(#201). LA MERCANTILIZACIÓN DE LOS SISTEMAS DE ATENCIÓN A LA PRIMERA INFANCIA Las entidades privadas se pueden integrar en el sistema público como forma de complementar esos servicios, pero siempre desde un firme compromiso de mantenimiento de un sistema de subsidios y acciones que garanticen la equidad de acceso

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[REVISIÓN DE ARTÍCULO] El apoyo público a los Sistemas Europeos de Educación y Atención de la Primera Infancia (EAPI) varía entre diferentes países. Los EAPI están diseñados para ayudar a la educación y cuidado de los niños entre 0 y 6 años, en particular a los que están una situación más desfavorecida. Se cree que la escolarización temprana es una forma de ayudar al desarrollo de los niños.

Entre las actividades de los EAPI están facilitar el acceso de los padres al mercado laboral, ayudando a evitar la pobreza especialmente en las parejas más jóvenes, así como la de integrar a niños como problemas físicos o de aprendizaje en el sistema educativo, eliminando desigualdades sociales y culturales.

Los subsidios a guarderías públicas, el establecimiento de precios públicos que cubren sólo una parte del coste de la guardería, los permisos post-parto, o la reducción de la carga fiscal para los padres con hijos pequeños son parte de este tipo de programas.

Sin embargo, como comentan los autores, en algunos países de Europa estos servicios está parcialmente privatizado. En el Reino Unido de forma más evidente que en otros países como Francia o Noruega, por ejemplo, donde en los últimos años están aumentando los servicios privados, aunque en muchos casos por entidades sin ánimo de lucro.

El crecimiento de la privatización de guarderías, y la desregulación de este “mercado” puede tener efectos negativos sobre los objetivos del EAPI, tal y como los autores argumentan en el artículo.

Las políticas de austeridad en Europa han repercutido negativamente en la implementación de los EAPI en algunos países. En Inglaterra y Holanda los gobiernos han reducido los susbidios a los padres. En Inglaterra, se han “relajado” algunas medidas regulatorias, en pos de facilitar el negocio a las entidades privadas, como por ejemplo los requerimientos de espacio de juego para los niños. En Francia, el porcentaje de trabajadores cualificados en las guarderías bajó de un mínimo del 50% al 40% en 2009; en 2012 se incrementó el ratio de niños por educador de 3 a 4, aunque los niveles de gasto público en los EAPI se han mantenido.

Los autores también hacen referencia a una investigación sobre la propensión de este tipo de guarderías privadas a operar en lugares económicamente atractivos, frente a las áreas más desfavorecidas a nivel socioeconómico. De este modo debe haber una regulación amplia sobre este sector con el fin de que no se mercantilice y haga que precisamente se vean agraviados los objetivos de esos programas de ayuda a la infancia

Conclusión

La desregulación inherente a las políticas neoliberales también se produce en el mercado de los proveedores de guarderías y jardines de infancia. Las entidades privadas se pueden integrar en el sistema público  como forma de complementar esos servicios, pero siempre desde un firme compromiso de mantenimiento de un sistema de subsidios y acciones que garanticen la equidad de acceso a esos servicios.

En Europa, existe heterogeneidad en cómo los países están abordando este tema, aunque la austeridad propiciada por la crisis económica ha afectado a ciertos indicadores de calidad de estos servicios esenciales.

Lloyd, E. & Penn, H.  (2014).  Childcare markets in an age of austerity. European Early Childhood Education Research Journal, doi: 10.1080/1350293X.2014.912901

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