(#316). IGNORAR LA TOXICIDAD DE LOS ADYUVANTES FALSEA LOS PERFILES DE SEGURIDAD DE LOS PESTICIDAS

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En este artículo publicado en Frontiers in Public Health, los autores hacen un nuevo llamamiento a la necesidad de considerar los adyuvantes de los pesticidas en las regulaciones sobre la toxicidad de los productos.

Esos adyuvantes son llamados elementos “inertes” porque simplemente no funcionan como principio activo. Pero ello no significa que no tengan efectos biológicos (que en su mayoría los tienen), tal y como los autores recalcan. Esta falacia lingüística hace que enmascaren los efectos reales en el entorno de pesticidas como el glifosato (y otros también, por supuesto). Es más, a veces el hecho de que investigadores no distingan entre el efecto de la molécula activa y el de los adyuvantes perturba los resultados de las investigaciones sobre toxicidad de un pesticida en concreto. Esto ocurre porque un pesticida puede ser producido por diferentes compañías, y no necesariamente tienen que coincidir ni el número ni la concentración de adyuvantes. De este modo, se añade ruido al cuerpo de evidencia de los estudios, porque se mezclan resultados que pueden ser causados por diferentes elementos tóxicos.

Parte de esta confusión es debida a la consideración de los elementos inertes como secreto comercial, como ocurre en Estados Unidos, donde para registrar un pesticida se debe aportar información sobre los elementos activos pero no necesariamente sobre los tóxicos adyuvantes.

Al consumir alimentos (o a través de otras formas de interacción) nos exponemos a esos pesticidas en formas de residuo. Pero, de nuevo, tenemos que contar que ese residuo está formado por toda la combinación química del producto, no sólo el elemento activo. Y como bien comentan los autores, hay estudios que muestran que la toxicidad de los adyuvantes puede ser mayor que los de la molécula principal.

Tipos de coadyuvantes

Los autores presentan una lista no exhaustiva de los elementos inertes más empleados en la formulación de pesticidas:

b316_2Los más utilizados son los surfactantes, que modifican la interacción entre las superficies de la planta y del elemento activo, facilitando su penetración, adherencia y dispersión. Y, como enfatizan los autores, no sólo lo hacen con las plantas, sino también con la piel humana cuando hay exposición.

Uno de esos surfactantes, el POEA (polioxietileno amina) ha sido prohibido por la Comisión Europea para su uso como adyuvante del glifosato. Sin embargo, y como indican los autores, eso no excluye su uso, ya que los agricultores pueden comprar el adyuvante aparte y mezclarlo con el glifosato. Y, además, no está prohibido como acompañante de pesticidas que contienen 2,4-D. De esta forma, tanto los granjeros como el público general puede estar expuesto a este tóxico incluso después de su prohibición.

Conclusión

Los autores plantean en qué grado son válidas las indicaciones de dosis diaria aceptable (ADI) y niveles de residuo máximo (MRI), dos medidas que se supone que garantizan que, tanto la dosis ingerida como los niveles de pesticidas encontrados en los productos, respectivamente, no producen efectos adversos. Si no se testa adecuadamente la toxicidad de esos (mal llamados) elementos inertes, los resultados pueden ser completamente diferentes. Quizá la inclusión de un nuevo factor de seguridad para tener en cuenta esta variable sería indicado tanto para el ADI como para el MRI, es decir, hacer más exigentes los niveles a cumplir.

Ante esta situación hay que, por un lado, deconstruir las formulaciones comerciales y testar los elementos por separado (adyuvantes y principios activos) y, por otro lado, realizar pruebas de toxicidad en animales con las formulaciones completas, no sólo con los ingredientes activos.

Y, por supuesto, una mayor transparencia sería necesaria a la hora conocer todos los componentes de un pesticida, y eliminar el eufemismo de “inerte” a compuestos tóxicos que deberían tener un trato regulatorio similar al del ingrediente activo.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Mesnage, R. & Antoniou, M. N. (2018).Ignoring Adjuvant Toxicity Falsifies the Safety Profile of Commercial Pesticides. Frontiers in Public Health, doi: 10.3389/fpubh.2017.00361

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(#315). GOBERNANDO CONTRA LA SALUD

[DESPIERTA] Sergi Pitarch escribe sobre una de los últimos casos de evidencia de conflictos de interés entre la política y la industria en España. La ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, ha explicado en el Congreso que defiende la continuidad de uso de fertilizantes con niveles altos de cadmio, superiores a lo que recomienda la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y, por supuesto, desoyendo las múltiples investigaciones científicas al respecto.

La ministra era directivo de Fertiberia, empresa que es la principal interesada en que la regulación sobre el cadmio no se produzca en los términos acordes al interés general.

Pitarch, además, señala las numerosas mentiras y medias verdades de la ministra en su intervención en el Congreso, dejando en evidencia su posición pro industria.

La Comisión Europea propone reducir paulatinamente los  niveles de cadmio a 20 mg/kg, mientras que España propone 75 mg/kg, sin bajar ni un ápice de esa cifra.

La Comisión Europea estima que en el escenario más desfavorable los agricultores sufrirían un coste del 1%, algo que justificaría sin duda la reducción efectiva en los fertilizantes, en defensa de la salud de todos.

Los efectos del cadmio en la salud (con evidencias claras de su toxicidad para riñones y huesos) pueden consultarse en Amzal et al. (2009), Satarug et al. (2010), o Thomas et al. (2009).

Estamos, por tanto, ante otro caso de connivencia con la industria, parecido al del Ministerio de Sanidad y la industria alimentaria. Cabe preguntarse entonces de qué sirve la ciencia, y también de qué sirve nuestra Constitución, donde el concepto de “interés general” parece que a veces se queda sólo en el papel.

Esta noticia ha coincidido en la misma semana con la escrita por Lucía Villa sobre la inexplicable lentitud de los legisladores españoles para decidirse a regular la exposición a gas radón en viviendas y edificios. Este gas radiactivo es la segunda causa de  cáncer de pulmón en el mundo. Tenemos en España, además, a Alberto Ruano, un investigador muy activo en esta área a nivel internacional, pero los resultados de sus investigaciones (y las de otros colegas) siguen sin ser escuchadas. En otros países, como Estados Unidos y Reino Unido, ya hace tiempo que legislaron al respecto.

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(#299). CRECIMIENTO ECONÓMICO Y POLUCIÓN; CONTRA DE LA CURVA DE KUZNETS

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En este artículo publicado en Economics and Business Letters, los autores realizan un análisis sobre la relación entre el crecimiento económico, el uso de energías renovables y la polución en países de la Eurozona.

Un repaso de la literatura muestra que existen resultados contradictorios con respecto a esa relación. Como comentan los autores, hay estudios que están en consonancia con la curva de Kuznets mientras que otros muestran evidencias opuestas.

Recordemos que la curva ambiental de Kuznets postula una relación de U invertida entre el crecimiento económico y la degradación ambiental, en la línea de su también conocida curva que relaciona la desigualdad social con el crecimiento económico. De este modo, bajo la hipótesis de Kuznets, el crecimiento económico conlleva un inevitable incremento de la desigualdad y de la contaminación ambiental, pero llegados a un punto crítico ese crecimiento produce la inversión de la curva, estableciéndose una relación opuesta, es decir, a mayor crecimiento menor desigualdad y menor impacto ambiental. Estos postulados de Kuznets son usados como motor de las políticas neoliberales, donde se defiende que el incremento de la desigualdad y la degradación ambiental estarían justificados en base a una futura mejora si se sigue por la senda del crecimiento sin límites.

El objetivo de esta investigación es poner a prueba de nuevo esta hipótesis en los países de la Eurozona, usando como variables ambientales cuatro diferentes contaminantes: óxidos de azufre, óxidos de nitrógeno, compuestos orgánicos volátiles no metánicos, y dióxido de carbono.

Metodología

Los autores recopilaron datos sobre 19 países de la Eurozona, entre 2005 y 2013. Además de las variables ambientales comentadas, se emplearon diferentes covariables para construir el modelo estadístico: ratio de crecimiento per cápita, intensidad de la energía (consumo de energía), eficiencia energética, y cuota de energía renovable en el total del consumo.

El modelo propuesto se estimó usando técnicas de panel dinámico, empleando como instrumentos el valor de las variables ambientales en el periodo inmediatmente anterior.

Para plantear la significatividad de la curva de Kuznets se han de incluir un término cuadrático y otro término cúbico a la ecuación, y ver cómo se comportan los coeficientes estimados. En la investigación de Catalán (2014) se pueden ver gráficamente qué significado tienen esos coeficientes para la forma de la curva. La curva (C) refleja los postulados de Kuznets.b299_1Resultados e implicaciones

Los resultados indican un escenario similar al (A) de la gráfica anterior, donde existe una relación lineal entre crecimiento per cápita y las emisiones de gases contaminantes.

El resto de covariables tiene una interpretación más compleja, ya que su efecto sobre los 4 gases contaminantes depende del método de estimación empleado y del tipo de contaminante. Hay evidencia más débil de que la intensidad de la energía contribuye a la degradación ambiental, y que cuando se incrementa el peso de las renovables las emisiones disminuyen. Sin embargo, el papel de la eficiencia energética está menos claro en el modelo, a tenor de los resultados.

En consecuencia, esta investigación ha mostrado la hipótesis de Kuznets no es consecuente con los datos empíricos.

Limitaciones/Comentarios

En mi opinión, el principal problema de esta investigación reside en dar una explicación más detallada del papel que juega la variable de eficiencia energética, y su relación con la emisión de contaminantes. La eficiencia energética y la intensidad energética son términos opuestos, en el sentido de que es esperable que el incremento de una produzca la reducción de la otra. Por tanto, incluir las dos variables en el modelo hubiera merecido una mayor explicación.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Fotis, P. N.& Pekka, V. (2017). The effect of renewable energy use and economic growth on pollution in the EUROZONE. Economics and Business Letters, 6 (4), 88-99.

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(#282). EL CRECIMIENTO ECONÓMICO NO ES UNA OPCIÓN

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En este artículo publicado en Sustainability Science, los autores realizan varias simulaciones para tratar de entender la evolución futura de la relación entre el crecimiento económico, las restricciones energéticas y el cambio climático.

El crecimiento económico, leit motiv del sistema capitalista, tiene en la crisis energética uno de sus múltiples efectos perversos. Por crisis energética los autores entienden la cada vez más costosa extracción de energía, especialmente petróleo y gas.

Como bien indican los autores, el consumo medio mundial de energía per cápita se ha incrementado casi 4 veces (de 10 a 15 veces en los países desarrollados) desde la Revolución Industrial.

El consumo de energía, a su vez, acelera el cambio climático ligado a la actividad humana. El progresivo cambio a energías renovables es, según los autores, insuficiente. La razón es que hay varios aspectos en los que las renovables tienen problemas: intermitencia, estacionalidad, asimetría en la integración espacial, menor densidad energética y más bajo retorno de la inversión que las energías fósiles, entre otros. Los autores nombran varias referencias para sostener estos argumentos, y sin entrar en más detalle comentan que simplemente todo ello reduce su potencial de sostenibiidad.

Sin embargo, el modelo actual de crecimiento lleva a un contexto de escesez energética y cambio climático, además de las numerosas consecuencias a nivel social y ecologico. Por ello, los autores realizan varias simulaciones para modelar alternativas al paradigma del crecimiento.

Metodología

Los autores emplean el Word Limits Model (WoLiM), que es un modelo de dinámica de sistemas que se enfoca sobre las restricciones energéticas y sus implicaciones para los sistemas socioeconómicos. El modelo incluye: (1) El patrón de agotamiento de recursos no renovables; (2) El reemplazo de energías no renovables por renovables; (3) La demanda de energía global bajo diferentes escenarios; (4) El potencial sostenible de las energías renovables; y (5) La concentración neta de CO2.

b282_1De forma bastante acertada, los autores recalacan que este modelo no intenta predecir el futuro, sino sólo obtener información acerca de qué futuro no es posible porque no es compatible con las restricciones físicas y dinámicas. Es la típica aproximación de la dinámica de sistemas como herramienta metodológica; sacrificar la capacidad de predicción por la estructuración de numerosas interacciones y vínculos de realimentación en un modelo sencillo y susceptible de ser sujeto a análisis de escenarios.

Los autores plantean un conjunto de escenarios posibles. Por un lado, escenarios donde se mantiene el paradigma de crecimiento y el incremento del  uso del carbón ante las limitaciones del gas y petróleo (BAU, A, B). Por otro lado, un escenario donde se considera el crecimiento pero sólo hasta niveles que evitan cualquier déficit energético (C), y por último un escenario donde se lleva a cabo una transición energética, y se abandona el paradigma del crecimiento para gestionar también mejor el cambio climático (D). La siguiente tabla resume esos escenarios.

b282_2Resultados e implicaciones

Los resultados de la simulación proveen claramente los escenarios BAU, A y B como inviables, es decir, seguir bajo este paradigma del crecimiento, en un contexto de incremento del uso del carbón, ya sea de manera más liberalizada o proteccionista, produce unas consecuencias medioambiantables insostenibles.

El escenario C, donde se admite una progresiva desconexción del crecimiento para enfocare en los mercados locales y en el desarrollo regional, es posible, pero lleva también a unas emisiones de CO2 por encima de 450 ppm. En otras palabras, un excesivo proteccionismo sin atender a las consideraciones energéticas y ambientales no sería deseable, por las probables apariciones de regímenes tecnocráticos, totalitarios o mililtares.

Sin embargo, el escenario D provee la opción más deseable, donde se ponen barreras a la globalización, pero al mismo tiempo se trabaja para proteger el medioambiente. Hay un enfoque en la sostenibilidad local, descartando el consumismo excesivo y el paradigma de la competitividad (que en muchos sectores se basa simplemente en explotación laboral para rebajar costes).

De este modo, el decrecimiento es entendido como una manera de construir un sistema socioeconómico igualitario y no dependiente del crecimiento económico. Al fin y al cabo, como bien comentan los autores, el PIB (GDP, en inglés) es un índice que no dice absolutamente nada sobre el nivel de distribuciónde recursos o de bienestar social. El crecimiento por el crecimiento es simplemente una forma de acercarnos al colapso energético y medioambiental, por mucho desarrollo tecnológico que se haga patente.

Este deseable escenario implicaría que los países más desarrollados deberían reducir su PIB per cápita a la media mundial (lo que implica que los más débiles incrementarían ese PIB per cápita), y también bajar el nivel de energía empleada per cápita en un factor de 4 (los menos desarrolados podrían incremenarlo un 30%).

Para ello se considera fundamental un cambio de mentalidad en la sociedad y también una variación en las relaciones geopolíticas. Y, como concluyen los autores, ahora ya no queda mucho tiempo para implementarlo.

Limitaciones/Comentarios

Los modelos de dinámica de sistemas son útiles pero presentan la gran limitación de su capacidad predictiva. Esto lo admiten sin tapujos los autores, ya que el objetivo es entender la dinámica del sistema, más allá de dar predicciones exactas sobre su evolución.

Como usuario de esta metodología en varias de mis investigaciones, esta forma de concebirla choca con las predicciones realizadas por los resultados obtenidos.  Cuando los investigadores hablamos de números (porcentajes, evolución concreta futura, factores de reducción, etc.) estamos realmente haciendo predicciones implícitas (y eso nos lleva a errar). Por eso es conveniente siempre tomar este tipo de estudios con cautela, e ir más allá de los números para enfocarnos en la evolución del sistema bajo diferentes escenarios y asunciones.

Si admitimos que el modelo que plantean los autores refleja en buena medida la realidad de la interacción entre las variables, podemos sacar en claro que es evidente que este actual modelo capitalista basado en el crecimiento es totalmente insostenible en un futuro cercano. Los autores no emplean la palabra “capitalismo”, probablemente porque no necesitan recurrir a ello y para que no se malinterprete políticamente. Pero la realidad, es que el capitalismo en su visión neoliberal se identifican claramente con los escenarios BAU y A, que llevan al colapso.

Hablar de decrecimiento no debería identificarse con utopías o ideologías. Hablar de decrecimiento es simplemente hablar de la única opción posible para una mejora medioambiental y social, o al menos, para evitar una situación irrecuperable.

Así, hemos de ir hacia un descenso en la producción y consumo, a una realidad más regional y local en el comercio, a proteger las industrias nacionales, disminuir el sinsentido del transporte de mercancías debidas a la deslocalización promovida por la explotación laboral (“competitividad” en costes), y plantear medidas locales y, sobre todo, globales consensuadas para una transición energética.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Capellán-Pérez,I. et al. (2015). More Growth? An unfeasible option to overcome critical energy constraints and climate change. Sustainability Science, doi:10.1007/s11625-015-0299-3

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3.429

Q1

ENVIRONMENTAL SCIENCES

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1.1

Q1

ECOLOGY

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(#280). SLAVE TO FASHION: HISTORIAS DE ESCLAVITUD MODERNA

[MONOTEMA] Slave to fashion nos muestra de una forma muy gráfica y directa la situación de esclavitud (ahora tonificada con el apelativo de “moderna”) que viven millones de trabajadores de la industria textil en todo el mundo.

Después de tanto que he escrito en este blog sobre la problemática laboral (y también medioambiental) de la industria de la confección, no podía dejar pasar la oportunidad de referirme a este libro, como una prueba más de una realidad que, aunque da fogonazos de luz, sigue siendo tristemente oscura.

La autora, Safia Minney, es probablemente la emprendedora social más reconocida en este sector, y tras sus más de 25 años de experiencia, viajes, proyectos y gestión de su propia marca, People Tree, una auténtica pionera.

Esas vivencias en primera persona son, sin duda, lo que dota de valor añadido a esta obra, y lo que incrementa su interés por conocer historias de sufrimiento pero también de esperanza. Un cóctel de sentimientos encontrados se dan cita en el libro, aunque cualquiera que lo lea con una mirada honesta sentirá indignación al conocer vivencias tan duras.

En este post voy a comentar algunos de los aspectos más destacados del libro, con el fin (como siempre) de ayudar a su comprensión e incentivar su lectura.

 

La autora

Safia Minney trabajó en sus inicios como publicista, y de sus viajes por Asia y de sus inquietudes sociales nació a comienzos de los años 90 People Tree, una marca textil de comercio justo que se ha convertido en auténtica referencia en el sector.

Nacida en Gran Bretaña en 1964, y con dos hijos, Minney viaja constantemente por medio  mundo dando voz a las personas que sufren este sistema de producción-consumo depredador, y volcándose con las alternativas que surgen para intentar darle la vuelta.

 

Esclavitud moderna

Es una práctica ilegal, sí, pero la realidad es que, bajo diferentes formas, la esclavitud se da en la cadena de suministro textil. Minney culpa a las organizaciones mafiosas y a la disfunción del sistema capitalista de este tipo de prácticas; es el beneficio de unos pocos a costa del sufrimiento de millones.

Trabajo infantil, trabajo forzado, trabajo excesivo y el tráfico de personas se interrelacionan para crear esa esclavitud. En realidad se podría resumir con el concepto de incapacidad de elección; esas personas no pueden elegir otra alternativa que la del trabajo en esas condiciones precarias e inhumanas. Por eso es esclavitud, porque no pueden negarse.

En lo últimos 30 años 1 millón de mujeres y niños han sido movidos por las mafias en Bangladesh. Son a menudo objeto de engaño; se les dice a las familias que van a recibir dinero a cambio de ese trabajo para dejarlos ir, pero luego muchos de ellos no vuelven a dar señales de vida. También ocurre en India y en otros países de la zona, y los inmigrantes son especialmente vulnerables.

Contamos hace algunos meses la historia de las niñas Sumangali en India, que son obligadas a trabajar en condiciones infrahumanas para ganar su “dote” y así conseguir casarse. Algunas pierden la salud antes de poder hacerlo.

En otras ocasiones se les fuerza a trabajar para pagar préstamos, por lo que el empleado queda en una situación de trabajo forzado, que además suele cubrir de sobra la deuda contraída.

¿Niños trabajando? Claro, aunque cada país tenga una edad mínima para trabajar (14 años en Bangladesh un máximo de 5 horas al día). La triste realidad es que muchos comienzan antes (hay testimonios en el libro) y que trabajan bastante más de esas 5 horas.

Minney pone mucho énfasis en la importancia de la puesta en marcha del Modern Slavery Act del Reino Unido (octubre de 2015), inspirado en el California Transparency in Supply Chains Act (2012). Pero no dejan de ser actos de “buena fe” de compañías grandes (con facturaciones por encima de los $45 millones en Reino Unido), que simplemente tienen que hacer una declaración sobre cómo están gestionando la cadena de suministro (una especie de declaración sobre balance social). Pero como bien se indica en el libro, esas empresas pueden decir que no pueden garantizar que no hay esclavitud y seguir cumpliendo con el Act. Esta es uno de los motivos por los que resulta pertinente que la iniciativa vinculante por la regulación del sector textil en la Unión Europea se haga efectiva.

Los trabajadores de los países más pobres necesitan más oportunidades de empoderarse en lugar de caridad, al menos eso es lo que destaca Minney en su énfasis en el “Trait, not aid”. Pero la cruda realidad es que la mayoría de las multinaciones que emplea este sistema de deslocalización no lo hace para el desarrollo local, sino para aprovecharse de las condiciones de explotación y del pobre entorno legal y alta corrupción. Las corporaciones tienen más poder que los gobiernos, asevera Minney, y tiene razón.

Es cierto que las iniciativas de comercio justo con una forma de cambiar esta situación. La autora hace referencia a la Fair Trade Foundation y a las marcas que operan bajo el sello de comercio justo.

Múltiples casos de explotación

En una de las partes más duras del libro, Minney pone nombres y caras a espeluznantes testimonios sobre esclavitud en el sector. Cuanta casos en India y China, trabajando 12 horas al día en épocas de mucha demanda, con sólo un día libre al mes, y de 7.30 de la mañana a 3.00 de la madrugada.

En Bangladesh muchos empleados trabajan entre 60 y 77 horas a la semana con 1 o 2 días libres por mes. “No queremos esta vida”, dice un joven de 24 años que trabaja 77 horas a la semana en ese país.

En Camboya el empleado medio textil trabaja 72 horas a la semana, pero hay muchos ilegales a los que se les paga sólo $100 al mes, por debajo del salario mínimo legal, ya de por sí precario (unos $170). Aunque sean ilegales trabajan como subcontratas de talleres legales.

Niños que comienzan a los 12 años en un taller o en una hilandería, y mujeres (muchas de ellas casi unas niñas todavía) que son acosadas sexualmente por unos supervisores o jefes que las amenazan con despedirlas o hacerles pasar un infierno (todavía mayor) si no acceden a sus peticiones.

Minney propone que, obviamente, hay que pagar más a los empleados, pero también planificar mejor la producción. Este es un tema importante porque ello daría mucha más estabilidad a los trabajadores, y probablemente reduciría los picos de trabajo (horas extra inhumanas).

¿Un futuro en positivo?

Minney quiere dar un mensaje también de esperanza, nombrando iniciativas como las de Sre Santhosh Garments en India, que produce para Continental Clothing Co (Reino Unido). Pretenden doblar el salario mínimo legal, con el fin de acercarse a un salario digno, y lo hacen a través de un sistema de reparto de los ingresos obtenidos por cobrar un precio premium como coste al comprador (la marca distribuidora, en este caso). Así, ese precio premium sirve para financiar un sobresueldo a los trabajadores. Pero la realidad (al menos la que admite Minney en el libro) es que aún no han conseguido su objetivo, aunque esperan hacerlo en los próximos años.

La autora comenta varios proyectos e iniciativas para que el consumidor esté más informado sobre lo que hay detrás de lo que compra, pero aún así, falta mucho camino por recorrer. Por ejemplo, comenta el proyecto Knowlabel, sobre información en el etiquetado para que se puede leer con un smart phone, pero aún está en fase de desarrollo.

Precisamente los teléfonos móviles están sirviendo como herramienta para facilitar la denuncia de los trabajadores, y poder hacer un seguimiento y monitorización de esos casos.

Extrañamente, Minney no hacer referencia al caso de Alta Gracia, en la República Dominicana, y su apuesta por pagar un salario digno tres veces superior al salario mínimo. Comentaremos este caso con mucho detenimiento en unas pocas semanas, en un futuro post.

Ciertamente hay muchas personas y muchos proyectos empujando para mejorar la situación laboral y medioambiental en la industria textil. En el libro, otro los aciertos de Minney es darles voz, y así poder conocer, aunque sea brevemente, sus visiones y misiones. No obstante, y pese a ello, el consumidor medio sigue perdido entre información dispersa y a veces contradictoria. Por ejemplo, Minney comenta la labor del Ethical Trade Initiative, pero lo que no dice en el libro es que cuando  un consumidor entra en su web y busca las empresas adheridas se encuentra con algunas como H&M, Inditex o Primark, ejemplos claros de condiciones laborales precarias.

Esa confusión creada (deliberadamente por las grandes marcas) desconcierta al consumidor medio y le hace más vulnerable a la manipulación o al escepticismo. De ahí la importancia de una de las propuestas de la iniciativa aprobada por el Parlamento Europeo el pasado mes de abril, como ya hemos comentado, por la elaboración de normas de etiquetado sobre productos moda realizada en condiciones dignas y justas.

Conclusión

Safia Minney nos muestra de nuevo una amarga realidad que viven millones de personas esclavas en pleno siglo XXI. Quizá de manera demasiado políticamente correcta, lo llama “disfunción del sistema capitalista”. En realidad es un horror del que son responsables multinacionales, gobiernos, mafiosos, y también los consumidores. Es cierto que nosotros (consumidores), en mucha menor medida, pero la única forma de desmarcarnos de estos auténticos psicópatas de la explotación es intentar en nuestro día a día apoyar a las iniciativas que vayan justo en sentido contrario a ellos. Es el poder que tantas veces hemos comentado que tenemos para cambiar las cosas.

Sin embargo, no cabe duda de que hemos de ir más allá. No sólo con nuestro consumo, sino exigir a los máximos responsables de esta situación (multinacionales y políticos afines a ellas) que paren este sufrimiento. Probablemente te llamen (despectivamente) radical por ello, pero quien te llame así es cómplice de los que explotan a mujeres y a niños para hacer sus camisas; no es muy diferente a ellos.

Y no nos olvidemos de las celebridades, los famosos que están tan vinculados a esta industria con sus contratos de apadrinamiento. Desde Stars for Workers llevamos un año intentando que se impliquen, más allá de esporádicas acciones para la galería. Y cuánta falta hace que planten cara de una vez a las multinacionales que les pagan por publicitar una ropa teñida de sufrimiento.

Ojalá hubiera muchos más casos como el de Safia Minney, cuyo ejemplo de emprendimiento debería estudiarse en las universidades. La economía y la sociedad necesita de este tipo de mujeres, que son capaces de mejorar la vida de miles de personas.

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(#41). PRODUCCIÓN DE COMIDA ORGÁNICA Y DIETA SOSTENIBLE

Los autores defienden el sistema de producción de comida orgánica como un buen ejemplo para desarrollar una dista sostenible global. Los autores sí se hacen eco de otros estudios que indican que la agricultura orgánica mejora la producción y la fertilidad del suelo, incrementando la independencia de las granjas.

Es importante señalar que este artículo no provee ningún estudio empírico y que es simplemente una propuesta basada en la evidencia de otras investigaciones, reconociendo que aún hace falta investigar mucho más sobre el tema de la producción de comida ecológica.

Strassner, C., Cavoski, I., Di Cagno, R., Kahl, J., Kesse-Guyot, E., Lairon, D., Lampkin, N., Løes, A-K., Matt, D., Niggli, U., Paoletti, F., Pehme, S., Rembiałkowska, E., Schader, C. &  Stolze, M. (2015) How the organic food system supports sustainable diets and translates these into practice. Frontiers in Nutrition, 2, 19;  doi: 10.3389/fnut.2015.00019

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(#18). PESTICIDAS EN LA ESCUELA

Siempre me he preguntado qué se le pasa a alguien por la cabeza cuando coge un insecticida y lo esparce por una habitación, y más aún cuando hay niños. Esos productos que están preparados para matar algunas de las formas de vida más resistentes que habitan este planeta, son inhalados o absorbidos por la piel de nuestros hijos, quienes cuando son pequeños son especialmente vulnerables a esas exposiciones. “No pasa nada”, suele ser la respuesta.

Pero sí que pasa.  Sucede que hay decenas de investigaciones publicadas en revistas científicas que alertan de los peligros para la salud humana por la exposición a pesticidas. Obviamente, los daños se acrecientan para exposiciones a altas dosis y prolongadas (por ejemplo para personas que viven en un entorno agrícola), pero también para dosis más pequeñas (por ejemplo para personas que emplean insecticidas en casa). Hay tantas evidencias que uno no puede dejar de sorprenderse en cómo, en ocasiones, se emplean tan alegremente en el jardín, en la casa, en el parque o en la escuela.

Ciertamente no todos los pesticidas son iguales de dañinos, no todas las poblaciones son iguales de sensibles, y a veces no hay más remedio que emplearlos. Pero hay otras formas de luchar contra las plagas mucho menos agresivas para el ser humano, existen leyes y reglamentos que promueven el uso de alternativas no tóxicas que defienden y protegen los entornos más vulnerables, y hay organizaciones y personas dispuestas a fomentar y aplicar el objetivo de eliminación de pesticidas.

Nuestro hijos pasan en la escuela entre aproximadamente 5 y 10 horas todos los días. En mi caso, son sólo 5 horas para mis dos hijos pequeños, pero hay muchos padres cuyos hijos bordean la decena de horas de lunes a viernes. ¿No deberíamos preocuparnos por cómo se emplean los pesticidas en el colegio? En este post voy a plasmar el documento que acabo de preparar para que sirva como base para la concienciación de padres y profesores, y para la adopción de un programa de reducción y eliminación de pesticidas en la escuela.

Aquí podéis descargaros el documento en pdf con el objetivo de que otros padres y profesores de otros colegios lo puedan tomar como ayuda para intentar hacer lo mismo que pretendo yo.

¿Qué son los pesticidas?
Según MedlinePlus los pesticidas son sustancias para destruir las plagas y que ayudan a proteger las plantas contra mohos, hongos, roedores, malezas nocivas e insectos. Tanto los herbicidas como los insecticidas son tipos de pesticidas. La exposición de los niños en los colegios proviene principalmente de los herbicidas empleados en patios y jardines del centro educativo, así como en los aledaños del mismo, y de los insecticidas utilizados para el control de insectos dentro del recinto (clases, cocina, etc.).

Los efectos sobre la salud de este tipo de productos han sido estudiados en la literatura científica desde hace décadas. Las evidencias muestran que son productos que incrementan el riesgo de padecer diferentes enfermedades, al margen de los peligros puntuales de producir intoxicaciones. Los niños son mucho más sensibles a la exposición a este tipo de tóxicos que los adultos.

Las personas que viven y/o trabajan en entornos agrícolas usualmente tienen un nivel de exposición mayor que el resto de individuos, aunque la fuentes de exposición provenientes de los alimentos que ingerimos y de los pesticidas empleados en parques, jardines, escuelas y hogares representa una fuente relevante de tóxicos.

Existe legislación al respecto del uso de pesticidas en zonas especialmente sensibles, como los centros educativos que, unido a las  numerosas investigaciones científicas existentes que alertan sobre los efectos nocivos sobre la salud de este tipo de tóxicos (en especial para embarazadas y niños), hacen que se deban proponer acciones para proteger a esa población sensible.

Evidencias científicas
En este apartado voy a realizar una breve revisión de algunas de las investigaciones que han mostrado efectos nocivos de los pesticidas sobre la salud. No pretende ser una revisión sistemática, pero sí una muestra relevante de estudios recientes que relacionan la exposición a pesticidas con diferentes enfermedades.

Cáncer infantil
El metanálisis de Cheng et al. (2015) sobre 16 estudios de exposición de los niños a pesticidas en su hogar indica que está significativamente asociado a leucemia y linfomas en niños.

Trastorno por déficit de atención
El estudio de Bouchard et al. (2010) examinó la asociación entre las concentraciones en la orina de metabolitos de organofosfatos y TDAH en niños entre 8 y 15 años, encontrando resultados significativos; aquellos con mayores concentraciones tenían hasta dos veces más riesgo que los que tenían concentraciones más bajas. Resultados similares fueron encontrados recientemente por Wagner-Schuman et al. (2015).

Anomalías cerebrales
Rauh et al. (2012) encontraron que la exposición prenatal a un tipo de insecticida organofosfato está asociado con cambios morfológicos en el cerebro de los niños, incluso a niveles de uso estándar de esos pesticidas.

Defectos del tubo neural
Brender et al. (2010) estudiaron la asociación de la exposición a pesticidas en el hogar con los trastornos del tubo neural (como la espina bífida, por ejemplo). Aquellas madres que usaban pesticidas en su hogar y jardines tenían dos veces más riesgo de tener niños con esos defectos con respecto a las que no estaban expuestas.

Obesidad y diabetes
Lee et al. (2011) encuentran que la exposición combinada de pesticidas organoclorados y PCBs puede contribuir al desarrollo de obesidad, resistencia a la insulina y dislipemia.
 
Asma
Hernández, Parrón & Alarcón (2011) realizaron una revisión de estudios epidemiológicos y clínicos que ligaban el asma y la exposición a pesticidas. Concluyeron que los pesticidas pueden incrementar el riesgo de desarrollar asma, exacerbar una condición asmática previa o incluso  suscitar ataques puntuales de asma.

Parkinson
Pan-Montojo et al. (2012) en su estudio en ratones encontraron que a exposición crónica a pesticidas actuando sobre el intestino, sin necesidad de pasar a sangre, inicia la enfermedad de Parkinson que se transmite a través de los nervios que conectan el intestino al cerebro hasta afectar a la sustancia negra.

Reproducción
Sailllenfait, Ndiaye & Sabaté (2015) alertan sobre los nuevos estudios que están asociando la exposición a los piretroides (insecticidas comunes en los hogares) y la calidad y el ADN del esperma, además de las hormonas reproductoras.

Autismo
Holzman (2014), en base a la evidencia de los últimos estudios, plantea también la posibilidad de que la exposición a pesticidas durante el embarazo sea un factor de riesgo para el desarrollo de autismo en niños.

Problemas motrices
Rauh et al. (2015) asocian la exposición de pesticidas organofosfatos al desarrollo de problemas motrices en niños, como temblores en brazos y piernas.

Desarrollo cognitivo
Bouchard et al. (2011) encontraron que los niños que habían estado sometidos a exposición de pesticidas organofosfatos en el vientre materno tenían un menor  cociente intelectual (IQ) a los siete años.

La Unidad de Salud Medioambiental Pediátrica de Murcia recoge en su página web (www.pehsu.org) un accesible resumen:

Los niños son mucho más vulnerables que los adultos, y los síntomas pueden pasar por un simple resfriado.  En cuanto a los efectos para la salud humana, muchos insecticidas son tóxicos para el cerebro y el sistema nervioso. Una dosis baja en las primeras etapas del desarrollo es capaz de provocar alteraciones permanentes en el número de receptores de neurotransmisores cerebrales e hiperactividad. Además el paso transplacentario provoca disminución del peso del cerebro fetal. En niños con exposición crónica aparecen alteraciones de memoria, coordinación, polineuropatías, alteraciones de la visión… Muchos de los pesticidas, tienen una capacidad estrogénica, responsable de provocar alteraciones en el sistema reproductor masculino tanto postnatal (disminución del número de espermatozoides, disminución de la espermatogénesis…) como prenatal por exposición transplacentaria (disminución del peso testicular…). Provocan, además, inhibición del sistema inmunológico, incrementando la susceptibilidad a agentes infecciosos, parásitos y tumores. 

Los estudios epidemiológicos apuntan hacia una relación entre algunos plaguicidas organoclorados y el cáncer: leucemias, linfomas de Hodgkin, cáncer de pulmón, páncreas, mama y cerebro.

Una revisión más completa sobre la asociación entre la exposición a pesticidas y efectos nocivos para la salud puede encontrarse en documentos realizados por varias organizaciones especializadas en esta temática, cuyas fuentes se indican a continuación:
 
www.panna.org/sites/default/files/KidsHealthReportOct2012.pdf
 
www.beyondpesticides.org/resources/pesticide-induced-diseases-database/overview
 
www.ocfp.on.ca/docs/pesticides-paper/pesticides-paper.pdf
 
www.beyondpesticides.org/assets/media/documents/lawn/factsheets/Pesticide.children.dontmix.pdf
 
www.panna.org/sites/default/files/Schooling2010.pdf

Legislación europea y española
La Directiva 2009/128/CE del Parlamento Europeo y del Consejo establece el marco de la actuación comunitaria para conseguir un uso sostenible de los plaguicidas. De este modo, se proponen una serie de medidas destinadas a conseguir una reducción de los riesgos y los efectos del uso de los plaguicidas en la salud humana y el medio ambiente, el fomento de la gestión integrada de plagas y de planteamientos o técnicas alternativos, como las alternativas no químicas a los plaguicidas.

El punto (16) de esa Directiva estipula lo siguiente:

(16) El uso de plaguicidas puede ser particularmente peligroso en zonas muy sensibles, como son los espacios Natura 2000 protegidos en virtud de las Directivas 79/409/CEE y 92/43/CEE. En otros lugares, como parques y jardines públicos, campos de deportes y áreas de recreo, áreas escolares y de juego infantil, así como en las inmediaciones de centros de asistencia sanitaria, los riesgos derivados de la exposición a los plaguicidas son grandes. En esos lugares debe minimizarse o prohibirse la utilización de plaguicidas. Cuando se utilicen plaguicidas deben preverse medidas adecuadas de gestión del riesgo, así como concederse prioridad a los plaguicidas de bajo riesgo y a las medidas de control biológico.

El Reglamento (CE) nº 1107/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de octubre de 2009, relativo a la comercialización de productos fitosanitarios y por el que se derogan las Directivas 79/117/CEE y 91/414/CEE del Consejo, indica en sus puntos (35) y (36).

(35) Para garantizar un elevado nivel de protección de la salud humana y animal y del medio ambiente, los productos fitosanitarios deben usarse correctamente, con arreglo a su autorización, teniendo en cuenta los principios de la gestión integrada de plagas y otorgando prioridad a las alternativas naturales de índole no química cuando así sea posible. (36) Además del presente Reglamento y de la Directiva 2009/128/CE, se ha adoptado una estrategia temática sobre el uso sostenible de los plaguicidas. A fin de lograr la coherencia de estos instrumentos, la etiqueta del producto debe permitir al usuario saber dónde, cuándo y en qué circunstancias puede utilizarse un producto fitosanitario.

Por tanto, se está indicando claramente que los riesgos de exposición a pesticidas en las áreas escolares son grandes,  que debe minimizarse o prohibirse el uso de esos pesticidas, que se debe informar sobre las circunstancias de uso del producto fitosanitario, y que se han de emplear alternativas naturales siempre que sea posible.

Además, el Real Decreto 1311/2012, de 14 de septiembre, por el que se establece el marco de actuación para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarios, indica en los Artículos (46), (47) y (50):
 
Artículo 46. Ámbitos distintos de la producción primaria agraria profesional.

1. El presente capitulo es de aplicación al uso de productos fitosanitarios en cualquier actividad distinta de la producción primaria agrícola profesional. Concretamente, es aplicable a los tratamientos fitosanitarios que se hayan de realizar en: a) Espacios utilizados por el público en general, comprendidos las áreas verdes y de recreo, con vegetación ornamental o para sombra, dedicadas al ocio, esparcimiento o práctica de deportes, diferenciando entre: b) Campos de deporte: Espacios destinados a la práctica de deportes por personas provistas de indumentaria y calzado apropiados, diferenciados entre abiertos y confinados, conforme a lo especificado en a). c) Espacios utilizados por grupos vulnerables: Los jardines existentes en los recintos o en las inmediaciones de colegios y guarderías infantiles, campos de juegos infantiles y centros de asistencia sanitaria, incluidas las residencias para ancianos 2. Las zonas a que se refieren las letras a) b) y c) del apartado anterior tendrán la consideración de zonas específicas y como tales, la autoridad competente velará porque se minimice o prohíba el uso de plaguicidas adoptándose medidas adecuadas de gestión del riesgo y concediendo prioridad al uso de productos fitosanitarios de bajo riesgo.

Artículo 47. Restricciones generales en ámbitos no agrarios.

1. En todos los espacios y áreas comprendidas en los ámbitos referidos en el artículo 46 quedan prohibidos, con carácter general para todas las clases de usuarios: a) Los tratamientos mediante aeronaves. b) Los tratamientos con productos fitosanitarios preparados en forma de polvo mediante técnicas de aplicación por espolvoreo con asistencia neumática, salvo el caso de tratamientos confinados en invernaderos, almacenes u otros espacios estancos.

 Artículo 50. Condicionamientos específicos para los ámbitos no agrarios.

1. En los espacios utilizados por el público en general, el responsable de la aplicación deberá: a) Adoptar las medidas necesarias para evitar que se produzca el acceso de terceros, tanto durante la ejecución de los tratamientos como durante el periodo de tiempo siguiente que se haya determinado necesario para cada caso. b) Realizar los tratamientos en horarios en que la presencia de terceros sea improbable, salvo que se trate de jardines cercados o que sea posible establecer una barrera señalizada que advierta al público de la prohibición del acceso al área comprendida dentro del perímetro señalizado. 2. En los espacios utilizados por grupos vulnerables, además de cumplir lo especificado en el apartado 1, se requiere el conocimiento previo del director del centro afectado conforme a lo expresado en el apartado 1.a), para que pueda adoptar las medidas preventivas que procedan. El director del centro, con al menos 48 horas de antelación al tratamiento, podrá proponer justificadamente una fecha u hora más apropiada.

Por tanto, las escuelas y zonas aledañas son zonas especiales, frecuentadas por grupos vulnerables, en las que se deberá minimizar o evitar el uso de pesticidas, se prohíben los productos en forma de polvo, se deben realizar los tratamientos en horarios donde la presencia de terceros sea improbable, y deberá informarse al director del centro educativo con más de 48 horas de antelación para que éste pueda con al menos dos días de margen proponer justificadamente una fecha y hora más apropiada.

Los ayuntamientos, además, están obligados a comunicar a los vecinos, con 8 días de antelación, el lugar y fecha previstos de los tratamientos y los productos fitosanitarios a utilizar

Autorizado no significa “seguro”
Schafar et al (2013) indican que de los 40 pesticidas más empleados en escuelas de Estados Unidos, 28 son probable o posibles cancerígenos, 26 han mostrado causar efectos sobre la reproducción, otros 26 dañan el sistema nervioso y 13 han sido ligados a defectos al nacer.

Esto revela que está permitido el uso de pesticidas aunque existen evidencias en la literatura científica sobre sus efectos nocivos. Por tanto, el hecho de que el uso de un pesticida esté permitido no quiere decir que sea saludable, y mucho menos para un niño o una mujer embarazada. Un ejemplo claro es el glifosato, el herbicida más comercializado del mundo, y que desde 2015 es considerado como probable cancerígeno (categoría 2A) por la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la OMS. En España más de 100 productos autorizados contienen glifosato. En Francia, se tiene prevista ya su prohibición de venta en tiendas de jardinería.

Ese mismo informe emitido por la IARC el 20 de marzo de 2015 indica que dos insecticidas, el malathion y el diazinon son probable cancerígenos (categoría 2A). Ambos insecticidas se emplean en agricultura y también en hogares. Están asociados a linfoma no-Hodgkin, mientras que el malathion está también vinculado al cáncer de próstata y el diazinon al cáncer de pulmón. Esos dos insecticidas son todavía empleados a día de hoy, aunque con restricciones Curiosamente, ese informe también cataloga como posible cancerígeno (categoría 2B) a los insecticidas tetrachlovinphos y parathion, los cuales están prohibidos desde hace tiempo en la Unión Europa.

Es decir, se prohíbe el uso de insecticidas (tetrachlovinphos y parathion) antes de que sean catalogados como posible cancerígenos (una decisión que habría que aplaudir), pero se está permitiendo el uso de pesticidas más tóxicos (glifosato, malathion y diazinon), que ahora (en 2015) se catalogan como probable cancerígenos. Cabría esperar una regulación instantánea a este respecto para prohibir su uso, algo que, de momento, no se ha producido.

Esto nos muestra que, en muchas ocasiones, las evidencias de la peligrosidad de esos compuestos llega demasiado tarde. Por ejemplo, la EPA (Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos) no consideró peligroso en el año 2000 prevenir del uso del malathion. Según las palabras textuales de Stephen Johnson, administrador asistente de la EPA para prevención sustancias tóxicas y pesticidas:
 
“No creemos que haya ningún problema de riesgo de cáncer para este insecticida contra los mosquitos en espray, incluso si alguien ha sido inadvertidamente y directamente expuesto a él. Este es el mensaje más importante”.

Ahora, 15 años después de esas palabras, la situación es bien distinta.

Escuelas sin pesticidas
La apuesta por la minimización del uso o la erradicación total de pesticidas en la escuela es una acción valiente, responsable y comprometida que se lleva realizando desde hace varios años en diversas comunidades en todo el mundo. Y es que se pueden conseguir efectos similares (control de plagas, etc.) sin emplear esos tóxicos productos químicos o, en el peor de los casos, reduciendo ostensiblemente su uso. Es lo que se conoce como Control Integral de Plagas (CIP). Para ello, diversas organizaciones crean programas y proveen asesoramiento para que las escuelas que lo deseen puedan implementarlos.

Schafer et al. (2013) muestran varios ejemplos en los Estados Unidos a este respecto. Por ejemplo, la Children’s Envioronmental Health Network (CEHN) ideó el programa Eco-Healthy Child Care (EHCC) que provee herramientas a esas escuelas para crear un entorno saludable para los niños. En 2013, más de 1600 escuelas se habían acogido al programa. 

Otros estados norteamericanos, como Pennsylvania, California o Indiana, fomentan programas de reconocimiento a las escuelas y guarderías que implementen CIP. Y varios estados más tienen explícitamente leyes o regulaciones que requieren que las guarderías acometan un CIP. Al menos 20 estados restringen el uso de pesticidas cuando los niños están presentes (por ejemplo, usar insecticidas), así como el tipo de pesticidas que se pueden emplear. Además, en numerosos estados se requiere notificar a los padres antes de que se usen pesticidas. En el estado de Nueva York, por ejemplo, prohibió el uso de pesticidas en campos deportivos en escuelas y guarderías.

En España, también existen ciertas propuestas para fomentar escuelas saludables. Por ejemplo, la Fundación Vivo Sano  lanzó en 2014 la iniciativa “Salud Ambiental en la Escuela“, con el fin de sensibilizar sobre la influencia del entorno en nuestra salud y favorecer el desarrollo de hábitos saludables. Aunque no es un programa únicamente sobre pesticidas, sí que pretende concienciar a alumnos, padres y profesores sobre la necesidad de un avance hacia la minimización de la exposición a riesgos químicos en los colegios. La Fundación Vivo Sano provee cursos de formación gratuitos para implicar a los padres y profesores en la gestión saludable de los colegios.
 
Por tanto, existen muchas iniciativas destinadas a la minimización o eliminación de pesticidas en las escuelas. Gracias a estas propuestas, hay un gran volumen de información que facilita la puesta en práctica de acciones de CIP por parte de los centros educativos.

Control Integral de Plagas (CIP)
El Control Integral de Plagas (CIP) o IPM en sus siglas en inglés emplea la prevención y las estrategias de control que excluyen el uso de los pesticidas o, en último término, minimiza su empleo con la opción menos tóxica.

Para implementar un programa de este tipo conviene tener en cuenta los siguientes puntos:

(1) Educación y formación de todas las partes interesadas (padres, profesores, alumnos, técnicos, etc.).
(2) Monitoreo e inspección periódica para determinar el tipo de infestación.
(3) Prevención de plagas a través de mecanismos sencillos y no tóxicos (como tapar los agujeros por donde entran los insectos, por ejemplo).
(4) Si no existe otro remedio, emplear los pesticidas menos tóxicos.
(5) Notificar siempre a todas las partes interesadas del uso de esos pesticidas, y de sus características.
(6) Evaluación de la estrategia y acciones correctoras para el futuro.
El CIP puede ser más eficaz y económico que el sistema convencional de control de plagas.

En la web del Centro Nacional de Información de Pesticidas de Estados Unidos, promovida por la Universidad de Oregón y la EPA, se pone a libre disposición todo tipo de material informativo sobre este tema. También en la web de California Childcare Health Program hay abundantes recursos.

Propuestas de actuación para el colegio
Una vez considerada toda la información descrita en este documento, propongo las siguientes acciones:
 
1. Diseminar este documento
Los padres y profesores del centro deben ser conscientes de toda esta información. El AMPA debe ayudar a diseminarla.

2. Que el colegio informe desde hoy mismo
El colegio debe informar a los padres de todas las acciones relativas al uso de pesticidas con la suficiente antelación.

3. Adopción por parte del colegio de la filosofía de reducción de tóxicos
El colegio debe integrar esa filosofía dentro sus propios valores y misión como centro educativo, con el fin de que sean parte importante de sus objetivos, funcionamiento y posicionamiento como colegio, lo cual, le permitirá además ser una referencia local, regional y nacional en este tema.

4. Formación de una comisión de salud ambiental
Formación de una comisión o grupo de trabajo, en el que participen padres voluntarios, profesores, y/o técnicos municipales o asesores externos para empezar a gestionar el uso de pesticidas o cualquier otro tipo de factor asociado a la salud ambiental escolar.

Funciones de la comisión de salud ambiental
 (1) Informar a todas las partes interesadas.
(2) Coordinarse con la asociación de vecinos del barrio y con el Ayuntamiento.
(3) Implantar un programa de Control Integral de Plagas (CIP). Eliminar o, en el peor de los casos, reducir los pesticidas en el colegio y en los jardines contiguos.
(4) Valorar el uso actual de los pesticidas, su peligrosidad, y proponer opciones menos tóxicas cuando no haya más remedio que emplearlos.
(5) Buscar alianzas con otras entidades o centros educativos sensibilizados con este tema.
(6) Desarrollar acciones de formación e información sobre salud ambiental escolar, incluyendo a alumnos y padres.

Mientras tanto, y si se emplean pesticidas en el colegio durante la adopción de las acciones que se estipulan en este documento, se debe tener la prudencia de:

(a) Informar a los padres y profesores con al menos 48 horas de antelación del uso de pesticidas en el colegio y jardines contiguos
(b) Recoger todos los juguetes y cualquier objeto que los niños empleen y guardarlos para que no entren en contacto con el pesticida usado dentro de las clases.
(c) Después del empleo de pesticidas, lavar todos los vasos, tazas, etc. que emplean los niños pequeños antes de que acudan de nuevo a clase. Lavar mesas, sillas y cualquier otro objeto que utilicen los niños
(d) Si se usan herbicidas en el patio, vigilar para que los niños no entren en esas zonas durante varios días.
(e) Cerrar todos las ventanas y puertas del colegio para que los herbicidas empleados en el patio no entren al interior.
(f) Limpiar zonas deportivas exteriores (pistas de baloncesto, etc.) expuestas a los herbicidas empleados en patios del colegio.
(g) Coordinarse con la asociación de vecinos del barrio y con el Ayuntamiento para evitar el uso de pesticidas en jardines anexos al colegio o, en el peor de los casos, que si se emplean se señalice adecuadamente para que los niños no entren.

Con la voluntad y colaboración de todas las partes, esta iniciativa será beneficiosa para el conjunto de grupos de interés con los que se relaciona el colegio, en especial para los niños y profesoras embarazadas.

Conclusión
Este post refleja el documento de trabajo que he preparado para presentarlo al colegio de mis hijos y al AMPA, y que pretende ser una propuesta para minimizar el uso de pesticidas. Con la mejor de las intenciones espero que este documento sirva para que todas las partes tomen conciencia de los peligros de los pesticidas para los niños y profesoras embarazadas, y que también valga para que otros padres de otros colegios tengan más información para acometer acciones similares.

Este documento está abierto a la discusión y a la mejora. No dudéis en comentar lo que estiméis oportuno al respecto. Os informaré en los próximos meses sobre el estado de esta iniciativa y su aplicación en el colegio.

Una vez más, os recomiendo que os descarguéis el documento en pdf.

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