(#441). ENFERMEDADES NEURODEGENERATIVAS Y CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En esta investigación publicada en Medical Hypotheses los autores plantean la hipótesis de que el incremento de la morbilidad por enfermedades neurodegenerativas en el mundo occidental sea debido al aumento de la exposición a campos electromagnéticos artificiales, y a su interacción con otros contaminantes ambientales.

Los autores advierten que muchas enfermedades ambientales necesitan 20 o más años para desarrollarse, por lo que quizá el mayor impacto de estos campos electromagnéticos en la salud de la población está por llegar.

El incremento de enfermedades autoinmunes, alergias, reducción de la calidad del esperma, autismo, al margen de otras patologías como el síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, sensibilidad química múltiple y electrohipersensibilidad es un hecho en las últimas décadas. Ocurre lo mismo con el Parkinson, el Alzheimer y la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

Lo que los autores plantean es que todas estas enfermedades pueden tener una misma conexión, la exposición masiva a los campos electromagnéticos artificiales, ya que ni el incremento de la longevidad, ni las mejoras en los diagnósticos pueden explicar tal aumento.

Por ejemplo, la  British Parkinson’s Society ha tenido que establecer una sección de “Young Persons” para sus servicios, dirigida a personas menores de 40 años. Asimismo, existe en el Reino Unido una organización “Young Dementia”, enfocada en el creciente número de enfermos menores de 65 años.

El incremento de la esperanza de vida no explica el crecimiento de estas enfermedades

Los autores muestran en las siguientes 3 tablas el incremento porcentual de la población fallecida a causa de enfermedades neurodegenerativas. Sin embargo, el aumento de la población mayor de 75 años no ha sido comparable a ese crecimiento, tal y como indica la Tabla 2. Esto quiere decir, que la variable edad es insuficiente para explicar el aumento de la morbilidad y mortalidad.

Table 1. Age-Standardised-Death-Rates for Neurological Disease Deaths (NDD) & Alzheimer Deaths (Alz) & Total Neurological Deaths (TND) both Sexes rates per million 1989–91 v2013-15. # NDD higher than Alz.

Country & Years 2014 &1979 Ranks NDD
1989–2015
Alzheimer
19879–2015
TND
1989–2015
1-1. Finland
Ratio Change
118–458 #
3.88
231–453
1.96
349–911
1:2.61
2-14. USA
Ratio Change
110 #–238
2.16
72–301
4.18
182–539
1:2.96
3-14. Netherlands
Ratio Change
123 #–171
1.39
69–266
3.86
192–437
1:2.28
4-3. UK
Ratio Change
132–167
1.26
122–262
2.15
254–424
1:1.67
5-6. Sweden
Ratio Change
76–162
1.99
111–244
2.22
187–406
1:2.17
6-2.Switzerland
Ratio Change1995
154 #–168
1.09
127–228
1.80
281–396
1:1.41
7-18. Canada 2013–13
Ratio Change
136 #–169
1.24
103–218
2.12
239–387
1:1.62
8-7. Belgium 2011–13
Ratio Change
211#–188 #
0.89
148–187
1.26
359–375
1:1.04
9-9. Norway 1986
Ratio Change
112 #–170
1.52
92–204
2.22
204–374
1:1.83
10-12. Denmak 1994–15
Ratio Change
94 #–162
1.72
48–211
4.40
142–373
1:2.63
11-5. Spain 1980
Ratio Change
85–172
2.02
114–193
1.69
186–365
1:1.96
12-11. Australia
Ratio Change
107 #–163
1.52
76–199
2.62
183–362
1:1.98
13-10. Ireland 2012–14
Ratio Change
135 #–178
1.32
66–183
2.77
201–361
1:1.80
14–4.France 2012–14
Ratio Change
117 #–193 #
1.65
60–162
2.70
203–355
15-8. N. Zealand 2010–12
Ratio Change
105 #–158
1.50
100–169
1.61
205–327
1:1.60
16-13. Germany 1990–2015
Ratio Change
96 #–123 #
1.28
44–120
2.73
140–243
1:1.74
17-19. Italy
Ratio Change
104 #–136 #
1.31
57–119
2.09
161–255
1:1.58
18-19. Portugal 1980–2014
Ratio Change
70#–133 #
1.90
28–96
3.43
98–229
1:2.34
19-16. Austria
Ratio Change
96 #–132 #
1.38
28–49
1.75
124–181
1:1.46
20-15. Greece
Ratio Change
52 #–75 #
1.44
20–29
1.45
72–104
1:1.44
21-21. Japan
Ratio Change
42 #–66 #
1.57
24–37
1.54
66–103
1:1.56

Table 2. Over-75′s Population & Total Neurological Mortality rates per million 1989–2015. Ratio of change Population to TNM then Odds Ratios. Ranked by highest TNM.

Country Population 1989 Ratio of Change Rates TND Ratio of Change Odds Ratio
1-3. Finland 1989
2015
0.281
0.467
1.66 7204
31,246
4.33 2.61
2-8. USA 1989
2015
13.103
19.621
1.50 3355
18,056
5.38 3.59
3-4.UK 1989
2015
3.98
5.19
1.30 4767
15,438
3.24 2.49
4-7. Netherlands 1989
2015
0.814
1.282
1.57 3420
14,868
4.35 2.77
5-10. Sweden 1995
2015
0.683
0.830
1.22 3322
13,801
4.15 3.40
6-2. Switzerland 1989
2015
0.471
0.675
1.43 7344
12,693
1.73 1.21
7-17. Canada 1989
2013
1.296
2.357
1.82 1374
12,235
8.90 4.89
8-11. Spain 1989
2015
2.142
4.298
2.01 3297
11,920
3.62 1.80
9-11. Norway 1989
2015
0.299
0.358
1.20 3297
11,735
3.56 2.97
10-6. France 1989
2014
3.931
5.853
1.49 4227
11,177
2.64 1.77
11-15. Denmark 1994
2015
0.362
0.420
1.16 2279
11,122
4.88 4.21
12-5. Australia 1989
2014
0.744
1.496
1.98 4488
11,064
2.47 1.25
13-9. Ireland 1989
2014
0.159
0.240
1.51 3329
10,812
3.25 2.15
14-1.Belgium 1989
2015
0.659
0.998
1.51 8101
10,771
1.33 1:0.88
15–13.New Zealand 1989–2013 0.152
0.265
1.74 3265
9844
3.02 1.74
16-14. Italy 1989
2015
3.678
6.595
1.79 2493
7319
2.94 1.64
17-16. Germany 1990
2015
5.549
8.459
1.52 1977
6422
3.25 2.14
18-17. Austria 1989
2015
0.527
0.752
1.43 1640
5570
3.40 2.38
19-19. Portugal 1989
2014
0.527
1.003
1.90 899
5551
6.17 3.25
20-20 Japan 1989
2015
5.974
15.896
2.66 759
2682
3.53 1.33
21-18. Greece 1989
2015
0.608
1.158
1.90 1080
2261
2.09 1.10

Table 3. Total Neurological Deaths both Sexes aged 55–74 rates per millions years 2005, 2010 and 2015% Change 2005 to 2015 Indicting Accelerating Change. Ranked by Biggest Increase.

Country & Final Year 2005 2010 2015 % Change
1. Greece 225 245 378 +68%
2. Netherlands 387 412 602 +56%
3. Japan 161 186 242 +50%
4. Germany 325 405 478 +47%
5. UK 449 496 653 +45%
6. Austria 263 304 366 +39%
7. Denmark 438 519 602 +37%
8. USA 541 621 713 +32%
9. Australia 385 400 504 +31%
10. Sweden 479 554 631 +31%
11. Finland 794 946 1006 +27%
12. N. Zealand 2013 394 474 475 +21%
13. Switzerland 445 516 536 +20%
14. Italy 386 413 460 +19%
15. Portugal 2014 374 369 432 +16%
16. Norway 500 534 566 +13%
17. Ireland 2014 479 470 521 +9%
18. Spain 485 467 505 +8%
19. Canada 2013 479 489 481 1%
20. Belgium 568 542 558 −2%
21. France 2014 485 457 433 −11%

La hipótesis de los campos electromagnéticos artificiales

Los autores repasan decenas de artículos recientes que muestran una asociación entre la exposición a radiación no ionizante y el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas. Los mecanismos causales todavía no están claros, pero probablemenente estén relacionados con el estrés oxidativo.

Es cierto que también existen estudios identificando otros factores ambientales, como la exposición a disolventes, y también que es de esperar que el incremento de otros contaminantes ambientales interaccione con los campos electromagnéticos artificiales produciendo efectos combinados.

Los autores inciden en que el peligro reside en la exposición crónica o la sobre exposición a este tipo de radiación no ionizante, y que los efectos comienzan a materializarse ahora, pero se espera que se visualicen con más intensidad en un futuro próximo, ya que este es un fenómeno relativamente reciente (década de los 90).

Para terminar, los investigadores reflexionan sobre la manera de concebir este cambio tecnológico y la forma de vida occidental. No se trata de ir en contra de la tecnología, ni siquiera de desacelerar su difusión; simplemente hay que hacerla más segura. Para ello, hay que reconocer de una vez por todas que existe un efecto negativo sobre la salud de las personas.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Pritchard, C. et al.  (2019).Are rises in Electro-Magnetic Field in the human environment, interacting with multiple environmental pollutions, the tipping point for increases in neurological deaths in the Western World?.Medical Hypotheses, doi: 10.1016/j.mehy.2019.03.018

 
Indicadores de calidad de la revista*
  Impact Factor (2018) Cuartil Categoría
Thomson-Reuters (JCR) 1.322 Q4
MEDICINE GENERAL & INTERNAL
Scimago (SJR) 0.432
Q3 MEDICINE ( (MISCELLANEOUS)

* Es simplemente un indicador aproximado para valorar la calidad de la publicación

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(#423). DAÑO INDUCIDO EN EL ADN POR LAS ONDAS DE TELEFONÍA MÓVIL

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En este artículo publicado en Mutation Research-Reviews in Mutation Research,  el autor revisa las evidencias existentes sobre el daño genético que causa la exposición a campos electromagnéticos producidos por la telefonía móvil y otros tipos de campos electromagnéticos artificales.

Presenta algunos de los resultados de los estudios realizado por su equipo entre 2006 y 2016 acerca de la fragmentación del ADN inducida por campos eletromagnéticos de diferente origen en la ovogénesis de moscas de la fruta. Esos efectos sobre el ADN no sólo repercuten sobre la reducción en las células sexuales, sino que producen mutaciones que se transfieren a futuras generaciones.

El autor concluye que los campos electromangéticos en el rango de las microondas, como los generados por la telefonía móvil, son los más biológicamente activos, ya que se combinan con ondas de baja frecuencia que actúan como moduladores de la señal.

Recordemos que las señales como el Wi-Fi o las ondas de telefonía móvil están polarizadas, y se transmiten con pulsos (no son ondas continuas). Esto las diferencia de las fuentes de luz natural. Están además, como hemos dicho, moduladas por ondas de baja frecuencia, y tienen una amplia variación en la intensidad. De este modo, las exposiciones reales son muy diferentes a las realizadas con simulaciones, donde los parámetros de las señales están más controlados.

Los resultados presentados por el autor son producidos por radiación no ionizante, y esto es importante remarcarlo, porque se muestra que el daño genético es posible sin necesidad de ionizar diretamente. El principal mecanismo propuesto para ese efecto sería el estrés oxidativo, donde la disrupción de los canales iónicos es postulada como la causa. Una pequeña variación de 30 mV en el potencial de membrana puede llevar a la despolarización y a la apertura de los canales iónicos. Y este mecanismo de acción puede perturbar el equilibrio celular.

El autor también destaca que la exposiciones en el mundo real tienen una variabilidad que puede llegar al 100% de la intensidad media, dependiendo de condiciones que son imposibles de controlar (cambios en el patrón de la conversación, localización con respecto a la antena, conductividad atmosférica, etc.). Esto explicaría que se haya encontrado un mayor porcentaje de resultados significativos (daño biológico) en estudios realizados en condiciones realistas (95.8%) con respeto a estudios de simulación (aproximadamente 50%). No obstante, incluso combinando ambos tipos de diseños la relación es favorable al daño biológico en una relación de 60/40.

El autor concluye abogando por un uso más prudente de este tipo de tecnología, así como una reducción de los límites de exposición legales.

Comentarios

Simplemente recomiendo consultar la extensa bibliografía que provee el autor para valorar la evidencia empírica existente.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Panagopoulos, D. J. (2019). Comparing DNA damage induced by mobile telephony and other types of man-made electromagnetic fields. Mutation Researh-Reviews in Mutation Researh, doi: 10.1016/j.mrrev.2019.03.003

Indicadores de calidad de la revista*

Impact Factor (2017) Cuartil Categoría
Thomson-Reuters (JCR) 5.205 Q1
Scimago (SJR) 2.078 Q1 GENETICS

*Es simplemente un indicador aproximado de la calidad de la publicación

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(#381). TABLAS DE TUMORES TOTALES EN EL ESTUDIO DEL NTP SOBRE EFECTOS DE LA RADIACIÓN DE TELÉFONO MÓVIL

[MONOTEMA] El Programa Nacional de Toxicología (NTP) de Estados Unidos ha publicado por fin los resultados del estudio que llevaban realizando desde 1999.

Joel M. Moskowitz, investigador de la School of Public Health de la Universidad de California, Berkeley, ha publicado un comentario en su blog sobre un aspecto del informe final que, a su juicio, debería de haber tenido mayor relevancia.

Se trata de los resultados totales de tumores benignos y malignos, los cuales han sido derivados al apéndice. Moskowitz, que lleva muchos años advirtiendo sobre los efectos nocivos de la radiofrecuencia, y en particular de los teléfonos móviles, insiste en que esas proporciones de tumores totales reforzaban aún más las conclusiones del estudio.

Como ya es bien conocido, el estudio del NTP, evaluado también por un panel de expertos externo, ha encontrado evidencia clara de un incremento de riesgo de tumores en el corazón en ratas macho, y también evidencia (aunque menos contundente) de mayor riesgo de cáncer en el cerebro y glándulas suprarrenales. Para ratas hembra y ratones de ambos sexos la evidencia es menos clara.

Estos resultados (en conjunción con la evidencia acumulada en otros estudios) de nuevo reafirman la idea de que la radiación no ionizante puede provocar cáncer, incluso a niveles de exposición cercanos a los límites legales. Por supuesto, hay otros efectos biológicos negativos además del cáncer que también se asocian a estas exposiciones a niveles mucho más bajos.

Sin embargo, es cierto que el estudio deja algunas incógnitas que dificultan su interpretación. El hecho de que los resultados tan concluyentes encontrados en ratas macho no lo sean tanto en los otros 3 grupos, unido a que la esperanza de vida entre ratas macho era mayor (debido a menors problemas crónicos de riñón), añade ruido, ciertamente.

No obstante, mirando a los resultados globalmente, hay poco margen para la duda; existe un efecto negativo de la exposición a radiofrecuencia, que probablemente habría sido más claro si el tamaño de las muestras en los diferentes subgrupos hubiera sido mayor.

El comentario de Moskowitz

El profesor Moskowitz indica que la interpretación de los resultados habría sido más clara incluyendo estas tablas en el documento principal (y no en los apéndices):

GSM male rats final overall tumor rates header GSM male rats final overall tumor rates CDMA male rats final overall tumor rates combined CDMA male rats final overall tumor rates header CDMA male rats final overall tumor ratesGSM male rats final overall tumor rates combined

NTP appendix footnotes

Como bien indica Moskowitz, este tipo de análisis globales suele tender hacia la hipótesis nula de no efecto, ya que el incremento de tumores en una o unas pocas áreas del cuerpo queda empequeñecido debido a las no incidencia en otras. Es decir, si un agente externo causa claramente un determinado cáncer, realizar un análisis global de todos los tipos de cáncer puede hacer que se concluya que ese agente no está relacionado con el cáncer, cuando obviamente sí lo está pero sólo de un tipo.

No obstante, Moskowitz ve claros indicios en estas tablas de que la incidencia global de tumores es mayor en los grupos expuestos, lo que ayudaría a esclarecer algunas de las incógnitas comentadas anteriormente sobre los resultados.

Complejidad estadística

Lo ideal sería poder acceder a todos los datos de los experimentos para realizar reanálisis estadísticos. Hay que reconocer, sin embargo, que los autores se encontraban ante un diseño metodológico complejo, donde debían tener en cuenta las muertes no asociadas al cáncer, y la falta de independencia entre algunos animales anidados en camadas. Todo esto complica los análisis estadísticos.

Los autores tratan de considerar estos matices en el test Poly-K, con el ajuste de Rao-Scott. En este caso, este es el test estadístico principal de las tablas, y el que muestra si existen diferencias entre las incidencias de cáncer.

Este test indica que para el caso de ratas macho expuestas a GSM, no existen diferencias en tumores malignos con respecto al grupo de control (p=0.100; p=0.081; p=0.197), aunque cuando se tienen en cuenta también las neoplasias benignas, el dibujo se modifica un poco (p=0.061; p=0.009; p=0.096).

Para las ratas expuestas a CDMA el patrón es similar: nos acercamos a la significatividad en los tumores malignos (p=0.509; p=0.031; p=0.076), y también en las neoplasias totales (p=0.009; p=0.014; p=0.210).

Por tanto, parece evidente que los tumores, tanto malignos como benignos se incrementan en los grupos experimentales, expuestos a ambos tipos de señal de radiofrecuencia. Este patrón es innegable; lo que sucede es que los resultados se embarran un poco cuando el máximo efecto sucede para 3W/kg, y no para 6W/kg. Estos resultados pueden ser debidos a la variabilidad muestral, pero como el patrón se repite en todos los casos de esta tabla, dejan algunas dudas sobre la existencia de un posible efecto de hormesis, es decir, sobre la existencia de un fenómeno no lineal de respuesta a la dosis.

Podemos simular los análisis de tendencia en las proporciones, aunque sin tener en cuenta ciertas matizaciones (importantes) de los autores, pero que nos dan una idea de la tendencia lineal del efecto:

Así, podemos realizar varios test de tendencia lineal, y vemos lo siguiente:

  GSM   CDMA  
 Ratas totales Tumores malignos Todos los tumores Tumores malignos Todos los tumores
Tendencia lineal  p=0.087  p=0.008  p=0.026  p=0.300
Desviación de la linealidad  p=0.254  p=0.015  p=0.136  p=0.001

Esta tabla nos dice que es muy arriesgado apostar por la hipótesis lineal, ya que las desviaciones son significativas para todos los tumores, aunque no llegan a ello en los tumores malignos. De este modo, interpretar el p-valor de la tendencia lineal no tiene sentido en el caso de todos los tumores, y es quizá un pelín arriesgado para los tumores malignos. Aún así, si se apuesta por ello, los resultados están en el entorno de p=0.05 (que recordemos que no es ningún número mágico, sino simplemente un criterio más que ha de ser evaluado con matices considerando la globalidad de los análisis).

Los autores emplean también el test de Fisher para evaluar la incidencia en las camadas, y este análisis es también muy interesante. De nuevo, la inspección de las tablas anteriores nos lleva a concluir que efectivamente existe un efecto significativo en el desarrollo de cáncer, más acusado cuando se tienen en cuenta todos los tumores.

De nuevo podemos realizar un análisis de tendencia:

  GSM   CDMA  
 Camadas Tumores malignos Todos los tumores Tumores malignos Todos los tumores
Tendencia lineal  p=0.045  p=0.011  p=0.022  p=0.051
Desviación de la linealidad  p=0.618  p=0.346  p=0.273  p=0.012

De nuevo vemos que la hipótesis lineal es cuestionable en algunos casos (todos los tumores en CDMA), pero se sostiene en el resto, mostrando valores significativos.

Para explorar la hipótesis no lineal, podemos implementar polinomios de Lagrange de grado 3.  Admitiendo las limitaciones de estas aproximaciones, nos puede dar una idea útil del número de tumores estimado en el rango de densidades de potencia de los experimentos. El siguiente código de Maxima permite obtenerlos y representarlos para el caso de tumores malignos, tanto en la exposición a GSM como a CDMA:

p1(x):=(x-x1)*(x-x2)*(x-x3)*fx0/((x0-x1)*(x0-x2)*(x0-x3))+
(x-x0)*(x-x2)*(x-x3)*fx1/((x1-x0)*(x1-x2)*(x1-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x3)*fx2/((x2-x0)*(x2-x1)*(x2-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x2)*fx3/((x3-x0)*(x3-x1)*(x3-x2));
x0:0;
x1:1.5;
x2:3;
x3:6;
fx0:24;
fx1:36;
fx2:38;
fx3:35;
solucion_GSM: expand(p1(x));
p2(x):=(x-x1)*(x-x2)*(x-x3)*fx0_/((x0-x1)*(x0-x2)*(x0-x3))+
(x-x0)*(x-x2)*(x-x3)*fx1_/((x1-x0)*(x1-x2)*(x1-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x3)*fx2_/((x2-x0)*(x2-x1)*(x2-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x2)*fx3_/((x3-x0)*(x3-x1)*(x3-x2));
x0:0;
x1:1.5;
x2:3;
x3:6;
fx0_:24;
fx1_:26;
fx2_:41;
fx3_:34;
solucion_CDMA: expand(p2(x));
x_:[0,1.5,3,6];
fx_GSM:[24,36,38,35];
fx_CDMA:[24,26,41,34];
sig95: 35;
plot2d([[discrete, x_, fx_GSM],[discrete, x_, fx_CDMA],solucion_GSM, solucion_CDMA, sig95],
[x,0,6],[y,0,52], [style, points,points, lines,lines, lines, linespoints], [color,red, red, green, orange,black],
[xlabel, “Exposición (W/kg)”],[ylabel, “Tumores malignos”], [legend, false]);

Tumoresmalignos

La línea negra marca el límite aproximado de la signifiación estadística al 95% para un test de Fisher de una cola con respecto al grupo de control (exposición=0). La curva verde es la de GSM, mientras que la naranja es la de CDMA.

Para el caso de tumores totales, podemos programar con Maxima:

p1(x):=(x-x1)*(x-x2)*(x-x3)*fx0/((x0-x1)*(x0-x2)*(x0-x3))+
(x-x0)*(x-x2)*(x-x3)*fx1/((x1-x0)*(x1-x2)*(x1-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x3)*fx2/((x2-x0)*(x2-x1)*(x2-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x2)*fx3/((x3-x0)*(x3-x1)*(x3-x2));
x0:0;
x1:1.5;
x2:3;
x3:6;
fx0:57;
fx1:73;
fx2:78;
fx3:71;
solucion_GSM: expand(p1(x));
p2(x):=(x-x1)*(x-x2)*(x-x3)*fx0_/((x0-x1)*(x0-x2)*(x0-x3))+
(x-x0)*(x-x2)*(x-x3)*fx1_/((x1-x0)*(x1-x2)*(x1-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x3)*fx2_/((x2-x0)*(x2-x1)*(x2-x3))+
(x-x0)*(x-x1)*(x-x2)*fx3_/((x3-x0)*(x3-x1)*(x3-x2));
x0:0;
x1:1.5;
x2:3;
x3:6;
fx0_:57;
fx1_:75;
fx2_:76;
fx3_:63;
solucion_CDMA: expand(p2(x));
x_:[0,1.5,3,6];
fx_GSM:[57,73,78,71];
fx_CDMA:[57,75,76,63];
sig95: 68;
plot2d([[discrete, x_, fx_GSM],[discrete, x_, fx_CDMA],solucion_GSM, solucion_CDMA, sig95],
[x,0,6],[y,0,85], [style, points,points, lines,lines, lines, linespoints], [color,red, red, green, orange,black],
[xlabel, “Exposición (W/kg)”],[ylabel, “Tumores totales”], [legend, false]);

Como antes, la línea negra marca el límite aproximado de la signifiación estadística al 95% para un test de Fisher de una cola con respecto al grupo de control (exposición=0). La curva verde es la de GSM, mientras que la naranja es la de CDMA.

Conclusión

Siempre hemos de ser prudentes en la interpretación estadística, sobre todo con tamaños de muestra pequeños y tamaños de efecto también pequeños. Esto quiere decir que si los efectos no son grandes en magnitud son difíciles de detectar en muestras pequeñas. El concepto de tamaño de efecto pequeño es también matizable, ya que no significa lo mismo cuando estamos hablando de, por ejemplo, renta per cápita, que de vidas humanas.

De nuevo insisto en que, más allá del p-valor, hemos de mirar a los datos en su globalidad. Si hacemos ese ejercicio, y teniendo en cuenta el apoyo de la estadística, la conclusión es poco discutible acerca de la relación causa-efecto entre la radiación de móviles y el desarrollo de tumores.

Otra cosa es la “edulcoración” que parece que algunos miembros del NTP han hecho a posteriori de los resultados argumentando que las densidades de potencia de emisión estaban en el límite o más allá de lo que es legal, y por tanto de la realidad de exposición de los usuarios de teléfonos móviles. Sin embargo, el caso Phonegate y la sobre exposición a radiación no ionizante de múltiples dispositivos inalámbricos cuestionan esa “tranquilizadora” interpretación, que huele más a excusa para que la FDA, la EPA y la FCC no tomen cartas en el asunto. De hecho, la nota de prensa de la FDA del 1 de noviembre no tiene desperdicio.

En cualquier caso, es cierto que la aparante relación no lineal entre la dosis y la respuesta necesita mayor explicación, así como otras incógnitas que el estudio (de 30 millones de dólares) no ha desvelado en su totalidad.

Finalmente, hemos de recordar que este estudio no trata sobre otras enfermedades y trastornos que pudiera ocasionar la exposición a radiofrecuencia y, aunque no deriven en tumores, son de extrema importancia para evaluar este tema en su totalidad.

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(#379). ¿LOS ARGUMENTOS CIENTÍFICOS SIRVEN DE ALGO?. EL CASO DE MICHIGAN Y EL 5G

[MONOTEMA] Este año el estado de Michigan ha aprobado un proyecto de ley para el despliegue del 5G. Primero fue el Senado, y luego la Comisión de Energía de la Cámara de Representantes; en ambos casos las votaciones terminaron con una clara mayoría del sí.

En este proceso ha habido la oportunidad de escuchar a voces que estaban a favor y en contra del despliegue, y el objetivo de este post es hacer visible algunos de esos testimonios, además de (tristemente) comprobar que los argumentos científicos no sirven para nada cuando el dinero está de por medio.

El senador Patrick J. Colbeck

El senador republicano ha sido uno de los pocos políticos que se ha mostrado contrario al despliegue 5G en Michigan, dadas las evidencias que hay sobre los efectos de la radiación no ionizante y la sobre exposición que los ciudadanos sufren en la actualidad a las radiaciones de todas las tecnologías inalámbricas.

Colbeck es ingeniero aeroeaspacial, e incluso estuvo trabajando en Boeing diseñando dispositivos para la Estación Espacial Internacional. No es por tanto ningún “friki” conspiranoico, o magufo (esa palabra que tanto gusta a cierto sector pseudo escéptico). Es una persona formada, con amplios conocimientos y experiencia en este sector. Su intervención del 15 de marzo de 2018 fue la siguiente:

En esos casi 7 minutos de exposición Colbeck mostró su preocupación por los efectos que esta tecnología tendrá en la población, especialmente en los más vulnerables, como niños y mujeres embarazadas.

La tecnología 5G operará una banda entre 24 y 90 GHz, mucho más energética que la actual, y requerirá de dispositivos emisoras cada 2-10 casas, para dar servicio.

Colbeck también aludió a que los estándares de la FCC son obsoletos y no son válidos porque debe ser una institución relacionada con la salud, como el CDC (Center for Disease Control) quien sea el responsable de establecerlos.

El senador también nombró los múltples efectos no térmicos que la investigación ha reportado a intensidades por debajo de los umbrales permitidos por la FCC.

Es más, se pregunta la razón por la cual sus compañeros políticos recientemente habían aprobado leyes para proteger la salud de los niños, y ahora estaban apoyando una ley que iba a perjudicarles gravemente.

Finalmente, cita el artículo 4 de la sección 51 de la Consitución de Michigan, que indica que el bienestar general de las personas del estado es declarado como de interés primordial, algo que se está obviando al promover ese despliegue sin antes conocer los posibles efectos. Colbeck concluye su intervención pidiendo que se proceda con precaución.

El 29 de mayo, Colbeck compareció ante la Cámara de Representantes, esgrimiendo un discurso similar, pidiendo que se proteja a las personas electrohipersensibles, que se creen zonas libres de radiación, y que se siga empleando la tecnología (por supuesto), pero de otra manera, sin la necesidad de inundar de muchas más antenas las ciudades. De nuevo, arremetió contra los conflictos de intereses de la FCC, cuyos miembros (ligados a la industria) no deberían tomar decisiones sobre salud en Estados Unidos.

La pediatra Angie Colbeck

El 4 de octubre, de nuevo ante la Comisión de Energía de la Cámara de Representantes de Michigan, varios testimonios defendieron el rechazo de la ley; no se puede aprobar que las compañías tengan la posibilidad de desplegar el 5G sin antes conocer qué niveles de exposición tienen los ciudadanos en la actualidad, y cuáles serán las consecuencias de ese despliegue, una vez que la literatura científica ha asociado la exposición a este tipo de radiación con diversas enfermedades, incluyendo el cáncer.

La pediatra Angie Colbeck, esposa del senador Patrick J. Colbeck, fue una de las personas que intervenieron en la sesión. Y lo hizo con una vehemencia y claridad apabullantes.

La pediatra recalcó los miles de estudios que relacionan la exposición a esta radiación con cáncer, daño en el ADN, arritmias, desórdenes de comportamiento, perturbación del sueño, fertilidad, etc. Aludió con determinación al sinsentido de que la FCC marque los límites de seguridad (impuestos en el lejano 1996), y no sea el CDC, la EPA o la FDA. Es más, un antiguo abogado de Verizon (una de las más grandes compañías de telecomunicaciones), Ajit Pai, es el actual presidente. Colbeck pone un ejemplo muy ilustrativo: es como dejar que una tabacalera decida cuántos paquetes de cigarrillos se deben fumar al día para que no perjudique la salud.

La médico Sharon Goldberg

De la doctora Goldberg ya habíamos hablado en un anterior post, ella estaba sufriendo el problema de la electrohipersensibilidad con sus propios hijos.

Pero no vino a la Cámara de Representantes a hablar de su caso, sino a presentar un testimonio conciso y directo; no hay discusión sobre los efectos sobre la salud de la radiofrecuencia, ya se ha demostrado sobradamente en la literatura científica.

Goldberg trajo consigo multitud de artículos publicados para justificar sus argumentos. Entre ellos están los que aquí enlazo (gracias a la propia doctora que amablemente me los envió), algunos de los cuales incluso hemos comentado en esta web::

A pesar de que Goldbeg sólo disponía de 5 minutos, varios representantes de la Cámara le hicieron preguntas que permitieron que la doctora ampliara las explicaciones. Y ciertamente lo hizo sin vacilar, insistiendo en que lo que se discutía aquí no era si era perjudicial o no, algo ya obvio en la literatura, sino en qué medida los legisladores querían ir con la ciencia o en contra de ella.

Goldberg explicó las enfermedades asociadas a la exposición a la contaminación electromagnética, incidiendo en la diabetes y los costes asociados a esta y otras enfermedades crónicas. Para la doctora es esencial medir la exposición actual antes de pensar en realizar cualquier despliegue que añada más contaminación todavía.

Es más, para Goldberg es un experimento con humanos. Según ella, es increíble cómo a los investigadores se les obliga a pasar comités éticos y se les exigen unas condiciones muy determinadas para experimentar con humanos, incluídos los consentimientos informados donde los participantes admiten entender los riesgos, pero a esta tecnología que sabemos ya que es perjudicial (al menos en las bandas de frecuencias que no son 5G), lo permitimos sin problema.

Ante la pregunta del presidente de la Cámara sobre la posición de la American Cancer Society, Goldberg apuntó a los conflictos de interés como la posible razón de esa postura. Esa organización está financiada por empresas del sector, como IBM. En España, sucede algo parecido con la Asociación Española Contra el Cáncer, con vínculos con Iberdrola y Telefónica.

El físico Paul Heroux

Paul Heroux es profesor de toxicología en la Facultad de Medicina de la McGill University, en Montral, además de ser doctor en física y un investigador con gran experiencia en el campo del bioelectromagnetismo.

La intervención de Heroux comenzó aludiendo al hecho de que varias grandes aseguradoras no contemplan los daños por exposición a la radiación no ionizante. Temen que las compañías de telecomunicaciones, automóviles o cualquier otra que emplee esta tecnología sean profusamente demandadas en el futuro por los ciudadanos ante la evidencia existente en la literatura científica.

El doctor Heroux indicó que estaba presente cuando la FCC elaboró los estándares en 1996, directamente dictados por el Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE), quienes deliberadamente obviaron todas las evidencias científicas que podrían perjudicarles en sus objetivos.

Heroux vehementemente pidió al tribunal que no lo escucharan a él, sino a miles de ratas y ratones que han sido objeto de experimentos y han mostrado una relación causal con el cáncer y otras enfermedades.

Ante el comentario de uno de los miembros de la comisión acerca de que General Motors y Ford habían apoyado la propuesta de ley porque la creían necesaria para el desarrollo de sus vehículos autónomos, Heroux recordó algunas de las barbaridades cometidas por estas empresas en materia de seguridad hace unas décadas, o su defensa del plomo en el combustible (que ha contribuido en la reducción del coeficiente intelectual en millones de niños). Estas empresas no tienen un historial brillante de decisiones a estos niveles, recordó el doctor.

Conclusión

Después de escuchar todos estos testimonios, y también de otras personas afectadas de electrohipersensibilidad, 19 de los 23 miembros de la Comisión votaron que sí a la ley, es decir, hicieron caso omiso a todas las evidencias mostradas.

¿De qué sirven entonces los argumentos científicos, los miles de artículos publicados, la evidencia sobre conflictos de intereses, y la experiencia de físicos y médicos que tratan con este tema a diario?.

No obstante, es de agradecer la tenacidad de todos estos investigadores y profesionales que, pese a las continuas derrotas, siguen plantando cara a este gigante que es el lobbby de las telecomunicaciones.

Quizá la única parte positiva de todo esto es que algunas personas están despertando y miran a este tema desde una perspectiva diferente. Es hora de movilizarse. Sus hijos se lo agradecerán.

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(#375). LOS LOBBIES Y LA REGULACIÓN SOBRE EXPOSICIÓN A RADIOFRECUENCIA EN ESTADOS UNIDOS

[MONOTEMA] En 2015, el veretano periodista Norm Alster realizó una investigación mientras cursaba un posgrado en el Edmon J. Safra Center for Ethics, de la Universidad de Harvard.

El trabajo consistía en analizar cómo la industria de las telecomunicaciones se había apoderado de la voluntad de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), la agencia reguladora estadounidense. La investigación es de libre acceso, y puede descargarse aquí.

Alster proporcionaba datos muy interesantes sobre los conflictos de intereses permanentes en los altos cargos de la FCC (puertas giratorias), así como acerca de las presiones de la industria para conseguir dinero público en forma de subsidios en programas nacionales de expansión de internet a centros educativos y bibliotecas.

En este post, vamos a comentar brevemente algunos de los puntos más destacados de este trabajo.

Agencia capturada

La FCC está “capturada” por la industria de las comunicaciones, principalmente por dos grupos de presión: The National Cable and Telecommunications Association (NCTA) y la Cellular Telecommunications Industry Association (CTIA) – a esta última pertenecen grandes gigantes del sector como Verizon, AT&T y T-Mobile USA.

Alster indica que el sector gastó casi $800 millones en actividades de lobby en 2013-2014. Sin embargo, podemos intentar completar esos datos con algunas cifras más actuales. Visitando OpenSecrets.org, podemos comprobar que la NCTA gastó en el ciclo 2017-18, $1.9 millones en contribuciones políticas (candidatos, PACs, partidos) y $19.41 millones en actividades de lobby. Además, 84 de los 104 lobbistas habían tenido anteriormente un empleo en el gobierno.

La CTIA, por su parte, en el mismo periodo a gastado casi $300000 en aportaciones políticas, y $16.46 millones en actividades de lobby. Como en el caso anterior, la mayoría de sus lobbistas habían sido cargos públicos (46 de 57).

Es importante señalar que, aparte de estas organizaciones “sin ánimo de lucro”, sus asociados contribuyen también individualmente. Por ejemplo, Verizon, gastó casi $2.2 millones en contribuciones políticas, mientras que en lobby la inversión fue de $18.95 millones. De nuevo,  gran parte de su plantel había sido antes cargo gubernamental (127 de 150).

Así podríamos seguir un buen rato más, pero creo que es suficiente para ilustrar cómo actúan las empresas de telecomunicaciones para defender sus intereses. Por un lado, contribuyen individualemente con donaciones con interés político y actividades de lobby y, por otro, lo hacen indirectamente a través de las diferentes asociaciones que engloban los intereses del sector. Como hemos dicho muchas veces en este blog, aunque las empresas compiten entre ellas, no dudan en unirse siempre en esas organizaciones para presionar al gobierno.

Quizá alguien piense que las organizaciones ambientalistas/ecologistas también pueden hacer lo mismo (y de hecho lo hacen), pero es un ejercicio interesante comprobar la diferencia en cuanto al dinero que manejan unas y otras. Por ejemplo, y para el mismo periodo de tiempo anterior, Greenpeace invirtió $682 en contribuciones políticas, y $0 en actividades de lobby. Y si nos vamos a una de las que más invierte, Environmental Defense Fund, gastó poco más de $69000 en contribuciones políticas y $1.84 millones en actividades de lobby.  Veinte de sus 31 lobbistas habían tenido cargos públicos.

Pero cuidado, hay que hilar fino y no dejarse engañar, porque algunas de las organizaciones ambientalistas más “poderosas”, como la mencionada Enviromental Defense Fund, tiene vínculos claros con la industria, por lo que no está tan clara su independencia. Por tanto, aunque veamos alguna organización ambientalista realizar donaciones y actividades de lobby, deberíamos primero ahondar en las particularidades de cada una. No obstante, y pese a ello, la cantidad invertida por estas organizaciones es totalmente irrisoria en comparación con las grandes compañías privadas. Es imposible que puedan defender sus intereses en igualdad de condiciones.

Al margen de la CTIA y la NCTA, tenemos otra organización más en este juego de siglas, la WIA (the Wireless Infraestructure Association), que es la que se encarga de defender la infraestructura de las decenas dem miles de antenas que recorren el país. Y Alster, con la siguiente figura, ilustra muy bien el baile de altos cargos entre la FCC y esos grupos de presión.

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Llegados a este punto, supongo que muchos lectores comenzarán a explicarse la razón por la cual la FCC sigue anclada en sus recomendaciones de 1996 sobre los niveles legales de exposición a radiofrecuencia en humanos. Por cierto, que Alster en su trabajo se refiere a la ley de Telecomunicación de 1996 como “la más presionada de la historia”, según palabras del senador Larry Pressler. Una legislación que permite a las empresas colocar antenas donde ellas quieran siempre que cumplan con las especificaciones sobre emisiones de la FCC, es decir, deja a los gobiernos estatales o locales sin opción alguna a decidir sobre la ubicación, aunque a la ciudadanía le preocupe, y aunque la evidencia científica sobre los riesgos sea ingente. Más o menos como ocurre en España con la  Ley de telecomunicaciones del ex ministro Soria.

Ni zonas blancas, ni zonas sensibles, ni especial cuidado en entornos como guarderías, jardines, hospitales…nada. Antenas por doquier a criterio de la industria siempre y cuando cumplan con los trasnochados y absurdos niveles (dada la evidencia científica) de la FCC.

Pero es que Alster señala que incluso esos niveles de la FCC son sobrepasados en un porcentaje relevante de las instlaciones: entre un 10 y un 20% señala tras una entrevista a Marvin Wessel, un ingeniero con varias década de experiencia en el sector. Es cierto que Alster no provee ninguna prueba más que la declaración de Wessel (y una investigación de EMF Policy Institute), pero tras el “escándalo Phonegate”, no es nada descabellado pensar que, al igual que los móviles no cumplen con los límites legales, tampoco lo hagan algunas antenas, considerando además, como indica Alster, la carencia de recursos para su adecuado control.

Si el lobby no lo consigue, lo harán los juzgados

Es el modus operandi de la industria. Cuando el control sobre la FCC y otras agencias gubernamentales no basta, entonces se recurre a los juzgados.

Así ocurrió cuando la ciudad de San Francisco quiso ejecutar una ordenanza que requería que los teléfonos móviles llevaran información bien a la vista sobre sus emisiones. Fue en 2010, y la demanda de la industria hizo que se retirara esa propuesta.

El alcalde de la ciudad, Gavin Newsom, dijo que la ordenanza no pretendía ser un ataque a la industria, sino una forma de informar mejor al ciudadano, y que le sorprendía que, en lugar de colaborar, a la CTIA no le importara gastarse grandes sumas de dinero en un proceso judicial. Pero así es la industria.

En 2015, el ayuntamiento de Berkeley propuso una ordenanza similar. Se pretendía que, de manera inequívocamente visible (no enmascarada en letra pequeña de manuales que casi nadie lee), los fabricantes de teléfonos móviles especificaran que si el usuario emplea el dispositivo en los pantalones, sujetador o bolsillo cuando está conectado a una red inalámbrica se podrían superar los niveles recomendados por la FCC, siendo mayor el riesgo potencial en niños. El caso está todavía en los tribunales, ya que la CTIA ha seguido exactamente la misma estrategia. Aquí se puede encontrar información actualizada sobre la evolución de los acontecimientos.

Los timos del despliegue en la educación

Alster comenta también diversas investigaciones acerca de la necesidad de regular mejor los niveles de exposición, algo de lo que en esta web hemos dado profusa información. Por eso nos vamos a centrar ahora sólo en uno de los puntos fundamentales de su trabajo, lo que ha ocurrido con el despliegue tecnológico para la educación financiado por la FCC, es decir, por los ciudadanos estadounidenses.

El “E-Rate” es uno de los programas del Universal Service Fund, un sistema de subisdios y pagos promovido para hacer que la tecnología llegue a las escuelas y bibliotecas. Alster comenta que, en 2015, se habían gastado ya $40 mil millones sólo en ese programa.

El funcionamiento es simple, los fondos públicos del Universal Service Fund se emplean para ayudar a las instituciones educativas a adquirir material informático y conectividad (incluyendo sistemas Wi-Fi y tablets para alumnos). De este modo, a esas instituciones les sale mucho más barato esa compra con respecto a si tuvieran que hacerlo sin el subsidio, pero las compañías siguen haciendo negocio. Esos descuentos pueden estar entre el 20 y el 90%. Es decir, un trasvase de dinero público a manos privadas.

Sin embargo, hay más. Los casos de fraude se han multiplicado en los últimos años, donde compradores y vendedores han realizado prácticas corruptas para obtener beneficio propio. Así, Alster comenta casos de soborno por parte empresas (IBM, HP, AT&T) para que las compras se hicieran a ellas. La responsabilidad es doble, que conste, de las empresas pero también de aquellas personas/instituciones que han aceptado ser parte del juego corrupto (documentación falsa, licitaciones irregulares). Y no son casos aislados, según Alster.

Como comenta el autor, la industria (por supuesto) quiere que se destinen aún más fondos al programa, y si por ella fuera, cada alumno estadounidense tendría un iPad para su uso en el colegio (y fuera de él, claro). Sin embargo, el “experimento” realizado en Los Ángeles en 2014 ha dado resultados que no invitan al optimismo. Así, en pocos días, más de 300 estudiantes habían crackeado su dispositivo para “estudiar” las redes sociales y los vídeo juegos.

Alster se plantea si realmente lo primordial es dar a cada alumno un iPad en lugar de invertir en la mejora de la educación pública a nivel de profesorado e infraestructuras. Yo hago la misma relfexión, ya que aquí en España da la sensación de que a algunos educadores y padres les importa más que sus hijos tengan una tablet desde bien pequeñitos que la calidad del profesorado o la delicada situación de las instalaciones de muchos colegios. Dada la cantidad de horas de pantalla que viven niños y adolescentes en este contexto de hipertecnológico, que ese segmento de población pase también las 5 horas de clase en la escuela pegados a una tablet es, cuando menos, objeto de debate.

Conclusión

El autor nos muestra de manera convincente que la FCC no es una organización independiente que vela por los intereses generales de los ciudadanos. Esto no es nuevo, ya que conocemos sobradamente lo que sucede con otras agencias, como la EPA, o incluso ya fuera de Estados Unidos, la ICNIRP. 

De hecho, esta última agencia publicó el pasado 4 de septiembre de 2018 una nota en la que argumentaba que la evidencia mostrada por los dos estudios experimentales más ambiciosos realizados en los últimos años (NTP y Ramazzini) no es convincente para plantearse un cambio en las guías de exposición, pese a que muchos investigadores de este campo se han posicionado a favor de una evidencia clara en la relación con el cáncer.

Comportarse de forma menos arrogante y más prudente, dadas las circunstancias comentadas (evidencias de investigación y conflictos de intereses en la regulación), sería lo lógico desde el punto de vista científico y político. Seguir disfrutando de la tecnología pero informando de los riesgos y legislando de forma más sensible. Pero el dinero…

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(#345). LA CONTAMINACIÓN ELECTROMAGNÉTICA EN “DOBLE CARA”

[MONOTEMA] En este nuevo programa de “Doble Cara”, y con la dirección de Antonio J. Mayor, he tenido la oportunidad de explicar en profundidad algunos de los puntos clave del debate sobre los efectos no térmicos de las ondas electromagnéticas en frecuencias no ionizante. El programa se puede escuchar aquí:

Programas de Doble CaraPara seguir adecuadamente el programa, sugiero consultar los siguientes enlaces:

Caso del “phonegate”.

Ataque de microondas a la embajada de Estados Unidos en Moscú.

Efectos sobre la salud del Wi-Fi.

Electrohipersensibilidad.

Conflictos de interés.

Es importante que se visione también todo el material enlazado en esos textos. Material auxiliar y para profundizar puede consultarse en este misma web, donde se el lector encontrará referncias a revisiones sistemáticas realizadas sobre el efecto en el estrés oxidativo, los efectos biológicos en plantas, y otros aspectos comentadosen el podcast.

Confrontación con los que niegan y ridiculizan este asunto

En la última parte del programa, y una vez explicado y justificado el cuerpo de investigación que muestra los efectos biológicos (no térmicos) negativos de la radiación no ionizante, y contextualizando los conflictos de interés y el sector de la población que sufre una sensibilidad especial a este tipo de ondas, llega el momento de confrontar todo ello con algunas declaraciones y posturas que, desgraciadamente, tienen un peso mediático mayor. Que el lector y los oyentes saquen sus propias conclusiones:

ElConfidencial.com (2015, dicembre 2):

 La tecnología basada en campos electromagnéticos lleva años llenando titulares a causa de sus supuestos efectos nocivos para la salud, algo que de lo que la ciencia no ha encontrado ninguna evidencia hasta el momento.

Eldiario.es (2018, junio 7):

Existen muchos grupos pseudocientíficos que alimentan el miedo, promoviendo ideas absurdas, como que las ondas electromagnéticas producen cáncer o que comer tal cosa previene el cáncer, pero su objetivo suele ser vender una terapia o una dieta milagrosa

 – Pedro Duque (actual Ministro de Ciencia, Innovación y Universidades de España).

De gran interés también es ver cómo han reaccionado algunos académicos en España ante el artículo de Vicenç Navarro del 17 de mayo de 2018, que le llevó a escribir esta réplica, que creo que resume bastante bien todo lo que hemos contado en el programa.

Finalmente, en “Doble Cara” también hicimos mención a este vídeo publicado por la Unidad de Cultura Científica de la Universidad de Murcia en marzo de 2018.

En el vídeo (que no tiene desperdicio), se mezclan los OVNIS con la investigación sobre móviles y Wi-FI, haciendo un paralelismo vergonzoso. Es más, dice que la ley debería actuar con todo su peso. Pues supongo que si eso ocurriera los juzgados se llenarían de los cientos de investigadores que desde los años 50 han publicado los miles de estudios a los que hemos aludido en el programa (y que están accesibles para todo el mundo). Llamar pseudocientíficos a todos esos investigadores, o pseudociencia a la investigación en bioelectromagnetismo es, cuando menos, insultante. Realizar la trampa dialéctica de asociarla a fenómenos paranormales es penoso.

Comentario final

Ojalá dentro de 20 o 30 años podamos decir que existen miles de  estudios (independientes) que rebaten todos los publicados hasta ahora, y que no tenemos que preocuparnos más por este tema. Si eso ocurre, yo seré el primero en admitir que es así.

Sin embargo, con todo lo publicado a día de hoy, lo prudente y justo a nivel científico es reconocer que hay suficientes evidencias como para aplicar la precaución. Simplemente eso. La tecnología no va a desaparecer, seguirá habiendo móviles, Wi-Fi, etc., pero cada uno deberá usarla entendiendo los riesgos que ello conlleva, y las autoridades tendrán que asegurar la proteccción de la población más vulnerable, y los derechos de aquellos que se ven afectados.

Cómo citar este artículo: Martínez, J. A. (2018, junio 19). La contaminación electromagnética en “Doble Cara”. Descargado desde www.cienciasinmiedo.es/b345

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(#338). CONFLICTOS DE INTERÉS EN LA OMS PARA EVALUAR LOS RIESGOS DE LOS CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En este artículo publicado en el International Journal of Oncology, el autor, Lennart Hardell, reflexiona acerca de los conflictos de interés de varios miembros del panel de expertos de la OMS que debaten sobre los riesgos para la salud humana de la radiofrecuencia.

En 2011 la evaluación realizara por la IARC llevó a la OMS a catalogar la radiofrecuencia como posible cancerígeno. Es de destacar que, según el autor, la IARC tiene su financiación propia y la OMS actúa como mero observador.

A pesar de que, como indica el autor, desde 2011 varios estudios epidemiológicos y de laboratorio han corroborado y fortalecido esa asociación con el cáncer, desde el punto de vista de regulación no se han producido cambios relevantes.

La ICNIRP

La mayoría de los países siguen usando el estándar de la International Commission on Non-Ionizing Radiation Protection (ICNIRP), publicado en 1998. Es decir, no se están teniendo en cuenta las nuevas evidencias publicadas en los últimos 20 años. Ese estándar sólo considera como efectos nocivos los efectos térmicos (por calentamiento), y ello hace que los niveles de referencia sean muy altos y discordantes con los que sugieren que también existen efectos no térmicos.

La ICNIRP considera sólo los efectos a corto plazo de exposiciones muy intensas. Nada más, no tiene en cuenta exposiciones más largas a intensidades menores ni tampoco las diferentes sensibilidades de las personas (niños, enfermos, etc.).

Aunque esas guías de la ICNIRP fueron actualizadas en 2009, no se realizaron cambios relevantes en cuanto a los niveles máximos, y siguen sin considerar los efectos a largo plazo.

La ICNIRP es una organización privada con sede en Alemania. Como indica el autor, sólo los miembros de la organización pueden elegir a nuevos expertos para su panel, y muchos de ellos tienen lazos con la industria de las telecomunicaciones.

Los conflictos de interés

El autor señala la figura clave de Michael Repacholi, un investigador que a comienzos de los 90 comenzó a alertar sobre los riesgos de exposición a radiofrecuencia, y que sugirió a la OMS en 1996 que empezara un proyecto para su estudio en profundidad. Repacholi fue el primer director de la ICNIRP en 1992. Rápidamente la OMS aceptó la sugerencia del investigador y desde 1996 hasta 2006 fue el propio Repacholi el responsable del departamento de radiación electromagnética del proyecto. Así, Repacholi combinaba sus dos cargos, en la OMS y en la ICNIRP (aquí como “emérito”).

Sin embargo, Repacholi comenzó a meter a la industria por medio, pidiendo financiación para sus proyectos, y actuaba casi como un representante de los intereses del sector. Así, cuando dejó su cargo en la OMS en 2006, Repacholi apareció en varios vídeos de propaganda de organizaciones de empresas de telecomunicaciones.

Repacholi reclutó a Emilie van Deventer para el proyecto de la OMS, quien había sido miembro del Institue of Electrical and Electronics Engineers (IEEE), la organización más poderosa de ingenieros, y cuyos miembros tienen vínculos con la industria.

El autor destaca que 4 de los 6 miembros que forman el grupo central de expertos de la OMS pertenecen a la ICNIRP, y otro es antiguo miembro. Ser un miembro de la ICNIRP supone ya inmediatamente tener un conflicto de interés, porque esa organización está vinculada a la industria de las telecomunicaciones y también a la militar. En la siguiente tabla, se identifican esos 6 miembros, junto con otros cargos en diferentes instituciones.

b338_2El autor señala que esta situación ha sido denunciada por variar organizaciones, y que se han enviado diferentes peticiones a la OMS para que forme un panel realmente independiente, pero ninguno de esos llamamientos ha sido efectivo.

Desde la OMS se defienden argumentando que la ICNIRP es una institución que colabora con ellos y, por tanto, en esa relación oficial no puede haber conflictos de interés. De este modo, no tienen intención de cambiar su proceder. Sin embargo, no tienen en cuenta que la ICNIRP lleva dos décadas obviando la evidencia científica.

Comentarios

El autor se queja de la impasividad de la OMS para modificar una situación que parece poco higiénica, ya que parte de la premisa que ser miembro de la ICNIRP es ya de por sí un problema para dar recomendaciones sobre salud y campos electromagnéticos.

La ICNIRP publica en su web que no existe ni financiación de la industria ni conflictos de interés de los miembros de su panel. Lo hace como una muestra de transparencia e independencia.

Sin embargo, en este detallado texto elaborado por AVAATE, puede comprobarse que existe una divergencia entre lo que se declara en la web de la ICNIRP y la realidad del trabajo de cada miembro.

Después de leer este artículo de Lennart Hardell y los documentos de la ICNIRP y de AVAATE, creo que el lector puede juzgar por sí mismo el estado de la situación, y qué implicaciones tiene para la opinión pública.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Hardell, L. (2017).World Health Organization, radiofrequency radiation and health – a hard nut to crack (Review). International Journal of Oncoloy, doi: 10.3892/ijo.2017.4046.

 
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(#332). NUEVA REVISIÓN MUESTRA EL VÍNCULO ENTRE LA EXPOSICIÓN A RADIOFRECUENCIA Y EL ESTRÉS OXIDATIVO

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En esta ponencia organizada por la Australian Radiation Protection Society, los autores vuelven a llamar a la prudencia ante la exposición a bajos niveles de radiofrecuencia.

En Australia, como en muchos otros países, la regulación de los niveles de exposición depende de la guías de la ICNIRP de 1998, únicamente basadas en efectos térmicos, y tremendamente desfasadas en relación a la evidencia científica publicada.

La radiación natural (en radiofrecuencia) es de unos 0,000000001 μW/m2. Sin embargo a unos 100-200 m de una estación base de telefonía móvil de pueden encontrar 75000 μW/m2, mientras que a poco más de un palmo de un portátil con WiFi puede haber 47000 μW/m2. Los límites legalesen Australia (y también en España) están en 10000000 μW/m2, es decir, 15 órdenes de magnitud por encima de lo que naturalmente se encuentra en el entorno.

El objetivo de esta investigación es realizar una revisión sobre los estudios que han analizado el estrés oxidativo ante la exposición a radiofrecuencia, con el fin de postular que precisamente esta pueda ser uno de los mecanismos que explique los efectos no térmicos de la radiación no ionizante.

Recordemos que el  estrés oxidativo es un proceso bioquímico/fisiológico donde la carga oxidativa generada por especies reactivas de oxígeno y de nitrógeno (ROS y RNS, respectivamente), excede el potencial antioxidante. El resultado es que se producen efectos como daño en el ADN o alteración en la comunicación celular. Como comentan los autores, el estrés oxidativo está relacionado con el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y las neurodegenerativas.

Metodología

Los autores revisaron 242 estudios que midieron experimentalmente el estrés oxidativo ante la exposición a radiofrecuencia. Los estudios pueden considerarse recientes, porque sólo 1 de esos estudios fue publicado antes del año 2000, y el 72% lo fue a partir de 2010.

Resultados e implicaciones

El 89% de los estudios analizados encontraron relaciones significativas entre la exposición a radiofrecuencia y el incremento del estrés oxidativo, es decir, en 216 de 242 investigaciones.

Los autores claramente se posicionan en que este puede ser el mecanismo por el cual se producen efectos biológicos negativos, y que la comunidad científica y los reguladores no puden seguir admitiendo que no hay evidencia de efectos más allá de los térmicos. Casi un 90% de los estudios revisados muestra ese vínculo entre estrés oxidativo y exposición a radiofrecuencia; los datos son contundentes.

Los resultados son similares los encontrados por la revisión realizada por Yakymenko et al. (2015), quienes reportaron que en 93 de los 100 estudios que habían revisado la exposición a niveles bajos de radiofrecuencia estaba asociada al incremento del estrés oxidativo.

Comentarios

De nuevo una investigación que muestra unos resultados que no se pueden obviar. Seguir defendiendo que sólo hay efectos térmicos y que la radiofrecuencia es inocua es ir en contra de la evidencia científica..

Esta documento oficial de la EPA estadounidense, que muestran los autores, confirma que desde la propia agencia admitían que las guías de protección sólo considerabann efectos térmicos, y que estas no eran válidas para cualquier otro tipo de daño que se pudierea producir.  La carta completa puede descargarse aquí.

b332_2Como siempre decimos, siguen apareciendo indicios. Negar categóricamente este tema es absurdo, y lo correcto sería investigar más, mientras aplicamos la prudencia en las regulaciones y pedimos precaución a los usuarios de estas tecnologías. Pero estos dos últimos factores no están ocurriendo.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Bandara, P. & Weller, S. (2017).Biological Effects of Low-intensity Radiofrequency Electromagnetic Radiation . The Australian Radiation Protection Society (ARPS) Conference, Agosto 2017., doi: 10.1289/EHP1837.

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(#330). LA PEDIATRA TORIL JELTER ADVIERTE SOBRE EL EFECTO DE LA RADIACIÓN NO IONIZANTE EN NIÑOS

[DESPIERTA] En esta conferencia realizada en 2015, la pediatra Toril Jelter cuenta su experiencia clínica en relación al efecto de la radiación no ionizante (especialmente las microondas) en los niños.

La Dra. Jelter se licenció en medicina en la Universidad de Oslo (Noruega), y actualmente trabaja en Estados Unidos, donde acumula más de 30 años de profesión.

En su intervención relata varios casos de niños con importantes problemas conductuales, como imposibilidad de conciliar el sueño, agresividad o comportamiento anti social. Algunos de ellos, con autismo.

Jelter indagó acerca de las condiciones del entorno de esos niños, y en todos los casos que expone había una fuente de contaminación electromagnética que, al suprimirse, hacía que su comportamiento cambiara radicalmente a mejor.

Contadores “inteligentes”, routers Wi-Fi o incluso electricidad “sucia” estaban asociados a ese comportamiento de los niños. Al suprimirse o limitarse la exposición, los niños mejoraban.

Es seguro que los casos que cuenta Jelter no pueden considerarse como evidencia científica en sentido estricto, ya que podrían haber otras variables de confundido. Es sólo una experiencia clínica, pero sigue siendo relevante, porque muestra un hilo conductor común y congruente con las evidencias que la investigación ha reportado sobre el efecto de la radiación no-ionizante.

Jelter incide en que los niños con problemas en el sistema inmune y los que sufren un trastorno del espectro autista son los más vulnerables. Incluso se plantea si no podría considerarse como abuso el hecho de que los padres y otros adultos con los que interaccionan esos niños no hagan nada para limitar su exposición a esas fuentes de radiación que empeoran sus síntomas. Por supuesto, la pediatra aboga porque se elimine el Wi-Fi de las escuelas.

En otra de sus diapositivas, la doctora alude a la diversidad de personas que son electrohipersensibles, poniendo el foco en aquellas con alto nivel cultural y educativo, como la ex primera ministra de Noruega, Gro Harlem Brundtland, que fue también directora de la OMS desde 1998 hasta 2003. Médicos, profesores, ejecutivos de compañías de electricidad y gas…, la electrohipersensibilidad no distingue entre profesiones.

La conferencia íntegra se muestra en el vídeo de la izquierda, mientras que en el de la derecha aparece una entrevista a Gro Harlem Brundtland, donde admite que se ha convertido en una persona muy sensible a las microondas, y que se debería de tomar mucho más en serio esta cuestión

Este tipo de experiencias clínicas y testimonios son de gran valor para hacer más visible este problema. Como siempre, nos seguimos preguntando cómo es posible que haya personas que nieguen categóricamente todo esto. Al menos la duda debería estar presente en ellos.

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(#322). EL WI-FI ES UNA SERIA AMENAZA A LA SALUD

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] En este estudio publicado en Environmental Research, uno de los grandes investigadores en este campo, Martin L. Pall, muestra la contundente evidencia sobre la amenaza que supone la exposición a radiación no ionizante, en este caso al Wi-Fi.

El autor realiza una revisión de estudios publicados hasta la fecha, todos ellos referidos a la banda de 2.4 GHz, la más utilizada hasta ahora, aunque recordemos que frecuencias mayores están siendo empleadas también, como la de banda de 5 GHz.

Martin L. Pall resume los efectos encontrados en 23 estudios realizados con animales y células humanas, y en orden de replicación de la evidencia, así:

(1) Estrés oxidativo.

(2) Daño testicular/esperma, infertilidad masculina.

(3) Cambios neuropsiquiátricos (incluyendo electroencefalograma); exposición prenatal que afecta al desarrollo neural, cambios en los niveles de colinesterasa; perturbación en el aprendizaje; transmisión colinérgica.

(4) Daño en el ADN.

(5) Cambios en el sistema endocrino, incluyendo catecolaminas, disfunción pancreática, prolactinca, progesterona y estrógenos.

(6) Sobrecarga de calcio.

(7) Disminución de la melatonina; deprivación del sueño.

(8) Regulación de la expresión génica.

(9) Desarrollo anormal post natal.

(10) Disrupción del desarrollo dental.

(11) Cambios cardíacos, disrupción de la presión sanguínea; daño en los glóbulos rojos.

(12) Estimulación de crecimiento de células madre del tejido adiposo.

Evidencias claras en los años 70

Pall comenta la investigación de Glaser (1972), donde se recogen 2311 referencias bibliográficas de efectos biológicos de la radiación no ionizante. Glaser realizó ese informe para la Naval Medical Research Institute (ahora llamada Naval Medical Research Center), una agencia que desarrolla investigación biomédica para la Marina de Estados Unidos.

En esa revisión se reportaban efectos reproductivos, neurológicos, neuropsiquiátricos, genéticos, endocrinos, y celulares.

Pocos meses depués, Tolgskaya & Gordon (1973) realizaron una revisión de estudios publicados donde destacaban que los tres órganos más sensibles en roedores en relación a los efectos no térmicos de las microondas eran el sistema nervioso, el corazón y los testículos.

Después de todas estas evidencias conocidas antes de 1973, Pall se pregunta cómo hoy, 45 años más tarde, sólo se consideran los efectos térmicos en las guías de seguridad de organismos internacionales y de los diferentes países.

Pulso y polarización

Pall señala esas dos características de las ondas Wi-Fi como importantes a la hora de incrementar los efectos biológicos.

Este tipo de onda se emite con pulsos, no es una onda continua. Además, existe polarización, lo que según Pall incrementa la fuerza que la onda puede ejercer en moléculas cargadas eléctricamente.

Además, la literatura también sugiere que el efecto de las amplitudes de las ondas es no lineal, es decir, que puede reflejar un fenómeno de hormesis. Por tanto, puede haber un rango de intensidades en el que se magnifica el efecto, por lo que la curva de respuesta a la dosis es bastante más compleja que una simple relación lineal.

Efectos acumulados y, a menudo, irreversibles

Pall, tras revisar varios estudios, asevera que los efectos son acumulativos, y que pueden ser difícilmente reversibles.

Dada la ubicuidad del Wi-Fi (casas, centros educativos, hoteles, aeropuertos, centros comerciales, lugares públicos,  etc.), es de esperar que aparezcan masivamente efectos acumulados en el futuro.

La gran falsedad divulgada por la industria de que el Wi-Fi es inocuo puede ocasionar que las personas no se protejan lo suficiente, y se expongan más de lo debido por la confianza de que es totalmente seguro.

Los niños son más vulnerables

La cabeza de los niños es más permeable a las ondas. Además, los niños tienen mayor densidad de células madre, las cuales son más sensibles a la radiofrecuencia.

La especial vulnerabilidad de los niños hace más importante si cabe la correcta gestión del Wi-Fi en los colegios y guarderías.

Cómo se pruducen efectos no térmicos

La principal explicación que Pall ofrece es el efecto sobre el canal iónico del calcio  en las membranas celulares. Esas “puertas” que tiene la célula para el paso de iones se regulan por voltaje, es decir, se necesita una despolarización para abrir el canal y dejar pasar esos iones.

Varios estudios han mostrado que, cuando se emplean bloqueadores de los canales de calcio, los efectos de la radiofrecuencia disminuyen. Esto indica que los efectos producidos por la radiación no ionizante podrían deberse a la activación de los canales de calcio en las células, tanto en animales como en plantas.

No sólo el canal iónico del calcio, sino el del sodio, el del potasio y el del cloro también se pueden ver afectados.

Comentarios

El Dr. Martin Pall hace un encomiable esfuerzo en este artículo para mostrarnos el estado de la cuestión sobre los efectos biológicos del Wi-Fi (y por extensión de la radiofrecuencia) en los seres humanos.

Los efectos están bien establecidos desde hace varias décadas, y lo que ha hecho la investigación en los últimos años es confirmar esos resultados, principalmente reportados por los serivicios militaries soviéticos y norteamericanos durante la Guerra Fría.

Cualquier científico honesto, tras leer las miles de referencias que existen en la literatura no podría negar que esos efectos existen. Otra cuestión, sin embargo, es esclarecer el mecanismo causal por el cuál se producen.

Pall ha dedicado gran parte de su vida profesional a estudiar la hipótesis de la activiación de los canales iónicos del calcio, y sostiene con contundencia que esa disrupción artificial del potencial de membrana ocasionada por los campos electromagnéticos explica los numerosos efectos encontrados.

Para ello, se apoya también en las características “especiales” de estas ondas en oposición a la luz natural, referidas al carácter pulsante y a la polarización. Todos sabemos que las ondas Wi-Fi tienen muchísima menos energía que la luz del sol, y ese es el argumento que muchos negacionistas esgrimen para defenestrar todo el cuerpo de investigación que se ha realizado al respecto. Si, debido a esa menor energía, tienen menor capacidad de desarrollar un trabajo: ¿Por qué las ondas Wi-Fi deberían ser más peligrosas que la luz natural? Explicar con suficiente claridad esta pregunta es, a mi juicio, fundamental para esclarecer de una vez por todas este problema de investigación. Pall, y otros investigadores, se han postulado al respecto: Aunque la “luz” del Wi-Fi tiene mucha menos energía que la luz natural visible, las ondas se propagan a pulsos, y están además polarizadas. Pall referencia varias citas que indican la razón de la importancia de esas dos características, y que podrían dar respuesta a esa pregunta antes mencionada. Sin embargo, y en mi opinión, se debería investigar mucho más en este aspecto y ofrecer explicaciones más claras.

Pall también explica los resultados de algunos estudios que no han encontrado efectos significativos, aludiendo a que el diseño metodológico era erróneo por no emplear ondas polarizadas, dado que el sistema de reverberación producía diversos frente de onda que hacían disminuir ostensiblemente el carácter polar de la ondas de la fuente emisora. En cualquier caso, la evidencia sobre los efectos biológicos es mucho más extensa y sólida que la evidencia que no ha encontrado efectos significativos.

A tenor de todo lo publicado, sería coherente, lógico e inteligente disminuir la exposición Wi-Fi, quitarlo de las escuelas, minimizarlo en lugares públicos, advertir a los ciudadanos de que usen preferentemente conexión por cable, divulgar la necesidad de ser prudente con todos los dispositivos emisores de radiofrecuencia (móviles, tablets, routers, etc.). Y todo esto hacerlo de manera natural,  al igual que se toman precauciones con otros agentes ambientales potencialmente nocivos. La tecnología es maravillosa pero hay que usarla debidamente.

Eso sería, repito, lo coherente, lógico e inteligente. Pero, desafortunadamente, todavía tenemos políticos, investigadores, directores de colegios, profesores, padres y ciudadanos que, no sólo esto les importa un bledo, sino que, además, ponen todos los medios necesarios a su alcance para ridiculizar y pervertir este asunto.

LEE EL ARTÍULO ORIGINAL AQUÍ:

Pall, M. L.  (2018). Wi-Fi is an important threat to human health.  Environmental Research, doi: 10.1016/j.envres.2018.01.035

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