(#410) ¿QUIÉN HA SIDO EL MEJOR ANOTADOR DE LA FASE REGULAR DE LA EUROLIGA 2018/19?

[MONOTEMA] La temporada regular de la Euroliga 2018/19 acaba de finalizar, por lo que podemos aplicar nuestro procedimiento para conocer, por ejemplo, quién ha sido el mejor anotador de la competición en estos primeros 30 partidos. Aunque es cierto que el Trofeo Alphonso Ford se otorga al jugador que mejor media de puntos tiene al final de la competición (incluyendo la segunda fase), podemos hacer una analogía a los rankings que se realizan en la NBA y que distinguen entre temporada regular y play-offs.

De la página oficial de la Euroliga obtenemos los siguientes datos de los 5 primeros clasificados en cuanto a puntos por partido:


RK PLAYER TEAM G PTS MP PTS/G PTS/MP
1 JAMES, MIKE AX Armani Exchange Olimpia Milan 30 595 1018.43 19.83 .5842
2 HIGGINS, CORY CSKA Moscow 26 388 641.08 14.92 .6052
3 DOUGLAS, TONEY Darussafaka Tekfen Istanbul 20 290 551.25 14.5 .5261
4 DAVIES, BRANDON Zalgiris Kaunas 30 433 733.42 14.43 .5904
5 MICKEY, JORDAN Khimki Moscow Region 28 398 631.47 14.21 .6303

Como puede observarse, Mike James aparece como el primero en el ranking, con una diferencia muy clara con respecto al segundo clasificado: Cory Higgins. Sin embargo, hay una diferencia ostensible en minutos jugados con lo que realmente puede que esa variable haya condicionado la anotación. Un jugador puede anotar más que otro por partido no porque sea mejor anotador, sino simplemente porque juega más. El más productivo es el que lo  hace mejor en función de los recursos empleados, que en este caso son los minutos de juego.

Ranking de puntos por partido empleando una aproximación probabilística

Tres de los cinco jugadores implicados no han disputado todos los partidos posibles, por lo que su media de puntos por partido tiene una incertidumbre asociada. Si queremos ser escrupulosos en la comparación, hemos de computar los intervalos de confianza.

Veamos qué ocurre ahora con la clasificación de máximos anotadores:


RK PLAYER TEAM G PTS PTS/G Iclow Ichigh Error Rel
1 JAMES, MIKE AX Armani Exchange Olimpia Milan 30 595 19.83 19.83 19.83 0
2 HIGGINS, CORY CSKA Moscow 26 388 14.92 14.303 15.543 .0415
2 DOUGLAS, TONEY Darussafaka Tekfen Istanbul 20 290 14.5 12.695 16.305 .1245
2 DAVIES, BRANDON Zalgiris Kaunas 30 433 14.43 14.43 14.43 0
2 MICKEY, JORDAN Khimki Moscow Region 28 398 14.21 13.637 14.791 .0406

El primer puesto lo sigue ocupando claramente Mike James, ya que sus intervalos de confianza no se solapan con los de ningún otro jugador. Sin embargo, en cuanto al segundo puesto, todos los jugadores están en un rango estadísticamente equivalente, por lo que su media de puntos por partido es indistinguible. De este modo, lo más justo sería que todos ocuparan la segunda posición.

Probablemente habríamos de cuestionarnos seriamente la inclusión de Toney Douglas, porque su error relativo es superior al 12%, es decir, la imprecisión de la estimación es alta, y eso hace que la "calidad" del dato sobre su rendimiento no sea demasiado buena.

Ranking de puntos por minuto

Ahora sí que es el momento de aplicar lo aprendido en cuanto a la estimación de medias ponderadas y sus intervalos de confianza. Los resultados se muestran en la siguiente tabla:


RK PLAYER TEAM G MP PTS/MP Iclow Ichigh Error Rel
1 MICKEY, JORDAN Khimki Moscow Region 28 631.47 .6303 .6088 .6517 .0345
1 HIGGINS, CORY CSKA Moscow 26 641.08 .6052 .5862 .6242 .0314
2;3 DAVIES, BRANDON Zalgiris Kaunas 30 733.42 .5904 .5904 .5904 0
4 JAMES, MIKE AX Armani Exchange Olimpia Milan 30 1018.43 .5842 .5842 .5842 0
5 DOUGLAS, TONEY Darussafaka Tekfen Istanbul 20 551.25 .5261 .4741 .5791 .0988

Y ahora tenemos un cambio ostensible de la información sobre anotación. Mike James no es el mejor anotador por minuto, sino el 4º.

Son Jordan Mickey y Cory Higgins los que se deberían de repartir esa distinción, porque ambos superan significativamente al resto. Sin embargo, sus intervalos de confianza al 95% se solapan claramente, lo que les hace estadísticamente equivalentes, y por tanto comparten la primera posición del ranking.

Ayuda gráfica

Una forma de representar los datos que nos puede ayudar es dibujar las estimaciones puntuales junto con los intervalos de confianza, con puntos en la misma vertical para cada jugador. Así, vemos más claramente qué estimaciones son más precisas y cuáles "llegan" a un determinado umbral de rendimiento.

Desde un punto de vista práctico es probablemente más interesante valorar a los jugadores en función de si llegan a una determinada cota superior de rendimiento, ya sea por partido o por minuto. Las líneas horizontales que marcan cada punto del eje vertical nos sirven como referencia.

Como hemos mencionado antes, la imprecisión de Toney Douglas para los puntos por partido es quizá inasumible para sacar conclusiones claras sobre su rendimiento, aunque el error relativo en los puntos por minuto es menor del 10% y, por tanto, algo más preciso.

Conclusión

¿Ha sido Mike James el mejor anotador de la fase regular de la Euroliga 2018/19? Pues quizá depende de lo que se entienda por "mejor". Desde luego es el que más puntos ha conseguido por partido (significativamente mejor que el resto una vez tenido en cuenta el error de estimación). Sin embargo, el rendimiento por minuto de Jordan Mickey y Cory Higgins ha sido significativamente mejor, por lo que estos jugadores han aportado relativamente más a sus respectivos equipos.

Evidentemente el análisis de anotación no nos dice nada sobre los fallos cometidos ni sobre otras acciones de juego,  por lo que es algo pobre para evaluar la capacidad ofensiva o la productividad global de los jugadores. Para ello necesitamos incluir más variables, lo que complica técnicamente las estimaciones de los errores.

En posteriores artículos intentaremos ofrecer soluciones para ello.

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(#409). ALGUNAS CONSIDERACIONES EN LA ESTIMACIÓN DEL RENDIMIENTO POR MINUTO EN BALONCESTO (II)

[MONOTEMA] Una vez expuesta la necesidad de gestionar adecuadamente las estadísticas por minuto en baloncesto,  y tras explicar cómo ha de computarse la media, el siguiente paso es discutir las opciones para el cálculo de la varianza de esa media, y por ende, del error estándar necesario para conocer la imprecisión de la estimación.

Aproximación Normal

Levy & Lemeshow (1999) proponen una aproximación a la estimación del error estándar de la media de la siguiente forma:

donde:

Como se puede apreciar, esta expresión cuenta además con la consideración de un factor de finitud que hace que el error estándar sea cero cuando N=n, es decir, cuando tenemos que la muestra es en sí toda la población. Es una fórmula a la que se llega a través del desarrollo de Taylor de la función ratio en el entorno de la media.

El intervalo de confianza 100(1-α)% bajo la aproximación Normal es el siguiente:

donde α es el “tamaño del test” y 100(1-α)% es el nivel de confianza. De este modo, para un nivel de confianza del 95% tenemos:

Aproximación de Cochran

Gatz & Smith (1995), basándose en el trabajo de Cochran (1977), proponen el siguiente estimador:

Al igual que en el caso anterior, se puede construir un intervalo de confianza usando  la aproximación Normal:

No obstante, Gatz & Smith (1995) son prudentes en advertir que no siempre sería correcto asumir la aproximación Normal, sobre todo para muestras pequeñas. Así, la estimación de los errores estándar por remuestreo y el establecimiento de puntos de corte de la distribución empírica remuestrada sería una alternativa a considerar.

Bootstrapping

Gatz & Smith (1995), muestran que la aproximación de Cochran proporciona errores estándar que no difieren estadísticamente de los obtenidos por bootrstrapping.

El método de remuestro consiste básicamente en la extracción de muestras con repetición de la muestra original, y la construcción de una distribución empírica de la media ponderada, donde se puede calcular su error estándar (también empírico). La implementación de intervalos de confianza puede realizarse de varias maneras, también empleando la aproximación normal, o los percentiles de la distribución empírica, que en el caso de 2 colas sería el percentil 2.5% y el 97.5% de la distribución.

Si asumimos esta última opción, los intervalos de confianza al 95% serían:

Ilustración práctica

Vamos a emplear de nuevo los datos de Mike James, que nos van a permitir calcular la imprecisión de su media de puntos por minuto de las 3 formas que acabamos de explicar.

Para ello, suponemos que James ha jugado sólo 25 de los 30 partidos posibles (los 25 primeros), por lo que la estimación de los puntos por minuto tendrá una imprecisión asociada.

Los resultados, con el error estándar y al 95% de confianza son los siguientes:

Aproximación Normal:

Aproximación de Cochran:

Bootstrapping Normal:

Bootstrapping percentil:

Como puede apreciarse, todos los intervalos de confianza contienen al parámetro poblacional, que conocemos (recordemos que sabíamos el rendimiento en los 30 partidos), y que es

De entre todos los procedimientos explicados, el primer de ellos es el que proporciona estimaciones más precisas, porque el error estándar es bastante más pequeño.  La clave está en la inclusión de este factor de finitud:

Si ese factor no se tiene en cuenta, entonces el valor del error estándar sería de 0.0283, es decir, muy similar al obtenido con el método de Cochran y el de remuestreo.

Creemos, sin embargo, que si se entiende que todos los partidos de una competición forman una población finita, y que si el jugador participa en todos ellos entonces su rendimiento no tiene imprecisión, entonces sería conveniente introducir factores de finitud en las estimaciones, que corrijan los errores estándar en muestras finitas (y pequeñas), y así obtener mayor fiabilidad.

Levy & Lemeshow (1999) recomiendan que sólo se use esa aproximación si:

En nuestro caso, ese valor era de 0.0079, por lo que se cumple esa condición.

Conclusión

Ya tenemos un poco más claras algunas de las opciones que tenemos para analizar rendimientos por minuto en baloncesto. Tras explicar cómo se puede calcular la media, hemos presentado varias alternativas para el cálculo de los errores estándar y el intervalo de confianza asociado

El error relativo cometido en el primer caso es del 4.01%, lo que se antoja aceptable para seguir confiando en lo que nos diga un rendimiento de 25 partidos sobre 30 posibles. Hay que tener cuidado cuando el tamaño de la muestra comienza a bajar con respecto al de la población, porque el error relativo se incrementa, y entonces habremos de buscar un criterio de inclusión en el ranking de final de temporada, ya que aquellos jugadores con un rendimiento demasiado impreciso no deberían aparecer en él.

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(#408). ALGUNAS CONSIDERACIONES EN LA ESTIMACIÓN DEL RENDIMIENTO POR MINUTO EN BALONCESTO (I)

[MONOTEMA] Hace unos años incidí en la necesidad de tomar una aproximación probabilística a la construcción de rankings para valorar el rendimiento de jugadores de baloncesto. Como se puede leer en este post y en el artículo que publiqué en RICYDE, es necesario considerar las impreciones en las estimaciones de los valores medios que caracterizan el rendimiento de los jugadores: puntos, rebotest, asistencias, etc.

Cuando un jugador no juega todos los partidos de la temporada, su valor medio de puntos es un estimador del valor medio de puntos que habría obtenido si los jugara todos, si consideramos que todos los partidos componen la población, y asumimos (con cierto riesgo) que los partidos en los que realmente juega son una muestra aleatoria de esa población.

En el artículo, se explica paso a paso un método para hacerlo, incluyendo a aquellos jugadores en los que la precisión sea admisible, es decir, no tengan un intervalo de confianza demasiado grande. De este modo, sólo sería posible la comparación rigurosa entre jugadores que hubieran jugado un número mínimo de partidos. De manera intuititva, eso es lo que realmente se suele hacer en la valoración de los rankings en las competiciones profesionales, aunque esos criterios de inclusión no sean del todo precisos y justificados estadísticamente.

Sin embargo, las variables del box-score no están ponderadas por los minutos de juego, y esto propicia que se puedan obtener mejor (o peor) rendimiento bruto en función del número de minutos jugados, y no de la habilidad subyacente del jugador. Por tanto, es muy recomendable comparar el rendimiento de los jugadores por minuto jugado, en aras de obtener índices de “productividad”, o capacidad de aportar al rendimiento del equipo en función de los recursos empleados, que en este caso son los minutos que se está en pista.

Pero al construir una variable de rendimiento por minuto jugado, nos encontramos con ciertas dificultades estadísticas que merecen ser discutidas, ya que ni la estimación de la media, ni de la varianza, ni del error típico son tan sencillas como las de una variable sin ponderar. El objetivo de este post, es comentar algunas de esas opciones que los analistas tenemos para realizar nuestro trabajo, centrándonos en el cálculo de la media. Dejaremos para más adelante el cómputo del error.

El cálculo de la media

Partamos de un ejemplo práctico para ilustrar el problema; la estimación de los puntos por minuto del máximo anotador de la fase regular de la Euroliga 2018/19: Mike James. El jugador del Olimpia Milan ha anotado 595 puntos (X) en 30 partidos, es decir, una media de 19.8.

Pero ha jugado 1018 minutos y 26 segundos, es decir, 1018.433 minutos (Y), por lo que los puntos por minuto (R=X/Y) han sido: 0.5842. Sin embargo, la media de todos los puntos por minuto de los 30 partidos es 0.5839, es decir, difiere (en este caso ligeramente) de lo obtenido cuando se divide 595 entre 1018.433. ¿Cómo es esto posible?

Recordemos que una de las primeras cosas que aprendemos en estadística es que la esperanza matemática de la media muestral es la media poblacional. Es decir, la media de todas las medias muestrales es la media poblacional, dicho de otro modo, la media muestral es un estimador insesgado de la media poblacional.

Pero no ocurre así en este caso, y la razón es que precisamente tenemos una variable de “razón”, o un ratio entre dos variables aleatorias: los puntos y los minutos. Cuando se tiene ese ratio, la media muestral no es un estimador insesgado de la media poblacional.

En su recomendable libro, Levy & Lemeshow (1999), admiten en la página 191 que en la práctica ese error es muy pequeño en la mayoría de ocasiones, y que se suele despreciar.

Sin embargo, tal y como demuestran van

Por tanto, sería el estimador adecuado. La razón por la que no lo es es porque no se consideran los “pesos” de la ponderación por los minutos jugados. La única forma en la que es cuando la razón entre ambas variables (x,y) es constante para todas las observaciones. Pero es lógico pensar que no tiene por qué ser así necesariamente.

De este modo, una forma alternativa de obtener la media que buscamos es sustituir la media aritmética por la media ponderada, tomando el peso de cada observación del denominador como una medida de importancia de esa observación.

Así, sea , el peso de cada observación del denominador, donde:

Entonces:

En la siguiente tabla se muestran esos datos, con el cómputo de los 3 diferentes ratios que acabamos de explicar.


Game Player PTS MP PTS/MP Pesos (wi) xiwi/yi R r1 r2 r3
1 JAMES, MIKE 13 33.58 .3871 .033 .0128 .5842 .5839 .5842 .5842
2 JAMES, MIKE 21 34.45 .6096 .0338 .0206
3 JAMES, MIKE 22 29.48 .7462 .0289 .0216
4 JAMES, MIKE 25 37.3 .6702 .0366 .0245
5 JAMES, MIKE 15 36.02 .4165 .0354 .0147
6 JAMES, MIKE 16 39.33 .4068 .0386 .0157
7 JAMES, MIKE 21 36.2 .5801 .0355 .0206
8 JAMES, MIKE 20 29.55 .6768 .029 .0196
9 JAMES, MIKE 19 36.05 .527 .0354 .0187
10 JAMES, MIKE 17 39.87 .4264 .0391 .0167
11 JAMES, MIKE 26 37.82 .6875 .0371 .0255
12 JAMES, MIKE 31 37.5 .8267 .0368 .0304
13 JAMES, MIKE 17 34.5 .4928 .0339 .0167
14 JAMES, MIKE 12 34.98 .343 .0344 .0118
15 JAMES, MIKE 16 33.42 .4788 .0328 .0157
16 JAMES, MIKE 17 31.65 .5371 .0311 .0167
17 JAMES, MIKE 20 37.53 .5329 .0369 .0196
18 JAMES, MIKE 29 35.93 .8071 .0353 .0285
19 JAMES, MIKE 27 33.73 .8004 .0331 .0265
20 JAMES, MIKE 20 36.12 .5538 .0355 .0196
21 JAMES, MIKE 22 28.78 .7643 .0283 .0216
22 JAMES, MIKE 18 33.73 .5336 .0331 .0177
23 JAMES, MIKE 19 30.77 .6176 .0302 .0187
24 JAMES, MIKE 16 28.27 .566 .0278 .0157
25 JAMES, MIKE 13 31.4 .414 .0308 .0128
26 JAMES, MIKE 27 34.42 .7845 .0338 .0265
27 JAMES, MIKE 35 36.8 .9511 .0361 .0344
28 JAMES, MIKE 16 28.25 .5664 .0277 .0157
29 JAMES, MIKE 8 29.65 .2698 .0291 .0079
30 JAMES, MIKE 17 31.35 .5423 .0308 .0167
Total 595 1018.433
Media 19.83 33.95

Conclusión

En este post hemos mostrado de manera sencilla cómo enfocar el análisis del rendimiento por minuto de los jugadores de baloncesto, centrándonos en el primer paso, que es la determinación del valor medio.

Nos queda lo más complejo, que es, a partir de aquí, elegir entre las diferentes opciones para estimar la varianza y el error estándar de la media. En el caso del jugador elegido, hemos tenido la "suerte" de que ha jugado todos los partidos de la temporada, y el valor de su media no tiene imprecisión asociada. Sin embargo, no va a ocurrir esto en la mayoría de los casos, y habremos de reportar esa media (correctamente calculada) y la imprecisión de la estimación asociada a ella. Lo veremos en el siguiente post.

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(#407). AVANCE DE LOS NOVATOS MÁS PRODUCTIVOS DE LA NBA 2018/19

[MONOTEMA] (Actualizado 04/04/19). Estoy trabajando en la creación de un nuevo índice para medir la productividad de jugadores de baloncesto desde las simples variables del box-score. Ese índice se basa en un estudio previo publicado en 2012, sobre factores de productividad.

Todavía no puedo dar más detalles de la construcción y teoría que hay detrás de este índice, llamado PTC (Player Total Contribution), pero lo iré haciendo en las próximas semanas a la espera de la evolución de la revisión ciega por pares del artículo donde se justifica su propuesta.

Echándole un vistazo al listado que hay debajo ya se puede tener una idea de por dónde van los tiros, pero dejemos un tiempo para su completa explicación.

Mientras tanto, iré actualizando durante los pocos días que quedan para que acabe la temporada regular de la NBA el ranking the rookies. Luka Doncic debe espabilar, perder menos balones y lanzar mejor, si no quiere que Deandre Ayton y Mitchell Robinson queden por encima. Por cierto, Trae Young tampoco anda como algunos esperarían en este ranking, también pierde demasiados balones, lo que es un verdadero lastre para cualquier jugador.

Es cierto que este tipo de métricas son estáticas y no tienen en cuenta la dinámica del partido, pero estamos trabajando en la propuesta de una alternativa de cómputo basada en el cambio en la probabilidad de victoria, que corregirá cada peso de las variables del box-score en función del momento del partido en que se realizar. De nuevo, tendremos que esperar.

Por el momento, os dejo el ranking de rookies según el PTC/min, que es simplemente una medida de la productividad por minuto jugado (con un mínimo de 500 minutos jugados en la temporada).

RK PLAYER AGE TEAM PTC/min MP G FGM FGA FTM FTA ORB DRB AST STL BLK TOV PF FD PTS
PTC developed by Jose A. Martínez. Raw statistics from www.nba.com and www.basketball-reference.com
1 Deandre Ayton 20 PHO 0,625 2183 71 509 870 141 189 223 506 125 61 67 126 209 198 1159
2 Mitchell Robinson 20 NYK 0,620 1237 62 185 268 73 124 167 217 36 50 152 32 201 105 443
3 Marvin Bagley 19 SAC 0,605 1455 58 329 641 172 247 150 278 59 32 57 91 114 209 856
4 Luka Doncic 19 DAL 0,568 2286 71 500 1172 339 477 83 464 418 74 25 243 136 398 1505
5 Jaren Jackson 19 MEM 0,496 1515 58 298 589 151 197 73 199 64 52 82 98 220 205 798
6 Trae Young 20 ATL 0,487 2442 79 511 1221 328 396 60 229 636 67 15 300 138 414 1504
7 Harry Giles 20 SAC 0,483 820 58 175 348 58 91 66 156 85 31 22 73 150 99 408
8 Mohamed Bamba 20 ORL 0,472 766 47 117 243 37 63 64 169 39 13 64 43 102 63 292
9 Wendell Carter 19 CHI 0,470 1110 44 180 371 89 112 87 220 78 26 58 65 152 107 455
10 Jonah Bolden 23 PHI 0,415 581 41 74 147 13 27 46 108 37 17 38 35 93 21 190
11 Omari Spellman 21 ATL 0,376 805 46 98 244 32 45 72 122 47 26 25 31 67 38 272
12 Allonzo Trier 23 NYK 0,373 1459 64 232 518 179 223 31 166 119 28 14 116 117 182 695
13 Shai Gilgeous-Alexander 20 LAC 0,371 2084 79 323 681 152 190 55 166 258 92 44 139 168 173 849
14 Miles Bridges 20 CHO 0,360 1562 76 216 473 53 71 61 241 78 51 42 48 110 58 544
15 Jalen Brunson 22 DAL 0,359 1508 70 252 536 80 110 25 135 208 36 4 83 120 146 646
16 Rodions Kurucs 20 BRK 0,358 1226 60 191 410 68 87 49 176 47 39 25 75 141 67 504
17 Aaron Holiday 22 IND 0,351 576 47 94 236 38 45 4 59 77 19 13 34 61 51 264
18 Collin Sexton 20 CLE 0,343 2457 78 487 1139 207 246 57 176 222 40 6 173 179 246 1291
19 Troy Brown 19 WAS 0,334 641 49 84 203 30 45 32 97 70 20 4 27 51 38 217
20 Hamidou Diallo 20 OKC 0,329 525 50 75 165 36 59 38 59 17 20 10 23 77 51 190
21 Landry Shamet 21 TOT 0,305 1724 76 230 534 72 87 20 106 108 37 9 41 149 79 691
22 Frank Jackson 20 NOP 0,299 1169 61 194 447 54 73 25 109 69 25 2 48 92 65 495
23 Mikal Bridges 22 PHO 0,288 2294 79 229 533 86 108 54 199 167 125 37 70 196 100 646
24 Kevin Huerter 20 ATL 0,288 1993 73 265 639 41 56 58 178 205 64 24 105 148 58 701
25 Kevin Knox 19 NYK 0,286 2032 71 320 858 149 203 58 248 74 42 23 108 170 157 908
26 Josh Okogie 20 MIN 0,286 1664 70 190 489 114 157 41 174 84 79 30 63 157 155 553
27 Kenrich Williams 24 NOP 0,286 978 43 96 254 11 17 50 153 68 40 15 33 88 42 250
28 Chandler Hutchison 22 CHI 0,282 895 44 96 209 23 38 31 154 34 23 6 25 59 46 229
29 Devonte’ Graham 23 CHO 0,270 609 42 68 195 33 44 8 46 113 22 2 27 46 45 201
30 De’Anthony Melton 20 PHO 0,261 915 47 90 237 16 22 21 101 150 64 23 68 108 41 224
31 Gary Clark 24 HOU 0,256 620 49 47 143 7 7 21 89 18 19 26 7 45 18 139
32 Elie Okobo 21 PHO 0,219 883 50 103 267 33 43 11 82 117 28 7 64 104 40 274
33 Isaiah Briscoe 22 ORL 0,218 559 39 55 138 15 26 5 69 87 11 2 31 66 52 136
34 Bruce Brown 22 DET 0,199 1361 70 116 299 38 53 43 129 85 35 35 45 168 51 294
Player Total Contribution per minute (PTC/min) for the 2018/19 NBA regular season: ROOKIES / April,4,2019


Seguiremos acutalizando este post con nuevos datos hasta obtener los resultados finales de la temporada regular.

Cómo citar este artículo: Martínez, J. A. (2019, abril 4). Los rookies más productivos de la NBA 2018/19. Descargado desde www.cienciasinmiedo.es/b407

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(#319). COLABORACIÓN ENTRE JUGADORES DE BALONCESTO Y MARCAS DE CALZADO DEPORTIVO

[MONOTEMA] En el mundo del baloncesto, la relación entre los jugadores y las marcas de calzado deportivo es dispar, y tiene mucho matices dependiendo de cada situación. En uno de los capítulos de mi libro “Publicidad, baloncesto y zapatillas“, publicado en 2014, expliqué algunas de las más relevantes. En este post, por tanto, os dejo plasmado ese epígrafe, que seguro disfrutarán los más aficionados al deporte de la canasta y al marketing deportivo.

Formas de colaboración entre el jugador y la marca

Las formas en que las marcas tienen de compensar a los jugadores son variadas, en función de si realizan anuncios publicitarios o no, o si tienen su propio modelo. Por ejemplo, Ferrán Martínez tenía un contrato únicamente de material deportivo con Adidas desde 1985 hasta 1988. Luego firmó con Reebok, donde ya fue protagonista de anuncios publicitarios del modelo “The Pump”, a cambio de material deportivo (zapatillas y ropa, sin límite) y una cantidad económica.

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Ferrán reconoce la importancia de la relación personal con los ejecutivos de las marcas, clave para generar confianza y mantener una relación exitosa a largo plazo. Por ejemplo: “Cuando firmé un precontrato con Toronto Raptors (en el 98, año del lockout de la NBA), me mandaron muchísimo material mientras estuve en Toronto, en el Training Camp oficial, pese a renovar finalmente por el Panathinaikos al tener dudas sobre si se iniciaba la liga americana o no (de hecho comenzó en febrero)”. Del mismo modo, Epi, lo hace con las personas de Adidas: “Al final, la relación con “las marcas” (empresas), son las personas que están en contacto directo contigo, y tengo el placer de comentar que por aquel entonces el responsable de basket en Adidas era Agustín Burillo, el cual fue no tan solo alguien que se preocupaba del business, sino también de las personas que estábamos representando de cierta forma a ellos, estoy muy contento del trato que me dio Agustín”. Finalmente, Juanma Iturriaga destaca también la importancia de su relación personal con Modesto Pérez de Zabalza, el responsable de baloncesto de Converse, cuando firmó su contrato con la marca americana en 1986.

Ese contrato de Ferrán Martínez se gestó gracias, entre otras cosas, a la relación que Ferrán tenía con los exjugadores de fútbol del Barcelona y Real Madrid, Asensi y Santillana, respectivamente, que estaban en Reebok.

Otras marcas pueden incluso incluir una cantidad variable en función de los títulos que consiga el jugador, caso de Roger Esteller con Nike en 1996 (tenía toda la ropa que quisiera para él y para su entorno, y una cantidad económica fija y otra por asistir al campus de verano), o simplemente no firman ningún contrato y adquieren un compromiso con un jugador para que lleve zapatillas y/o ropa de la marca, como Óscar González con And1 desde la temporada 2001/2002, o Anicet Lavodrama con Nike y Reebok. 

Germán Gabriel, por ejemplo, y pese a su excelente trayectoria deportiva, nunca ha firmado ningún contrato con ninguna marca. Con 19 años, Nike se puso en contacto con el jugador para ofrecerle uno de tres años pero justo cambiaron a la persona encargada de la sección de baloncesto, y este nueva empleado no estaba de acuerdo en firmar ese contrato. Después, Gabriel ha tenido acuerdos de colaboración con Adidas, Nike, Reebok, And1, y de nuevo con Adidas, que es con la que lleva los últimos 6 años. El acuerdo consiste en el envío de zapatillas principalmente (algo de ropa de forma eventual) y el compromiso por parte del jugador de jugar con el calzado que le envían.

Otras veces, sencillamente, una marca provee material al jugador sin ningún compromiso por ambas partes. Por ejemplo, cuando Quique Villalobos llegó al Real Madrid, su compañero Chechu Biriukov le puso en contacto con la marca que él llevaba (Converse). Algunos meses más tarde, Adidas se interesó por Villalobos y le ofreció un contrato de 2 años en el que le pagaba un millón de pesetas al año más todo el material que quisiera. Villalobos no renovó su contrato con Adidas cuando expiró, y al fichar por el Taugrés de Vitoria, la marca Avia le ofereció llevar sus zapatillas.

Joan Pagés, en los 80, tenía un acuerdo con Nike para suministro de material, que el primer año era sólo de zapatillas, pero al año siguiente se tradujo en el equivalente a 6000 euros entre ropa y material de todo tipo. Este tipo de acuerdos de un montante económico anual en material es bastante común entre jugadores menos mediáticos en la actualidad. Por ejemplo, tal y como indica Quique Villalobos, Jaime Fernández (Estudiantes), tiene un contrato de 6000 Euros por temprada con Adidas España; Tibor Pleiss (Laboral Kutxa) tiene contrato similar con Nike Alemania (revisable si va a la NBA), mientras que Alexandr Zhigulin (Barcelona B) tiene un contrato de 6000 euros por temporada con Nike Europa.

En otras ocasiones, los jugadores firman una cláusula en los contratos con sus clubs por la cual están obligados a calzar una determinada marca. Aunque no es un caso ya habitual, sí que en la década de los 80 sucedía en algunos equipos de la ACB. Santiago Aldama, en el CAI Zaragoza, cuenta cómo le tocó a él vivir esta experiencia: “Todos los jugadores del primer equipo teníamos incluida una cláusula en nuestros contratos que nos obligaba a llevar zapatillas de la marca Adidas en todos los partidos y entrenamientos del equipo. Esto era debido a que el club tenía un acuerdo de patrocinio con la marca, que tiene su sede en Zaragoza, en la que toda la ropa y zapatillas que se utilizaban debían ser de esta marca. En contraprestación, esta marca ofrecía a los jugadores diferentes tipos de acuerdos en función de su notoriedad. En la gran mayoría de los casos, como era el mío, nos ofrecían 250000 pesetas en ropa deportiva de la marca”.

Un caso bastante curioso es el del John-Robert Holden, jugador nacionalizado ruso y componente durante muchas temporadas del CSKA de Moscú (y de triste recuerdo para la selección española, ya que encestó la canasta definitiva que daba a Rusia el Eurobasket de 2007). Holden llevó Nike durante toda su etapa en Rusia (aunque sin ningún contrato de por medio), pero tenía una muy buena relación con la marca K1x. La enseña alemana quería abrir mercado en territorio ruso y Holden se prestó a llevar su ropa voluntariamente cuando paseaba por la ciudad. Además, y según explica Holden, se calzó un par de zapatillas K1x en uno de los partidos de la liga rusa, todo para ayudar a la marca.

Además de una cantidad económica y material, la marca puede ofrecer opciones sobre acciones de la compañía, como en el caso de Samaki Walker cuando firmó con Apex, en 1996, o el del entrenador Mike Krzyzeswki con Nike (Katz, 1994).

Nike fichó a “coach K”, quien anteriormente estaba con Adidas. Fue algo controvertido ya que mucha gente en Nike no entendía por qué se pagaba tanto a un entrenador: 400000 dólares al año y stocks options de Nike. Coach K también daría clinics para Nike y proveería feedback para la empresa sobre zapatillas. Fue un tema muy comentado debido al lucrativo negocio de algunos entrenadores (Katz, 1994).

Normalmente las marcas “obligan” a los jugadores a llevar sus zapatillas en actos públicos, pero a veces son más flexibles en ese sentido y dan total libertad al jugador para no llevarlas fuera de la cancha, caso de Converse con Juanma Iturriaga desde 1986 a 1990. Finalmente, los royalties por ventas también son habituales, como el ya comentado caso de Epi con Adidas, o el singular caso de Bob Cousy con PF Flyers, marca que actualmente sigue comercializando sus zapatillas signature (desde 2001 la marca pertenece a New Balance), y que paga a Cousy un porcentaje sobre su venta.

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Cifras concretas sobre el porcentaje que cobran los jugadores por los modelos con su nombre las comenta Katz (1994). Por ejemplo, a comienzos de los 90, Charles Barkley percibía un 2% del precio neto del modelo Nike Air Force, mientras que Michael Jordan conseguía un 5% de sus Nike Air Jordan. No obstante, más allá de la contraprestación que ofrece la marca, y como han admitido un gran número de jugadores profesionales, la relación personal con la persona de la marca que se ocupa de la “cuenta” de ese jugador, e incluso con los directivos de la marca es fundamental para que la relación llegue a buen término. Los jugadores a veces pasan momentos deportivos menos agradables (lesiones, derrotas), o viven situaciones más o menos comprometidas (pérdida de equipajes en viajes, etc.), y en esos momentos valoran mucho que la marca les apoye y que no tengan problema en suministrar el material que necesita en cualquier lugar del mundo.

Charles Barkley percibía royalties, pero no tuvo un modelo personalizado de Nike, o al menos con su nombre ligado al modelo hasta la temporada 1993/1994 con las Nike Air Force Max CB. Nike añadió las iniciales del jugador tras ser elegido Barkley el jugador más valioso de la NBA en 1993. Jordan, por su parte, recibiría royalties por cada Air Jordan vendida, pero también un porcentaje sobre las Nike Air Basketball. Además, obtendría un porcentaje sobre las ventas netas de todo el aparataje Jordan y los accesorios, y algunas acciones de la compañía (Strasser & Becklund, 1991). Es curioso como los royalties no eran tan importantes ya en los 80 como en los 70. Al ya comentado ejemplo de los jugadores del Nike Pro Club, se puede añadir la oferta que Puma hizo al futbolista Pelé en 1970, que incluía un 10% en royalties (Smit, 2008).

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La relación con los jugadores

El proceso de acercamiento entre un jugador y una empresa de material deportivo lo describe perfectamente David Carro, actual agente certificado por la FIBA: “Los agentes tenemos contacto con los representantes de las empresas de marcas deportivas y nos reunimos para hablar sobre posibles acuerdos con nuestros clientes así como para avisarles cuando un jugador cambia de agencia de representación o cuando fichamos a un jugador nuevo con potencial para ser importante para una marca deportiva. Las empresas se interesan por los jugadores primero, y luego preguntan quién los representa para poder negociar un acuerdo y sus condiciones. Evidentemente nosotros estamos al tanto de lo que se paga en el mercado para poder realizar la mejor operación de cara a nuestro cliente. Los jugadores luego tienen sus preferencias, evidentemente, y sí es cierto que se decantan más por unas marcas que por otras y te ayudan a marcar las líneas de la negociación en base a ello. Se trata de buscar un equilibrio entre el beneficio económico y la comodidad que tenga el jugador con la propia marca, que abarca desde cómo lo traten a la hora de mandar material, si cuentan con él cuando se exponen modelos nuevos y la relación con el propio representante de la marca en sí, que también hace lo posible por cuidarlos. Esa relación suele comenzar cuando los jugadores son aún bastante jóvenes, facilitándoles material nuevo para que lo prueben y así propiciar que ya tengan la relación con la marca cuando llega la hora de firmar un contrato de imagen”

En 1977 Adidas estimó que le costaba entre 3000 y 10000 dólares al año conseguir que un jugador de la NBA llevara sus zapas y entre 40000 y 100000 tener un contrato formal de endorsement que incluyera apariciones personales.

Del mismo modo, si existe una ruptura del contrato por parte del jugador, este debe indemnizar a la marca. Un caso célebre es el de Vince Carter, quien en 1999 daba por zanjado el contrato que le unía a Puma, tras el primero de los cuatro años que debía cumplir. El jugador fue sentenciado a pagar 13.5 millones de dólares a la marca, además de tener prohibido la firma de cualquier contrato con otro competidor de Puma durante 3 años. Ambas partes resolvieron esta situación pocos meses más tarde, cerrando un acuerdo por el que el jugador indemnizaba a la marca por una cantidad no hecha pública107 (Thefreelibrary.com, 2000). Antes de los JJOO de Sidney, Carter firmaría por Nike por 30 millones de dólares (Kim, 2012).

En 2004 un jurado federal sentenció a Vince Carter a pagar casi 4.7 millones de dólares a su exagente William “Tank” Black relativos a comisiones perdidas y otros daños. Carter rompió con su agente en 2000, cuando éste fue implicado en un escándalo financiero en el que estafó a varios deportistas a los que representaba, entre ellos Carter. Carter demandó asimismo a Black por negligencia en el caso de la demanda de Puma. Al final, el jurado no consideró que la actuación de Black perjudicara financieramente a Carter (Associated Press, 2004). Y es que probablemente el jurado tuvo en cuenta el dinero que Carter recibiría de su posterior contrato con Nike.

Pero, ¿debe una marca seguir apoyando a un jugador cuando cesa su contrato? Un caso curioso en este sentido es el de Matt Bonner. El jugador de los Spurs era el único en la NBA en tener un contrato con New Balance, firmado en 2008, marca que le proporcionaba zapatillas personalizadas. El contrato se rompió pero Bonner continuó llevando zapatillas de la marca americana. Por tanto, New Balance tuvo un escaparate gratuito en los pies de Bonner, aunque ciertamente es un jugador poco mediático, pero un especialista muy valorado en un equipo campeón, como los Spurs. Bonner se quejó en muchas ocasiones de que ninguna marca se acercaba a él para proveerle de zapatillas, especialmente New Balance, que son las que más le gustan. Sin embargo, posiblemente New Balance hizo caso omiso a esa llamada debido a que en diciembre de 2010 el modelo que llevaba Bonner se rompió en pleno partido, algo que las cámaras captaron y que rápidamente se distribuyó por la red. Hay pocos hechos que pueden herir tanto a una marca como que sus zapatillas se rompan en medio de un partido, por lo que es de suponer que en New Balance no andaban muy contentos con ese episodio desafortunado. A comienzos de la temporada 2013/2014, de nuevo Bonner clamó por conseguir más zapatillas New Balance, ya que sólo le restaban un par de pares en casa. Incluso realizó esa petición pública vía Twitter. Finalmente, y como indica Kerby (2013), la marca le envió unos cuantos pares más, por lo que Bonner ya podría jugar tranquilo durante un año más. Lo interesante de este caso es cómo una marca que todavía mantiene una línea de baloncesto (aunque no es su negocio principal), como New Balance, despreció a Bonner en primer instancia tras la ruptura de su contrato, a pesar de beneficiarse de la publicity generada por el jugador. Pero después, tal vez por la presión mediática originada tras la imploración de Bonner en los medios de comunicación, decidió proveer de material al jugador y reabrir de nuevo la relación. No obstante, en enero de 2014 Mat Bonner fichó por Adidas, es decir, unas pocas semanas después

La ruptura de zapatillas de Bonner no es un evento único. Un caso similar ocurrió en diciembre de 1990 a un jugador de la Universidad de Marquette cuando, en pleno partido, cayó al suelo porque se le rompió la suela de una de sus zapatillas L. A. Gear. La marca californiana, nacida en 1979, creció de manera importante en los 80, llegando a competir con Reebok y Nike, y tenía el 12% del mercado en Estados Unidos en 1990, según Seize9 (2013, septiembre 7). Fichó a celebridades como Michael Jackson, Paula Abdul, Karl Malone o Kareem Abdul-Jabbar. Sin embargo, el incidente de las zapatillas rotas fue uno de los elementos que Wurk (2001) identifica como clave para explicar el colapso de la compañía a partir de 1990. No obstante, ¿puede un accidente de ese tipo herir gravemente la imagen de una marca? Es muy difícil responder a eso. En febrero de 2014, el jugador de los Spurs, Manu Ginobili rompió también sus zapatillas Nike en pleno partido, algo que también le sucedió a Tony Wroten, de los Sixers, en marzo de 2014 con unas Jordan. Probablemente, en estos últimos casos, quede en mera anécdota, ya que la imagen de Nike (y Jordan) es robusta ante el impacto este tipo de situaciones. Pero en una marca más pequeña, quizá el efecto sea totalmente diferente. En cualquier caso, estos sucesos hieren, aunque sea de manera pequeña, a una marca siempre que exista notoriedad en la noticia; basta con mirar ciertos comentarios de internautas a esas noticias para darse cuenta de ello. En otras ocasiones, la noticia pasa prácticamente desapercibida, como en el caso de Germán Gabriel y las zapatillas que rompió en Novo Mesto a comienzos de la década de 2000. En un contraataque, frenó en seco y la zapatilla se desgarró, quedando sus dedos fuera. Gabriel tuvo que pedirle la zapatilla a un compañero para seguir jugando. El incidente tuvo tan poca trascendencia que ni siquiere el jugador recuerda qué marca llevaba cuando ocurrió.

Volviendo a Matt Bonner, hay que reconocer que es un jugador muy particular, por lo que no es de extrañar que su relación con una marca de zapatillas también lo sea. Así, en la Navidad de 2013, mientras los grandes jugadores apadrinados por los gigantes de la industria de zapatillas estrenaban modelos customizados por las marcas especiales para esas fechas (LeBron James, Ray Allen, Stephen Curry, Chris Paul…), Matt Bonner apareció con sus New Balance de siempre con unos lazos rojos y un muñeco de nieve rojo pintado a mano en la parte delantera de la zapatilla. Un contraste muy ilustrativo.

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Es una alianza entre marcas

En muchos de los casos, la firma de un jugador de baloncesto con una empresa de calzado deportivo se convierte en una alianza entre dos marcas, debido a que las grandes estrellas del deporte son también marcas (Luo, Chen, Han & Park, 2010), ya que son productos que entablan una relación emocional con sus consumidores. Esto hace que la congruencia  entre jugador y marca de calzado sea fundamental, ya que los objetivos e imagen proyectada deben ser similares. Así, en esa colaboración entre dos empresas, pueden ocurrir varias opciones, más allá de la convivencia usual entre el jugador y la marca de calzado.

En primer lugar, el jugador puede convertirse realmente en una enseña comercial ligada a la de calzado deportivo. Este es el caso de la marca Jordan, que pertenece a Nike, y que en 1997 emergió como empresa subordinada, donde el mítico jugador es una pieza fundamental. Según Rovell (2009), la marca Jordan (que engloba, entre otros, todos los modelos Air Jordan que Nike ha lanzado desde 1984) ya ha conseguido llegar al billón de dólares en ventas, es la segunda en cuota de mercado de zapatillas en Estados Unidos (10.8%) por encima de Adidas, siendo la líder en modelos para baloncesto en ese país (Badenhausen, 2013). Esta marca es el ejemplo por excelencia de colaboración fructífera entre un jugador y una marca de calzado, donde el jugador se convierte en un icono de tal magnitud para la marca, que ésta crea una submarca. En 2012 se estima que el jugador percibe unos 60 millones de dólares en royalties por las ventas de zapatillas con su apellido (Badenhausen, 2013). Algunos de los modelos de Jordan son también específicos para determinados jugadores, como Carmelo Anthony o Chris Paul, por lo que, aplicando el razonamiento anterior, se produce una mezcla entre tres marcas: Nike, Jordan y la que representa cada jugador, aunque éstos, de momento, no tienen su propia enseña dentro de Nike.

Recordemos que la marca Jordan comenzó a gestarse en 1994, cuando el jugador anunció a los directivos de Nike que se retiraba del baloncesto (fue su primera retirada). Tinker Hatfield y Howard White, dos de los pesos pesados de Nike, empezaron a pensar en la creación de esa marca para intentar que Jordan siguiera siendo un estandarte dentro de la industria, y que su retirada afectara lo más mínimo a los beneficios de la compañía (Katz, 1994).

En segundo lugar, el jugador que tiene sus zapatillas pro-model de una marca determinada se queda con su propia marca desvinculándose de la de zapatillas, manteniendo la identidad original. Los casos más importantes han sido los de Patrick Ewing con Adidas y Shaquille O’Neal con Reebok. Ewing se desvinculó de Adidas en 1988 y creó su propia marca “Ewing Athletics”, produciendo sus propias zapatillas con la ayuda de empresas poco conocidas de fabricación de calzado, como Phoenix o Next Sports. Aunque su marca gozó de cierta popularidad y son uno de los clásicos del baloncesto de todos los tiempos, no tuvo el éxito esperado, y Ewing acabó jugando con Nike al final de su carrera deportiva. En 2012, la marca se volvió a relanzar.

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En el caso de O’Neal, el jugador no renovó su jugoso contrato con Reebok de 3 millones de dólares al año en 1998, y se llevó su marca “Shaq” y su logo “The Dunkman” para producir sus propias zapatillas con la colaboración de la empresa ACI Internacional.Un año antes había fallado en su intento de creación de la empresa Dunk.net, de zapatillas y artículos deportivos. El jugador quería poner en el mercado zapatillas más accesibles económicamente al gran público (sus Reebok Shaq Attack costaban alrededor de 135 dólares), y lo consiguió con la marca Shaq y convirtiendo a su logo “The Dunkman” en una segunda marca en 2001. Posteriormente en 2006, O`Neal firmó un contrato con Li-Ning por 5 años con el objetivo principal de penetrar en el emergente mercado chino (Badenhausen, 2011). De este modo, el mítico jugador ha estado intentando llegar a un segmento de mercado muy sensible al precio, con la mayoría de modelos a la venta entre los 20 y 40 dólares, y vendiendo principalemnte en establecimientos de descuento y grandes almacenes, algo que, paradójicamente, ha sido identificado por otras marcas como Brooks o L. A. Gear, como un factor clave para su declive en el mercado del baloncesto.

El caso del jugador Stephon Marbury es similar al de Ewing y O’Neal, aunque con la particularidad de que el jugador creó una nueva marca, Starbury, al terminar su periplo con And1, donde también tenía un modelo personalizado. Las negociaciones con And1 se vieron viciadas por la tremendas pretensiones económicas de Marbury (Falk, 2009), por lo que el jugador decidió utilizar uno de los apodos que tenía de adolescente “Starbury”, para independizarse y crear su propia empresa. Con la colaboración de la compañía Steve and Barry’s University Sporstwear, Marbury ha estado realizando una estrategia muy parecida a la marca Shaq en cuanto a precio; zapatillas en torno a 15 dólares para acceder a un segmento de mercado muy específico. Incluso ha lanzado modelos personalizados para jugadores NBA, como el caso de Ben Wallace. Tras la quiebra de su socio comercial en 2008, Marbury ha seguido confiando en su marca, y tras su fichaje por la liga china en 2010, ha entablado un acuerdo comercial con Beijing RenHeshengye International Economics & Trading Co, para desarrollar su producto en China (Chao, 2010), con modelos en una banda de precios bajos, entre los 15 y 49 dólares. Tanto Marbury, como O’Neal, han seguido los pasos del ex jugador Clyde Drexler, quien en 2005, se convirtió en la primera estrella de la NBA en firmar con una marca China, en este caso Athletic (Quanzhou Athletic Shoes y Garment Co. Ltd), aunque sin una línea de productos propia, y sólo como spokeperson o prescriptor de la marca.

David Falk, en 1992, creo su propia agencia (FAME), y en 1996 firmó a Iverson. Así, a Iverson le consiguieron un contrato de 50 millons de dólares en 10 años con Reebok, esa relación entre Iverson y Reebok es una de las más exitosas de la historia de las zapatillas deportivas. Cuando Marbury llegó a la liga, FAME no intervino en su primer contrato con And1 que le pagó entre 400000 y 500000 dólares al año. Marbury llamó a Falk un día y le dijo que estaba interesado en que FAME le representara. Ya era 1998 y el mercado de las zapatillas había descendido. De hecho, Marbury quería que le consiguiera 4 o 5 millones de dólares al año, cuando ninguna empresa estaba dispuesta a pagar más de 1 millón al año. En FAME consiguieron convencer a And1 para que volviera a firmar con Marbury por 8 millones durante 5 años, incluyendo royalties por las ventas de sus modeles firmados con su autógrafo y con participaciones en la compañía. Pero Marbury no quiso el negocio porque el seguía penmsado que se merecía al menos 3 millones de dólares. Las influencias familiares hicieron que la relación entre Falk y Marbury se rompiera.

En tercer lugar, el jugador puede firmar con la marca como directivo, es decir, con capacidad para la gestión y la toma de decisiones de su modelo personalizado y de otros modelos de la marca. Este ha sido el caso de jugadores como Karl Malone, que en 1996, tras su paso por L. A. Gear, firmó como directivo por la marca Ryka, una empresa especializada en zapatillas de deporte para mujeres, pero que pertenecía a un conglomerado de empresas con producción para el sector masculino, como Apex, enseña con la que su modelo personalizado salió a la venta. La experiencia duró relativamente poco tiempo, ya que Malone firmó por Converse en 2000 y posteriormente con DaDa, empresa con la que tuvo un contencioso por impago en la temporada 2003-2004 (Shaikin, 2005). Otro caso relevante fue el de Chris Webber, que en 2002, en pleno auge de su carrera profesional, firmó con DaDa como presidente de su nueva división de baloncesto, lanzando por supuesto su modelo personalizado, el primer gran apadrinamiento que consiguió Dada (junto al de Latrell Sprewell), antes de que la marca desfalleciera después de 2006.

En cuarto lugar, un jugador fuera del circuito profesional, cuando está ya retirado, se lanza al mundo empresarial con su propia enseña. En cuanto a zapatillas de baloncesto, el caso más destacado es el de Magic Johnson, retirado definitivamente en 1996 (se retiró por primera vez en noviembre de 1991, cuando anunció que era portador del virus del SIDA. No obstante, jugó los JJOO de Barcelona’92, y volvió a las canchas de la NBA para jugar sus últimos 32 partidos en la temporada 1995/1996). Johnson posee la marca “Magic 32” y está totalmente involucrado desde el diseño hasta las actividades de maketing, enfocándose a un público sensible al precio, y contando también con una línea de ropa casual en colaboración con la empresa Zanetti, fabricante californiano. Un coetáneo de Magic, Hakeem Olajuwon, ha diversificado su marca DR34M, creada en 2011, para incluir zapatillas de baloncesto. Hakeem llevó el número 34 durante su carrera, y era apodado “The Dream”. De ahí el juego de letras con el nombre de su marca. Olajuwon mantiene esta marca enfocada a productos de lujo y ello no le impide colaborar con la marca Etonic, la cual le apoyó en sus inicios en la NBA, y con la que tuvo una línea de zapatillas con su nombre. En 2014, Etonic, en conjunción con el jugador, lanzó una edición limitada de aquellas lanzadas en 1984.

En Australia, su jugador más importante Andrew Gaze, poco antes de retirarse en 2005 emprendió la aventura de lanzar su propia marca de calzado “Gaze”, junto a su socio Nigel Purchase, zapatillas vendidas principalmente en establecimientos de descuento, como K-Mart o Target, entre otros, y únicamente en su país. Después de diferentes problemas en la distribución, Gaze decidió licenciar la marca, que sigue vigente en Australia aunque con planes de expansión a India. En España, Luis Miguel Santillana cuando todavía era jugador, a comienzos de los 80 creó su propia marca de ropa deportiva “Track” amparada en la empresa que llevaba su apellido, aunque no lanzó ninguna línea de calzado de baloncesto. Otro ejemplo, aunque ya fuera del baloncesto, fue la creación de la marca Cruyff, por el mítico futbolista holandés Johan Cruyff en 1979, cuando apuraba sus últimos años en el fútbol de elite.

En quinto lugar, existen también casos en donde ex jugadores se suben al carro de un proyecto ya prácticamente desarrollado, para ayudar a darle el empujón comercial definitivo. Tal es el caso de John Starks, quien ha participado en el lanzamiento de la marca Etkio, nacida en 2009, y basada en los estudios ortopédicos de Barri Katz, quien ha creado unas zapatillas innovadoras que reducen ostensiblemente el riesgo de lesión de tobillo (hay jugadores que son bastante maniáticos en cuanto al uso de unas zapatillas tras una lesión. Por ejemplo, Roy Fisher, no volvía a ponerse el mismo par de zapatillas si se lesionaba con ellas). En este caso, Starks recibe una participación en el capital de la empresa, en lugar de un sueldo o de royalties, que es la forma habitual de proceder en esta industria. Esa forma de compensar al jugador que apoya la marca es una vía interesante de conseguir a celebridades que apadrinan una marca recién creada, y con menos medios para realizar grandes campañas de publicidad. Starks tiene la labor de prescribir el producto y de atraer jugadores a la marca (obviamente utilizando sus contactos como antigua estrella de la NBA). Un caso con cierta similitud es el de Berni Rodríguez con Li-Ning. La marca china quería estrechar lazos con los jugadores españoles, además del patrocinio de la selección, y eligió a uno de esos internacionales para tal fin. Berni quedó muy satisfecho con sus zapatillas, obteniendo modelos personalizados. Así, el jugador español comenzó también su andadura como coloaborador e inversor de Li-Ning, siendo pieza clave en la obtención de más jugadores españoles para la marca, como Rafa Freire, Saúl Blanco o Alejandro Abrines (Larrañaga, 2011).

Finalmente, el jugador puede implicarse en el diseño de las zapatillas que apadrina, es decir, ir más allá de ser un mero presciptor de la marca para participar en la confección del producto. Esta estrategia es utilizada por las firmas para añadirle valor al producto, ya que al participar el jugador en su diseño, se transmite una imagen de mayor calidad y confianza. En 1979, Rick Barry participó en la creación de las Adidas Top Ten, probablemente el primer caso conocido en baloncesto de esta forma de colaboración entre jugador y marca, algo que Adidas explotó convenientemente en la publicidad. Hasta esa fecha, algunas enseñas, como Nike en sus inicios, utilizaban el feedback de los ateltas para realizar mejores en las zapatillas. El mítico entrenador y co-creador de Nike, Bill Bowerman, era el encargado de unir esas opiniones a su talento como innovador, con el fin de mejorar las zapatillas que la empresa de Oregon importaba de Japón. En la  década de los 80, también New Balance empleó a su estrella, James Worthy, para el diseño de las zapatillas que llevaban su nombre.

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Actualmente, la implicación de ciertos jugadores en el diseño es mucho más común, desde Kobe Bryant y sus zapatillas de caña baja Nike Zoom IV, a Steve Nash y sus ecozapatillas Trash Talk en 2008. Estas últimas son un calzado en edición limitada hecho con material reciclable, y en el que Nash, un ferviente defensor del ecologismo y la sostenibilidad ha participado en el diseño, y también en la promoción, obviamente (Revista Oficial NBA, 2008).

En España, Epi también se implicó en el diseño de su propio modelo para Adidas. Esto hace que el vínculo entre el jugador y la marca se acentúe. Por ejemplo, Epi estaba tan contento con el producto final, en el que él había participado en el diseño, que regalaba ese modelo de Adidas a todas las personas afines a él.

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(#298). ¿CAMBIAR DE ENTRENADOR A MITAD DE TEMPORADA?

[MONOTEMA] Jason Kidd ha sido destituido como entrenador de los Bucks de la NBA hace escasos 2 días. Es el segundo cambio a mitad de esta temparada 2017-18 tras el de David Fizdale en los Grizzlies el pasado mes de noviembre.

¿Es adecuado cambiar de entrenador a mitad de temporada? Se ha escrito mucho al respecto en la literatura académica. En mi caso, he tenido la oportunidad de publicar varios papers sobre ello (Martínez, 2012; Martínez & Caudill, 2013, Martínez, 2017), y los voy a comentar brevemente en este post.

Las evidencias que la literatura ha mostrado son contradictorias, es decir, con estudios que encuentran efectos positivos, negativos y neutros, por lo que no es un tema del que se pueda extraer una conclusión clara. Sin embargo, voy a tratar de explicar lo que en mis estudios han aportado (modestamente) a este debate.

Mejora a corto plazo

“Entrenador nuevo; victoria segura”. Este dicho tan extendido tiene cierta base empírica, tal y como muestro en Martínez (2012), tras analizar todos los cambios de entrenador en la NBA a mitad de temporada desde 1949-50 hasta 2009-10:

Y lo es debido a dos factores fundamentales, y es que la mayoría de los cambios de entrenador se producen antes de que un equipo juegue su siguiente partido en casa, y en equipos con un porcentaje de victorias no muy elevado (es decir, equipos con problemas de rendimiento). Como son precisamente esas dos variables las que tienen un cambio relativo mayor en comparación con el modelo que explica las victorias en partidos anteriores, es lógico que se obtengan estos resultados. Así, sobre un “partido tipo”, la probabilidad de victoria para el nuevo entrenador es más de 2 veces superior al último partido jugado por el equipo, es decir, al anterior partido jugado y dirigido por el entrenador reemplazado. Esto da una idea del fuerte cambio producido en el rendimiento de los jugadores tras el cambio.

De este modo, el efecto psicológico sobre los jugadores parece claro, tal y como comentaba en el artículo:

La mejora de rendimiento en los equipos que cambian de entrenador en el primer partido jugado se debe a un efecto psicológico, o lo que Koning (2003) denomina “efecto shock”, que futuras investigaciones deberán analizar más en profundidad. Estudios de naturaleza cualitativa podrían ayudar a esclarecer las razones de ese efecto, una vez mostrada la evidencia empírica de su existencia. Las teorías sobre liderazgo y asimilación de expectativas (comentadas anteriormente), podrían ser un buen inicio, pero otras aproximaciones podrían ser también consideradas. Así, desde un enfoque más economicista, podría aplicarse una explicación basada en los incentivos que los jugadores obtienen en ese primer partido (Ariely, 2010), donde necesitan “mostrarse” al nuevo técnico o reivindicar su valía como jugadores, puesta en cuestión por el bajo rendimiento del equipo. Desde un punto de vista más psicológico, la metáfora del cambio explicada por Zaltman y Zaltman (2008) se postula como otra posible línea de trabajo. El ser humano vive en una continua paradoja entre el deseo de inmovilismo (seguridad) y el deseo de cambio (esperanza), cuya balanza se rompe hacia el deseo de cambio en ciertas situaciones de ruptura emocional, como puede ser la que ocurre cuando el deportista actúa por debajo de su nivel esperado. Esa esperanza de cambio podría hacer que los jugadores incrementaran significativamente su rendimiento, incluso de manera inconsciente, en un efecto que se podría manifestar de forma similar a cómo los estudios de neurociencia están mostrando (Lindstrom, 2008).

Por tanto:

Estos resultados indican, básicamente, que sí que existe un cambio en el efecto que las variables tienen sobre la probabilidad de victoria, que se traduce principalmente en que en el primer partido que dirige un nuevo entrenador, el equipo en cuestión tiene una probabilidad de ganar sensiblemente superior si juega en casa y frente a un equipo débil, comparado con que esa misma situación se diera con el antiguo entrenador.

Recordemos que estamos hablando de probabilidades y de un “partido tipo”, es decir, con valores de las variables independientes del modelo en su punto medio. Para realizar predicciones sobre el modelo propuesto hay que especificar el estado de cada variable de manera concreta y calcular la probabilidad.

Así, empleando el modelo que estimé en el paper, la probabilidad de que los Grizzlies ganaran el último partido que dirigió David Fizdale era del 38%, mientras que la probabilidad de que lo hiciera su sustituto J.B Bickerstaff en su primer partido era del 18%. Efectivamente los Grizzlies perdieron ese primer partido con el entrenador nuevo. El motivo es que jugaron en casa de los Spurs, y el modelo tiene en cuenta la diferencia de potencial entre los equipos y el factor cancha.

Sin embargo, para el cambio de entrenador de los Bucks la situación cambia. Kidd jugó su último partido fuera, en casa de los Sixers, y perdió. Su probabilidad de victoria era sólo del 11%. Pero su sustituto, Joe Prunty jugó en casa su primer partido y además contra un equipo bastante más flojo (los Suns). Y consiguió la victoria; pero es que la probabilidad de hacerlo era del 78%.

Evidentemente todo esto son estimaciones y hay que interpretarlas siempre en lenguaje probabilístico. Por tanto, aunque el cambio de entrenador incrementa la probabilidad de ganar ese primer partido (tomando  un “partido tipo”), ello está sujeto al valor concreto de las variables que caracterizan ese partido.

La cuestión que se presenta ahora es conocer si ese cambio positivo a corto plazo se traduce en una mejora significativa de resultados al final de la temporada regular. Dilucidar la respuesta no es sencillo, pero he tratado de aproximarme en los estudios que comento a continuación.

¿Mejora al final de la temporada regular?

Para responder a esta pregunta he realizado dos estudios; uno publicado en 2013 que recoge los datos desde 1949-50 hasta 2009-10, y una revisión de ese estudio ampliando datos (hasta la temporada 2015-16), y empleando  una metodología diferente de análisis.

Globalmente, los resultados indican que hay una leve evidencia que el cambio puede incrementar el porcentaje de victorias para los equipos, pero teniendo en cuenta de que sólo en un 12% de ocasiones lo hace de manera significativa. Aproximadamente un 5% de los cambios producen peores resultados y la gran mayoría, 83%, no cambian significativamente el porcentaje de victorias.

Por tanto es una decisión arriesgada, y más teniendo en cuenta los posibles costes asociados al despido. Por ejemplo, los Pistons tuvieron que pagar $6 milllones a Larry Brown por su despido en 2005.

Si finalmente los gestores de la franquicia deciden cambiar de entrenador, para maximizar la probabilidad de éxito se debe contratar a un entrenador con alta experiencia y con una larga carrera como jugador (que precisamente son los más caros). Además, el cambio debe hacerse lo antes posible en la temporada para que se incremente la probabilidad de mejorar los resultados.

Vamos a ver qué ocurre este año con los resultados de Grizzlies y Bucks tras el cambio de entrenador. Aunque tienen alta experiencia como entrenadores ayudantes, tanto J.B Bickerstaff como Joe Prunty son bastante novatos, pese a que el primero dirigió a los Rockets en 2016 tras la marcha de McHale. Además ninguno de los dos ha sido jugador de la NBA.

De momento, Bickerstaff lleva un porcentaje de victorias prácticamente idéntico a su predecesor (37% frente a 36.8%), por lo que no parece que el cambio haya dado sus frutos, aunque hay que esperar al final de temporada, por supuesto.

Conclusiones

El análisis estadístico en el deporte siempre suscita controversia, porque algunos piensan que es sólamente una forma de marear datos con poca aplicación práctica. Sin embargo, la importancia del sports analytics es innegable en el deporte profesional actual, como una herramienta más de toma de decisiones.

Estudiar si un cambio de entrenador mejora o no los resultados está dentro de las múltiples aplicaciones que tiene este campo. En general, lo que nos dicen los datos es que hay un efecto positivo tras el cambio, reflejado en ese incremento de probabilidad de victoria en el primer partido, pero que en la mayoría de los casos se diluye al final de temporada. Si se apuesta por el cambio, se aconseja no esperar demasiado y contratar un entrenador con alta experiencia y que haya sido jugador. Si leéis mis papers encontraréis más comentarios y limitaciones de esos estudios.

Por último, recordad siempre que estamos usando el lenguaje de la probabilidad, y que casos particulares hay de muy diversa índole. Pero a lo largo de la historia de la NBA, los datos agregados nos dicen lo que acabo de relatar en este post.

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(#277). IGUALDAD, NIKE Y LEBRON JAMES

[DESPIERTA] Comenzó la temporada de la NBA con esta noticia; LeBron James “tuneando” sus Nike con la palabra “Equality”, es decir: igualdad.

b277_2 James realizó esta acción en protesta contra la política de Trump y la brutalidad policial. Aunque esta acción es ciertamente loable, no deja de ser un artificio más en el juego desesperanzador entre las multinacionales como Nike y sus embajadores de marca. Mucho hemos escrito sobre ello y sobre la doble cara de la empresa de Oregón, donde también comentamos el cinismo de esa campaña de “Equality” promovida por Nike en los últimos meses (ver Martínez, 2017).

b277_3A Nike le sigue yendo fenomenal a nivel financiero. Sus resultados del año fiscal de 2017 continuán en línea ascendente,con un beneficio neto de 4240 millones de dólares.

Nike2017Mientras tanto, los trabajadores de sus proveedores (y también los de otras marcas) siguen desmayándose masivamente en Camboya, por trabajar en condiciones extremas, y por un salario que es la mitad de lo que les permitiría vivir dignamente (McVeigh, 2017).

Y decimos que la acción de LeBron pertenece a este ignominioso juego de marketing porque no es espontánea, al menos no como en esas ocasiones en que los jugadores pintan a mano mensajes reivindicativos o de homenaje en sus zapatillas, como explicaba en mi libro: “Publicidad, baloncesto y zapatillas” (Martínez, 2014). Las zapatillas de James fueron tuneadas en connivencia con la marca, que ve con muy buenos ojos que se refuerce el mensaje de su campaña sobre la igualdad. De este modo, se cierra un círculo perfecto: Nike sigue explotando a los trabajadores de numerosas fábricas; Nike continúa obteniendo miles de millones de dólares en beneficios netos; Nike puede seguir pagando millonadas a sus embajadores (LeBron firmó con Nike en 2016 un contrato a largo plazo de casi 1000 millones de dólares); sus embajadores siguen haciendo acciones que mejoran la imagen de Nike; sus embajadores no dicen absolutamente nada sobre la explotación laboral en las fábricas.

Probablemente LeBron James tenga muy buenas intenciones con su acción, e intente de verdad poner su grano de arena para hacer un mundo mejor, más justo, y donde la palabra “igualdad” tenga un sentido real. Pero es insuficiente, porque sigue dentro del mismo juego cínico del marketing de Nike, y no es capaz de alzar la voz y hacer algo de verdad por los cientos de miles de personas que están sufriendo para que él y otros muchos lleven su ropa (y cobren ingentes sumas de dinero por ello). En Stars for Workers llevamos ya un año reclamando esto, pero nuestra capacidad de persuasión parece que no es tan grande como las de las marcas que les pagan.

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(#243). LOS DEPORTISTAS DE ÉLITE VIVEN MÁS, PERO CON MATICES

[REVISIÓN DE ARTÍCULO] Aunque los investigadores ponen una considerable atención en el proceso de desarrollo de los atletas, la investigación después de acabar su carrera es más limitada. El conocimiento sobre cómo la participación en deportes de élite afecta la longevidad de los atletas es incompleta.

Como bien indican los autores, a veces la noticias en los medios de comunicación sobre muertes de deportistas relativamente jóvenes crea falsas expectativas sobre una supuesta mortalidad precoz de este tipo de deportistas. Un metanálisis reciente de Garatachea et al. (2014), realizado sobre 10 estudios que incluían a 42807 atletas mostró que los deportistas de élite tienen mayor esperanza de vida que la población general y un menor riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular y cáncer, con ratio de mortalidad (SMR) de 0.67 (95% IC: 0.55-0.81)  para la población total, y 0.73 (95% IC: 0.65 -0.82) para la enfermedad cardiovascular y 0.60 (95% IC: 0.38-0.94) para cáncer. Según comentan los autores, el estudio de Garatachea et al. (2014) excluyó  38 estudios que no emplearon el SMR como indicador estadístico, por lo que se perdió mucha información.

Particularmente interesante también es el estudio realizado por Lawler et al. (2012), donde muestra que los jugadores de baloncesto profesionales negros viven hasta 9 años más que sus semejantes en la población general, y también más que los blancos de esa población general. Sin embargo los jugadores de baloncesto blancos viven hasta 18 meses más que sus colegas negros.

Teramoto & Bungum (2010), revisaron 14 estudios epidemiológicos encontraron que los deportes de resistencia y mixtos (aeróbicos y anaeróbicos) estaban asociados a una mayor supervivencia de atletas que la población general (menor mortalidad y mayor longevidad). Sin embargo, los resultados de estudios que consideran deportes anaeróbicos son menos claros.

Como resaltan los autores, la mortalidad viene determinada por el tipo de deporte, la intensidad con la que se practica, y otrs factores como la raza o la obesidad. Por ejemplo, Baron et al. (2012), examinaron 3439 jugadores de la NFL  que habían jugado más de 5 temporadas entre 1959 y 1988 y encontraron que los jugadores con más peso (BMI mayor o igual que 30 kg/m2) tenían un riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular 2 veces mayor que los otros jugadores, y que tanto los jugadores negros como los que jugaban en línea defensiva tienían un mayor riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular, después de ajustar por el BMI.

Una vez revisados los antecedentes más relevantes, el objetivo de esta investigación es completar la revisión de Teramoto & Bungum (2010) para responder a las preguntas de si los atletas de élite tienen una mayor longevidad que la población general y de cuáles son los factores de riesgo asociados con la longevidad.

Metodología

Los autores revisaron artículos entre 1980 y 2014, siguiendo los siguientes criterios de inclusión: (1) estudios enfocados en atletas de élite; (2) estudios que proporcionaban una medida de mortalidad/longevidad y /o causas. Por atletas de élite consideran aquellos deportistas que participan en cualquier tipo de deporte semi profesional, profesional y/o olímpico. La muestra total la compusieron 57 artículos, con un total de 465575 deportistas (5610 mujeres).

Resultados e implicaciones

En general los resultados muestran una mayor longevidad de los deportistas en comparación con la población general, pero con matices. La mayoría de deportes aeróbicos-anaeróbicos presentaron atletas con mayor longevidad. Por ejemplo, ciclistas de élite de Francia, Italia y Bélgica que habían participado en el Tour de Francia eran más longevos que sus semejantes de la población general. Lo mismo ocurría para buceadores y esquiadores noruegos, o para atletas italianos de track and field. Sin embargo, en jugadores de fútbol la evidencia fue menos consistente; mayor longevidad en futbolistas holandeses pero peor en tasas de supervivencia en alemanes, junto con una mayor prevalencia de esclerosis lateral amiotrófica en futbolistas italianos. Además, los levantadores de pesas fineses también tenían menos longevidad que la población de ese país.

En cuanto a las causas de mortalidad: (1) Precocidad: en jugadores de béisbol hay una asociación entre la fecha de debut y la longevidad (más precoz asociado a menos longevo); (2) Posición: las cualidades antropométricas determinan en muchos casos la posición del atleta por lo que no es de extrañar que sea un factor importante (a más peso menos longevidad); (3) Raza: asociada a longevidad en la NBA, NFL y MLB; (4) Alto rendimiento: los luchadores de sumo con más victoria morían antes pero probablemente debido al efecto del BMI. En jugadores de golf, aquellos con mejor rendimiento tenían menor mortalidad.

Limitaciones/Comentarios

Los autores muestran diversas limitaciones de los estudios realizados. La primera de ellas se refiere a las bases de  datos incompletas, con especial relevancia de las fechas de muerte en jugadores de béisbol. La segunda se refiere a la incapacidad de distinguir entre longevidad y calidad de vida, pese a que la actividad física modera esa relación de manera positiva. Además hay evidencia de que los ex atletas tienen un estilo de vida más saludable que el resto de la población.

También es importante considerar nuevas investigaciones que alertan de que un excesivo ejercicio aeróbico puede conllevar enfermedades cardiovaculares. Y por supuesto el papel de la genética, ya que es posible que esos atletas tengan unos rasgos genéticos superiores al resto de población, y que ello unido a la práctica deportiva mejore la esperanza de vida.

Aunque el factor de la raza se muestra relevante en varios estudios (probablemente asociado a la educación), no se comenta la dificultad de categorizar a los deportistas en la actualidad en función de, por ejemplo, una simple dicotomía negro/blanco. En la NBA, la cantidad de jugadores que tienen diversidad genética en este sentido es amplia.

LEE EL ARTÍCULO ORIGINAL AQUÍ:

Lemez, S. & Baker, J.. (2015). Do Elite Athletes Live Longer? A Systematic Review of Mortality and Longevity in Elite Athletes. Sports Medicine – Open, doi: 10.1186/s40798-015-0024-x

Indicadores de calidad de la revista*

 

Impact Factor (2015)

Cuartil

Categoría

Thomson-Reuters (JCR)

No incluida

Scimago (SJR)

No incluida

* Es simplemente un indicador aproximado para valorar la calidad de la publicación

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(#185). VENTA DE ENTRADAS EN LA NBA Y POTENCIAL DE LOS EQUIPOS

[REVISIÓN DE ARTÍCULO]  El que haya ligas más competitivas se ha considerado tradicionalmente como un punto positivo para incrementar la asistencia a los eventos deportivos. En el caso concreto del baloncesto profesional se sugiere que la incertidumbre en el marcador de un partido (debido a la paridad de los contendientes) aumenta la probabilidad de que asistan más espectadores. Sin embargo, los autores indican que la evidencia empírica sobre este hecho no está del todo clara.

Además, como los autores indican, una mayor incertidumbre reduce la probabilidad de que gane el equipo local con respecto a casos en los que la diferencia de calidad a priori entre los equipos es mayor, y ello podría reducir la utilidad de los consumidores (espectadores). Como utilidad se entiende el valor que se obtiene al hacer la compra de la entrada, y que viene influido de manera importante porque el equipo al que apoyan consiga la victoria.

En resumen, la teoría de la incertidumbre postula una relación de U-invertida con entre la probabilidad de que gane el equipo en cuestión y el gasto en entradas para ver el partido. De este modo, cuando la probabilidad es media (mayor incertidumbre) se maximiza el interés y el gasto del aficionado.

El objetivo de este artículo es profundizar en esa relación a través del estudio de la venta de entradas en una temporada para un equipo de la NBA.

Metodología

Se escogió un equipo de la NBA y se tuvo acceso a los datos sobre la venta de 56000 entradas en la temporada 2009. Después de realizar diferentes filtros (quitar grandes volúmenes de compra, asientos VIP, etc.) quedaron 44091 observaciones. Los datos incluían variables sociodemográficas como el sexo, edad, nivel de educación y el número de adultos viviendo en cada hogar. Asimismo estaban registrados el número de asientos comprada, la fecha del partido y la fecha del pago.

Como esas entradas podrían comprarse bastantes días antes de la fecha del partido se empleó un indicador de calidad de los equipos que no tuviera la inmediatez del porcentaje de victorias en ese momento. La idea era tener en cuenta el potencial histórico de los equipos, que podría dar una visión más certera del atractivo del equipo más allá de lo puntual o no de estar realizando una excelente temporada. Para ello se empleo el Elo rating, que es una medida del potencial de los equipos donde se valoran las victorias y las derrotas y el potencial de aquellos a los que se ha ganado o con los que se ha perdido. Se tiene en cuenta, además, el diferencial de puntos y el factor cancha para su cómputo.

Los autores plantearon un modelo de regresión en dos etapas con el logartimo neperiano del total de gasto en cada compra como variable dependiente. Para evitar los problemas de endogeneidad en la variable “número de asientos comprados”, emplearon como instrumentos dos variables: la presencia de niños y el número de adultos en el hogar. Y luego se emplearon los resultados de esta estimación para integrarlos en el modelo global donde además había diversas variables de control, como el día cuando fue comprada la entrada, la fecha del partido, y el punto de venta.

Resultados e implicaciones

Más de 95% de las ventas tuvo lugar en internet, y la media de compra anticipada fue de 19 días. Tras estimar diversos modelos con diferentes interacciones, los resultados indicaron que la relación entre el gasto en entradas y la probabilidad de victoria del equipo local sigue una curva en forma de U, tal y como se aprecia en la siguiente imagen, lo que contradice la teoría de la incertidumbre, donde se aboga por una forma de U-invertida.

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Por tanto, el aficionado local responde positivamente ante la calidad del equipo visitante, sobre todo cuando el equipo local es de baja calidad. Pero el resultado más interesante es que esa visión de que la incertidumbre potencial del partido incrementa la venta de entradas no tiene soporte empírico.

Limitaciones/Comentarios

La principal limitación de esta investigación es que está realizada centrándose en un único equipo, que además, en ese momento tenía un potencial bajo, es decir una calidad baja en relación a la mayoría de equipos de la NBA. Esto podría condicionar seriamente los resultados y la forma de la curva obtenida.

Mills, B. M. et al.  2016). NBA primary market ticket consumers: Ex-ante expectations and cosumer market origination. Journal of Sport Management, 30, 538-552

Indicadores de calidad de la revista*

 

Impact Factor (2015)

Cuartil

Categoría

Thomson-Reuters (JCR)

0.68

Q4

MANAGEMENT

Scimago (SJR)

0.60

Q2

DECISION SCIENCES (MISCELLANEOUS)

* Es simplemente un indicador aproximado para valorar la calidad de la publicación

 

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(#15). BIRD-MAGIC

Recuerdo felizmente el verano de 2010 por muchas cosas; una de ellas fue la lectura del libro When the game was ours, donde Larry Bird y Magic Johnson (en conjunción con la periodista Jackie MacMullan) nos cuentan muchas anécdotas sobre su carrera baloncestística, su relación personal, y el entorno de la NBA.

Os recomiendo que compréis este libro si estáis interesados en el mundo del baloncesto profesional y en todo lo que lo rodea, sobre todo si sois estudiantes de administración de empresas o marketing.

Sin embargo, me permito mostraros en este post un “aperitivo” de esta obra, describiendo algunas de las curiosidades más destacadas que cuenta, y que para los menos familiarizados con la historia de estas dos leyendas del baloncesto, quizá os habrá el apetito para querer nutriros mucho más con sus miserias, epopeyas y enseñanzas. Algunas de las anécdotas que cuenta el libro forman parte habitual de mis clases de marketing para los futuros graduados en administración de empresas.

Los comienzos
Bird y Magic se conocieron en Lexington (Kentucky) en 1978, en un torneo en el que participaban los mejores universitarios del país. Los campeonatos universitarios por aquella época tenían un gran interés en EEUU, donde la NBA pasaba por una crisis de atención y audiencia. Se organizaban torneos en los que los universitarios jugaban contra selecciones nacionales, como URSS, Yugoslavia o Cuba. En este caso era el Word Invitational Tournament (también conocido como Converse Cup), un evento hecho para la televisión. Magic estaba en su primer año y Bird en su tercero.

Magic tuvo siempre un magnetismo especial. Así lo cuenta Bobby Knight, cuando fue a reclutarlo a su instituto para la Universidad de Indiana. Sus compañeros y amigos lo admiraban. Bird, por su parte, siempre fue un chico muy callado e introvertido, también desde su época de colegial. Finalmente Magic fue a Michigan, pero podría haber coincidido con Bird en Indiana. No obstante, Bird quería ir a Kentucky, pero no lo reclutaron. No fue la primera vez que Bird sufría de la indiferencia de los entrenadores; años antes Joe B. Hall tras verlo en el instituto determinó que Bird era “demasiado lento” para jugar en la División 1 de baloncesto universitario.

 
Bird incluso se volvió a su pueblo natal nada más llegar a la universidad y le dijo a su madre que abandonaba y que quería trabajar. Y así lo hizo, estuvo trabajando en varias cosas durante unos meses, como pintor de señales o basurero, aunque seguía jugando al baloncesto en torneos de verano. Poco después volvió a la universidad y siguió deslumbrando como jugador. Tal que así fue portada de Sports Illustrated el 28 de noviembre de 1977, junto con dos cheerleaders susurrando “sssh” con la intención de no revelar el “arma secreta del baloncesto de la universidad”. Esa portada convirtió a Bird en una celebridad, y según el propio Bird, cambió su vida. La gente estaba encima de él, aunque Bird a veces deseaba que eso no hubiera ocurrido. A Magic le llamó la atención esa portada.
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Por cierto, que el reportaje no era tal, ya que Bird no quiso hacer ninguna entrevista, y sólo apareció en la portada, una nueva muestra de su carácter especial. Sin embargo, esa timidez de cara al público no era igual dentro de la pista. Bird se transformaba cuando competía. Cuando era niño lo que más le gustaba era ganar a sus hermanos mayores en todo, no sólo en baloncesto. Ya en el College Bird arengaba a sus compañeros por no dar el máximo en cada partido… y continuo en la NBA donde fue también célebre por sus peleas  y trash-talk.

Magic dudaba entre Michigan y Michigan State, y  finalmente se decantó por esta última. Su padre tuvo que cambiar de número de teléfono en su época de instituto debido a las continuas llamadas de cazatalentos de muchas universidades para convencer a Magic.

Magic y Bird se encontraron en la Converse Cup, pero fueron despreciados un poco por el entrenador Joe B Hall, que sólo tenía ojos para los jugadores de Kentucky. De hecho, Magic y Bird no jugaban demasiado. No obstante vencieron a Cuba, Yugoslavia y URSS en ese torneo, aunque la prensa ponía más atención a los mates en la rueda de calentamiento de jugadores como Sidney Moncrief, que al juego desplegado. Por tanto, ni Bird ni Magic acapararon mucha atención mediática en ese torneo.

Ambos jugadores se volvieron a encontrar un año después en la final de la NCAA. Ese partido de marzo de 1979 obtuvo un 24.1 de Nielsen rating, el mayor en la historia del baloncesto universitario, y hasta hoy no ha sido superado. Buena culpa de esa audiencia fueron las expectativas creadas en el duelo entre Bird y Magic, ya unas superestrellas conocidas en todo el país. Finalmente el equipo de Magic ganó ese partido. Es más, Bird diría posteriormente que Michigan State hubiera ganado 9 de cada 10 partidos contra Indiana. Magic fue elegido como número 1 del draft, y Bird se fue a los Celtics, aunque eso no lo supo hasta después del partido. Por ello Bird estaba abatido. Rehusó ir a la rueda de prensa posterior, y la derrota, junto a la incertidumbre de su futuro, le hizo sentirse mal. Magic, en declaraciones después del partido, dijo que estaba muy contento (fue elegido jugador más destacado –MOP-) pero que lo sentía por Bird.

Magic consiguió la cubierta de Sport Illustrated tras ganar la final. Pero no fue su primera portada. El 27 de Noviembre de 1978 se estrenó en esa publicación,  donde ya tenía su sonrisa trademark. Fue todo un evento para la familia de Magic, donde para un chico negro de Lansing (Michigan) aparecer así era todo un acontecimiento.

Michagan States Earvin Johnson-College Basketball November 27, 1978 X 22804 credit:  Lane Stewart - staff

Durante la temporada 78/79 los college americanos solían jugar partidos contra la selección de la URSS. Tanto Michigan State como Indiana vencieron a los rusos, siendo dos de las 4 universidades que pudieron hacerlo.

Bird fue elegido en el draft del 78, aunque continúo un año más en Indiana. Las especiales circunstancias de su primer año (con esa comentada “espantá de por medio) así lo justificaba. Indiana y Portland se interesaron mucho, pero finalmente fueron los Celtics los que lo eligieron.
 
La NBA
Ya en su primer año en la NBA Magic vivió uno de los momentos cumbres de su carrera. Corría el sexto partido de las finales, y Kareem se había lesionado. El entrenador Paul Westhead anunció que iba a utilizar a Magic para contrarrestar la baja del pivot. Magic se enteró de ello durante el vuelo a Philadelphia y dijo su célebre frase: “Never fear. E. J. is here!”. Los Lakers ganaron aquel partido y las finales por 124-107, anotando 42 puntos,  cogiendo 15 rebotes y  dando 7 asistencias. Magic fue elegido MVP de las finales, siendo el más joven y el primer rookie de la historia en conseguirlo
 
Magic pidió el consejo del Dr. J. para ver qué hacía en su último año en la universidad. Julius le dijo que si iba a la NBA iban a ser 82 partidos en lugar de 30, y que tenía que considerar eso por si su cuerpo estaba preparado. No obstante, el Dr. J. le comentó  que fuera la decisión que tomara alguien se sentiría molesto. Es curioso porque la elección del número 1 del draft se decidió por una moneda al aire entre Bulls y Lakers. Los Bulls pidieron a los aficionados que votaran. Finalmente eligieron cara, pero salió cruz. Magic fue a los Lakers y los Bulls se quedaron con David Greenwood. Jerry West era quizá un poco reticente a elegir a Magic, o al menos llegó a pensar en utilizarlo para un trueque para elegir a Sidney Moncrief o a un power-forward, pero Jerry Buss, que por aquel entonces pretendía comprar a los Lakers, le dijo a los directivos de los Lakers que no compraría el equipo si no estaba Magic.

Larry Bird no sabía aún su futuro cuando los Celtics le ofrecieron jugar los últimos 8 partidos de la temporada. Sería el primer jugador en jugar en el mismo año en la universidad y en la NBA, pero Bird no aceptó. Prefirió terminar sus estudios y realizar diferentes trabajos. Aunque seguía entrenando al basket, en un partido de softball se fracturó un dedo de su mano. La lesión parecía seria y la miraron también los médicos de los Celtics (aunque en un principio se le ocultó). Algunos médicos le dijeron que nunca volvería a tener las mismas sensaciones en ese dedo, y Bird reconoció años más tarde que así fue.  No obstante, los Celtics le hicieron diversas pruebas tirando, pasando etc, y el jugador parecía tener la misma puntería de siempre.

Magic firmó un contrato con los Lakers de 2,3 millones por 5 años con 175000 dólares en bonus. Asombrado por su nueva ciudad y situación económica, Magic y el dueño de los Lakers, Jerry Buss solían realizar salidas nocturnas, ir a la mansión de playboy, ir a Las Vegas, etc. Esa vida de glamur contrastaba con la que estaba llevando Bird en Boston, donde no le gustaba salir mucho, y prefería beber cerveza en solitario.  Bird fue elegido rookie del año de la temporada 1979/80, con una diferencia de 63-3 votos. Eso disgustó mucho a Magic que lo consideraba injusto.
 
Magic mostraba su carácter en cada entrenamiento. No dejaba que sus compañeros se les subieran a las barbas, por muy veteranos que fueran. Ya empezó a tener algún problema con el que por entonces era el entrenador Jack McKinney, que luego se tornó en problemas de verdad con el que le sustituyó, Paul Westhead. De hecho, el conato de enfrentamiento en un partido en Utah entre ambos desembocó en la despedida de Paul (a Magic no le gustaba el estilo de juego de su entrenador). Luego tuvieron lugar los famosos abucheos de los fans de los Lakers a Magic en el siguiente partido en el Forum. Y es que también tenía a sus compañeros en contra, excepto a Michael Cooper. Desconfiaban de su relación con Buss, ya que se olían que podía actuar como confidente o chivato. Tampoco ayudó el megacontrato de 25 millones por 25 años que le ofrecieron en el verano de 1981. Está claro que Buss tenía planes para Magic en los Lakers más allá de su carrera deportiva. Esto ofendió incluso a Kareem, que obviamente era el jugador franquicia del equipo…hasta la llegada de Magic.

Bird se mostró antipático con Magic en su primer enfrentamiento en la NBA. Esto enfadó un poco al jugador de los Lakers. Aunque se conocían desde su etapa universitaria parecía que su rivalidad no les iba a permitir establecer ningún tipo de relación personal. Pero no iba a ser así, ni mucho menos.
 
La transformación de la NBA
La llegada de David Stern al frente del comisionado de la NBA dio un impulso nuevo a la liga. Su enfoque en el marketing y merchandising, unidos a la dicotomía Bird-Magic, y a la aparición de las televisiones como ESPN, con un canal 24 horas sólo para deporte, revolucionaron la liga.
 
Fue el 1 de  febrero de 1984 cuando después del All-Star Game reemplazó a Larry O’Brien. Stern dio también un nuevo impulso a los All-Star. Hay que recordar que la NBA pasaba por una crisis, tanto económica como de imagen. Los problemas con las drogas de los jugadores durante los 70 y principios de los 80 era una lacra. Muchos jugadores frustraron sus carreras (David Thompson, John Lucas) o murieron (como Len Bias) por motivo de éstas. Además había problemas de racismo. Y también el hecho de que la mayoría de los jugadores fueran negros no hacía muy atractiva la NBA al mercado de consumidores blancos y de un poder adquisitivo importante. Empresas como Coca-Cola, McDonald’s o General Motors refutaron vincularse a la liga como patrocinadores. Entrenadores como Hubie Brown reconocieron que el uso de las drogas era prominente, tanto en la NBA como en la industria del entretenimiento. La percepción de que los negros con dinero eran unos drogadictos era también tristemente popular.
 
Paul Westphal dijo en los 80 que más de la mitad de los jugadores se drogaban con cocaína. Bird, por su parte, comentaría posteriormente que nunca lo había visto, que no sabía lo que hacían los jugadores cuando salían de entrenar, pero que imaginaba que no podrían jugar a ese nivel si se drogaban. Magic pensaba de forma similar. No obstante, como Bird era una persona muy solitaria quizá no fuese una fuente fiable. Todo lo contrario que Magic, que vivía intensamente la noche angelina, con todo tipo de fiestas y orgías.
 
Stern, un año antes de entrar como comisionado fue el principal responsable del establecimiento de un pacto con los jugadores que establecía que pagaría a estos el 53% de los ingresos brutos de la liga. Más tarde la liga anunció que aquellos jugadores que se les pillara consumiendo heroína o cocaína estarían suspendidos como mínimo 2 años.

En 1984 el merchandising de la NBA generó 44 millones de dólares. En 2007 era de 3 billones de dólares. En 1982 la NBA no podía permitirse el comprar un espacio de 30 segundos para hacer un spot en la CBS, y dependía  de una charity promo los jueves por la noche. Es, por tanto, indudable la contribución de Stern a la transformación de la NBA, junto con Magic, Bird…y la posterior llegada de un tal Michael Jordan.
   
Comienzan las finales entre ellos
Bird siempre fue un debate en la liga en relación a que algunos le decían que estaba sobrevalorado por ser blanco. Entre ellos Isiah Thomas (que por cierto era admirado por la madre de Bird, y después de eso su madre le retiró la admiración). Pero si preguntamos a Jordan o a Magic dirán que Bird no estaba para nada sobrevalorado.
 
El tema del racismo y la identificación racial era muy importante. Boston era percibido como un equipo de “blancos”, en una ciudad de las más racistas de USA. Muchos negros de Boston iban con los Lakers en las finales de 1984. Robert Parish cuenta que la policía le paró varias veces en su coche simplemente por el hecho de ser negro.
 
Stern le  dijo a Bird que la final debería llegar al séptimo partido (obviamente por fines comerciales y en tono un poco socarrón), pero Bird contestó muy fríamente. Ambos reconocieron tiempo después que no estuvieron muy afortunados.
 
La derrota de los Lakers frente a los Celtics en las finales de 1984 dolió mucho a Magic, consiguiendo Bird además el primero de sus 3 MVP consecutivos.
 
Bird solía trabajar bastante durante los veranos. Tal es así que después de ganar la final del 86, al día siguiente ya estaba preparándose para la temporada venidera. Una de las claves de la final fue el segundo partido, donde los Lakers ya ganaban la serie 1-0, y donde un malentendido entre Pat Riley y Magic hizo a este pedir un tiempo muerto cuando quedaban 20 segundos e iban ganando de dos puntos. Al final, una pérdida de Worthy fue clave en el empate y posterior triunfo de Boston.

Dennis Johnson fue pieza esencial en el éxito con su defensa sobre Magic, quien admitiría que él fue el jugador que mejor le defendió. Por su parte, Michael Cooper se pasaba la vida viendo vídeos sobre Bird, para ver cómo le podía parar. Aguirre y Thomas, los dos grandes amigos de Magic fuera de los Lakers, lo consolaron tras la derrota. Ahí quedaron los nombres de “Tragic” y “Fakers”, el juego de palabras que utilizaban los aficionados de los Celtics para describir a su rival en esas finales.

Magic y Thomas
Thomas era un gran amigo de Magic, tal vez el mejor. Ambos habían tenido una infancia similar, y se sentían identificados el uno con el otro. Magic lo invitaba a su casa, y realizaba viajes con él. Hablaban muy a menudo. Eran inseparables. En su casa tenía la habitación de invitados como “The Isiah Room”. Tal es así que en las finales de 1988 se daban un beso como señal de respeto y afecto. Pero todo cambió en esas finales, cuando Magic hizo una falta muy fea a Thomas. Magic estaba molesto por el resquemor entre sus compañeros debido a su amistad con Thomas. Sus compañeros pensaban que eso era contraproducente para el equipo. Además, los Pistons daban mucha leña, y Magic quería demostrar que lo que realmente le importaba era ganar, y que en la cancha no conocía amigos. A partir de ahí la relación se deterioró. No ayudaron tampoco las declaraciones de Thomas sobre la sobrevaloración de Bird (Magic había empezado una interesante relación de amistad con Bird), y sobre todo las declaraciones de Thomas dudando de la heterosexualidad de Magic una vez que anunció que tenía el virus HIV en 1991. Eso terminó por hundir la relación. Ese fue uno de los motivos por los que Thomas no fue seleccionado para el Dream Team. A sus problemas con Magic y Bird, se le unió el problema con Jordan (donde éste se imaginaba que había confabulado contra él en el All-Star de 1985 para no darle balones). Jordan sospechaba que Magic también estaba detrás, y durante años eso enfrió su relación. Jordan creía que Magic le tenía envidia por los lucrativos contratos con marcas comerciales que Jordan tenía y por su agente David Falk, que era mucho mejor (según Jordan) que el de Magic.

El giro en la relación entre Magic y Bird
 En 1985, Magic se vengó de los Celtics ganando el campeonato. En septiembre de aquel año, una nueva piedra de toque en la relación Bird-Magic surgió de su anuncio conjunto de zapatillas de la marca que los vestía: Converse. Al principio ambos se mostraron reticentes a ese anuncio colaborativo, pero finalmente Magic cedió un poquito más. Y es que Bird puso como condición que se rodara en Indiana.

La campaña de Converse “Choose Your Wheapon” fue un completo éxito. Converse tenía firmados endorsements con Dr. J., Magic y Bird. Ya anteriormente tenían que asistir a reuniones de la compañía y con algunos clientes, donde Bird permanecía al margen. Por aquel entonces, los endorsementes eran raros en baloncesto, y en otros deportes.  Magic, Bird y Julios Erving hicieron un spot juntos donde hablaban de cómo Converse les había hecho mejores jugadores.
  
La campaña de Choose Your Wheapon fue ideada para acentuar la fiereza competitiva entre ambos como estrategia publicitaria. Antes de rodar el anuncio, los agentes de Magic y Bird le dijeron a Converse que tenían que rasgarse más el bolsillo. Sus demandas no eran exorbitantes, un extra de 15000 dólares cada uno, y 180000 al día mientras rodaban. Magic pudo conocer a Bird y a su familia, y empezaron a tener una relación cordial. Empezaron a descubrir que tenían una infancia parecida, que venían de familias humildes y con padres que le inculcaron disciplina. Y su obsesión por mejorar y ganar. Es curioso como Magic cuenta que quería comprarse las Converse Dr. J, para sustituir aquellas zapas de 2 dólares que llevaba cuando era joven, pero que nunca tuvo el suficiente dinero para ello.

El anuncio de Converse terminaba así; “The Bird Shoe. The Magic shoe. Choose your weapon. From Converse”.  Converse vendió 1,2 millones de pares de las Weapon el primer año, y 600000 más el segundo. Gib Ford, Converse CEO, dijo que esos resultados extraordinarios eran sin duda al apadrinamiento de Bird y Magic. Del modelo de Bird se vendieron más, pero era sólo porque la combinación de colores blanco-negro era más apetecible para la gente.
  
Tampoco sentó muy bien a los Lakers en general ese trabajo conjunto. A algunos compañeros estaban recelosos, y Pat Riley dijo después que no le gustó, aunque expresamente no le comentó nada en ese momento a Magic. Tanto algunos compañeros de Bird como de Magic hacían bromas con el eslogan. Ese eslogan era políticamente incorrecto y demasiado beligerante. Años después, la campaña “Run and Gun” con Kevin Johnson fue renombrada como “Run and Slam” precisamente por las connotaciones del eslogan. Así, la etimología violenta de la campaña Weapon terminó finalmente con ella misma (incluyo aquí la anotación de que este caso y otros más similares se discuten en mi libro Publicidad, baloncesto y zapatillas).

El éxito de la campaña convenció a Nike para invertir muy fuerte en Jordan. El magnetismo de Magic le facilitó otras relaciones de endorsements durante esos años. Tenía las puertas abiertas del show-business, con relaciones con actores, y personajes de Hollywood y la farándula.

En otoño de 1986 volvieron a firmar otro anuncio, esta vez con más jugadores, como Isiah Thomas, Kevin McHale, Mark Aguirre y Bernard King. Fue un anuncio muy simpático.
 
Hay una anécdota muy buena que suele contar Magic sobre Jabbar. Años después de que ambos se retiraran, Jabbar se acercó a Magic para aprender un poco más de él y su forma de llevar los negocios. “Magic, quiero ser como tú”. Pero Magic le dijo que no podría ser, porque para ello, tenía que acercarse a la gente, extender manos, firmar autógrafos, tratar bien a sus compañeros, no despreciar a los periodistas, etc. Kareem replicó que tal vez podría hacerlo de otra forma, pero Magic le dijo que no había otra forma. Y es que años antes, en los 80, cuando un padre y un hijo se acercaron a Jabbar para pedirle una foto y éste se negó. Viendo la cara del niño Magic se acercó cordialmente y se ofreció. 20 años después, Magic y su empresa Magic Johnson Enterprises quería realizar negocioS con una empresa, y apareció un señor que le recordó esa anécdota. Era el padre de aquel niño, presidente ahora de esa compañía, que le dijo que su hijo de 29 años tenía todavía esa foto en su pared. Magic, por supuesto, cerró el negocio con su nuevo multimillonario cliente. Esta anécdota forma parte también de mis clases de marketing cuando hablamos del principio de reciprocidad, uno de los principios fundamentales de influencia social.
 
El final del camino: Los JJOO de Barcelona’92
Barcelona 92 fue uno de los momentos estelares la carrera de Magic, junto con el All Star de ese mismo año. Johnson ya había anunciado que era portador del virus del SIDA. Bird creía que iba a morir en pocos meses, pero finalmente no fue así. Quiso volver después de las Olimpiadas, pero empezó a escuchar declaraciones en contra de varios jugadores. Una de las que más le sorprendió fue la de Karl Malone, que había jugado junto a él en el Dream Team, pero que dijo que los JJOO no eran significativos, y que la realidad de la NBA era la que era. Un partido en el que participó Magic en pretemporada tuvo también la culpa de esa reacción, al realizarse una herida en un partido contra los Cavs; algunos de sus jugadores no querían volver al campo. Larry Bird, también se retiró ese año. En 1992, por tanto, ambos jugadores dejaron el baloncesto profesional (aunque Magic haría un breve retorno en 1996).
 
Ambos estuvieron en sus respectivos homenajes y también en su entrada al Hall of Fame. Magic y Bird tuvieron experiencias como entrenadores, y los dos coincidieron en que los jugadores no percibían el juego con la pasión y entrega de antes. Ahora estaban más preocupados de sus egos personales que de otra cosa. Los encontronazos con Artest (Bird) y con Van Exel o Ceballos (Magic) hablan por sí solos.
 
En cuanto al Dream Team, uno de los momentos cumbre fue cuando realizaron un amistoso de 20 minutos contra un equipo de estrellas universitarias encabezadas por Penny Hardaway. También estaban Grant Hill, Chris Webber, Eric Montross, Jamal Mashburn, Allan Houston, Rodney Rogers o Bobby Hurley. Perdieron por poco (62-54). No tardaron en pedirles un partido de verdad y ganaron de 50. Luego unos días antes de comenzar la olimpiada, jugaron unos minutos un partido entre Bird, Ewing,Jordan, Pippen y Mulllin, contra Magic, Drexler, Barkley, Malone y Robinson. No obedecieron a Chuck Daily y jugaron hasta deshacer el empate. Probablemente fueron los mejores minutos de baloncesto jamás vistos. Otra anécdota de Barcelona 92 fue la discusión que Magic mantuvo con Jordan sobre quién era el mejor. Bird tuvo que interceder para decir que efectivamente el tiempo de Magic y Bird ya había pasado, y que ahora Jordan era el rey. Bird cosechó una gran amistad con Patrick Ewing durante los juegos, después de su gran rivalidad en la conferencia Este.

Bird llegó a los juegos de Barcelona maltrecho de la espalda, después de sus operaciones y teniendo que descansar siempre acostado boca abajo. No obstante, no quiso perderse ese evento y todavía pudo dar buenos minutos. Hubo mucha controversia por la selección, y la no inclusión de Reggie Miller, Dennis Rodman, Joe Dumars, James Worthy, Dominique Wilkins o Isiah Thomas. Incluso también por la del universitario Shaquille O’Neal, ya que Christian Laettner fue la elección final porque éste tenía más relación con USA basketball. 

La grandeza de Bird, por ejemplo, se ilustra con la siguiente anécdota. El no menos legendario Oscar Schmidt Becerra le pidió al jugador de los Celtics que le firmara su autobiografía “Drive”. Bird no pudo jugar ese partido contra Brasil por su espalda.
 
Como punto negro de esos JJOO y de los jugadores del Dream Team es el bochornoso espectáculo que dieron antes de la ceremonia de entrega de medallas, al no querer salir a recogerlas enfundados en el chándal Reebok, que vestía a USA Basketball. De nuevo os recomiendo echarle un vistazo a Publicidad, baloncesto y zapatillas para conocer más sobre esta historia.

Bird decidió retirarse el 18 de Agosto de 1992. Lo hizo sin querer organizar una gran rueda de prensa, deprisa y sin dar mucho que hablar, como era su carácter. Incluso renunció a retirarse unos días más tarde y así cobrar un dinero que le correspondía por contrato (5 millones por los dos años que le quedaban). De este modo finalizaba el periplo de ambos jugadores en la NBA.

Conclusión
Con este post os he querido dar algunos detalles interesantes sobre la relación entre Bird y Magic, pero en el libro encontraréis muchos más.

Creo que es muy interesante reflexionar sobre cómo dos rivales pueden llegar a ser amigos, y pasar de una relación fría en sus inicios, a una relación de respeto mutuo y amistad. Aunque ambos hacían todo lo posible para ganar y defender sus intereses tenían ese vínculo mutuo que hacía ciertamente un poco mágica su relación. Otra anécdota contada en el libro sobre este tema lo refleja perfectamente: Un reportero de Indianápolis le dijo a Bird que había rumores de que Magic había muerto. Bird sintió tremendamente mal, y cuando confirmó que no era así, llamó de nuevo al reportero para recriminarle y echarle un buen rapapolvo.
 
También es interesante desde el punto de vista de marketing deportivo, por tanto es una buena manera de aprender algo más sobre el mundo interno de los negocios en el deporte profesional por medio de las anécdotas de estos jugadores.

Leed el libro, es una grata experiencia. Los que tuvimos la suerte de disfrutar de esa época no nos cansamos de recordarla. Por algo será.

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