no se limita también el consumo de estos.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Archibald,  et al.  (2018). Early-Life Exposure to Non-Nutritive Sweeteners and the Developmental Origins of Childhood Obesity: Global Evidence from Human and Rodent Studies. Nutrients, doi: 10.3390/nu10020194.

Indicadores de calidad de la revista*

 

Impact Factor (2016)

Cuartil

Categoría

Thomson-Reuters (JCR)

3.550

Q1

NUTRITION & DIETETICS

Scimago (SJR)

1.48

Q1

FOOD SCIENCE

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(#106). ¿EL ASPARTAMO ES CANCERÍGENO?

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] El aspartamo se descubrió en 1965 y es el líder del mercado en edulcorantes artificiales. Millones de personas en todo el mundo lo consumen, y fue aprobado su uso generalizado en Estados Unidos en 1996 y en Europa en 1994.

Los autores hacen un repaso a los estudios publicados, considerando además unos informes de la industria que no fueron accesibles en su momento y que recientemente salieron a la luz.

Los estudios que la industria suministró a la FDA

Los autores primeramente comentan varios estudios que G.D. Searle, un productor de este aditivo, suministró a la FDA a comienzos de los 70, y que se han conocido en 2011. Esos estudios sirvieron a la FDA para tomar la decisión sobre la idoneidad de comercializar el aspartamo.

Según su opinión, esos estudios tienen importantes carencias relativas al diseño y ejecución de los mismos, fuera de los estándares actuales de experimentación.

Otros ensayos considerados por la FDA y la Agencia Europea (EFSA)

Los autores comentan varios estudios más tenidos en cuenta por la FDA y la EFSA, considerando sus resultados insuficientes para afirmar la inocuidad de ese producto, y la recomendación  de la ingesta máxima diaria recomendada de 40 mg/kg de peso corporal.

Los estudios del Instituto Ramazzini

Sin embargo, varios estudios salidos de este Instituto desde 2005 a 2010 hallaron indicios suficientes como para afirmar el carácter de cancerígeno de esta sustancia en ratas. Varios tipos de cáncer, y una relación clara entre la dosis y el efecto hacen pensar, según los autores, que el aspartamo podría causar efectos negativos en los humanos a dosis inferiores a las recomendadas para la ingesta diaria.

Esos estudios fueron criticados desde diversos sectores de la industria química, pero los autores proveen una detallada respuesta a cada una de esas críticas.

Estudios epidemiológicos

Los autores comentan dos estudios epidemiológicos, el de Lim et al. (2006) y el de Schernhammer et al. (2012). El primero de ellos, realizado en una muestra de 473984 individuos entre 50 y 71 años, reportó asociaciones no significativas entre la ingesta de más de 900 mg/día y neoplasias hematopéyicas y gliomas, pero en opinión de los autores había varias limitaciones que cuestionaban ese estudio. Así, por ejemplo, el tiempo de seguimiento fue limitado (5 años) y se midió sólo el consumo 1 año antes del inicio del seguimiento.

El segundo de ellos se realizó con una muestra menor (47819 hombres y 77218 mujeres), pero con un seguimiento mucho mayor (20 años), y reportó asociaciones significativas para el mieloma múltiple y el linfoma no-Hodgkin a partir de una ingesta de una unidad o más al día de refresco edulcorado (equivalente a unos 70-180 mg). Sin embargo, no se encontraron efectos en mujeres, lo que llevó a ser prudentes en las conclusiones finales.

Conclusión

Los autores se quejan de que se está perdiendo demasiado tiempo debatiendo sobre los resultados de esos estudios, y mientras tanto se sigue sin regular el uso del aspartamo cuando, según ellos, existen indicios suficientes para ser mucho más restrictivos, debido a su asociación con varios tipos de cáncer. Los estudios realizados por su equipo de investigación, el resultado del estudio epidemiológico de Schernhammer et al. (2012), y las deficiencias identificadas en los estudios realizados por la industria en los años 70 son razones suficientes para pedir una mayor prudencia en el uso del aspartamo.

Implicaciones

Debe limitarse mucho más la ingesta de aspartamo, especialmente en poblaciones más sensibles como embarazadas y niños. 

Limitaciones

Los autores hacen un buen trabajo discutiendo las limitaciones que se les han achacado a sus estudios de laboratorio. No obstante, claman por más estudios para profundizar en este tema, y abogan por la prudencia dados los indicios existentes y hasta que no haya resultados más claros.

 

Soffritti, M. et al. (2015). The Carcinogenic Effects of Aspartame: The Urgent Need for Regulatory Re-Evaluation. American Journal of Industrial Medicine, 57, 383-397.

Indicadores de calidad de la revista*
JCR Impact Factor (2014): 1.74
SJR  Impact Factor (2014): 0.81
* Es simplemente un indicador aproximado para valorar la calidad de la publicación