(#197). PROBLEMAS CON LA VIVIENDA Y MALA SALUD Personas que viven en hogares con pobreza energética, con problemas para pagar la renta, con litigios con los bancos por las hipotecas, o con viviendas con bajo nivel de salubridad o físicamente afectadas tienen una salud sensiblemente más deteriorada que la población general

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[REVISIÓN DE ARTÍCULO] Las condiciones del hogar, entendiendo estas como el conjunto de dimensiones que afectan al hábitat del domicilio de las personas (ej. la habitabilidad, el entorno físico, el vecindario, la capacidad de hacer frente a los costes) están asociados a la salud física y mental de las personas.

SOPHIE es un proyecto de investigación coordinado por la Agencia de Salud Pública de Barcelona cuyo objetivo es generar  nuevas evidencias sobre el impacto de las políticas estructurales sobre las desigualdades en salud. En esta investigación se resumen estudios acerca de las políticas sobre vivienda.

La inseguridad en el alojamiento

La inseguridad en el alojamiento es un tipo de exclusión residencial caracterizada por problemas legales y económicos. La incapacidad de pagar la hipoteca o la amenaza de desalojo son parte de este tipo de exclusión. Los autores citan investigaciones que relacionan el estrés producido por estas situaciones con la salud mental y física de las personas que habitan esa vivienda (presión arterial, depresión, ansiedad, suicidio, consumo de drogas y alcohol, tabaquismo, menor consumo de frutas y estilo de vida sedentario).

El sistema de vivienda en España

Como indican los autores, entre 2008 y 2015 más de 630000 procedimientos de juicios hipotecarios fueron iniciados (75% sobre residencias primarias) y más de 430000 desahucios fueron ordenados, de los cuales se ejecutaron más de 276000. Mientras tanto, más de 4 millones de viviendas permanecen vacías.

Jucios hipotecarios y salud en el sudeste de Europa

Los autores compraran la salud física y mental de las personas que pertenecen a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y la población general de Cataluña, a través de un cuestionario  auto administrado realizado sobre 905 personas en 2014 pertenecientes a la PAH. Para comparar los resultados con la población general, se empleó la Health Survey of Catalonia 2013, con una muestra de 3768 personas entrevistas en sus viviendas.

A nivel descriptivo, los resultados se muestran en la siguiente figura, observando una clara diferencia entre la salud física y mental de ambas poblaciones. Esos indicadores de salud empeoraban cuando no se estaba al corriente de pago.

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Viviendas por debajo del estándar e inasequibles

Las familias que viven en alojamientos con condiciones físico-sanitarias inadecuadas o que tienen problemas para pagar la renta también son objeto de estudio.

La institución religiosa Cáritas ha ayudado a personas en este tipo de problemas. Los autores han investigado a 175 personas que han sido asistidas por Cáritas viviendo en casas “indignas” y 145 en riesgo de desahucio, además de 177 niños de esas familias. El estudio se realizó en 2012 y de nuevo se comparó con la población general, esta vez con la del Barcelona Health Survey en 2011.

De nuevo la prevalencia de problemas de salud física y mental fue mucho mayor en los individuos con problemas en la vivienda asistidos por Cáritas, ya sea a través de su servicio de asistencia directa (DAS) o de mediación (HMS). Esos resultados se mantenían cuando se comparaban con subpoblaciones en Barcelona de similar estrato social. En la siguiente figura se pueden ver claramente esa divergencia, aplicada a la salud mental.

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Pobreza energética y salud

La pobreza energética se refiere a la incapacidad de acceder a los requerimientos energéticos necesarios para satisfacer necesidades básicas del hogar, como cocinar o calentarse, y también cuando los ingresos del hogar tienen que dedicarse de forma excesiva a pagar la cuenta del suministro de energía. Temperaturas internas inadecuadas, humedad y moho son algunas de las características que presentan las viviendas en esta situación.

La pobreza energética en Europa es mayor en los hogares con bajos ingresos y en los países situados en el Mediterráneo, y según el estudio que han realizado los autores, está asociada a problemas de salud, con una correlación significativa entre la imposibilidad de calentar adecuadamente el hogar y el exceso de muertes en invierno.

Conclusión

El conjunto de estudios encuadrados en el proyecto SOPHIE contribuyen a mostrar más evidencias de la relación que existe entre los problemas de alojamiento y la salud física y mental de la población. Personas que viven en hogares con pobreza energética, con problemas para pagar la renta, con litigios con los bancos por las hipotecas, o con viviendas con bajo nivel de salubridad o físicamente afectadas tienen una salud sensiblemente más deteriorada que la población general.

Limitaciones/Comentarios

El soporte de evidencia sobre este tema debe repercutir en el planteamiento urgente de políticas públicas para mejorar la situación de las familias que viven en ese tipo de viviendas. Esa sería una forma de hacer política sanitaria a través de la disminución de este tipo de desigualdades sociales.

Marí-Dell’ Olmo, M. et al.  (2016). Housing policies and health inequality. Internationa Journal of Health Services, doi: 10.1177/0020731416684292

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