(#98). NIÑOS MÁS VULNERABLES A LA RADIACIÓN DE MÓVILES El estudio de Foster & Chou (2014) que defendía que la dosis absorbida por los niños no es mayor que en los adultos tiene importantes limitaciones que hacen cuestionar sus conclusiones

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[REVISIÓN DE ARTÍCULO] Hace 20 años la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos adoptó una agenda para proteger a los niños de las amenazas del entorno, en reconocimiento de su especial sensibilidad a los peligros ambientales.

En Bélgica es ilegal dar un móvil a un niño menor de 8 años, y una legislación similar se está estudiando en Francia, Israel, India y otros países.

Los autores comentan varios artículos que proveen conclusiones opuestas en relación al efecto de la absorción de energía por parte de los niños con respecto a los adultos cuando están expuestos a radiofrecuencia (como al hablar por teléfono móvil). Concretamente, la investigación de Foster & Chou (2014) concluye que no existe tal diferencia, más allá de las propias del tamaño del cuerpo, lo que incrementa la exposición pero no de manera relevante la absorción. Esos resultados contradicen los de otras investigaciones más recientes, como la de Gandhi (2015). El objetivo de esta investigación es tratar de explicar por qué Foster & Chou (2014) llegan a esas conclusiones.

Distinción entre exposición y dosis

Los autores distinguen claramente entre ambos conceptos:

1. La exposición es la cantidad de sustancia tóxica que es ingerida, inhalada o que llega a la superficie del cuerpo. En el caso de la radiofrecuencia, es la duración e intensidad de la radiación que llega a la superficie corporal.

2. La dosis es la cantidad de energía absorbida por un tejido específico. El “dose rate” es la dosis absorbida por unidad de tiempo.

Según los autores, lo que hacen Foster & Chou (2014) es emplear una medida de dosis, como es el SAR (Specific Absortion Rate), usando modelos de simulación de niños y adultos, pero con las mismas exposiciones. Por tanto, este sería el primer error del artículo de Foster & Chou (2014), confundir exposición con dosis.

Fallos en la revisión de la literatura

Los autores critican la revisión realizada por Foster & Chou (2014) centrándose en varios elementos. Uno de ellos es la consideración de una decena de estudios donde no había una actualización de los diferentes modelos para niños y humanos, es decir, que las únicas diferencias en los modelos de cabeza de niños y adultos eran de escala, cuando posteriormente se ha demostrado que esos modelos deben diferir en otros aspectos.

Análisis incompleto de los datos

Los autores critican los análisis realizados por Foster & Chou (2014) porque no concuerdan con la revisión reportada en una de sus tablas, donde de los 20 estudios revisados, 11 mostraban que las dosis eran mayores en niños, 7 no encontraban diferencias y sólo 2 mostraban mayores dosis en adultos. Por tanto, parece evidente que el número de estudios que sustenta que la cantidad de energía absorbida por los tejidos es mayor en los niños que en los adultos es importante.

Las explicaciones de los autores

Tras estas fundadas críticas al estudio de Foster & Chou (2014), los autores señalan que aunque admitiéramos que las dosis son las mismas para los niños que para los adultos (algo que, como se ha visto, no parece sustentar la literatura), los cerebros de los niños están en crecimiento continuo y son más vulnerables a cualquier agente tóxico, ya sea químico o físico. La mielina, que protege las células nerviosas, no está tan desarrollada en los niños, el cráneo es más delgado y el sistema inmune está todavía en desarrollo. Todo esto hace que se incremente la susceptibilidad a las amenazas externas.

Conclusión

El estudio de Foster & Chou (2014) que defendía que la dosis absorbida por los niños no es mayor que en los adultos tiene importantes limitaciones que hacen cuestionar sus conclusiones.

Implicaciones

La Academia Americana de Pediatría defiende una reconsideración de los estándares de radiación para teléfonos móviles y otros dispositivos inalámbricos para proteger a los niños. Esa afirmación es consistente con el cuerpo de evidencia que, hasta el momento, muestra en mayor proporción que las cabezas de los niños absorben más energía que las de los adultos.

 

Morris, R. D., Lloyd Morgan, L. & Davis, D. (2015). Children Absorb Higher Doses of Radio Frequency Electromagnetic Radiation
From Mobile Phones Than Adults. IEEE Access. doi: 10.1109/ACCESS.2015.2478701]

Indicadores de calidad de la revista*
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SJR  Impact Factor (2014): No está inlcuída
* Es simplemente un indicador aproximado para valorar la calidad de la publicación

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